Ya es una realidad el nuevo Centro de Arte y Tecnología, uno de los equipamientos estrella legados por la Expo 2008, que se ha dado a conocer con el sobrenombre de eTopía (la e minúscula en referencia a la cultura electrónica). Abrió al público el pasado verano, pero su bautismo de masas ha sido el V Congreso Iberoamericano de Cultura: Cultura digital, cultura en red, siendo utilizado como sede de los eventos y debates más alternativos, mientras que el Palacio de Congresos albergaba las reuniones plenarias y presididas por autoridades. No es éste el lugar para comentar los contenidos de ese congreso, en el que se habló sobre todo de políticas e industrias culturales; pero sí que interesa a esta revista de arte contemporáneo reseñar las exposiciones que se organizaron con motivo de tan multitudinario evento.
Confieso mi decepción ante la muestra itinerante “Desmontajes, Re/apropiaciones e Intrusiones. Tácticas del arte en la Red”, una selección de obras internacionales, con destacada representaciónde artistas iberoamericanos y españoles, organizada por Acción Cultural Española y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, con el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo. Visitar la sala dedicada a estas proyecciones me dejó una sensación de cacofonía visual y acústica, con pocas ideas claras debido a la carencia de explicaciones. Sí parece tener las ideas claras elcomisario, Gustavo Romano, coordinador del repositorio del que proceden todas las obras seleccionadas, NETescopio, un archivo on line del MEIAC dedicado a la catalogación, conservación y difusión del net art,quien ha distinguido tres líneas de trabajo o estrategias de producción. Primeramente, Desmontajes, sobre las producciones surgidas en los primeros años del net art caracterizadas por el uso de interfaces o navegadores alternativos que apostaban por la interactividad. En segundo lugar Re/apropiaciones, en referencia a la reutilización y mutación de informaciones por los artistas en la red. Y finalmente, Intrusiones, sobre propuestas consistentes en una intervención artística en un nuevo espacio público como es Internet. Pero de todo esto me he enterado mejor desde mi casa, consultado cómodamente Internet, concretamente el portal http://netescopio.meiac.es: ello parece confirmar el carácter elitista del net art, seguido casi en exclusiva por unas minorías que se expresan con lenguaje abstruso, aunque es de esperar que el centro eTopia sirva para difundirlo socialmente.
De hecho, tiene más carácter de divulgación social la primera exposición de producción propia, Paseo Project 2012, comisariada por Mariano Salvador, que expone los dos proyectos ganadores del Premio del Jurado que el año pasado falló el concurso convocado por la Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento y Ars Electronica en colaboración con el Ayuntamiento de Zaragoza. Se trata de nuevos modelos creativos de experimentar la ciudad y desde ese punto de vista hay que considerar el proyecto Callejero Jotero de los alumnos del Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) La Jota, que en su barrio han localizado gran número de calles dedicadas a joteros, divulgadas por ellos mediante códigos QR. También tiene un interesante perfil social y topográfico el proyecto URBAN AUDIO Zaragoza del artista alemán Florian Tuercke, que ya ha grabado ambientes sonoros de muchas ciudades europeas, y ahora nos ofrece su particular panorama de algunos contextos zaragozanos (se pueden escuchar en www.urban-audio.org).
Mariano Salvador Carrillo es también el comisario de otra exposición de título similar, Pasarela Media 2012, que ofrece su selección personal de ocho proyectos de creadores aragoneses expertos en aspectos tecnológicos, más o menos combinados con lo artístico. No podía faltar Enrique Radigales, seguramente el artista aragonés más conocido en el campo del net.art; aunque a menudo le gusta combinar la creación digital y las técnicas tradicionales, como ocurre aquí en su proyecto “Gran Amarillo”, que ya puso en práctica hace dos años en el centro creativo contemporáneo del Matadero de Madrid, consistente en inocular un “virus amarillo” a la web municipal y convertirlo después en escultura monumental: tras el precedente madrileño, lo ha hecho así también con una mancha amarilla de 59×32 pixeles colonizando las webs del Congreso Iberoamericano de Cultura Zaragoza y de eTopia, donde ha levantado un gran mural amarillo de 8,5×5,5 metros, montado en un gran bastidor de madera situado en el exterior. Los autores de los demás proyectos, entre los que hay meritorios documentales de divulgación científica, son Alfonso Sánchez, Cristóbal Vila, Sergio de Uña y Vicenç Turmo, la empresa audiovisual ARSTIC, el dúo Agustín Serra y Hernán Ruiz, el músico y artista Inane, así como Néstor Lizalde, quien se ha revelado como uno de los principales puntales de eTopía, y presenta aquí Velvet-Transcode una instalación audiovisual que utiliza los nuevos medios para homenajear al famoso disco The Velvet Underground & Nico.
Néstor no sólo es artista, sino también un habilísimo técnico, que se ha encargado del diseño de la interfaz que permite presentar imágenes en las fachadas sur y oeste del edificio, con sus 16.884 leds que al caer la noche constituyen un nuevo espectáculo luminoso frente a la Estación Delicias. Allí se anuncian los contenidos del centro, pero más allá de la función publicitaria, estas pantallas sirven también como soporte para obras experimentales de arte tecnológico. Así, con motivo del V Congreso Iberoamericano de Cultura, se ha llevado a cabo el proyecto "Esquinas Fluorescentes. Estrategia y Táctica", comisariado por Javier Galán, quien ha invitado a inaugurar la residencia y talleres de eTopia a una selección de creadores latinoamericanos: Ignacio Alcántara (Rep. Dominicana), Brisa MP (Chile), Yamil Burguener (Argentina), Arcángel Constantini (México), Alejo Duque (Colombia),Álvaro Pastor (Perú), Juan Sorrentino (Argentina) y el grupo Pucará Bits: Hernan Bula, Laura Colombo, Mauro Páez (Argentina). Por desgracia, no se ha editado un catálogo ni si ha divulgado siquiera a través de la web del centro el título y algunos detalles explicativos sobre cada obra, en el contexto de la producción previa de cada artista o de las interrelaciones que hayan surgido con otros y con el contexto local durante la estancia en Zaragoza.
Mejor explicada está la exposición que, parafraseando una famosa canción de Roberto Carlos, se titula “Quiero tener un millón de amigos”, en referencia a la difusión sin fronteras y a la interactividad entre artistas y público propia del net-art. Comisariada por dos jóvenes colegas de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, Ana Revilla y Carlota Santabárbara, reúne obras de tres interesantes artistas expertos en nuevas tecnologías. El más veterano, Antonio R. Montesinos (Ronda, 1979), presenta una red de relaciones identitarias, que ha inspirado también las imágenes divulgativas del folleto o la web y ha centrado el montaje expositivo. Su paisana Raquel Labrador (Sevilla, 1980) me ha fascinado con el irónico vídeo titulado Virtualisis, un documental en el que ha imaginado una enfermedad con ese nombre, que consiste en el progresivo aislamiento del mundo real por una total dependencia de las relaciones a través de Internet y de las redes sociales, tal como lo describen a través de declaraciones a la cámara diferentes “pacientes” de distintos países del mundo. También ha presentado el arriba mencionado Néstor Lizalde (Zaragoza, 1979) un proyecto interactivo muy apropiado al tema de esta exposición, consistente en una pantalla con la imagen de una boca dividida en siete fragmentos que aparecen desacompasadamentepor los problemas y retrasos derivados de la comunicación electrónica, ya que cada está alojado en un hosting de distintolugar del mundo. Pero este artista aragonés ha sido la estrella-revelación de la exposición gracias sobre todo a otras dos obras inolvidables: la que más ha seducido al público, por su socarronería, ha sido su instalación titulada Gallinero, en la que unos huevos sobre un lecho de paja son el soporte sobre el que proyecta imágenes de bocas en movimiento y el sonido de diálogos imposibles: un ordenador controla aleatoriamente la “conversación”, en la que cada huevo habla y luego los demás responden al azar cosas que nada tienen que ver… (casi como en nuestras discusiones de la vida real). La que a mí más me ha gustado, Torre de Cabezas, es una escultura audiovisual creada por dispositivos electrónicos inventados por el propio artista que forman cinco módulos donde se presentan imágenes en movimiento de apariencia tridimensional: unas cabezas que abren la boca lentamente para sacar humo. Por su moroso esteticismo recuerda algunos vídeos de Bill Viola; aunque sería aún más efectista si las cajas de luz fueran de mayor tamaño, no digo de dimensiones monumentales, como la Crown Fountain de Jaume Plensa en Chicago, pero sí al menos del tamaño real, como las naturalistas cabezas cortadas de San Juan Bautista, San Pablo u otros mártires tan típicas en la imaginería polícroma barroca.
Por último, no puedo dejar de resaltar el diseño expográfico de esta exposición, a ideado por Carlos Buil y Ricardo Marco, que han sabido crear unos módulos arquitectónicos para albergar las piezas y distribuir el espacio aumentando su atractivo y eficiencia. Remito al respecto al dossier consultable en http://arteyredes.org/wp-content/uploads/2013/09/exposicion_millon_amigos.pdf


