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Ignacio Fortún. Cinco capítulos
Salas Goya y Saura del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, hasta el 29 de junio
Ignacio Fortún expone Cinco capítulos. Más de setenta obras realizadas mayoritariamente a partir de la pandemia, no han sido creadas por bloques siguiendo estos capítulos, sino que han ido apareciendo alternativamente de forma natural, y posteriormente, tras la meditación, surge esta ordenación. En esta ocasión, la materia empleada es muy variada, experimenta combinándola en una misma obra, trabaja con óleos, acrílicos y pasteles, con esmalte muy recientemente, los soportes pueden ser tela, tabla, papel de diversas clases, y sus características planchas metálicas de aluminio y zinc, a las que ahora añade latón. La visitaes el capítulo más amplio, se trata de una reflexión a partir de la observación del hombre, muy condicionado por la experiencia vivida en ese Tiempo lento (esmalte/aluminio, 2020) del que salimos, y su comportamiento posterior, visitando la naturaleza y haciéndose preguntas sobre el presente y el futuro al que nos dirigimos, Lugar de las respuestas (acrílico/lienzo, 2020), pero nos encontramos con Lugares que no responden I, II y III (esmalte/zinc, 2020-2021), donde la naturaleza va invadiendo construcciones inacabadas y abandonadas. Hombres con gabardina y planos en las manos parecen proyectar el futuro, desde lo que podrían ser escenarios de ciencia ficción tras una devastación, Paradigma (acrílico/lienzo, 2020), Nueva cartografía (esmalte y óleo/zinc, 2023), y también el propio artista del que encontramos diversos autorretratos, como El arquitecto (acrílico/lienzo, 2020). El autor reflexiona sobre la incomunicación y la deshumanización, como vemos en La visita (esmalte y óleo/aluminio 2021), donde personajes en distintas actitudes no reparan los unos en los otros, ni siquiera en la mujer que parece herida y está tendida y desnuda en el suelo. Muy importante en este artista es el tratamiento de la luz, en Paisaje límite (1990), hallábamos las últimas y tristes luces del día, en Ceniza húmeda (1993), el cielo gris azulado que permanece tras el fuego, y en Desierto del hombre (1995) esa luz blanquecina que se produce cuando la arena, que ocupa la atmósfera, oculta el sol. Y sobre todo, los juegos de luces y efectos conseguidos con los soportes metálicos, empleando focos de colores, para que un mismo cuadro pueda representar distintos momentos del día, o que sea la incidencia de la luz aplicada a la obra, y el movimiento del espectador lo que la haga mutable. Ahora, además de planchas de zinc y aluminio, experimenta con el latón, consiguiendo una luz dorada, cálida, como vemos en Final y principio I, II, III y IV y en Sanación I y II (esmalte/latón, 2022), tonalidades a las que no estamos acostumbrados en Fortún, y que utiliza también en Hombres de azul oscuro I-VIII (acrílico y pastel/papel de algodón artesano, 2023). Este capítulo enlaza con el IV, Hay un camino antiguo (2023), cinco obras en esmalte sobre latón, que el autor acompaña de un bucólico relato sobre la belleza agreste del paisaje, los posibles habitantes que fueron y los pastores, fundiéndose con la naturaleza en sus repetidas visitas. En Los viajes de Pilar, capítulo II, encontramos las vivencias con su compañera, en Berlín (esmalte/aluminio, 2021), Pilar consulta una guía en un rincón del museo, o sus acampadas campestres y sus viajes al Cantábrico, que le inspiraron las vacas de Los nadadores (2014). Capitulo III, En el país de las sombrillas, nos presenta esos bazares donde se venden productos plásticos para uso en playas y jardines en verano, y personas contemplando el mar o conversando en la terraza de un bar de pueblo. En la obra de Fortún el agua ocupa un papel principal, el capitulo V y último, El agua que nos lleva, discurre por pueblos y ciudades, fuente de vida y de progreso, que fluye lenta y silenciosamente o rápida y peligrosa en sus crecidas, que posibilita los huertos en las orillas. El canal, el Huerva, el Ebro, los bosques de ribera... temas ya tratados en Canal, camino y frontera (2019). Y el agua como sanación vista en el capitulo I, y que proviene de Los nadadores. El ambiente onírico, mágico, que encontrábamos en las vacas que venían a buscar a los nadadores, también esta presente en la muestra, el hombre con gabardina que vadea un rio, incluso los visitantes arrimados a las paredes rocosas, y la balsa que conquista el canal. Una gran exposición, no retrospectiva, que compendia todo el recorrido artístico del pintor, muy necesaria para deleite y relajación, y para el completo conocimiento de este importante artista.
María Pilar SANCET BUENO
Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. Miembro de AACA, AECA y AICA Fecha de Entrega: 25/03/2024 Fecha de Admisión: 26/03/2024 << volver ![]() |
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