Pocos conocen las fiestas de Zaragoza tan bien como el comisario de esta gran exposición, César Falo, quien hasta su reciente jubilación ha liderado la organización de los festejos en la ciudad desde la Sociedad Zaragoza Cultural. Como se da el caso de que ese ente municipal autónomo que gestiona la animación cultural/ festiva en nuestras calles está a cargo del Centro de Historias, un espacio expositivo municipal dedicado a la cultura urbana contemporánea, parece una opción lógica programar allí en estas fechas un muestra conmemorativa que ofrece, estructurada en tres partes, una panorámica retrospectiva sobre las fiestas del Pilar en Zaragoza, con un epílogo en la sala de exposiciones del Torreón Fortea, sede de las oficinas de Zaragoza Cultural. La primera sección, titulada “Érase una vez las fiestas, 1613-1977” empieza en los comienzos históricos de la procesión por las calles de Zaragoza en honor de la Virgen del Pilar que se remonta al menos al 12 de octubre de 1613, aunque es en el siglo XIX cuando aparecen mejor documentados los feriantes y espectáculos o las correrías de gigantes y cabezudos, evocados a través de grabados, carteles, periódicos, un cuadro de Gascón de Gotor y las primeras fotografías, fuentes visuales que se usan profusamente en el resto de la exposición, incluida la parte final del Espacio Cripta, en la que se documentan los bailes de gala, las carrozas de las reinas de las fiestas, los inicios de la ofrenda de flores, el éxito de la Feria de Muestras, el circo Atlas de los hermanos Tonetti, u otros eventos que florecieron bajo el franquismo. El Espacio Tránsito, muy apropiadamente, se ha reservado a los cambios que tuvieron lugar durante la Transición, pues bajo el título “Contra las fiestas oficiales: fiestas populares” se evoca, en un montaje muy escenográfico, la reivindicación entonces enarbolada por peñistas, asociaciones y partidos de izquierda que clamaban por vaquillas, verbenas, multitudes callejeras, transparencia/participación, etc… Todo eso y más se consiguió, hasta hacer de estas fiestas uno de los acontecimientos masivos con mayor atractivo y fama nacional e internacional, por sus grandes conciertos callejeros o los diversos espacios para todo tipo de eventos organizados por unos equipos que con motivo se sienten orgullosos de ese logro, evidenciado a través de fotos, películas, maquetas, programas de fiestas, entradas de espectáculos… Esta es la mayor sección, denominada “Días de fiesta, 1980-2017”, precedida (o culminada, según se mire) por un cronograma donde se informa de quienes fueron los pregoneros de cada fiesta, los concejales de cultura al mando, y las principales innovaciones. Esta conmemoración se cierra en Fortea con “La fábrica de las fiestas”, un epílogo de homenaje a los que cuando todos estamos de fiesta trabajan para nuestra diversión, donde todavía se densifica más el montaje de innumerables fotos del personal de Festejos, incluida una en la que se ve al propio César en sus años mozos con Joaquín Merchán, actual director del Centro de Historias, y otros compañeros. Tienen motivos para estar satisfechos y celebrar con todos esta simpática mirada retrospectiva, muy en consonancia con el ambiente jovial propio de estos días… Aunque no hayan faltado puntos negros en una trayectoria tan dilatada en el tiempo, que en un relato histórico riguroso habrán de contarse también con espíritu crítico, si se publica un libro-catálogo de la exposición.


