This is POP!: 50 años de arte, música y cultura pop

Desde el pasado mes de enero, nos podemos deleitar con esta retrospectiva sobre la cultura Pop, en la capital aragonesa. Para ello, la comisaria y directora de marketing y exposiciones de GACMA, Antonella Montinaro, quien además es licenciada en Disciplinas del arte de la música y del espectáculo con la especialidad de cine, ha conseguido presentar un análisis comparado de las producciones de una selección de 29 artistas, de la talla de Robert Rauschenberg, Eduardo Paolozzi, Yayoi Kusama, Takashi Murakami, Jeff Koons, entre otros, que llevan trabajando el lenguaje Pop desde sus orígenes en los años ‘50 del siglo XX hasta nuestros días, con un guiño especial hacia la música.

Si bien es cierto que, debemos pensar que el Pop Art o Arte Pop es una corriente artística que se inició durante la segunda mitad del siglo XX, y cuyo origen se dio en Gran Bretaña con la aparición del Independent Group y en los Estados Unidos a finales de esa misma década, donde formaría parte esencial de la gráfica musical de la época. Es por ello que, este movimiento artístico tuvo mucho que ver con la cultura de posguerra y con los medios más populares, especialmente la televisión y el cine: los artistas desafiaban la tradición, asumiendo que podían utilizar elementos visuales de la cultura popular y convertirlos en Arte, gracias al empleo de la serigrafía, técnica destinada especialmente para la producción masiva. Pero, además, sabemos que esta expresión artística coincidió con el fenómeno de la música pop de la década de los 60, que estaba muy asociada con la moda y la imagen liberal del Londres de esa época, lo mismo pasaba con la sociedad americana y sus transformaciones culturales. De ahí que esta corriente sea mejor comprendida gracias a algunos de sus representantes como fueron Andy Warhol, quien mostraba un especial interés por las estrellas de cine y esa pasión se reflejaría en su obra cuando comenzó a crear retratos de Marilyn Monroe tras su muerte, en 1962, o figuras de la talla de Roy Lichtenstein y Keith Haring, quien buscaba hacer imágenes que fueran accesibles, sencillas y lo suficientemente genéricas para que pudieran ser aceptadas por cualquier persona estuviera instruida en el mundo de la cultura o no. Sin embargo, la historia cuenta con más ejemplos, aquellos que formaron parte de la corriente con aportaciones igual de importantes.

Asimismo, esta exposición se compone de 64 piezas y se estructura en diferentes bloques que exhiben los países donde este estilo tomó fuerza, agregando a España, el Neopop y el arte urbano. Todo ello se inicia con un primer bloque que se fija en artistas como Peter Blake, Eduardo Paolozzi y Richard Hamilton. Mientras que Estados Unidos retoma a Andy Warhol, Lichtenstein con su comic art y el reciclado de Rauschenberg. Aunque, por otra parte, España, a pesar de no ser cuna de Pop Art, este llegó a influenciar en el trabajo de varios artistas, como fue el caso de Eduardo Arroyo, Rafael Canogar, Manolo Valdés, así como de los grupos Equipo Crónica formado en Valencia en 1964 y posteriormente en 1966 con Equipo Realidad. Por otro lado, y en última instancia, la muestra mira hacia el Neopop y la relación del arte urbano con la cultura pop, para completarse con una sección dedicada a la música pop con unas carátulas de discos y una zona de proyecciones audiovisuales.

Por todo ello, podemos pensar que si algo caracteriza el arte urbano del siglo XXI es su heterogeneidad. Las intenciones de sus autores son muy diversas, no todos manejan el lenguaje de la subversión y la ironía, no todos tratan de provocar en el público reflexiones sociales ni políticas, pero sí que buscan llamar nuestra atención, al ocupar un espacio público no concebido inicialmente para albergar obras de arte.