Versatilidad temática de Jaime Sanjuan

 

Desde el 28 de enero, en galería Kafell, tenemos la exposición de pintura de Jaime Sanjuan Ocabo, nacido en Zaragoza, el año 1981, con estudios en la Escuela de Artes de Zaragoza y Licenciado por la Universidad de Castilla La Mancha. En la actualidad prepara su tesis doctoral sobre arte y nuevas tecnologías, muy afín a la singularidad de sus cuadros que pinta con los dedos sobre una tableta digital. Al respecto conviene recordar que en junio de 1969 se celebraron, en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, los seminarios bajo el título Ordenadores en el arte, subtitulados Generación automática de formas plásticas, con la participación de artistas con tanto nivel como, entre otros, Manuel Barbadillo, Equipo 57, J.L. Alexanco, José María Yturralde y Elena Asins, premio Nacional de Artes Plásticas que hace años expuso en el Colegio Oficial de Arquitectos, demarcación de Zaragoza. Asimismo, con fecha 25 de junio de 1969, Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, se inauguró la exposición Formas Computables, con la participación de artistas españoles tan excepcionales como, entre otros, J.L. Alexanco, Amador, Elena Asins, Manuel Barbadillo, Equipo 57, Tomás García, Lugan, Quejido, Abel Martín, Eduardo Sanz, J. Segui, Soledad Sevilla, Eusebio Sempere y José María Yturralde. Tenemos ambos catálogos adquiridos en la época. Años después, pero antes que Jaime Sanjuan y limitándonos a Zaragoza, tenemos a los pintores Pilar Catalán, José Manuel Broto y Pedro Flores interesados por el uso de dicho medio técnico.

Cuadros de tamaño medio con algunas obras expuestas en el espacio Impulso Lateral del Instituto Pablo Serrano, según se aprecia en los cuadros que tienen como tema un rinoceronte y un pingüino con predominio de negros, grises y blancos. Exposición con 26 obras de tamaño medio y títulos como, entre otros, Vanitas, Juego de niños, Atardecer nuclear, El ladrón, Inocencia, Sabinius, El viejo zorro, Efecto mariposa, Agujero negro, Ulmus, Corazón roto o Naturaleza viva.

Los temas que plantea son muy dispares y a su indiscutible perfección técnica se une el perfecto color, siempre en su sitio, y la marcada belleza empapada de altas dosis imaginativas con detalles exquisitos. Se puede comenzar con una serie de diez obras basada en un vaso con flores, una pajarita y el detalle del hilo que se desprende de una rama y termina en una diminuta ave para enfatizar en un fascinante y delicado toque. Como contraste tenemos el cuadro Larga espera, que consiste en un anciano barbado vestido de astronauta a la evidente <<espera>> de ir al espacio. En dicha línea, por el espacio, es necesario citar Amanecer, con dos ballenas volando y dos misiles surcando el espacio, como diáfana crítica contra la violencia y la destrucción masiva. Vanitas, sin embargo, es el esqueleto de un pez y dos dados como símbolo del azar ante la imprevisible muerte, mientras que El viejo zorro se basa en un zorro sentado en el interior de una fábrica con numerosos ladrillos volando desprendidos de la pared. Muy adecuada atmósfera. A sumar hermosos paisajes, naturalezas muertas y la delicada distorsión de la realidad en Café desgravedado mediante las tazas y la sutil mano que coge una. Muy buena exposición que abarca amplios temas siempre salidos de la misma mano como rasgo de su diáfana personalidad.