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Tres miradas sobre una exposición de Fernando Alvira
Huesca. Palacio de Villahermosa. Noviembre de 2012
Tres miradas sobre la exposición del pintor oscense Fernando Alvira
INSTANTES DETENIDOS
Cuaderno de viaje. Fernado Alvira.Lugar: sala de exposiciones del Centro Cultural de Ibercaja Duquesa Villahermosa de Huesca. Del 6 de noviembre hasta 10 de diciembre. Durante estos días la sala de exposiciones del Centro Cultural de Ibercaja Duquesa Villahermosa, acoge una exposición de acuarelas, de mediano y pequeño formato, del artista Fernando Alvira. Un 50% de los beneficios obtenidos en las ventas de esta exhibición irán al Banco de Alimentos de la capital oscense. La muestra, de cuidado montaje, presentada bajo el título “Cuaderno de viaje”, reúne 72 acuarelas de las más de doscientas que ha realizado este autor en estos dos últimos años. Las aguadas tomadas del natural, son en su mayoría de diferentes espacios de la provincia de Huesca, una temática básica en la obra de este autor. Fernando Alvira es un pintor amante de los espacios abiertos y de la naturaleza, que la interpreta de una manera atrayente dejando espacio y lugar a una subjetividad creativa. El autor gusta trabajar con papeles artesanos, aplicando reservas que se alternan con pinceladas rasgadas y amplias, dejando que la mancha se convierta en la protagonista de sus paisajes. Aunque su obra sea de índole figurativa, deja espacio y lugar para la inserción de sentimientos y percepciones emocionales. Y eso lo lleva a cabo mediante el filtro del estado o disposición del ánimo. El paso de las estaciones, la cambiante inestabilidad de la atmosfera en Los Monegros y la Litera, los movimientos de las nubes, los paisajes antropizados de los Somontanos de Huesca y de Barbastro, las olas y rocas en las playas de Tenerife y Castelldefels. Son algunas de las visiones que plasma en sus sobrias acuarelas de tonos y calidades, a la que ayuda una composición cuidadosa y sensible. Las gestaciones de este largo poemario, que nace de un estadio vivido, ofrecen una invitación al viaje y provoca en el espectador una diferente percepción ante las realidades de la propia naturaleza. Virginia Baig
Fernando Alvira Banzo muestra sus acuarelas en el Centro Cultural Ibercaja La línea del horizonteComo señala el propio Fernando Alvira, “nuestra provincia es riquísima en imágenes diferentes”. Algo que se puede apreciar claramente en su nueva exposición, “Cuadernos de viaje”, que ahora se puede visitar en el Centro Cultural Ibercaja. En la estela de los ya casi míticos paisajistas que ejercitan la pintura al natural, Alvira Banzo es un artista intuitivo, que rápidamente capta la esencia del paisaje y la plasma a través de una pequeña sinfonía de manchas de color y líneas desdibujadas que refleja perfectamente el alma de nuestro paisaje altoaragonés. Una nueva colección de acuarelas en las que, una vez más, la línea del horizonte marca el eje central de su trabajo. Comarcas como La Hoya de Huesca (maravillosos Gratal y Coronas de Mondó), el Somontano con sus viñedos, La Litera y su querido San Esteban (cerca de cuyo núcleo ha sabido pintar un campo de ababoles pletórico de color), el Cinca Medio o los Monegros, con esos reflejos de esa espectacular La Gabarda que nos hacen pensar en un Monument Valley monegrino. Son paisajes tan nuestros que no resulta difícil reconocerse en ellos. Frente al realismo minucioso, Alvira Banzo opone la pureza de la mancha, la esencia más depurada y tenue. La sutileza como bandera. Completa la exposición una colección de acuarelas de Tenerife, que nos hacen añorar su eterna primavera. Hasta el día 10, en el Centro Cultural Ibercaja.
Luis Lles
ACUARELAS: CUADERNOS DE VIAJE DE FERNANDO ALVIRA El Centro Ibercaja Palacio de Villahermosa muestra una abundante serie de acuarelas del artista oscense Fernando Alvira, fruto de sus continuos viajes por nuestra provincia en los que su retina redescubre una realidad que parece invitarle a ser interpretada. De ahí que nos ofrece una especie de síntesis del paisaje, unos detalles suficientes, unas justas referencias para ubicarnos en el lugar y sitio elegidos. El resto es color, es gesto, la sutil penetración en las esencias del lugar. Acuarelas que ha convertido en su cuaderno de viaje, en su diario, en su forma de entender el fin de su pintura. Allá quedan algo lejanos -que no olvidados- sus Paisaje Viajados en los que la visión era mas fugaz. Ahora podríamos hablar de paisajes encontrados. Esos que no se esperan o que habiéndolos ya visto no habían elegido todavía al artista para que los pintase. Alvira demuestra, de nuevo, sus dotes de gran observador, su capacidad de respuesta plástica con una mano hábil y precisa. Nos narra con el vocabulario del color que los lugares que muestra son tan cercanos y bellos como los siente. Sus excelentes dotes de dibujante son utilizados casi exclusivamente para abocetar el cuadro, pues tan firme es la mano, tan seguro el dibujo que el pintor se ve obligado a descomponerlo para obtener el leve desvanecimiento de las formas, pulsando las líneas maestras de las arquitecturas que tiemblan como la cuerdas de una guitarra al transmitirnos la tensión de su intérprete. Pinturas que se caracterizan por la suavidad y armonía de las formas y colores dentro de un cuidadoso estudio de la composición. Obras, necesariamente narrativas, que son toda una fusión de recursos técnicos y complejos sentimientos, con detalles y anécdotas plasmados con la espontaneidad suficiente como para identificar los lugares vistos desde la inquietud, la curiosidad y la emoción. Para el artista el paisaje deja de ser una visión turística para convertirse en pintura, en hermosa realidad. Lugares escogidos con pureza de intención y de estilo, invitándonos a acercarnos a ellos. La delicadeza y mino con que trata colores y pinceladas hablan no solo de su dominio de la técnica sino de su exquisita sensibilidad plástica. Cada árbol, cada surco, camino o rastrojo, quedan en estas pinturas reducidos a escueta definición gramatical-pictórica. De tan sencillos, concretos, se diría que son incluso escriturales, que poseen hecha pintura la magia de la palabra que se torna en color, en gesto que lo nombra. El artista ha llevado su pintura al dominio de lo por siempre valedero, fiado solamente a su modo natural de ver y sentir. El yo pictórico es a su vez valedor de su yo individual. Lugares interpretados con el deseo de descubrir esa estructura íntima que esconde la apariencia de lo sensorial. Elude así la rigidez compositiva y logra la simplificación dentro de la complejidad de ritmos que el paisaje le ofrece. Pinceladas que saben de alternancias en el fluir aparentemente despreocupado cono en el insistir preciso y firme del trazo. La paleta se hace persuasiva y expresiva logrando pulsar gamas distintas que hacen de la elocuencia la mayor virtud de estos cuadernos de viaje. Significar también el gesto del artista que dedicará la mitad de lo recaudado en esta exposición al Banco de Alimentos de la ciudad. Algo que ennoblece todavía más al arte y a quien lo procura. Puede visitarse hasta el día 10 de diciembre.
J.L. Ara Oliván
Virginia BAIG, José Luis ARA, Luis LLES
miembros de AACA Y AECA Fecha de Entrega: 10/12/2012 Fecha de Admisión: 12/12/2012 << volver ![]() |
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