Bajo el título <<El arco iris según J.C.>>, se inauguró, el 31 de mayo, la exposición de la grabadora Silvia Pagliano, uno de nuestros artistas más significativos. Exhibición de collages, todos del 2011, cuyo título orienta sobre una banda dominante en la mayoría de sus obras, lo cual significa que emerge un sugestivo y ágil trazo curvo cruzando gran parte del soporte, como si fuera un haz de luz en cuyo interior vibran formas nubosas y manchas de muy dispar índole. Este suave movimiento poético, clave en cada collage, agiliza el resto de la composición, basada en potentes planos, más o menos geométricos, y dispares manchas de variados colores, muchas veces con predominio monocolor, que nutren en su interior cambiantes espacios de sensaciones cromáticas, como si una suerte de pertinaz ámbito nos ocultara secretos a definir. Color dominante en cada obra vinculado con sus títulos, como Arco iris verde, Arco rosa, etcétera. A veces surge cierta insinuación de paisaje, casi siempre atravesado por una calma total, lejana, a la espera de que ocurra algo, muy relacionado con ese vacío espacial que sirve como otro eje en cada obra. Uno de los aspectos más fascinantes, al respecto, es cómo los microespacios de algunos collages, siempre posados en cada fondo, se dan paralelos a la base, de modo que nace una especie de cambiante profundidad acumulada ascendiendo sin reposo, como si fueran envolventes hondas alejándose hacia la zona superior del soporte. Paisaje oculto, porque ni se define con claridad, roto en ocasiones mediante la dureza del negro ejerciendo de agente invasor para mostrar la hermosa interconexión de planos al servicio de abstracciones suavemente móviles. Belleza del enigma a través de colores y formas. La vida, sin definir con claridad, se trocea mediante cuchilladas formales, se trunca, muere, para dejarnos el impacto curvo del arco iris, el negro invasor camino de un nuevo azar, aquellos envolventes microespacios y la racionalidad geométrica.