Revisión en clave feminista de una colonia artística en Surrey.

Fue una suerte visitar la Watts Gallery el pasado 8 de marzo. Era un soleado sábado preprimaveral, así que un numeroso público, mayoritariamente femenino, abarrotaba la exposición Flower Fairies, dedicada al mundo mágico de Cicely Mary Barker (1895-1973), una mujer de Croydon que se hizo famosa póstumamente por sus libros de hadas, profusamente ilustrados con sus propios dibujos que no solo podían admirarse en la sala de exposiciones, pues también habían inspirado montajes en el jardín y en el Artists’ Village. Pero no es esa la exposición que queremos comentar sino la dedicada al matrimonio William and Evelyn De Morgan pues, siendo el Día de la Mujer, la visita guiada a mediodía estuvo dedicada especialmente a ella: una mujer culta, enérgica, sufragista, naturista, espiritista, capaz de pintar como Edward Burne-Jones cuando quería vender cuadros, pero que creó un estilo propio en obras muy singulares, cuajadas de referencias simbolistas y clasiquizantes, siempre protagonizadas por mujeres vestidas de túnicas inspiradas en las tanagras y en Botticelli. Su memoria ha estado injustamente eclipsada por la fama de su marido, que llegó a ser famoso ceramista y escritor, pero que apenas ganaba para el mantenimiento del hogar, así que mal le hubiera ido sin ella. Al parecer, casi otro tanto podría decirse de su amigo George Frederick Watts, gran pintor y escultor, lider fundador de una colonia de artistas en Compton, cerca de Guilford; pero fue su viuda, Mary Fraser-Tytler, quien hizo realidad las casas, el museo, la capilla funeraria, y otras construcciones aledañas.