La célebre editorial turinesa Giulio Einaudi acaba de publicar el último libro de Franco La Cecla titulado Contro l´urbanistica. Se trata de un compendio de investigaciones realizadas por el autor palermitano para el afamado proyecto internacional Laboratorio di Ricerca sulle Città, puesto en marcha por el Istituto di Studi Superiori de la Università di Bologna. En el presente estudio, La Cecla ataca la disciplina encorsetada y ortodoxa de la urbanística teórica, toda vez enaltece la vivencia heterodoxa de la urbanidad práctica. Estamos, pues, ante un alegato a favor de la ciudad vivificada frente a aquella otra estéril y turistizada. Con atino, y parafraseando a Henri Lefebvre, el autor sentencia: "el problema es que la urbanística ha asesinado a la urbanidad" (41). No podría esperarse menos de un antropólogo: "La antropología tiene mucho que enseñar a la urbanística en este sentido. La producción de sociedad, de formas de vida, de relaciones entre las personas, aporta más a la ciudad que cualquier real state o qualquier pretensión planificadora" (47). Desatinadas intervenciones urbanas promovidas desde la administración política o el afán especulativo-financiero en la creación de nuevos desarrollos zonales, parecen atentar contra la común cotidianidad y los intereses sociales. La urbanística parece ofrecernos incesantes y suculentos prototipos de habitabilidad a la vez que destruye la pacificante "cultura contadina", convocándonos a una deshumanizadora gentrificación territorial. Frente a esto, La Cecla nos propone un acercamiento experiencial y sensorial, es decir; nos sumerge en la dimensión olfativa, visual, táctil y sonora de la ciudad. En contraposición a la urbe turistizada -favorecida por prestigiosos organismos internacionales como la UNESCO-, el autor asume la ciudad como un complejo ser vivo en constante mutación: "Magníficas y vivas ciudades de América Latina están amenazadas de muerte por quienes creen que una ciudad es una cartulina para los turistas y no un organismo en movimiento" (124). Creative cities, creative factories, smart cities, resilient cities, nature cities, open source cities, o las omnipresentes world cities, parecen reducir el complejo mundo de la ciudad a un aburrido eslogan postcapitalista. Prueba de ello es que ciudades como San Francisco, Milano, o Barcelona, entre muchas otras, han sido simplificadas a una mera e interesada etiqueta promocional que poco tiene que ver con la experiencia real percibida por sus habitantes.
De Yojakarta a Estambúl, pasando por Shangai, Kuala Lumpur, Ragusa Ibla, Hong Kong o París, La Cecla nos sumerge en un cáustico análisis sobre lo urbano y la urbanidad desde la autoridad que le confiere la cátedra de los estudios sociales: "creo que éste sea todavía el motivo principal de mi viajes, aquel que intenta entender como se vive desde dentro, como si fuese un verdadero habitante de la ciudad […] La antropología es una forma de conocimiento por travestismo; como dice Tim Ingold, la antropología es la fiolosofía que tiene el coraje de vivir fuera" (17, 18). Distanciado de la urbanística como mero formalismo arquitectónico, La Cecla centra su discurso en la dimensión estésica y filosófica de la ciudad. La disciplina urbanística -área temática monopolizada, en su mayor parte, por historiadores del arte, urbanistas y teóricos de la arquitectura- se expande ahora al ámbito sociológico. Y es que, si la antropología es la ciencia que estudia al ser humano y sus interrelaciones, ¿no debería de ser este tema uno de los puntos nodales del recetario de su literatura crítica? La última aportación de Franco La Cecla supone una refrescante, grata y edificante visión sobre la ciudad contemporánea actual, poniendo en solfa la importancia de los estudios interdisciplinares en un ámbito académico cada vez más especializado.