Cambiar. Fluir de un estado a otro. Transitar entre luces y sombras. Ocupar el vacío. Lo inminente, lo imposible. Habitar esta dimensión o la otra. UTSUROI y un país, Japón, que se mece desde sus orígenes en el silencioso y seductor encanto de la posibilidad infinita.
Vicky Méndiz (Zaragoza, 1978) y Shino Hisano (Hokkaido, 1978) son las artífices de un proyecto de investigación que tiene su punto de partida en un hito de la literatura nipona de los últimos tiempos, cuyo autor, Haruki Murakami, propicia un diálogo entre ambas artistas. Una mañana, uno descubre un ruido nuevo, desconocido hasta la fecha. En la quietud del amanecer, cuando la ciudad empieza a despertar, quizá pueda tratarse de un pájaro. Pero su monótono trinar es algo más que el ritmo de la naturaleza: es el compás que da cuerda al mundo. Tomar conciencia de este acontecimiento es el punto que tienen en común estos tres creadores. También es el comienzo de un viaje individual hacia lo desconocido, la superación de lo cotidiano y el maravilloso encuentro de uno mismo en el otro.
Vicky Méndiz y Shino Hisano se conocieron en el InterCross Creative Center de Sapporo (Japón) en 2007. Infinidad de coincidencias en lo personal y una misma sensibilidad hacia lo artístico unieron en la amistad a estas dos creadoras. Utsuroi les ha unido también en lo profesional. Juntas han abordado en esta instalación para el Centro de Historias de Zaragoza, del 24 de abril al 1 de julio, la búsqueda de la esperanza, el dolor, el cambio o la soledad descritos en el libro Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.
La fotógrafa Vicky Méndiz es Licenciada en Historia del Arte (1996-2000). Además, estudió un Postgrado en Gestión del Patrimonio Cultural por la Universidad de Zaragoza (2001-2002) y Fotografía Artística en la Escuela de Artes Aplicadas de Huesca (2004-2007). Desde 2001 participa en exposiciones colectivas y ha firmado tres proyectos individuales: una participación en el Corner Voyeur en el Espacio para el Arte de Caja Madrid (Zaragoza, 2006), Kokoro, realizado en Japón y expuesto en la Galería Spectrum Sotos (Zaragoza, 2009) y Cosas que perduran (2011). Entre las becas y premios que ha recibido cabe destacar la Beca para la Ampliación de Estudios Artísticos de la Diputación Provincial de Zaragoza (2004-2006), el Tercer Premio Muestra de Arte Joven del Gobierno de Aragón (2006), la Beca del Ayuntamiento de Zaragoza y CAI para la Producción de Obra (2007) -gracias a la cual pudo viajar a Japón y disfrutar de una estancia en el InterCross Creative Center de Sapporo-, Descubrimientos PhotoEspaña (2008), Beca Casa de Velázquez de Madrid (2011) y la Beca de Investigación María Serrate del CDAN de Huesca (2011-2012).
Shino Hisano estudió Bellas Artes en la Universidad de Educación de Hokkaido (1996-2001). Expone individualmente desde 2005 y en colectivas desde 2001. Ha disfrutado de tres residencias artísticas: en el Maejima Art Center de Okinawa (2005), en el proyecto S-AIR award Artists in Residence Program de 2007 en Taiwan y en el 3331 Arts Chiyoda Residence Program de Tokio.
Del mismo modo que Kumiko, la esposa de Tooru Okada, protagonista de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, necesita ser “salvada” en un sentido mental y espiritual, que no físico, Vicky y Shino trascienden nuestra realidad para explorar en su inconsciente. Fragmentos del libro les sirven como guía en un proceso artístico entre la abstracción y la figuración. Las fotografías de Vicky Méndiz y las pinturas de Shino Hisano danzan con curiosidad entre los límites no bien definidos de lo real y la fantasía, el sueño y la vigilia. Lo surreal en palabras de Murakami entreteje marañas orgánicas en las pinturas de Shino Hisano, trazos de místico azul en los que se pierde un personaje femenino, su alter ego expectante, dispuesto a redescubrirse, a releerse, a reconstruirse. Mientras, el objetivo de Vicky Méndiz capta evanescencias de rosa y azul, fogonazos de luz en la retina, que pudo sentir en sueños o temer en pesadillas, o cisnes y caballos, atesorados más bien en el recuerdo de la infancia.
Y es que en la continua definición del yo, de nuestra auténtica identidad, rescatamos recuerdos y damos vida a los sueños en un intento por conciliar dos esferas esenciales del saber y del sentir humanos: la realidad y el deseo. Una sensación puede llegar a tener la misma importancia que un acontecimiento real. Un olor, una luz, un color, pueden ser tan intensos como el registro fotográfico de lo que fue.
Como se lee en la novela citada, abrir nuestros canales de percepción al poder de lo que en nuestra experiencia inmediata de lo real puede parecernos del todo irreal nos daría la oportunidad de viajar al otro lado del espejo.
Vicky Méndiz seguirá bebiendo de la cultura japonesa en sus fotografías. Gracias a su estancia en nuestro país con motivo de esta exposición, Shino Hisano sumará a su interés por la obra de Goya la admiración por la fuerza de las mujeres españolas. Pero lo que resulta innegable es que, a partir de esta experiencia, un pájaro, que sólo ellas dos pueden oír, dará cada mañana cuerda a un mundo que ahora es más amplio, un mundo que es el paisaje recóndito en el que las almas gemelas se reencuentran una y otra vez.


