Retrospectiva de Mona Hatoum

La exposición Mona Hatoum, que se puede ver en la Tate Modern hasta el 21 de agosto (y que fue inaugurada el 4 de mayo), ofrece un recorrido por el trabajo de la artista de origen palestino (Beirut, Líbano, 1952) desde las performances y piezas más políticamente directas de los años 70 hasta la actualidad, a través de trabajos que son una muestra de los diferentes medios explorados a lo largo de su trayectoria como el vídeo, la instalación, la escultura, la fotografía o la obra sobre papel. La retrospectiva ha sido organizada por la Tate Modern, en colaboración con el  Centre Pompidou de Paris (donde se expuso del 24 de junio al 28 de septiembre de 2015)y la  Finnish National Gallery / the Museum of Contemporary Art Kiasma de Helsinki, que será su siguiente y último destino.

Artista internacional, ha expuesto de manera individual en espacios tan relevantes como el Centre Pompidou, Paris (1994), el Museum of Contemporary Art, Chicago (1997), The New Museum of Contemporary Art, New York (1998) o la Tate Britain, London (2000), entre otros[1]. Ha participado en importantes exposiciones colectivas como The Turner Prize (1995) -que terminaría ganando Damien Hirst-, la Bienal de Venecia (1995 y 2005), Sensation (Royal Academy of Art, Londres, 1997), la Documenta XI, Kassel (2002), la Biennale of Sydney (2006), la Bienal de Estambul (1995 y 2011) o The Fifth Moscow Biennale of Contemporary Art (2013).

La artista,afincada en Londres desde 1975, lugar que compagina con Berlin, no se puede decir que sea una desconocida para el público de nuestro país. Desde la famosa exposición colectiva -comisariada por Dan Cameron en 1994- “Cocido y Crudo”, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, en la que expuso la impactante pieza “Corps étranger” (1994), se le han dedicado varias exposiciones individuales, la última en 2012 en la Fundació Joan Miró (Barcelona), a raíz del Premio que dicha Fundació le otorgó en 2011. Asimismo también cabe destacar, en 2010, la exposición “Le Grande Monde”, en la Fundación Marcelino Botín (Santander)y, hace ya algunos años, la individual en el Centro de Arte de Salamanca (CASA) y en el Centro Galego de Arte Contemporanea (CGAC, Santiago de Compostela), en 2002. Respecto de su participación en exposiciones colectivas, desde la primera -tan influyente en nuestro contexto- ya mencionada (“Cocido y Crudo”), en 1994, ha expuesto en diversas ocasiones[2].

Lo más característico de la obra de Hatoum es la hibridación entre un lenguaje basado en una exquisita elección y uso de objetos y materiales -que suele jugar con las características tanto sensuales como simbólicas y materiales de los mismos- y que trata cuestiones desde el ámbito de lo personal, pero que a menudo tienen que ver con problemáticas políticas (el conflicto palestino -y el exilio forzado que le tocó vivir- ha ocupado muchas de sus performances, vídeos o piezas escultóricas), así como de carácter global. En este último sentido es significativo, por ejemplo, el uso constante de mapas a lo largo de toda su trayectoria. Todo ello es expresado con una estructura formal que bebe del povera y del minimal. Como afirma la propia artista “[  ] fue el descubrimiento del minimalismo cuando era estudiante lo que realmente me marcó. Tanto como el modernismo y el arte conceptual. El pensamiento riguroso, lo cerebral que logra su expresión por encima de lo meramente visual"[3].

Este modo de proceder se complementa con la explicación que la propia Hatoum da de su proceso creativo: "[ ] confío cada vez más en mi intuición, me arrojo hacia algo y luego busco la idea que puede haber en el fondo". Es, por tanto, el origen sensual, intuitivo, lo que proporciona una base profunda, que se nutre de lo experimentado o sentido, y que, unido al rigor conceptual, a menudo aplicado posteriormente, es lo que propicia esa riqueza de interpretaciones característica de su obra. El resultado se presta por lo general a numerosas lecturas, como la artista menciona, ya que le gusta que su obra tenga de todo, "que sea visualmente atractiva, que te llegue tanto a nivel físico como emocional y que también te haga pensar".

Podría aventurarse que parte del logro de la obra de Hatoum proviene de la combinación entre una sensualidad que proviene de la cultura árabe (influenciada sin duda por infancia y juventud en Beirut) junto con su formación anglosajona[4]. La artista ha explicitado la influencia que tanto el arte povera como el lenguaje del minimalismo ha tenido en su planteamiento. Asimismo, puede rastrearse la influencia en sus inicios del artista Rasheed Araeen, así como de lecturas y posicionamientos feministas o reivindicaciones postcoloniales que han hecho de su obra un cruce de intereses para los movimientos ocurridos en el campo del arte desde los años 80, sobre todo en la explosión de los años 90, con derivaciones hacia lo escultórico e instalativo (a mayor escala) de los años siguientes.

Y es precisamente este desarrollo hacia la mayor escala de algunas de sus piezas  e instalaciones,  vista de modo global su trayectoria, tal y como la ocasión de la exposición en la Tate Modern permite apreciar, el que podría producir cierto efecto de frialdad en la percepción de algunas piezas. Esta relativa frialdad -cierto mecanicismo en la factura- resta, en nuestra opinión, fuerza a su poética pues quizás se pierde en la ejecución la sensibilidad inicial o de origen que sí se plasma, sin embargo, en los cuadernos, dibujos y pequeñas piezas, bocetos o maquetas que pueden contemplarse en la exposición. Estas pequeñas obras nos devuelven el sentido corporal, táctil, sensual y sutil de la aproximación  cercana de Hatoum. El equilibrio entre el lenguaje formal de influencia minimal pero dotado de “contenido” corporal o sensual que tan potente resulta en algunas de sus piezas más conocidas, parece difícil de mantener en algunas piezas a mayor escala posteriores.

Quizás la dificultad esté relacionada con la necesidad de crear para un mercado siempre demandante, o la necesidad de aumentar la escala para adecuarse a los grandes espacios de los museos contemporáneos. En nuestra opinión la obra de Mona Hatoum encuentra su verdadero potencial cuanto más, tanto la escala como la técnica, se muestran acordes a la cercanía, sensualidad e impulso íntimo que se intuye es la fuerza motora en el planteamiento artístico, vital, de Mona Hatoum.

Quizás esto tenga que ver con algunas preocupaciones respecto de la exigencia de (¿excesiva?) producción material que la artista en alguna ocasión cuestionaba cuando, tiempo atrás, siendo Hatoum profesora visitante en la l´École Nationale de Beaux Arts á Paris, tuve la fortuna de asistir, como estudiante, a su atelier.

En cualquier caso, una visita a una exposición de Mona Hatoum es siempre una ocasión para disfrutar de su inteligencia artística, de su sensibilidad y de la diversidad de lecturas y estímulos que garantiza la inmersión en sus propuestas.



[1] Castello di Rivoli, Turin (1999),Hamburger Kunsthalle, Kunstmuseum Bonn, Magasin 3, Stockholm (2004), Museum of Contemporary Art, Sydney (2005), Measures of Entanglement, UCCA, Beijing (2009), Interior Landscape, Fondazione Querini Stampalia, Venice (2009), Witness, Beirut Art Center, Beirut (2010),  Kunstmuseum St Gallen (2013-2014), o Turbulence, Mathaf, Arab Museum of Modern Art in Doha (2014).

[2] Hasta la última en Photo España, Face Contact, Teatro Fernán Gómez, Madrid,en 2011; en 2007, Double Movement. Migratory Aesthetics, Sala Verónicas, Murcia; 2005, Coleccion de Fotografia Contemporanea de Telefonica, MARCO, Vigo; 2004, Colección de Fotografía Contemporánea, Fundación Telefónica, Madrid; 2004, “Laocoon Devorado”, ARTIUM, Vitoria-Gasteiz/ Centro José Guerrero, Granada / DA2, Salamanca; 2002, “To Eat or not to Eat”, CASA, Centro de Arte de Salamanca, Salamanca; 2001, “El Instante Eterno” / “The Eternal Instant: Art and Spirituality at the Change of the Milennium”, Espai d’Art Contemporain de Castelló, Castelló; “Cuerpo y Pecado”, Bienal de Valencia, Valencia;“Un Siècle d’arpenteurs, les figures de la Marche: de Warhol à Nauman”, Koldo Mitxelena Kulturunea, San Sebastian; 2000, “No es solo lo que ves. Pervirtiendo el minimalismo”, Centro de Arte Reina Sofia, Madrid; 1999, “Minimal-Maximal”, Staatliche Kunsthalle Baden-Baden, Germany y Centro Galego de Arte Contemporánea, Santiago de Compostela, Spain; 1994, “Cocido y Crudo”, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.

[3] Esta, y las siguientes afirmaciones de la artista, están extraídas del artículo “El minimalismo 'infectado' de Mona Hatoum”, Fietta Jarque, El País, 9 de octubre de 2010.

[4] Estudió enBeirut University College y, posteriormente, en The Byam Shaw School of Art y Slade School of Art en Londres.