Retrato de un campo de internamiento. Gurs (1939-1944)

Una de las apuestas expositivas del IAACC Pablo Serrano para esta temporada es la exposición inédita en España hasta ahora: Retrato de un campo de internamiento: Gurs 1939-1944. En ella pueden contemplarse 78 dibujos obra de artistas que pasaron por este campo de internamiento francés y que reflejaron a través de su arte la crudeza de las condiciones de vida en este lugar. La colección ha sido prestada por la Fundación Elsbeth Kasser y se encuentra depositada en los Archivos de Historia Contemporánea de Zúrich.

El Campo de Gurs fue construido en marzo de 1939 para acoger a combatientes republicanos españoles que habían emprendido el exilio en Francia. Fue ubicado en la localidad de Gurs, cercana a Oloron, al pie de los Pirineos Atlánticos, a 34 kilómetros de la frontera española. Más de 27.000 personas, combatientes españoles y europeos de las Brigadas Internacionales pasaron por Gurs en esta primera etapa, contando entre los internos con abundantes republicanos vascos, aragoneses y andaluces. En verano de 1940 comienza una segunda y breve etapa en la historia del campo, con la llegada de las mujeres “indeseables”. Bajo esta denominación se internó a mujeres alemanas o austriacas, prisioneras por diversos motivos: desde mujeres que habían huido del régimen de Hitler, judías perseguidas por el nazismo, etc. El tercer y último periodo fue el de internamiento de más de 18.000 judíos, recluidos por motivos esencialmente raciales, dentro de las políticas del antisemitismo de Estado practicadas por la Francia de Vichy. Parte de esta población acabó siendo deportada a campos de exterminio ubicados a varios miles de kilómetros como Auschwitz-Birkenau.

La exposición del IAACC constituye un testimonio muy valioso de la actividad no solo artística, sino cultural en general que tuvieron los campos de concentración. Las duras condiciones de la vida en los barracones, el hambre, las enfermedades infecciosas, el frío, eran combatidos con las únicas armas a disposición de los internos: la imaginación y la creatividad. Tal y como explican los textos de la muestra, en Gurs fueron internados abundantes artistas, músicos, profesionales del teatro… También los niños explotaban su creatividad llevando a cabo dibujos en los que representaban la crudeza de las condiciones de vida y los pequeños instantes de felicidad. En Gurs fue frecuente la organización de conciertos, pequeñas representaciones teatrales, cabarets, etc. Esto nos ofrece una visión distinta y novedosa sobre la vida cotidiana en los campos de concentración, que no resta en absoluto crudeza a la situación dramática de los internos.

Las obras seleccionadas en la muestra reflejan bien los temas más habituales representados por los artistas internos. Son imágenes de desolación. En muchas de ellas cobra especial protagonismo la verja del campo, una alambrada a través de la cual podían percibirse los cercanos Pirineos, una vista evocadora de la libertad perdida. Las imágenes del interior de los barracones también fueron muy frecuentes, reflejando las condiciones de vida infrahumanas de los internos. Otra de las temáticas más representadas fueron los retratos de los internos, imágenes grupales de la población abandonada a su suerte, tan solo ayudada por algunos de los profesionales que trabajaban en el campo, como el Socorro Suizo, en el que Elsbeth Kasser trabajaba encargándose del reparto de alimentos, elaborando complementos alimenticios que salvaron la vida de muchos de los internos. Ella misma vivió en el propio campo de internamiento, organizando su barracón para dar asistencia a los enfermos, no solo sanitaria sino también emocional.

Uno de los artistas más prolíficos internados en Gurs fue el pintor alemán Julius C. Turner, autor de imágenes coloreadas con acuarela, siempre caracterizadas por los secados rápidos y los soportes humildes. En la mayor parte de las obras expuestas apreciamos la utilización de pequeños trozos de papel como soporte. Una de las mejores imágenes de Turner representa a los internos junto a la alambrada, contemplando al fondo las montañas que enmarcaban la vista desde el campo. Hubo artistas que trabajaron juntos, como Löw y Bodek autores de imágenes de gran dureza. También pasó por el campo el alemán Max Linger, autor de gran compromiso político que trabajó durante la Guerra Civil española realizando carteles para pedir la ayuda de Francia. En Gurs intentó que sus imágenes continuasen en esa línea combativa, de hecho, pretendía que Elsbeth Kasser llevase sus dibujos al extranjero, dando a conocer las terribles condiciones de vida del campo de concentración. También hubo imágenes realizadas por mujeres, como la acuarela de la alemana Trudl Besag, enviada a Kasser, en la que reflejaba el Pirineo.

En esta exposición han participado, además del IAACC, la Fundación Elsbeth Kasser, la Asociación Cultural Fénix Aragón y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en Aragón y queda enmarcada dentro de la tercera edición de La imagen de la memoria. Esperemos que la situación sanitaria no impida la celebración de las visitas guiadas y demás actividades que se planteaban para esta interesante exposición.