Número 29 | Diciembre de 2014
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Adiós con el corazón al gran Orús
 
 

 

   Con inmenso dolor, con la pena por lo que se sabe irreparablemente perdido, nos llega la noticia del repentino fallecimiento del pintor Orús. Mucho se habrá de escribir de este hombre que inventó una manera nueva de pintar. Su irrefrenable espíritu investigador le llevó desde los inicios de su andadura artística al descubrimiento de nuevas imágenes visuales, nacidas de su personal empleo de unos materiales extrapictóricos cuyas posibilidades sólo él supo aprovechar al máximo.                                                                                          

   José Orús Fernández (Zaragoza, 1931) creó un universo de formas y sensaciones ópticas nunca vistas antes. Fueron varias las etapas de su trayectoria artística, pero la más espectacular, la más admirada, la que nos abría las puertas de un mundo fascinante e imprevisible fue la que él denominó de los “dos mundos” (que luego fueron tres), basada en la actuación de la luz ultravioleta (“luz negra”) sobre pigmentos de vibrante fosforescencia. Sus hallazgos fueron celebrados más en el extranjero (especialmente en París, donde residió varios años) que en su España natal.                                                      

  Porque éste es el momento de hablar del aragonesismo de nuestro artista. A Orús, pintor ya consagrado, le perjudicó mucho su voluntario y decidido enraizamiento en su Zaragoza natal. En vez de airear su obra y lucirse con ella en otros países, en los que ya era admirado, prefirió seguir trabajando en sus investigaciones plásticas a la sombre del Pilar. Y como Aragón   —triste realidad— sólo reconoce el mérito de sus hijos después de triunfar éstos en lejanas tierras, no ha sabido apreciar a lo largo de los años la categoría del genio que tenía en casa. Así, lamentable y vergonzosamente para las Autoridades correspondientes, se le ha venido negando en los últimos años el Premio Aragón de Artes Plásticas, del que era indiscutible merecedor.                                                                                                                  

  Se nos ha ido, pues, un creador fuera de todo intento clasificatorio. Aragón, donde se llama al pan pan y al vino vino, tiene también una fuerza imaginativa formidable, representada por el mejor grupo de artistas informalistas de España. Nombres como Viola, Saura, Salvador Vitoria, Lagunas y otros han revolucionado la plástica nacional, llegando a ser el zaragozano Grupo “Pórtico” el primero en exponer oficialmente pintura abstracta en España (La Lonja, 1947). A ese núcleo de artistas plásticos iluminados por una luz especial perteneció, a su manera, el gran Orús.                   

   Descanse en paz este ilustre aragonés, amigo de una humanidad en grado de excelencia y artista excepcional que fue José Orús. De él diremos con el poeta:

Que, aunque la vida perdió, 

dejónos harto consuelo 

su memoria.

Jaime ESAÍN
Miembro de AACA, AECA y AICA

Fecha de Entrega: 31/12/2014
Fecha de Admisión: 31/12/2014


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