Vija Celmins: To Fix the image in memory

El Metropolitan Breuer presenta una retrospectiva de esta artista letona (Riga 1938) que desarrolla su carrera en Estados Unidos.  Recoge cincuenta años de trabajo a través de una selección de 120 obras, desde sus primeras pinturas realizadas en Los Ángeles en los años sesenta hasta las realizadas en los últimos años en Nueva York.  La obra de Celmins está inspirada en la naturaleza, sus pinturas, esculturas, dibujos y grabados están realizados a partir de la observación del mundo que nos rodea, pero desde una especial perspectiva,  se caracterizan por carecer de punto de referencia, nos introducimos directamente en su cuadro sin tener ningún dato del entorno, son pedazos de océano, de firmamento nocturno, campos de estrellas, cráteres lunares, detalles de conchas o telarañas… Ella lo define como redescripción, un proceso de traducción de imágenes encontradas de un medio a otro, también define sus trabajos como concentración de la imagen, cuadros impasibles.  Su intención es reducir el arte a su esencia, lo consigue eliminando el gesto, el color y la composición. Considera que si realmente miras una imagen permanece en la memoria.

Los aviones en primer plano o reflejados en los televisores donde parecen explotar y caer en picado, la mano que dispara una pistola, son imágenes que reflejan su miedo y rechazo a la guerra, las vivencias de su infancia, cuando con su familia huye tras la entrada soviética en su país, viajando primero a Alemania donde son acogidos en un campo de refugiados y finalmente a Estados Unidos.  Hay otros elementos en su obra que también son reflejo de su niñez, como las pizarras, los lápices y las gomas de borrar.

En sus primeros momentos,  tras un inicio de abstracción expresionista, sus pinturas están realizadas en su taller, a tamaño real, y son representaciones de objetos cotidianos, calentadores, lámparas, lápiz, pizarra… como dice ella su intención era sólo mirar y pintar.  Sus coloridos son muy suaves, en general grises.  También son características sus imágenes en primer plano: aviones de guerra, automóviles. Posteriormente incorpora a su obra fotografías y recortes de prensa.  Muchos de sus trabajos están realizados con lápiz de grafito.

Sus esculturas son comparativas, así tenemos dos piedras, una es real y la otra una copia, o dos enormes gomas de borrar, la real y la copia, nos encontramos ante un trompe l’oeil escultórico, nos confunde, no sabemos diferenciar la realidad de la imitación, aunque la artista deja claro que no es esa su intención, sino recrear una experiencia vivida.

En Celmins encontramos concentrado el pop y el hiperrealismo, podríamos definir su obra como de hiperrealismo mágico, su acercamiento a la naturaleza es poesía, nos introducimos en sus creaciones que nos atrapan, al contemplarlas podemos dejar la mente en blanco en un estado cercano al Zen, y convertirnos en un pequeño elemento de su obra, un rizo en su océano, una estrella en su firmamento, o incluso una mosca en su telaraña.