Fernando Navarro. Un viaje a la utopía, esculturas 1974-2014, se inauguró en la Lonja el 18 de marzo, con 70 esculturas y prólogos de Rafael Ordóñez Fernández, uno de nuestros muy conocedores de la escultura, y Alejandro J. Ratia. Ambos textos se complementan y son de obligada lectura. Además, como aliciente para el que ame leer, escriben de manera muy distinta. En el catálogo figuran fotografías como documentos que completan la visión del artista. Para el nostálgico recuerdo la fotografía, de 1962, con Pedro Christian García Buñuel, al que conocimos y que por desgracia falleció, y Fernando Navarro, ambos en plena juventud y con todo por vivir. Fernando Navarro, Andorra (Teruel), 1944, es pintor, fotógrafo, escultor con obras en espacios públicos y autor de numerosos collages dentro de variados temas figurativos, algunos con toques surrealistas y provocaciones dadaistas. Para completar su imagen es imprescindible recordar que fue miembro fundador del zaragozano Equipo LT, como siglas correspondientes a La Lorenza en el Tejado, nombre de una revista que pensaban publicar. Equipo artístico zaragozano, con primera exposición en 1975, integrado por Antonio de la Iglesia, Fernando Navarro y Luis Alberto Pomarón. Más datos sobre el grupo véase, por ejemplo, nuestra voz en la Gran Enciclopedia Aragonesa, con motivo del 25 aniversario, Apéndice V, Zaragoza, 2007. Edita Urusaragón, S.C. y dirige Wifredo Rincón García.
Su diáfana trayectoria escultórica queda patente desde sus inicios con obras que aluden a la dictadura, de ahí la excelente serie de acero con grapas, 1974 y 1975, fecha que muere el dictador, en donde se manifiesta su atracción por la geometría hasta sus últimas esculturas. Racionalidad geométrica que contrasta con la irracionalidad de la época desde un ángulo político. Ya por estas fechas incorpora elementos que contrastan por el deje irónico, muy de su carácter, según puede comprobarse en Taza de chocolate, de 1975, que en este caso acopla con evidente perfección. Ya en 1975 inicia su cambiante etapa formal mediante el énfasis geométrico, siempre metal, y la incorporación de fuertes colores muy bien combinados. Período con derroche de imaginación al servicio de la citada geometría. También gusta por añadir un elemento figurativo con total acierto, según puede comprobarse en Window-Hand, de 1996, mediante la mano emergiendo de una ventana. Sin embargo, como único reproche, puede estropear una obra cuando añade lo que no es necesario, según comprobamos en Arma letal, de 2014, muy buena escultura que se anula al incorporar la palabra Danger, pues hubiera sido mejor dejar la obra a la imaginación del espectador con su pureza geométrica, si encima consideramos nuestro aburrimiento de palabras extranjeras sin motivo, ni digamos en inglés, antaño en francés, como si la escultura adquiriera mayor entidad por usar otro idioma. Absurdo. La exposición, sin duda, es un hermoso recorrido vital con la autenticidad y la categoría por delante.


