Durante todo el siglo XIX, sobre todo durante la segunda mitad gracias a las pensiones promovidas por el Estado e instituciones como la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, fue habitual el viaje de los artistas españoles a Roma y París. En el primero de los destinos, en busca del conocimiento del arte clásico, el Renacimiento y el Barroco, convirtiéndose en punto de encuentro de numerosos artistas. En el caso francés, donde hubo una gran afluencia de creadores catalanes, destacaba el prestigio de su arte oficial, aunque también la relevancia que la capital gala tenía como lugar de venta de obras. En esta ocasión la atención recae en los aragoneses, mostrando el diálogo que existió entre Aragón y los grandes centros artísticos europeos (Roma y París). Una selección de obras perteneciente a la colección Palá Laguna.
La Universidad de Zaragoza, a través del Vicerrectorado de Cultura y Patrimonio, apuesta en la exposición “Roma y París, horizonte de los artistas aragoneses (1870-1920)” por un acercamiento actualizado al arte aragonés de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Su comisaria es la catedrática Concha Lomba Serrano, directora del Instituto Universitario de Investigación en Patrimonio y Humanidades (IPH) e IP del grupo consolidado Vestigium. Autora de más de dos centenares de publicaciones, como los libros La plástica contemporánea en Aragón (1876-2001) (2002) o Bajo el eclipse. Pintoras en España, 1880-1939 (2019), sus líneas de investigación se centran en la recuperación de la memoria de las mujeres artistas, las vanguardias y el arte aragonés.
La muestra se articula alrededor de una serie de piezas procedentes de la Colección Francisco Palá Laguna,[1] una de las recopilaciones privadas más importantes del patrimonio pictórico aragonés de este periodo. Los artistas elegidos son pintores aragoneses que durante el último cuarto del siglo XIX y las primeras décadas del XX, viajaron a diferentes países europeos para ampliar su formación. Una experiencia que, sin duda, hizo evolucionar su trayectoria profesional. Grandes triunfadores a nivel internacional, muchos de ellos sin embargo han permanecido ocultos en su propia tierra. El recorrido expositivo se articula siguiendo el orden cronológico de las obras a través de una serie de ámbitos que permiten conocer mejor tanto la región como su vínculo con Europa. Al comienzo se aprecia un primer espacio dedicado a la imagen de Zaragoza (Nicolás Ruiz de Valdivia y Aguilera, Justino Gil Bergasa, Antonio Montero Arbiza, Alejandro Ferrant y Fischermans y César Álvarez Dumont), siguiendo con una muestra de la producción de algunos de los artistas más destacados del periodo, como Marcelino de Unceta, Francisco Pradilla Ortiz, Mariano Barbasán Lagueruela, Juan José Gárate o María Luisa de la Riva y Callol-Muñoz. Obras principalmente de carácter costumbrista, que muestran la magnífica simbiosis entre la realidad local y las nuevas tendencias europeas de aquellos instantes.
Acompañando a la exposición se ha elaborado un catálogo que reflexiona sobre el coleccionismo y la producción plástica aragonesa de finales del siglo XIX y principios del XX, así como un seminario académico que profundiza en los contextos formativos y creativos que definieron a esta generación de pintores aragoneses. Una muestra y unas actividades necesarias para seguir aportando nuevas visiones a nuestra Historia del Arte.
[1] Abogado del Estado, forma parte de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis.


