P. ¿Qué significa para ti recibir premios como éste, que procede del ámbito de la crítica de arte?
R. Recibir el premio que otorga AACA es grato e ilusionante, y a la vez es un reconocimiento de calidad al trabajo que he realizado hasta ahora. Para cualquier artista joven estos premios son un impulso para el desarrollo de futuros proyectos.
P. Hablemos de tu obra. ¿Qué referencias filosóficas, literarias y artísticas son fundamentales en tu trabajo?
R. A nivel filosófico me nutro de las fuentes del conocimiento que nos han legado el Yoga, el Taoísmo y el Budismo.
Por nombrar sólo algunos de los artistas que me interesan en este momento destacaría a Louise Bourgeois, Javier Vallhonrat o las diferentes propuestas de las fotógrafas de la Escuela de Helsinki.
Me fascinan los libros sobre fotógrafas/os japoneses, que admiro por su conexión con el mundo onírico y el trabajo con la memoria como Rinko Kawuauchi, Yamamoto Masao o Isiuchi Miyako.
Las referencias cinematográficas y literarias son igualmente importantes en mi trabajo, como el proyecto que llevaré a cabo junto con la japonesa Shino Hisano sobre el libro de Haruki Murakami Crónica del pájaro que da cuerda al mundo y que podrá verse en Zaragoza a principios de 2012.
P. ¿Por qué trabajas en proyectos cerrados? ¿Qué método sigues para elaborar tus proyectos?
R. Necesito acotar y poner límites a mis ideas. Los proyectos me ayudan a delimitar y depositar toda la energía en una misma dirección.
Siempre hago una labor de investigación previa, bocetos, localización, realización de las imágenes, edición y montaje.
P. Podría decirse que la clave de tu obra es el deleite en la esencia efímera de la existencia, el mono-no-aware del Budismo. ¿De dónde viene tu interés por esa cotidianeidad evanescente, por la fragilidad del ser humano y por la muerte?
R. Creo que estos son temas que están presentes en mi trabajo, aunque las claves son más complejas. Además del mono-no-aware están presentes otros temas como la identidad, la familia, los límites entre lo onírico y lo real y la memoria y el tiempo.
Mi temprano descubrimiento de la mortalidad, y de la incertidumbre que genera, me ha llevado a contestar a través de la fotografía preguntas sin resolver sobre la muerte, el dolor y el misterio que la envuelve.
P. A pesar de la apariencia espontánea y directa de tus fotografías, casi podría decirse que prosaica, en ellas se aprecia un halo poético. ¿Cómo explicas esta paradoja?
R. Es un hecho que la fotografía es un medio artístico que está intrínsecamente relacionado con la realidad, porque parte de una imagen tomada de ella. A mí me interesa su capacidad de simbolización, de autoconocimiento, de proyección del interior del artista en una realidad que aparentemente es ajena y la posibilidad de generar horizontes imaginarios a través de ella o en diálogo con otros lenguajes artísticos.
P. ¿Podemos encontrar tintes autobiográficos en tus fotografías?
R. Sí. En mis fotografías proyecto y descubro parte de mi mundo interior.
P. Tres son los grandes proyectos de tu producción artística. Defíneme en una frase la esencia de cada uno de ellos: Kokoro (2009), Memento mori (2010) -a pesar de que esté todavía en proceso- y Cosas que perduran (2011).
R. Kokoro. La melancolía y el silencio en lo cotidiano.
Memento mori. Búsqueda del misterio de los ciclos vida-muerte-vida a través de la soledad y el recuerdo.
Cosas que perduran. Reflexión sobre la memoria y el tiempo, la muerte y el dolor.
P. ¿Cómo nace el proyecto editorial de 2011 Silencio enterrado?
R. Nace de una necesidad por parte de la Asociación de Familiares y Amigos de Asesinados y Fusilados en la fosa común de Magallón de tener un recuerdo-homenaje a la vida de estas personas.
P. Silencio enterrado es un canto a la recuperación de la memoria, necesidad para un país que continúa sin curar y cerrar heridas. ¿Qué vivencia personal destacarías de la elaboración durante nueve meses de este proyecto? ¿Qué testimonio te impactó especialmente?
R. Para mí fue un enfrentamiento directo con el tema de la muerte, un tema fundamental que nos afecta a todos los seres humanos. Lo viví como un proyecto terapéutico, tanto para mí como para alguna de las personas que participaron en él, sobre todo los hijos que vivieron directamente la pérdida dramática de sus padres.
P. En 2007 recibiste la Beca del Ayuntamiento de Zaragoza y CAI para la Producción de Obra que te permitió viajar a Japón y disfrutar de una estancia en el InterCross Creative Center de Sapporo, experiencia de la que nacería Kokoro. ¿Qué supuso en lo personal y en lo profesional este primer viaje a Oriente? ¿Qué queda de Japón y del espíritu oriental en tu obra más reciente, Cosas que perduran?
R. Fue la realización de un viaje con el que había soñado desde niña, un encuentro con un mundo en el que me encontraba con una gran familiaridad y seguridad. Supuso conocer a un gran número de artistas que me brindaron la posibilidad de introducirme en su cultura, su vida, sus rituales desde dentro y de seguir avanzando.
En Cosas que perduran estuvieron presentes la interiorización de las entrevistas y recuerdos, el trabajo no sólo con la mente sino también a través de la conciencia del cuerpo y las sensaciones, también el trabajo meticuloso y de ritual con el que fotografié los objetos.
P. Fotografías e investigas. La Beca de Investigación María Serrate del CDAN de Huesca (2011-2012) te está permitiendo continuar tus indagaciones en torno al misterio de lo cotidiano y la relación entre fotografía e inconsciente. Háblanos de este proyecto.
R. Para mí en la investigación artística la parte teórica y la praxis están estrechamente unidas. Estoy avanzando en el conocimiento de estos temas desde la psicología y la teoría del arte, y además estoy elaborando una nueva serie de fotografías que acompañan este trabajo. Para ello, cuento con el apoyo y la dedicación de dos entrenadores de elite, Pedro Vicente Mullor y Javier Vallhonrat.
P. Desde comienzos de los años noventa del pasado siglo, el 70% de licenciados en Bellas Artes en España son mujeres. Sin embargo, en los últimos años la representación de la mujer artista en el mercado del arte español no ha experimentado la mejora deseada, ya que mientras en ARCO 1982 sólo el 4% fueron mujeres artistas, en ARCO 2011 las artistas españolas han supuesto un 7% y las artistas extranjeras un 22%. Las cifras no engañan: no se está respetando el Artículo 26 de la Ley de Igualdad que defiende la igualdad en el ámbito de la producción artística e intelectual. ¿Son insuficientes las medidas asumidas desde las instituciones para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres en el plano de la creación y la difusión artísticas? ¿Cuál es la situación actual de la mujer artista en el panorama cultural, según tu propia experiencia?
R. Como indican los datos sobre la situación de las profesionales en el sector de las artes visuales queda mucho trabajo desde las instituciones y desde la sociedad para garantizar la Ley de Igualdad y que el número de mujeres iguale al de hombres.
En España todavía existen ámbitos como es el de la fotografía donde la presencia de hombres en exposiciones, conferencias, etc., supera al de las mujeres. Me gustaría que esta situación cambiase.
P. ¿El arte tiene género o sólo conciencia?
R. El arte realizado por mujeres tiene su impronta, sus deseos, sus miedos, obsesiones, etc. También entiendo y creo que yo hago un arte de mujer porque lo soy y así me siento. Aunque a veces trato temas universales.
P. Para terminar la entrevista, mencióname a un/una artista que te parezca interesante reivindicar.
R. Mis primeras vinculaciones con el arte fueron a través de mi tío, Carmelo Méndiz. En su estudio desde niña pasaba horas observando sus pinturas, dibujos, esculturas, libros. Me sentía feliz, como en una burbuja donde podía jugar y sentirme segura. Creo que estas primeras experiencias fueron fundamentales para que me interesara el mundo del arte.
P. Y ¿una fotografía tuya de la que guardes un recuerdo especial?
R. Hay fotografías que me sorprenden por lo reveladoras que son. Recuerdo una fotografía en blanco y negro tomada con una cámara analógica hace algunos años. Cuando tuve la imagen en papel ante mis ojos, reconocí un gato y su sombra. Lo mejor fue descubrir que la sombra tenía más presencia, más poder evocador dentro de la imagen. Que había otra realidad más profunda debajo de la superficie aparente de las cosas.