Sisterland, el particular paraíso femenino de Carmela García

 
            Carmela García, nacida en Lanzarote en 1964 y residente en Madrid, posee una amplia y destacada trayectoria, centrada fundamentalmente en la fotografía, experimentando también en los ámbitos del vídeo, la instalación y el dibujo.
            Su producción artística se adentra en el mundo de las mujeres en un análisis de las relaciones que establecen en los espacios públicos y privados, naturales y culturales. La problemática clave de la representación femenina reside en que la identidad y la imagen de la mujer siempre se han construido desde la perspectiva del deseo masculino dentro de una concepción patriarcal de la femineidad. Sin embargo, en la obra de Carmela García desaparece la presencia masculina y renace un nuevo y particular paraíso: un paraíso femenino. En los escenarios que recrea la artista, el mundo emocional da paso al simbólico, en el cual cada gesto conforma un código encriptado más allá de toda obviedad. Solas o en grupo, en calles, parques públicos, cuartos de baño o festivales de música las mujeres de Carmela García establecen relaciones con el espacio y tienden lazos afectivos entre ellas no exentos de contradicciones y ambigüedades, como abierto y cambiante es en nuestros días el concepto del género, y a las que el espectador debe dar su propio sentido en relación a sus experiencias o inquietudes.
            Sin el feminismo, uno de los acontecimientos más relevantes del siglo XX, el pensamiento contemporáneo no habría podido abordar conceptos decisivos como el de la identidad, tanto individual como colectiva. Las prácticas artísticas vinculadas al pensamiento crítico feminista han desmontado el concepto esencialista de los géneros para dar paso a una identidad inestable, múltiple, fragmentaria y cambiante, como bien han estudiado teóricas como Judith Butler o Rosi Braidotti.
            Carmela García no plasma en su obra intención política, biográfica o existencial alguna, sino que desarrolla en sus fotografias, videoproyecciones, instalaciones y dibujos cuestiones relativas, como ya dijimos, a la identidad y el género, no con la intención de documentar la realidad sino de recrear ficciones vinculadas al deseo.
            En Chicas, deseo y ficción (1998), su primera serie fotográfica, Carmela García ya empieza a explorar a la mujer como individuo que centra un universo de deseo y de ficción que explora lo que somos y a cuestionar la mirada en acciones personales que hablan de la autorrepresentación, hecho que justifica que sus modelos siempre sean mujeres. En esta serie, las moradoras del espacio urbano intentan apropiarse de éste con fines distintos a los estrictamente oficiales. La autora que nos ocupa también colecciona fotografías anónimas del siglo XIX y las primeras décadas del XX en las que mujeres solas, en pareja o en grupo, en espacios públicos y privados, revelan situaciones afectivas entre ellas, colección reunida en su libro Mujeres, amor y mentiras (2003), publicación que cristaliza en la instalación Mentiras (2001-2004), reflejo de la voluntad de la artista de explorar una historia a la que puede referirse como propia, una historia que nace del reconocimiento de lo que una es. Otro hito a destacar en su variada producción es Constelación  (2008), proyecto artístico producido por el MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de León) y que Carmela García diseña para sus espacios. Su larga trayectoria de indagación en torno al género y la identidad se materializan en este trabajo en vídeo, dibujo, instalación, apropiación y taller de la artista para, entre otros temas tratados en las obras de esta muestra, rastrear, documentar y reconstruir la vida de aquellas mujeres que coincidieron en París, concretamente en la margen izquierda del Sena, en los años veinte y treinta del siglo XX, y cuya actividad cultural, artística y social conformó una identidad colectiva que marcó el debate sobre la mujer moderna, con ejemplos como Berenice Abbott, Gertrude Stein, Eileen Gray, Marie Laurencin, Claude Cahun, Suzanne Malherbe, Sylvia Beach, Colette, Romaine Brooks o Djuna Barnes. Este interesante trabajo reconstruye una identidad colectiva en la que se manifiesta claramente la relación entre espacio, memoria e identidad, geografía y género, identidad artística e identidad sexual.
            En el año 2007 el MUSAC encarga a Carmela García retratar la XII edición del festival de música FIB de Benicàssim. De este modo, nace la serie fotográfica Sisterland, que pudo visitarse en la Sala Juana Francés de la Casa de la Mujer del Ayuntamiento de Zaragoza, del 28 de enero al 26 de febrero. Como señala la autora, el título de este trabajo está asociado al termino sisterhood, que aludiría a la idea de una hermandad entre las mujeres, una fuerte unión por la que se ayudaban unas a otras a superar las barreras que les imponía un mundo de hombres. Las asistentes al festival posan en sus largas avenidas a la luz del anochecer y del amanecer. El punto de vista único, ocupando la cámara el lugar que se otorga al espectador, centra toda su atención en los rostros de las protagonistas, en las cómplices miradas que se intercambian, en gestos de cariño e incluso en un beso.
Sisterland es la visibilización de un mundo que otros han mantenido en la invisibilidad: el mundo femenino.
Sisterland es un canto fresco y juvenil de celebración de la amistad y del amor entre las mujeres.
           
 
Sala Juana Francés, Casa de la Mujer, Zaragoza

Número 10

Marzo 2010
Paula GONZALO LES
Becaria de Investigación en el Dpto. de Historia del Arte, Univ. de Zaragoza
Fecha de recepción: 21/3/10
Fecha de aceptación: 22/3/10
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