Un monumento a los iberos en Zaragoza

      
 
Desde siempre he captado, y sentido, las cuevas de Altamira como el inicio de la cultura española y fiel precedente de nuestra muy posterior pintura clásica, mientras que las pinturas rupestres levantinas encajan con nuestros pintores expresionistas desde las pinturas negras y numerosos grabados de Francisco de Goya hasta el presente con un alto número de artistas.
Sin olvidar el intrigante Reino Tartésico, según los especialistas el primer Estado de Europa, los iberos comienzan hace dos mil setecientos años y desarrollan una excepcional cultura en todos los órdenes, ni digamos en diseño, cerámica y escultura, con múltiples variantes y complejas intensidades según el ámbito geográfico. En Aragón, por limitarnos a nuestra comunidad, acaba de publicarse Iberos en el Bajo Aragón, editado por el Consorcio Patrimonio Ibérico de Aragón, que ofrece una precisa idea sobre su trascendencia en un área específica. Todo parece como si cuando llega Roma a Zaragoza el antiguo poblado de Salduie no existiera, hasta el punto que calles, un monumento y restos arqueológicos romanos se miman con lógica responsabilidad, mientras que un mínimo eco de los iberos en alguna plaza vive su natural ausencia. Natural porque a ningún Alcalde de Zaragoza se le ha ocurrido erigir un monumento, por ejemplo, con una familia ibera o un guerrero ibero. Sobre todo si consideramos que los iberos son nuestros antepasados directos.
Además de arqueólogos, dicho vínculo directo, íntimo, vital, de España con Iberia como inicio de nuestra cultura, sin olvidar el neolítico, lo vieron muy bien diferentes artistas. Veamos algunos ejemplos. Pablo Picasso reconoció estar influenciado en una época por las maravillosas estatuillas iberas. El escultor Mateo Hernández, nacido en Béjar (Salamanca), en 1884, vivió gran parte de su vida en París y como norma comentaba: “Estoy siempre en España. La veo, la siento a toda hora. Mi obra no es más que España. Y mi arte y mi manera no tienen más antecedentes que los ibéricos” (Marín Medina,  1978: 116). El escultor Luis Marco Pérez, nacido en Fuentelespino de Moya, en 1898, titula a una de sus mejores obras Idilio ibérico. El escultor Honorio García Condoy, nacido en Zaragoza, en 1900, tras su influencia de Julio Antonio, tiene una etapa básica para su primer gran período artístico. Período desarrollado con obras influenciadas por las estatuillas iberas, pues basta citar obras como Moza del cántaro, de 1929, y, sobre todo, dos desnudos femeninos, de 1929 y 1930, y Mujer enlutada, de 1931 (Pérez-Lizano, 2000: 78, 126, 136). El escultor Francisco Rallo, nacido en Alcañiz (Teruel), en 1924, realiza unas cinco obras de pequeño formato en diferentes materiales inspiradas, se deduce, en la escultura zoomorfa ibérica, que en su caso son cinco toros. Basta citar Toro, de 1985, en alabastro, Atento, de 1988, en piedra caliza pulida de la Puebla de Albortón, Embestida, de 2001, en bronce, Eral, de 2002, en alabastro, y Toro Maltés, de 2005, en piedra arenisca de Malta. Queda el pintor y escultor Manolo Valdes, nacido en Valencia, en 1942, que fue, como es sabido, miembro fundador del excepcional Equipo Crónica. Suya es la quieta pero vibrante, enigmática y hermosa escultura La Dama, de 2004, que es una reinterpretación de la Dama de Elche.
Va siendo hora de que se erija un monumento a los iberos en Zaragoza. Como se capta el escaso interés por el tema, nunca debido al Alcalde que sea, pues en este caso pueden coincidir cambiantes motivos, siempre es ineludible lanzar una idea por si se lleva a la práctica. Puestos a pedir proponemos que la cabeza y el rostro del hipotético guerrero ibero sea la de uno de nuestros notables amigos, el pintor Pedro J. Sanz, que es el prototipo de guerrero con cabellera indomable, barbado y mirada noble pero dura, incluso tierna. Su cabeza, ojo, sobre mi cuerpo: la perfección ibera.
Foto: La Dama de Elche, por Manolo Valdés (en el Paseo Independencia de Zaragoza, verano de 2008)
Bibliografía:
  • MARÍN MEDINA, José: La Escultura española, historia y evaluación crítica contemporánea (1800-1978), Edarcón, Madrid, 1978.
    PÉREZ-LIZANO, Manuel (comisario): El escultor Honorio García Condoy. Zaragoza, 1900 – Madrid, 1953, Diputación de Zaragoza (cat. exp. Palacio de Sástago, 4 octubre – 26 noviembre, 2000).

Número 7

Junio 2009
Manuel PÉREZ-LIZANO
Miembro de AACA
Fecha de recepción: 25/5/09
Fecha de aceptación: 5/6/09
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