En el Colegio de Arquitectos, Demarcación de Zaragoza, se inauguró, el 23 de octubre, la exposición 12 retratos imprevistos. De los retratados, uno por cuadro, solo conocemos a Dionisio Sánchez. Cuadros que se acoplan con perfección a la muy atractiva sala de exposiciones por laberíntica.
Se puede comenzar con un cuadro del que nace, sin error, el resto de la muy buena exposición. Aludimos a un cuadro expresionista abstracto de ricas texturas y fondo abstracto geométrico. Lo curioso es que está colgado al fondo en un oculto rincón, como si su importancia fuera mínima cuando es lo contrario al ser el punto de partida. Está hecho a idea para despistar o por su menor tamaño. Características que se dan en los fondos de los retratos, como una mezcla de gran coherencia y atractivo por complejidad visual. Pero abstracciones como fondo que nunca estorban, por supuesto, la posterior incorporación de cada retratado.
De los retratos femeninos resaltamos la intimidad de una figura con el perro y el mutuo cariño, sentada en actitud de posar, de pie con los dedos dejando ver un ojo, sentada mirando al pintor y la última una joven con las manos como signo de hablar con quien sea. Siempre, en el conjunto, a destacar la alta dosis de realismo y naturalidad.
De las figuras masculinas tenemos un hombre con muñeco, tres sentados y uno fumando, adolescente con el mono patín y Dionisio Sánchez de pie con boina, expresión intensa y un dedo señalando a lo que el espectador no puede ver. Lo mismo que en las figuras femeninas a destacar el realismo y la naturalidad. Nada se fuerza. Pintor.


