Sombras platónicas de muchedumbres urbanas.

La artista aragonesa Martta García Ramo muestra en el palacio de Montemuzo la exposición “Realidad Invisible”, presentada por el pintor Eduardo Lozano, quien ha escrito para el folleto un hermoso texto, en el que reivindica la reinvención del mundo a través de la percepción de quien mira, construyendo una realidad mental, más que a través de la vista. De hecho, no suelen tener ojos ni boca ni otros rasgos de identidad los personajes representados en los cuadros de Martta, que son figuras aparentemente anodinas, cuya silueta se recorta sobre un espacio indeterminado. Podríamos ser cada uno de nosotros, gente corriente en un lugar cualquiera, que en la mayoría de estos cuadros expuestos es algún cruce peatonal transitado por muchedumbres absortas andando cada cual a lo suyo por algún paso de cebra visto desde arriba, en perspectiva oblicua. Es una forma de representación con amplia tradición en Japón y en algún caso el punto de vista es tan alto que la panorámica recuerda las icónicas fotos aéreas del famoso cruce de Shibuya en Tokio; al parecer, una de las ciudades favoritas de esta excelente dibujante. Quizá sea también influencia japonesa su gusto por acuarelados desdibujamientos o por franjas de colores planos; aunque los pinte al óleo. Por supuesto, también forma parte de su cultura visual la historia de la fotografía, sobre todo cuando la composición representa alguna perspectiva urbana vista en picado, poblada por personajes lejanos, que proyectan contrapuestas sombras. O no. Porque tanto la sombra como su ausencia sirven para dar un toque de misterio a cuadros donde no aparecen mientras en otros casos cobran un enigmático protagonismo, cuando hay sombras negras, blancas o de otros tonos. Hay que fijarse con atención, porque las imágenes de esta exposición tienen una iconografía muy similar, pero con variaciones curiosas. A veces hay una figura con una prenda de estampado llamativo o que lleva un accesorio dorado, que reclama nuestra atención por su contraste cromático y porque oportunamente nos apunta hacia ello el título. Por cierto, Matta tiene una gran capacidad para encontrar títulos ocurrentes, llenos de ironía; como en la obra titulada formada por cuatro lienzos llamada In-di-visible, o la titulada Cultura Binaria, un díptico compositivo que quizá cuestione la antítesis política entre izquierda/derecha, hombre/mujer, etc. Otros títulos aluden al la cultura del "like", a los selfies, a muchos otros temas de actualidad en nuestra civilización actual. Es una de las exposiciones que más me han gustado este año y estoy deseando ver más obras de esta estupenda artista.