Revue Noire: una historia de las artes contemporáneas en África

Revue Noire es una de las apuestas más fuertes del centro de arte contemporáneo tolosano Les Abattoirs para la temporada estival, ocupando la última planta de este edificio histórico, antiguo matadero de la capital del Midi. Esta exposición es un ejemplo más de cómo los discursos de la descolonización se encuentran plenamente asentados en las instituciones francesas, no solo en el ámbito académico, sino también los centros de creación y exhibición de arte contemporáneo.

La exposición toma como núcleo temático la publicación periódica Revue Noire, una revista fundada en 1990 por Jean-Loup Pivin, Simon Njami, Pascal Martin Saint-Léon y Bruno Tilliette, que funcionó hasta el año 2000 de forma trimestral, ofreciendo al mercado 35 números en los que se daba buena muestra de la creatividad africana contemporánea. La revista mantuvo durante toda la década una vocación casi enciclopédica, dedicándose a todos los países de la órbita africana y consagrando algunos números a ciertos territorios vinculados histórica, políticamente y socialmente con África, como son el Caribe o el océano Índico. Desde un punto de vista creativo los intereses de la revista también eran muy amplios, incluyendo reportajes sobre fotografía, moda, diseño, literatura, cine, danza, artes plásticas o cocina africana.

El punto fuerte de la exposición es la selección de fotografías expuestas: muchas de ellas fueron publicadas en las páginas de la Revue Noire. A través de estas imágenes el espectador obtiene una extraordinaria panorámica de la fotografía africana desde comienzos del siglo XX hasta la actualidad. Una de las primeras imágenes de la muestra corresponde al fotógrafo angoleño Antoine Freitas (1919-1990), buen ejemplo de la fotografía ambulante africana, recorriendo con su cámara el Congo. En la imagen vemos a una multitud de niños y adultos asistiendo fascinados al espectáculo fotográfico. Para el caso de Togo sobresale la figura de Alex Agbaglo Acolatse (1880-1975), activo desde 1914, en tiempos de la colonización alemana. Algunas de sus fotografías se editaron en el formato de la tarjeta postal. Acolatse fue presidente de la Asociación Profesional de los Fotógrafos de Togo, un testimonio de cómo el trabajo fotográfico fue profesionalizándose en África a comienzos del siglo XX.

Entre las colecciones fotográficas expuestas, una de las más llamativas es la que muestra a las mujeres de Saint-Louis, antigua capital de Senegal. Todas ellas anónimas, son retratos femeninos en los que se aprecia la gran afición por la fotografía que existía entre la burguesía de Saint-Louis: era muy habitual adornar los muros de las viviendas con gran cantidad de retratos fotográficos. Estas imágenes transmiten el poder de estas mujeres burguesas, ataviadas con telas tradicionales, portando joyas de delicadas filigranas.  

Otros nombres de autores representados en la muestra son Joseph Moïse Agdbojelu (1912-1999), procedente de Bénin, autor de retratos femeninos de gran sobriedad; Seydou Keïta (1921-2001), retratista de la sociedad maliense; o el senegalés Mama Casset (1908-1992), asentado en Dakar, autor de una extensa producción de imágenes en las que se aprecian los pormenores del arte de la seducción.

Las siguientes salas incluyen obras de arte de muy diverso formato: pinturas, esculturas, instalaciones, etc. Entre los artistas representados cabría destacar al pintor Mathieu-Jean Guensin, (1934, Martinica), autor de expresionistas acrílicos sobre papel que dialogan perfectamente con los de Théodore Koudougnon (1951, Costa de Marfil). Entre la variedad de técnicas presentes en estas salas también hay que destacar los trabajos textiles, tan importantes en el continente africano. Al respecto podemos apreciar un tapiz de gran formato del artista de Mali Franky Dialo (1954). También el Magreb encuentra su sitio en esta sección con pinturas como las de Mohamed Kacimi (1942-2003).

Los últimos espacios de la exposición se dedican a los artistas actuales, ofreciendo por lo tanto una perspectiva cronológica. En ellas pueden verse poderos retratos fotográficos como los del creador nigeriano Rotimi Fani-Kayodé (1955-1989), quien desarrolló una parte importante de su trabajo en Estados Unidos y en Inglaterra. Sus juegos con las máscaras africanas nos permiten trazar vínculos con las vanguardias históricas europeas, en concreto con Man Ray.

Uno de los mayores intereses de la muestra es el alejamiento de las perspectivas etnográficas con las que desde Europa suelen abordarse las manifestaciones artísticas de otros continentes. En lugar de reconocer su valor como obras de arte en sí mismas, la historiografía occidental tiende a estudiar estas creaciones como testimonio de culturas “exóticas” y “lejanas”. En la exposición de Les Abattoirs, el primer objetivo al traer a las salas de exposición todas estas imágenes fue el mismo que tenía la propia Revue Noire: dar nombre a los autores de estas obras, situarlos en el contexto de la creatividad africana contemporánea y poder, por fin, escribir una historia de las manifestaciones culturales africanas desde una perspectiva postcolonial.

Por último, es importante destacar la importante labor didáctica que los equipos de Les Abattoirs realizan, creando contenido adaptado para la comprensión de niños y adolescentes, demostrando que cualquier exposición es susceptible de ser bien explicada al público infantil. Además, el equipo curatorial ha incluido música africana para acompañar a los visitantes en su periplo por las salas, ofreciendo una selección de canciones de CDs distribuidos por la Revue Noire.