Número 3 | Junio de 2008
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Christopher Nolan y el memento mágico
 
 

Resumen:

Este artículo propone un repaso a la filmografía de un joven y prometedor cineasta británico llamado Christopher Nolan, que ha demostrado poder mantener una personalidad autoral propia, dentro de un cine, cada vez más controlado desde los estudios de Hollywood y manejándose con indudable personalidad y calidad en historias de contenido genérico.


Abstract:

This article proposes a look at the filmography of a promising young English filmmaker named Christopher Nolan, who has shown he can maintain a authoral personality  -within a cinematography increasingly controlled from the Hollywood studios- and has handled stories of generic content with personality and undoubted quality .


De ningún modo quiero que el encabezamiento de este artículo parezca un fácil juego de palabras. Creo que The Prestige (El truco final, 2006), su última película por el momento, indica un punto álgido en una filmografía que seguro nos dará en el futuro agradables sorpresas. Hay dos razones más para confiar en este joven londinense (nacido en 1970). La primera, que sus dos primeros ensayos cinematográficos (Doodlebug  de 1997 y Following  de 1998), una vez vistos y superadas las habladurías y leyendas (no se estrenaron en España), confirman que no fue un joven prodigio, ni siquiera un “Enfant terrible” de insoportables ínfulas (al estilo, por ejemplo, de Quentin Tarantino). La segunda, que ha sido capaz de ir creciendo como cineasta, de arriesgarse profundamente en filmes como Memento (2000) y de conseguir dosis de equilibrio narrativo y formal en todas sus obras. Sí, por raro que parezca, defiende un estilo personal, aún cuando trabaje el cine de género y asumiendo, en algunos casos, encargos millonarios de la industria norteamericana.

Cartel de Batman Begins  David Bowie caracterizado como Nikola Tesla para The Prestige

Seguiremos una de sus técnicas para recorrer sus películas. Empezaremos por su último encargo: The Dark Knight. Si todo va bien, será estrenada en el 2008. En ella volverá a ocuparse del lado más oscuro de Batman, el desarrollado ya en el mundo del comic por Frank Miller y que se había entrevisto en las adaptaciones de Tim Burton. Ya en Batman Begins (2005) hemos comprobado que Nolan no perdió el pulso narrativo y ahora todavía menos, ya que parece que firmará directamente el guión junto a su hermano Jonathan, firme colaborador desde los inicios de su carrera como comprobaremos al final. Repetirán Christian Bale (sólido Batman), Michael Caine (Alfred, el mayordomo para todo), y en la nómina de malvados se destaca el australiano Heath Ledger que será The Joker.
Pero la piedra filosofal que permitirá adentrarnos en su universo sigue siendo The Prestige. Para entender bien esta película y su atractiva estructura de cajas chinas, hay que prestar mucha atención a las imágenes iniciales y a un texto que reproduzco un poco más abajo (extraído de su doblaje al español). Las primeras imágenes, en absoluto silencio, son un campo sembrado de chisteras sobre las que la cámara hace una elegante panorámica. Poco después, suena una voz (parece que puede ser la de uno de los dos magos) que susurra: “Quiero que estés atento…”, y fundiendo a negro hay un cambio en las imágenes que alternan una explicación que Cutter/Michael Caine hace a una niña (todavía no sabemos su identidad) y las del truco final que pone fin a la vida de Robert Angier/Hugh Jackman, y un nueva voz que ahora podemos identificar con Cutter:

“Todo efecto mágico consta de tres partes, o actos. La primera parte es la presentación: el mago muestra algo ordinario, una baraja de cartas, un pájaro o una persona. El mago no exige, os puede invitar a que examinéis para que veáis que no hay nada raro y todo es normal, pero claro, probablemente no sea así. El segundo acto es la actuación. El mago, con eso que era ordinario, consigue hacer algo extraordinario. Entonces, intentaréis descubrir el truco pero no lo conseguiréis, por que en el fondo no queréis saber cuál es. Lo que queréis es que os engañen, pero todavía no aplaudiréis. Que hagan desaparecer algo no es suficiente, tienen que hacerlo reaparecer, por eso todo efecto mágico consta de un tercer acto. La parte más complicada de este acto es: EL PRESTIGIO.”

Nolan tomó como punto de partida una estupenda novela de fantasía/ciencia ficción que se titula El prestigio (1995) y que firmó el británico Christopher Priest. Mucho más conocido en el mundo anglosajón que por estos lares, ha sido, sin embargo, traducido al español en diversas ocasiones, desde El mundo invertido (1974) a Experiencias extremas (1999). Priest ganó el World Fantasy Award por El Prestigio y no es extraño que interesara a los hermanos Nolan. De la novela hacen una concienzuda depuración, aunque no resulta muy extensa en páginas, sí lo es en el periodo temporal que en el filme queda mucho más comprimido. Si en la novela la acción alcanza el presente, en la película transcurre únicamente en los inicios del siglo XX. Dos magos se enfrentan por conseguir el truco definitivo y todo parece valer para los ambiciosos Alfred Borden/Christian Bale y Robert Angier/Hugh Jackman.
Lo que más llama la atención es que los hermanos Nolan quieren convertir su película en una auténtica representación ilusionista. La clave está en esas primeras palabras suavemente recitadas “Quiero que estés atento…”. El mago es el director (y el guionista, en este caso) capaz de ir marcando lo que debes ver, lo que debes sentir, capaz de engañarte para conseguir una máxima sorpresa. Aunque creas saberlo, habrá una última vuelta de tuerca…Cine, magia, ilusionismo y ciencia (el personaje de Nikola Tesla/David Bowie es rigurosamente histórico)  son los elementos con los que se debe construir el mejor cine de entretenimiento, eso parece querer decirnos Christopher Nolan. Lo difícil es cerrar bien el último acto de la representación, y por el momento, se ha logrado…
Continuando con el retroceso, Nolan estrenó en el año 2005 Batman Begins. En ella contó con Christian Bale (Batman), Michael Caine (Alfred), Gary Oldman (Jim Gordon) y Liam Neeson (Henri Ducard). Sus preferencias por la elección de solventes actores británicos y la capacidad para llevar la historia a su terreno hacen que esta entrega sobre el personaje creado por Bob Kane trascienda la mera película de superhéroe y con elementos del cine aventurero y de la serie B de los años treinta, construya una hábil reflexión sobre la responsabilidad y la ética, así como la fina línea entre realidad y ficción que nos hace siempre vulnerables a un estado próximo a la psicosis o a la doble personalidad más o menos oculta. Los dos clásicos elementos antagonistas (los “buenos” y “malos” de siempre), aunque terminan por definirse al final, oscilan en el punto de vista del espectador, tanto como para ir más allá de un mero ejercicio infantil. Aspecto, este último, que pugna por salir del poco recomendable David S. Goyer2, “especialista” en adaptar comics al cine y cuya colaboración como creador del argumento y co-guionista (junto a Christopher Nolan) amenazan continuamente este espectáculo. Nolan tuvo que someterse a la lógica de una superproducción que tuvo incluso una versión IMAX. No colaboró con sus habituales Jonathan Nolan (en la escritura), o David Julyan (banda sonora), presentes desde los primeros años y recuperados en The Prestige.

Pero su primer contacto con el cine producido desde Hollywood se había producido en el año 2002. Se requieren sus servicios para dirigir Insomnia, un remake de una producción noruega del año 1997, titulada del mismo modo, y que habían firmado el guionista Nikolaj Frobenius y el director Erik Skjoldbjærg. Estamos ante la película menos personal de Nolan, aunque no carece de interés y de un tono alucinado que, sin duda, le atrajo desde el principio. El guión de la versión americana fue adaptado por Hillary Seitz, trasladando la acción de este thriller con psicópata al verano de Alaska, un lugar muy adecuado para un detective con serios problemas para conciliar el sueño (aspecto, éste, que mucho tiene que ver con el sentido de culpabilidad oculto en su pasado). Lo cierto es que por el tema (afín a sus inquietudes) y por el lujoso reparto (no son británicos, pero sí de primera fila), Nolan se desenvolvió bien con Al Pacino (el detective Will Dormer), Martin Donovan (Detective Hap Eckhart), Robin Williams (Walter Finch) y Hilary Swank (la detective Ellie Burr).

Memento (2000) fue su segundo largometraje. Protagonizada por Guy Pearce (Leonard), Carrie-Anne Moss (Natalie), y Joe Pantoliano (Teddy Gammell). A pesar de ser una película independiente y de bajo presupuesto, fue nominada a numerosos premios. Partía del cuento “Memento Mori” de  Jonathan Nolan, su hermano, y recibió una nominación a los Oscars por mejor guión, una nominación a los Globos de Oro, y fue homenajeado por los Críticos de Los Ángeles y los Broadcast Film Critics. También ganó el premio Waldo Salt para guionistas en el Festival de cine de Sundance de 2001. ¿Por qué despertó tanto revuelo este filme de un joven británico casi desconocido? Nolan está todavía lejos de la madurez de The Prestige, pero su truco, su juego malabar es ciertamente arriesgado. Tanto que el castillo de naipes, duramente construido, se acaba por derrumbar, y el tercer acto (“el prestigio”) fracasa. Pero el proceso y la idea son subyugantes. Imagínense a un personaje que no puede recordar nada, excepto lo ocurrido antes de la violación y asesinato de su mujer. Bueno, ya he mentido, sí puede recordar un breve lapso temporal, pero inevitablemente se va borrando. Para intentar evitar los lapsus de su cerebro va tatuando, escribiendo, los sucesos que le parecen importantes en su propio cuerpo, único espacio que ha de terminar por hacérsele evidente. Si esto ya resulta difícil contarlo en imágenes convincentes, Nolan lo complica todavía más invirtiendo el sentido de  la narración tradicional, navegando en el sentido opuesto a la corriente. Dentro de cada salto al pasado, el tiempo transcurre en el sentido adecuado, pero cada uno nos lleva desde la resolución, planteada al principio, a las causas que provocaron los hechos. Por definición, el suspense, el misterio está cauterizado, pero el director logra mantener el interés en una suerte de malabarismo que fracasa, pero nos llena del sentido de la maravilla, de lo inesperado. Mucho tienen que ver su director de fotografía Wally Pfister (al que le seguirá siendo fiel en el futuro) y la música de David Julyan, sutil, eficiente y sugerente. Christopher Nolan está reinventando el thriller, lo está recargando de inquietud y misterio. Para ello, no sólo utiliza las historias sino que desarticula las estructuras narrativas tradicionales y cada vez ha ido perfeccionando más sus “trucos” de cineasta. Aunque, lógicamente,  descubrió que abusar de excesivos malabarismos narrativos no tenía demasiadas posibilidades.

Fotograma de Memento Fotograma de Following

No era fácil prever que Dooblebug (1997), y Following (1998) fueran los orígenes de un brillante director de cine. La primera es una muestra algo torpe de humor negro (en blanco y negro) de tres minutos que tiene la habilidad de proponernos un cuento de resonancias kafkianas y de adelantarnos parte de las obsesiones de Nolan al crear una auténtica caja china con sorpresa final. La segunda,  nos indica que el joven estudiante de literatura inglesa en la University College de Londres, ya entonces obsesionado por la cámara Super 8 de su padre, podía tener alguna posibilidad. Following contiene 69 minutos de inquietud, mal narrados y discretamente interpretados, pero en los que ya pone en práctica una fórmula presente en el final/inicio de nuestro recorrido. Aquí, nos topamos con Bill (Jeremy Theobald), un escritor en crisis que un día comienza a seguir a la gente. No lo hace por voyeurismo, sino por curiosidad, por conocerlos mejor. Pronto esto se convierte en una obsesión y debe ponerse reglas a sí mismo, como elegir a las personas al azar o no seguir a la misma persona dos veces. Pero las reglas están para romperlas. Y es así como conoce a Cobb (Alex Haw), un ladrón de casas que cambiará su vida para siempre. Por supuesto, el final no se lo esperan, pero deberán estar atentos hasta que el mago haga su truco final…
El obligado final de esta regresión sería darles detalles sobre sus trabajos en Super 8 o si me apuran de su nacimiento, pero insisto en que su final es, en realidad, su principio. El Christopher Nolan que nos debe interesar nació en The Prestige. No se dejen despistar por el mago.

Notas:

1 Nikola Tesla nació un 10 de julio de 1856 en el seno de una familia ortodoxa serbia en Similjan, localidad de la actual Croacia, situada en el, por entonces, territorio del Imperio Austro-Húngaro. Fue físico, matemático, inventor e ingeniero electrónico. A él se debe la teoría de la corriente alterna en electricidad, lo que le permitió idear el motor de inducción en 1882. Trabajando para los laboratorios Westinghouse, concibió el sistema polifásico para trasladar la electricidad a grandes distancias y en 1893 construyó el primer radiotransmisor. En su honor se llamó Tesla a la unidad de inducción magnética en el sistema internacional de unidades. Cuando murió (en Nueva York, un 17 de enero de 1943), el Gobierno de Estados Unidos intervino todos los documentos de su despacho, en los que constaban sus estudios e investigaciones, sin que se hayan desclasificado todavía esos documentos. Es, sin duda, un acontecimiento que convenció al escritor Christopher Priest para darle un papel decisivo en su novela The Prestige y que también se reflejara en el guión de la película de Nolan.

2 David S. Goyer ha escrito los guiones de Blade (1998), dirigida por Stephen Norrington, y de sus secuelas Blade II (2002, de Guillermo del Toro), Blade: Trinity (2004), dirigida por él mismo. También ha intervenido activamente en la elaboración de los episodios de la serie televisiva Blade (2006). Sus limitaciones se pusieron de manifiesto en la lamentable Ghost Rider (2007) de Mark Steven Johnson, producida por él, para recrear, de nuevo, a un personaje del cómic norteamericano.

Roberto SÁNCHEZ LÓPEZ
Crítico de cine, Profesor Asociado en el Depto. de Hª del Arte de la Univ. de Zaragoza

Fecha de Entrega: 12/05/2008
Fecha de Admisión: 03/06/2008


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