Fernando Martín Godoy vuelve a exponer en su Zaragoza natal, esta vez en la Aljafería, invitado por Fernando Sanmartín, comisario de esta exposición y autor de un clarividente texto en el catálogo. Es una gran muestra retrospectiva condensada en un espacio no demasiado grande, donde han escogido algunas de sus mejores obras realizadas a base de tinta china sobre papel. Están fechadas entre 2009 y 2023, así que ofrecen una visión retrospectiva muy completa de la trayectoria de este artista que, como culminación, nos presenta un reciente dibujo de un campo arado, con un marco antiguo ovalado. Celebro que vuelva a inspirarse en la naturaleza, como en esos enigmáticos cuadros de palmeras recortadas sobre fondo azul oscuro que pintaba hace muchos años, cuando todavía no se había autoimpuesto la monocromía en blanco y negro, con la cual ha construido un estilo propio, muy reconocible y merecidamente reconocido. Su admirable virtuosismo con el dibujo de arquitecturas, interiores y personajes, contrastando fuertemente elementos a base de campos en blanco, sigue estando muy bien representado en esta exposición, que combina obras ya conocidas en Aragón con bastantes novedades. Ninguna es de temática o localización explícitamente identificable con el Reino Unido, el país donde vive, pero sin duda es muy británico ese interés actual de Fernando por la campiña, que además comulga con el retorno a lo rural, tras la pandemia, que marca tendencia mundial hoy día. Más bien son muy internacionales las referencias culturales y los personajes representados, como homenaje a grandes artistas y figuras intelectuales. Forma parte de ese bagaje referencial posmoderno de Fernando el interés historicista por los gabinetes de curiosidades, tan habitual ya en la museografía contemporánea, sobre todo para fotografías o dibujos, como es aquí el caso; así que no es extraño que se evoquen al colgar algunas piezas agrupadas en quadreria, porque tienen un tema o una poética común. Semejan estrofas agrupadas en un condesado poema expositivo, compuesto por breves versos/cuadros. “Monólogo” es el revelador título de esta exposición, en la que el discurso concentrado del artista se recrea en sus iconografías personales, sus habituales dialécticas de negros o grises, su atmósfera misteriosa e intimista. Pero cada obra está tan exquisitamente elaborada que también puede resultar potentemente icónica si se amplía, como demuestran el cartel y el vinilo promocional que nos da la bienvenida esta pequeña gran exposición.