Desde el pasado 3 de octubre y hasta el 11 de enero de 2014, tenemos la oportunidad de contemplar en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, una exposición dedicada a la obra del fotógrafo valenciano Agustí Centelles.
Se trata de una muestra excelente del trabajo de un fotorreportero pionero en nuestro país que a través del lenguaje fotográfico transmitió para las generaciones futuras una realidad convulsa en el aspecto socio-político. Una obra que adquiere desde el principio un cariz esencialmente funcional y aplicado, frente a las búsquedas esteticistas de otros fotógrafos de su tiempo al calor de las sociedades y agrupaciones. Una diferencia substancial frente a éstos puesto que nos ofrece a un fotógrafo profesional que trabaja para que sus imágenes sean publicadas en un medio de prensa escrita (ya sea periódico o revista: es conocida su labor en El Día Gráfico y el Diario de Barcelona, entre otros), en pleno afianzamiento de la sociedad y los medios de comunicación de masas y el concepto vinculado de la opinión pública. De ahí que resulta extraña la pauta expositiva, la circunstancia de que estas imágenes sean contempladas como si de un paisaje o un bodegón se tratara en función de criterios museísticos, como puede resultar extraño afrontar su análisis y comentario recurriendo a aspectos formales de composición, iluminación, etc. Por todo ello, los valores principales de estas fotografías se basan en su cualidad informativa, en registrar unos hechos de trascendentales consecuencias en la vida de la colectividad, y que, como tal, podían influir en ella; un referente claro lo encontramos en Alfonso Sánchez Portela con sus reportajes sobre la Guerra de Marruecos (años veinte), cuyas imágenes de los soldados muertos despertaron una oleada de indignación y las primeras voces reclamando la vuelta de las tropas.
Todas estas imágenes destilan un sentido de inmediatez en el que la toma directa se erige en el instrumento ideal de conexión con una determinada situación, algo que, con el tiempo, se convertirá en una alternativa estilística del panorama fotográfico como ilustran los trabajos de Francesc Català-Roca, Ricard Terré o Gabriel Cualladó, los tres expuestos en los últimos años en nuestra ciudad.
Las imágenes de Centelles se centran en un lustro de importantísimas transformaciones en nuestro país: desde los sucesos revolucionarios de octubre de 1934 y sus ecos en la ciudad de Barcelona, pasando por las elecciones de febrero de 1936, hasta el estallido de la Guerra Civil, con los primeros momentos y la respuesta del pueblo barcelonés ante los sublevados, con la fotografía-icono de los guardias de asalto disparando parapetados sobre tres caballos muertos, la salida de la columna de Durruti hacia el frente de Aragón, las trincheras en las tres provincias aragonesas y las durísimas imágenes del campo de concentración de Bram –un tema éste, el de los campos franceses en que se hacinaban miles de españoles que huían de las represalias franquistas, no lo suficientemente estudiado-, adonde llegaban los primeros refugiados republicanos.
El testimonio gráfico que nos entregan estas instantáneas constituye un patrimonio de indudable importancia para la actualmente defenestrada noción de la memoria.
Fotografías que no son asépticas y que nos hablan de compromiso por parte del artífice con la causa de la República, y que apuntan a una estética específica orientada al engrandecimiento de sus defensores, aunque para ello tenga que recurrir al encuadramiento del negativo, el fotomontaje o incluso a la puesta en escena. De esta manera, la imparcialidad adscrita al documento periodístico desaparece de modo intencionado: “Bajo la apariencia del documento en estado puro –mero testimonio de presencia-, bajo la deliberada falta de estilo, Centelles hace suya –como lo hacen también otros reputados colegas extranjeros- esta estrategia, ética y estética, para ponerla también al servicio de una causa. La fotografía es un medio, no un fin, cuyo objetivo consiste en ilustrar unos contenidos informativos determinados de la forma más convincente posible” (Fontcuberta, 2008: 259).
Por otra parte, la composición y el encuadre desempeñan igualmente un papel destacado. Predominan en este sentido los contrapicados que otorgan prestancia a los protagonistas, como sucede con un anónimo miliciano que, fusil con bayoneta calada, avanza por el frente de Huesca. Nos recuerda las fotografías del soviético Simon Fridland, dentro del Realismo Socialista, una forma que fue importada por la fotógrafa estadounidense Margaret Bourke-White tras su estancia en la U.R.S.S., y que puso en práctica a la hora de reflejar -con una evidente carga e intención ideológicas- la situación de pobreza de los campesinos del Sur de Estados Unidos en los años treinta.
Asimismo, la célebre fotografía del grupo de Guardias de Asalto, una puesta en escena que no por ello deja de transmitir el dramatismo de los primeros momentos de la contienda en Barcelona, mantiene en vigor toda su fuerza expresiva merced a la disposición de las líneas compositivas que marcan los fusiles de esos tres hombres que apuntan a un enemigo incierto.
El nombre de Centelles casi siempre ha pasado desapercibido cuando se hablaba de los reporteros que cubrieron la Guerra Civil, teniendo preeminencia la figura de Robert Capa o David Seymour “Chim”. Las fotografías de éstos tuvieron resonancia internacional a través de las páginas de revistas como Life o Vu, pero las de Centelles igualmente aparecieron en multitud de medios extranjeros dando la posibilidad de conocer los horrores de un conflicto fratricida. Lo mismo sucede con los hermanos Mayo, exiliados tras la guerra a México, que también registraron con sus cámaras imágenes del frente y de la retaguardia republicana.
Con las miradas de Centelles y de los Mayo, Ricard Martínez propuso, en 2009, una nueva mirada, ocupando y reconstruyendo lugares de memoria, en los espacios exactos en que tuvieron lugar algunos de los acontecimientos bélicos en la ciudad de Barcelona con su instalación Forats de Bala[1] (más información, en http://blog.arqueologiadelpuntdevista.com/2009/10/forats-de-bala.html.).
[1]Debemos el conocimiento de esta proyecto artístico a la conferencia impartida por el profesor Antonio Ansón Anadón, “Una arqueología de la mirada”, integrada en el ciclo de conferencias organizado por el Vicerrectorado de Cultura y Política Social de la Universidad de Zaragoza, con motivo de la propia exposición de Centelles en el Paraninfo, los días 26 de noviembre, 4, 11 y 17 de diciembre de 2013.


