Lola Royo, formada en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, lleva más de tres décadas dedicada a la cerámica contemporánea. Su trayectoria, avalada por diversos galardones y por una presencia constante en circuitos expositivos nacionales e internacionales, evidencia una consolidación profesional sostenida en el tiempo.
La muestra en la Sala de Exposiciones del Torreón Fortea, incluida en el festival CERCO 2025, reúne piezas que se aproximan a lo escultórico pero que, en su conjunto, se configuran más como un repertorio heterogéneo que como un relato unitario claramente definido. Resulta significativa la ausencia de un texto de sala que oriente al espectador y facilite la interpretación de la propuesta; la hoja firmada por la propia Royo plantea un discurso de alcance amplio, pero en algunos pasajes se torna excesivamente ambicioso y difuso, recurriendo a formulaciones convencionales que no llegan a contextualizar las obras dentro de un marco conceptual sólido. Esta falta de un hilo argumental consistente dificulta la lectura crítica de la exposición y diluye su potencial articulación como propuesta artística.
No obstante, dentro del conjunto destacan especialmente las piezas pertenecientes a la serie Guantánamo, donde la artista alcanza una mayor hondura formal y conceptual, estableciendo referencias que remiten incluso a los calcos en yeso de Pompeya. Estas obras despliegan una carga simbólica más sólida y proponen al espectador una experiencia interpretativa más rica y compleja.
La exposición, en definitiva, pone de relieve la trayectoria consolidada de Royo, pero también evidencia la necesidad de un planteamiento curatorial mejor articulado, capaz de situar las piezas en un marco discursivo coherente y de reforzar su dimensión artística en diálogo con el panorama actual.