Luis Pérez Calvo (Madrid, 1962) es un artista plástico que venera y exalta a los referentes de la cultura popular del siglo XX como si de santos o dioses paganos se trataran. A través de diversas técnicas y materiales, nos conduce por un caos de películas, grupos musicales y otras referencias con las que resulta imposible no sentirse apegado emocionalmente. Pérez Calvo acostumbra a elegir como protagonistas de sus composiciones a algunos de los iconos culturales, más representativos y contestatarios del siglo XX. A través de la reinterpretación de algunos de los productos pop más influyentes de la segunda mitad del siglo pasado, Pérez Calvo nos remite a sus intereses y experiencias personales.
La obra del artista madrileño, parcialmente expuesta en la exposición Record Store, celebrada en la galería gijonesa Espacio líquido, es un justo contrapunto a muchos ejemplos del arte pop actual, a menudo fríos y débiles y a los que cuesta desvincularse de precedentes hegemónicos como Warhol. La exposición celebrada de Gijón se siente como una apoteosis de violencia y energía en estado puro.
En Record Store se inmortaliza, sobre todo, a los músicos que han marcado un punto de inflexión, ya sea en la la carrera vital del artista, en el panorama musical asturiano, o, incluso, que han sido reconocidos internacionalmente.
El madrileño articula un discurso característico del siglo XX. Su diálogo pivota entre los artistas internacionales proveniente del mundo anglosajón y la tradición del rock, pop y punk español. Pérez Calvo no elige encasillarse dentro de un único género musical, década o país para desarrollar su obra, sino que proyecta un corpus global de referencias musicales contemporáneas capaces de sintetizar el espíritu de su generación. El artista no solo se atreve a reformular a gigantes del diseño gráfico como la carátula del LP The Velvet Underground & Nico (1967) y su célebre plátano warholiano. También es capaz de dar da cabida movimientos sonoros más modestos, pero más representativos del país, como, por ejemplo, el Xixón sound de los años noventa, al que dieron forma grupos como Manta Ray o Australian Blonde. Un mural de carácter temporal realizado por Pérez Calvo en las paredes de Espacio Líquido homenajea a la escena musical autóctona de la ciudad gijonesa y pone en valor a los músicos locales dentro del espacio propio de la galería.
Pérez Calvo apela a nuestros iconos musicales autóctonos para establecer un discurso que reconocemos como identitario y del que nos sentimos orgullosos. Buen ejemplo de ello es la reimaginación del Ilegales (1983) que queda aislada, al igual que las obras del Xixón Sound, del resto de la exposición. El recientemente fallecido Jorge Martínez, líder de Ilegales y natural de Avilés, es una estrella del rock añorada en la región y cuyo recuerdo sigue todavía muy presente en el panorama nacional. Si bien podemos ver una gran cantidad de referencias a grupos españoles como Kaka de Luxe, Siniestro Total o Gabinete Caligari, los LP de procedencia asturiana son tratados como obras maestras por el comisario de la exposición que las individualiza para subrayar la importancia que tuviero dentro del territorio. Eso sí, todos estos artistas, sean nacionales o internacionales, aparecen amparados bajo la imagen sobredimensionada del rey indiscutible del Rock and roll: Elvis Presley.
El madrileño emplea una estética fácilmente identificable para transmitir un mensaje simple, pero, no por ello menos trascendental. A través de un lenguaje compartido entre el autor y el espectador, expresa unos valores de pertenencia social y rebeldía característicos de este tipo de música. En Record Store se apela de forma sistemática la revalorización de un pasado que los más jóvenes no vivimos pero que generaciones anteriores veneran como la máxima expresión de muchos movimientos sociales y tribus urbanas todavía presentes y activas en nuestro siglo XXI como el Punk.
A través del reciclaje de bolsas de cartón u otros productos de deshecho derivados de la celulosa, Pérez remite principalmente a las carátulas de los discos en vinilo. Los sonidos eléctricos y rompedores de los géneros musicales seleccionados para la exposición parecen encontrar una correspondencia casi sinestésica con los elementos expresivos usados por Pérez Calvo. Muchos trabajos de este artista se basas en la implementación de un gesto puramente expresivo materializado en una pincelada suelta y cargada de materia pictórica. En Record Store, los bordes descuidadamente recortados y agresivos de los soportes, que intentan replicar las dimensiones originales de las portadas de cartón de los discos, también son otro recurso al servicio de la expresividad.
Pérez Calvo no solo se nutre de los diseños e ilustraciones que empaquetaban los discos, sino que también toma inspiración de la cartelería vinculada a conciertos. El carácter efímero y publicitario de estos anuncios es uno de los puntos articuladores de la muestra de Pérez Calvo en Espacio Líquido: dar una nueva vida a algo que, de otra manera, iba a caer en el olvido. Este tipo de carteles se concebían con una única función: anunciar un evento musical cuyo inicio marcaba el fin de la vida útil de estos pósteres. El madrileño recupera y reivindica la estética de estos ephemera, otorgándoles un nuevo significado y recontextualizando estos elementos extraartísticos dentro del espacio expositivo vinculado al mercado del arte.
Pérez Calvo es un creador preocupado por buscar sus propios medios y recursos con el fin de generar una producción marcadamente personal y original. Las obras presentadas en Espacio Líquido se alejan de lo que tradicionalmente se entienden como lienzos o soportes. Exhalan un carácter profundamente renovador y contestatario. En ningún caso Pérez se limita a hacer copias serviles de los diseños de las portadas de los vinilos que le acompañaron durante toda su vida. Las obras expuestas en Record Store consiguen plasmar gráficamente la personalidad y carácter del autor. Pérez Calvo tiene la personalidad y carácter necesarios para reflejar plásticamente las siniestras cajas de ritmo de Parálisis permanente, los primitivos power chords de The Ramones o los enérgicos riffs de Deep Purple.


