Ricardo Compairé Escartín (Villanúa, Huesca 1883- Huesca, 1965), pionero de la fotografía aragonesa, nos descubrió el Alto Aragón. Y lo hizo con su cámara en ristre, retratando trajes, trabajos y ambientes que estaban desapareciendo. Se sentía depositario de una misión: la de legar a futuras generaciones mediante imágenes en las que interés histórico y pasión artística se dan la mano. Hasta el pasado 18 de septiembre, en las salas del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, se ha podido ver una exposición dedicada al fotógrafo oscense: Ricardo Compairé. Registro de un tiempo. La exposición ha estado compuesta por casi doscientas fotografías, que recorren los temas más destacados de la producción del fotógrafo oscense: retratos, tipos, carasoles, pastores, mercados, paisajes, pueblos, casas, interiores, bodegones o reportajes. En esta ocasión, se han añadido más fotografías, como una selección de su serie Mercados o unas instantáneas inéditas de la ciudad de Zaragoza y alrededores. Asimismo se ha podido disfrutar de las copias realizadas por el propio Compairé en 1929 y que la familia Compairé Angulo ha prestado para la ocasión.
Podemos realizar un viaje al pasado y que a la vez nos resulta cercano, debido a la modernidad que caracterizan las fotografías de Compairé. Desprovistas de la teatralidad de sus coetáneos. Este viaje comienza con los retratos realizados en los valles del Alto Aragón. Busto de Chesa. Juana de Chuané (Hecho, 1913-1924), Busto (Bielsa, 1926-1934) o Una belsetana (Bielsa, 1926-1934). A continuación, llega el apartado dedicado a los Carasoles, se trata de grupos generacionales de personajes charlando, llevando a cabo tareas tradicionales y, en definitiva, haciendo comunidad; aquí destacamos la fotografía Un carasol (Hecho, 1913-1924), espléndida fotografía en donde la luz baña en diagonal todo el primer plano hasta la persona que está de pie. Todo el fondo está en penumbra, la escena es muy cinematográfica y forma un auténtico tableu vivant, como los de su amigo William Laparra (de padre español y madre italiana), que compartía el amor por el valle, sus paisajes y sus gentes.
Otro de los temas más tratados por Comapairé fueron los mercados. Realizados en diferentes localidades, el ámbito parte de la fotografía Feria de Ayerbe (1918-1922), en el que reconocemos el célebre cuadro de Ramón Acín, conservado en el Museo de Huesca. Y tras los mercados, se aborda uno de los grandes temas del fotógrafo: los pastores, aquí destacamos: Haciendo queso (1921-1930), Pastores en la Pletá de Turmo (1920-1929) y Un alto. Contrabandista descansando en plena nieve (1913-1921). El paisaje también es otro ámbito a destacar; en las fotografías de Compairé aparecen las peñas, los ríos, los bosques, los pastos, como si hubieran permanecido del mismo modo desde hacía muchos siglos y no fueran a cambiar en los próximos. Pero también el paisaje se ha modificado. Las fotografías del puerto de Barcelona, su serie protagonizada por los alfareros y su oficio, las dedicadas a la Trilla Moderna y las llevadas a cabo en Zaragoza y su entorno, completan la producción expuesta en el Paraninfo.