Jaime Herrero, cuadros de vida

A nadie le es extraño pensar que nuestras vidas, nuestros mundos, son, en esencia, una obra de teatro, conformado por un incontable número de cuadros. En cualquier momento esos cuadros, dramáticos o cómicos, pueden acontecer, y de esto, sabe mucho Jaime Herrero (Gijón, 1937 – Oviedo, 2020), cuya obra se ha recogido en una magnífica exposición organizada y custodiada por el Museo de Bellas Artes de Asturias y la Universidad de Oviedo entre octubre de 2025 y febrero de 2026.

Jaime Herrero marcó el paradigma de artista intelectual, entregado a una vida cultural, coleccionista de juguetes y comics, dibujante, grafista, cartelista, diseñador, pero, sobre todo, pintor. En su pintura resulta inevitable ver un marcado expresionismo desde el inicio de su producción, con ciertas ramificaciones neofigurativas con acentos oníricos.

La antología que nos ofrecen ambas instituciones recoge una muestra personal, llena de fuerza y dramatismo, coherente con las vivencias y formas de entender los diferentes mundos del artista.

Desde el Bellas Artes partimos de su producción en los años sesenta, con obras cargadas de materia, y en las que nos guiamos por el color que el propio artista denomina como solanesco, con una atmósfera sucia marcada por un negro que enfatiza el dramatismo al combinarse con el rojo y el blanco, tal y como lo apreciamos en su obra El embarazo (h. 1963). El expresionismo que vemos en estas obras se desvanece, en cierta manera, en los años de transición a la democracia, donde nos encontramos unas series más herméticas y con algunos personajes un tanto enigmáticos. En este momento, empieza a introducir el cromatismo en sus obras, donde vemos colores más vivos, tal y como lo podemos encontrar en la miniatura de un beato o en la portada de un comic de Batman. Ya en las últimas obras que se presentan en la exposición, nuestras miradas se dirigen inevitablemente a la Entrada de Cristo en Gotham (2009), un gran tríptico final en el que Jaime Herrero se rinde a dos de sus principales referentes, el pintor expresionista James Ensor y Batman. En esta obra vemos muchos de los resultados de todo lo que cultivó a lo largo de su carrera, con una composición muy estructurada, figuras esquemáticas, cielos enmarañados, bocadillos vacíos y grafismos dispersos, y todo ello bajo la atenta mirada de nuestro super héroe.

En definitiva, la sombra ha de buscar la luz, o eso quiso hacer el artista, en un proceso donde contamos con nuevos mundos a explorar, por el artista, y por nosotros mismos, siguiendo las luces y sombras que han guiado a Jaime Herrero bajo la protección de nuestros héroes.

Este recorrido que nos ofrece la exposición nos permite conocer a un hombre fiel a sí mismo, a su forma de crear y de transmitir la personalidad que tiene quien ha vivido. Jaime Herrero es de esos artistas, que vive, reflexiona y transmite, realizando un autorretrato de toda una vida.

Museo de Bellas Artes de Oviedo, del 21 de octubre de 2025 al 8 de febrero de 2026.

Número 74

Marzo 2026
Rebeca SAN JOSÉ GIL
Alumna del Grado en Historia del Arte de la Universidad de Oviedo
Fecha de recepción: 25/03/2026
Fecha de aceptación: 27/03/2026
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