Un tsunami de materia y expresión

Jaulas de pájaro, espuma de poliuretano, tinta china y papel, son los ingredientes de una vertiginosa pero exquisita exposición titulada Arquitectural Tsunami, del artista Alexandre Montourcy, que pudo visitarse en la galería zaragozana Zamorano Espacio, entre el 24 de febrero y el 5 de abril del 2012.

Cuando pensábamos que ya lo habíamos visto todo, el arte actual nos sorprende con una nueva propuesta de este artista francés, que rescata el uso de la tinta china para impregnar de fuerza una obra que habla por sí sola. En ella, esculturas suspendidas y dibujos vienen de la mano para explicarnos cómo se atraen los opuestos, generando un diálogo entre ambas formas de expresión: expansiones congeladas en la escultura, y movimientos que se propulsan en el papel.

Una nueva arquitectura delata una pasión desmedida pero controlada; espuma de poliuretano con tinta china contenida entre jaulas de pájaro generando opresiones, y que finalmente empuja con fuerza para escapar de entre las rejas. Así mismo, los espacios blancos son invadidos por una marea de tinta expresiva; dibujos que revolucionan las formas de las esculturas en estados de flujo variables. El rigor de la geometría habla con el expresionismo apasionado del artista: la bilis negra, intensa pero cálida, quiere salir de los adentros del organismo. Un exorcismo de los estados melancólicos del ser, que evolucionan buscando el lado más positivo y productivo de las ideas. La idea de trasgresión se hace presente: un tsunami de tinta china que se vuelca desde las esculturas, invadiendo todo lo que toca, reclamando su territorio. Distintas mareas de materia se acomodan en espacios vacíos, perdiendo el miedo a traspasar tanto los bordes del papel, como los límites de la imaginación.

El artista hace además un encomiable esfuerzo para explicar su producción, a través de la memoria del proyecto redactada por él mismo. En ella nos habla de la convivencia estética de su trabajo con el arte asiático, pero también de un enfoque más próximo a la modernidad occidental en cuanto a la relación a la imagen, al objeto de arte urbano en sí. Igualmente, hace mención a la amplia relación de opuestos existentes en su trabajo, tales como lleno y vacío, blanco y negro, tinta y papel, ingravidez y peso, ruido y silencio, o finito e infinito. También resalta que su obra sólo adquiere pleno sentido ante la presencia activa del espectador.

Es así como una obra tan compleja y rica en expresión, es bien acogida mediante el montaje expositivo propuesto por la galería, en el que cada pieza toma posesión de un espacio -que originalmente tampoco tenía un carácter neutro- energizando el conjunto, que adquiere así una gran potencia como experiencia plástica total.

La obra del artista ha tenido una gran aceptación entre el público, impactando positivamente a la primera mirada. Como joven promesa del arte actual, Montourcy posee un gran impulso propio por la creación, lo que ha fomentando cierta proliferación de su obra en distintas zonas de la ciudad. Expuso simultáneamente en el Museo Pablo Serrano (IAACC) con tres esculturas para el Concurso de Arte Joven; en el Centro de Historias de Zaragoza con dos obras, para la exposición Grafika, 30 Artistas de la España Joven;  y en Zamorano Espacio, con la exposición individual Arquitectural Tsunami, durante esta primera mitad de año.