Verano de exposiciones en Zaragoza

Pinturas de Jorge Gay en Galería Pepe Rebollo: “un verano al fresco”

Según la definición del exquisito catálogo de la exposición: “el fresco es una técnica de pintura mural en la que el color se deposita sobre un mortero de cal fresco, recién aplicado. El pigmento queda fijado sobre el muro gracias al proceso de carbonatación de la cal en contacto con el CO2 del aire, que con el paso del tiempo aglutina el color dentro de su misma estructura cristalina. Por este motivo el pigmento se aplica como aglutinante”. El carbonato que se forma en la superficie pictórica es de una consistencia pétrea y sufre tan pocas alteraciones, que, como consecuencia hace del fresco la técnica pictórica tradicional más resistente.

Su colorido mate, adquiere una “calidad y luminosidad inigualables con otras técnicas”, pero el trabajo del fresco debe de planificarse bien porque no admite improvisaciones ni arrepentimientos y, “en su ejecución, es necesario organizar el trabajo en jornadas” y preparar cada día la superficie de enlucido que ha de pintarse en una sesión.

Jorge Gay ha pasado este verano trabajado con la técnica del fresco en colaboración con la Escuela Taller de restauración de Aragón, centrado en el estudio y conservación de pinturas murales romanas, procedentes de la excavación de Bílbilis (Calatayud) y , mientras los alumnos investigaban sobre técnicas de trabajo en pintura mural, Jorge experimentaba con la técnica tradicional del fresco al servicio del arte actual.

El resultado, en parte, es esta interesante muestra, de muestras pictóricas y bocetos que nos aportan la idea de cómo el trabajo creativo es un gran incentivador de los métodos didácticos, gracias al intercambio de vivencias y sensaciones entre profesores y alumnos.

 

Paco Simón, Fernando Navarro y Vicky Méndiz en Zurita 8: la “SALA 8”

Antonia Puyó renueva su anterior galería Moldurarte en esta “SALA 8”, de la Calle Zurita, con el mismo entusiasmo y buena capacidad selectiva que antes y tanto la sala “Antonia Puyó”, como ésta de Zurita, junto con “Pepe Rebollo”, constituyen lo más atrayente del panorama expositivo de la Zaragoza de hoy, tan inmersa como está en avatares “políticos” que poco o nada tienen que ver con el ARTE.

Paco Simón trae a la “SALA 8”, una pintura espacialista, con los antecedentes de Lucio Fontana, pero con su propio lenguaje personal, colorista, ingenuista y mironiano, en la tradición de la pintura que aportó a la decoración del Hotel Tierra de Biescas, o que vimos en la Galería Zeus, pero ahora trabajada a capas recortadas con cuter a mano alzada, creando ritmos sinuosos y orgánicos que enlazan con maquetas urbanísticas o arquitectónicas de signo wrightiano, de manera que la profundidad, la tercera dimensión de los cuerpos espaciales queda incorporada a su pintura, siempre fresca y colorista, siempre atractiva y lúdica, alegre y espontánea como la personalidad de su creador.

Fernando Navarro expone alguna obra de las realizadas para la Expo Zaragoza 2008, de aspecto constructivista como otras en esa misma línea y alguna surreal, en chapa coloreada, según su manera personal de hacer.

Vicky Méndiz, por último, aporta fotografías de figuras y espacios sesenteros, con decoraciones que papeles pintados ahora reinterpretados por el Maximalismo, de una manera excesivamente reiterativa.

 
 

Espacio Orienta. Juri Nesterov. Fotografías

El Espacio Orienta continúa su saga de aportación fotográfica, aunque como agencia de viajes no puede tener la especialización ni el alto nivel que alcanza Spectrum, que sigue siendo la más rigurosa de la ciudad junto con la Sociedad Fotográfica.

“Amateurismo” profesionalizado junto con ya profesionales consagrados, alternan en esta interesante sala que ahora aporta las imágenes del ucraniano Juri Nesterov.

Nesterov, en la línea del film “Gud bay Lenin”, repasa los iconos de la vieja Ex URSS, a través de sus viejas glorias, los antiguos excombatientes del ejercito rojo de la Segunda Guerra mundial, retratados en espacios mediocres y sórdidos, revestidos de sus condecoraciones obtenidas en la contienda, esos símbolos que sus descendientes han mercantilizado, como todo el pasado soviético, en los mercados internacionales: como símbolo de todo ello, yo adquirí una “estrella roja del Kremlin” en un mercadillo madrileño, a modo de réquiem personal de un pasado que ya no vuelve, envuelto en un ejército de “Mc Donalls”.