Una colección de arte de finales del siglo XX releída desde perspectivas del siglo XXI

Desde el 3 de julio hasta el 18 de octubre puede verse en el Museo de Huesca la exposición ”TRANSFORMACIONES: Arte y cultura de finales del siglo XX a través de la Colección Escolano-Olivares”, un importante acervo de obra gráfica y múltiple donado en 1996 al Gobierno de Aragón (conservado por el IAACC Pablo Serrano, que ha organizado esta actividad). Es una nueva versión de la muestra que, con el mismo título, se inauguró el 25 de febrero de 2020 en la sala de exposiciones de Ibercaja Patio de la Infanta en Zaragoza, pero hubo de cancelarse unas semanas después tras la declaración del estado de alarma en España, que obligó al cierre obligatorio de todos los espacios culturales por la pandemia de COVID-19.

Los contenidos son parecidos, aunque no exactamente los mismos, manteniéndose la misma clasificación por secciones temáticas. El comisario, Alejandro Ratia, las llama capítulos y los ha precedido de un prólogo: “Monstruos metafóricos” homenajeando al moderno legado de Goya, Saura y Gordillo, en diálogo con aguafuertes de Joan Ponç.

El ámbito cronológico de la muestra comienza propiamente con el Tardofranquismo y la Transición en España, una época internacionalmente marcada por la Guerra de Vietnam y las dictaduras en Latinoamérica, de ahí el título del capítulo 1º, “Conciencia Política”, con buena representación del movimiento Estampa Popular o de grandes artistas comprometidos como Alberto Corazón o Joan Brossa, etc.

A los “Cambios sociales” va dedicado el capítulo 2º, que coloca tras las imágenes de mujeres-objeto de Picasso o Wesselmann la mirada femenina de Maruja Mallo y Charo Pradas, la sensualidad Pop de Eduardo Arranz-Bravo y Rafael Lozano Bartolozzi, o el escapismo de Antoni Miralda en una sociedad vigilada y controlada por los medios, o la cultura hedonista incipientemente posmoderna.

Más allá del Desencanto llegó la “Realidad teatralizada” con espacios que son metáforas de la realidad humana, según se define el capítulo 3º, con iconografías tan expresivas como el columpio detenido en el aire de Juan Navarro Baldeweg, y obras de inspiración teatral como una litografía de Curro González o una serigrafía de Juan Muñoz, haciendo el papel de espejos imprecisos pero lúdicos.

El capítulo 4º, titulado “Arte y entorno”, se dedica a la dialéctica escisión/interacción entre el ser humano y la naturaleza, evocada por ejemplo con una serigrafía de estética romántica titulada por La Hermandad Pictórica El susurro de los árboles de tronco sumergido, junto a otra de Isabel Villar con apariencia primitivista pero mordazmente alusiva a las interpenetraciones entre lo salvaje y lo doméstico; otras estampas son testimonio histórico del auge que cobraron las intervenciones en el paisaje, como el irrealizado proyecto de Christo para el envolver el monumento a Colón en Barcelona o la serie de trabajos de Wolf Vostell titulada V.OA.EX: Viaje de (H)ormigón por la Alta Extremadura. Se complementan, en la sala de la Campana, con una proyección de diapositivas de Luis Muro, un pionero del Land Art español fechado en 1973.

“Conceptos espaciales” es el título del capítulo 5º, que abarca desde Antoni Tàpies y Lucio Fontana a litografías abstractas de Fernando Lerín, Gerardo Delgado y Gonzalo Tena, testimonio de  transformaciones internas en el concepto del grabado más relacionadas con el espacio y del tacto.

Otra conquista novedosa fue el paso de la tinta negra a la generalización de obras gráficas con variado cromatismo, cuestión sobre la que versa el capítulo 6º, “Triunfo del color”. Desde una litografía de Miró y un aguafuerte de Eduardo Sempere se pasa revista a serigrafías de Enrique Larroy y Elena Blasco que transmiten las claves del arte concreto y del Pop o a los juegos de texturas/colores de Dis Berlin, para evidenciar sutilezas técnicas profesionales.

El capítulo 7º y último, “La memoria de los objetos”, a partir de una xilografía de Lucio Muñoz, evoca casos de relación especial con los fantasmas de los objetos, conjurados en juegos entre matriz y papel. Quiero destacar la “escultura expandida” de Ricardo Calero: Los pasos… de la Casa al Museo. Fuendetodos, grabado en técnica mixta complementado por fotos, presentado todo ello en recuerdo de una acción realizada junto a la casa natal del genio aragonés entre 2009-2010.

Como habrá quedado claro, queda por encima de mi modesto criterio la valoración de los contenidos, pues la Colección Escolano-Olivares reúne más de 700 obras canónicas de consagradísimos artistas: seleccionar solo unas pocas, en función del espacio disponible, habrá sido el primer y mayor reto del comisario.  Pero no se ha conformado con eso, pues en lugar de una sucesión de estilos y grupos artísticos, Alejandro Ratia nos propone una revisión de aquel legado desde valoraciones, temáticas y  relecturas propias de nuestra perspectiva actual.

Si la Historia del Arte ya no se enfoca solo en artistas y obras, sino también en su contexto social e institucional, tenemos que ofrecer al público relatos que también le cuenten cómo era el coleccionismo, el sistema artístico, e incluso la crítica de arte contemporánea: por eso ahora junto a las obras de arte suelen mostrarse elementos que documentan las circunstancias históricas coetáneas. Fíjense pues, con especial atención, en la vitrina colocada bajo el panel del capítulo 5º, donde junto a un grabado en papel rasgado, obra de Lucio Fontana datada en 1966, se expone una monografía dedicada al artista argentino ese mismo año 1966 por el influyente crítico de arte  Juan Eduardo Cirlot. ¡Es un excelente recurso expográfico! En adelante yo voy a usar a menudo una foto de esa vitrina con la obra de Fontana al lado del libro de Cirlot para mis clases sobre nuevas narrativas en museos y exposiciones.

Reseña de la exposición ”TRANSFORMACIONES: Arte y cultura de finales del siglo XX a través de la Colección Escolano-Olivares”, Museo de Huesca

Número 76

Septiembre 2026
Jesús Pedro LORENTE
Presidente de AACA
Fecha de recepción: 14/09/2026
Fecha de aceptación: 15/09/2026
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