En esta publicación se reúne las imágenes de la obra de seis artistas y los textos alusivos a la misma pertenecientes a la segunda edición del proyecto Corner de la Obra Social Caja Madrid en Zaragoza, denominado «Zaragoza, mon amour»; y comisariado por Beatriz Lucea.
El prólogo de Elena Gil, directora general de Centros Culturales de la Obra Social Caja Madrid subraya la misión de programa Corner, centrada por un lado, en el fomento del desarrollo creativo de los artistas jóvenes de la ciudad al ayudarles en la producción y difusión de su trabajo, y por otra parte destaca la importancia otorgada a la labor curatorial de profesionales aragoneses jóvenes del sector.
Beatriz Lúcea, comisaria de esta edición, firma el siguiente texto donde se presenta a los artistas y sus obras a través de un escrito muy lírico e irónico, como lo es ya la propia propuesta y las seis creaciones que la integran. Sus reflexiones arrancan y terminan con una frase de Tácito y referencias permanentes al amor en todas sus manifestaciones y, concretamente, a cómo ha sido interpretado en las seis intervenciones artísticas. Nos habla de los artistas como héroes que defienden su «sitio»; y que establecen un diálogo con la ciudad como individuos que regalan a su tierra obras llenas de modernidad, futuro, calidad, cultura y vanguardia, y a los que Zaragoza responde convirtiéndose en museo, «en joyería que presume de alhajas para nuestro deleite».
Esta publicación se completa con seis secciones o capítulos que muestran fotografías de cada una de las intervenciones artísticas y textos orientativos y explicativos de las obras de arte, escritos en su mayoría por los artistas, o bien por profesionales conocedores de su labor creadora.
El capítulo Zaragoza blues, una vez más recoge el poema y las imágenes de Cecilia Casas con su visión particular del «Jardín de las Delicias»; en Zaragoza, a través de tres fotos que son metáforas del cielo, la tierra y el infierno.
La obra y el texto de Oscar Sanmartín cuestionan muchos iconos pilaristas a través de sus palabras y de su intervención artística. En carne mortal reflexiona sobre la leyenda de las bombas caídas sobre la Basílica de nuestra Señora del Pilar, sobre muchas tradiciones y certezas admitidas, entre otros apuntes e ideas esbozadas y sugeridas por el artista.
Álvaro Sanz Remón plantea en sus palabras sobre la obra de Beatriz Sumelzo, Expo mon amour, la mutación que sufre la ciudad, los cambios que nos invitan a experimentar, el cosmopolistimo frente al costumbrismo, y otros conceptos que se plantean en la obra de esta creadora.
En el capítulo Desnudez, Lorena Domingo Aliaga explica la relevancia que otorga al color como materia y sustancia para la creación. La creadora subraya como elementos consustanciales a su obra, la impronta gráfica, el tipo de pintura blanca y sus variaciones en la factura.
Kill me..Kiss me de Peyrotau y Sediles aborda los sentimientos contrapuestos que puede generar el lugar que habitas. Se trata de un texto breve y conciso y de unas imágenes rotundas, llenas de concepto y comunicación visual.
El último capítulo, Untitled a Place, David Smith narra como los trabajos de Begoña Morea Roy son dibujos con «gesto», en un espacio visual barroco evolucionado.
El libro se cierra con una relación de las obras catalogadas y clasificadas por autores.