Cuando en 1936 Ramón Acín fue asesinado, una espesa niebla se cernió sobre él. Su voz y su trabajo fueron silenciados. Hubo que esperar hasta la década de los 80, del pasado siglo XX, para que se conociera una recuperación vigorosa del personaje. Recordemos la primera entrada que firmaría Manuel García Guatas, para la Gran Enciclopedia Aragonesa, la retrospectiva que le dedicó el Instituto de Estudios Altoaragoneses en 1982, la antología de 1988 en el Palacio de Sástago, dirigida por Manuel García Guatas, o la última muestra hasta ahora conocida, realizada hace diez años, en el Museo de Zaragoza, y comisariada por Concha Lomba. Al conmemorarse, este año, el 125 aniversario del nacimiento del escritor, pintor, escultor, crítico de política, militante de la Confederación Nacional del Trabajo, humorista burlesco, cronista, poeta y panfletario, la Fundación Ramón y Katia Acín, el Museo de Huesca, el Archivo Histórico Provincial y numerosos coleccionistas particulares han colaborado en la muestra titulada Ramón Acín. Geometría del hombre sin aristas. Concebida como si de una mirada panorámica se tratara, la exposición, a través de dibujos, pinturas, esculturas, documentos personales, expedientes gubernativos y policiales, fotografías, artículos periodísticos, murales, libros, impresos, trata de “acercarnos a la vida y obra de Acín desde todas sus perspectivas, sin perfiles ni aristas, en un mismo plano”. Así lo ha asegurado, su comisario, el periodista Víctor Pardo Lancina.
La obra de Acín, ciertamente influenciada por su ideología política, se enmarca en cierta estilización cubista. En lo que a la pintura se refiere, retratos de personajes conocidos, escenas de género, ambientadas en lugares comunes, recogen el testigo, un poco a lo Zuloaga, en las obras realizadas en los años treinta, que complacen su espíritu y sobre todo, su forma de expresión. Entre sus mejores lienzos, que pueden verse en la muestra, destaca La feria, Bañista, Las madres, Chica del cántaro…etc.. En lo que respecta a la escultura, en torno a los años veinte, del pasado siglo, Acín, realizará un novedoso conjunto de esculturas, considerada por la crítica del momento como “una de las expresiones artísticas más logradas”. Piezas realizadas en metal, en chapa de hierro recortada o doblada. Hay que recordar, que por esas fechas, la escultura en hierro, estaba alcanzando cotas de alta calidad. Sobre todo las creaciones de Gargallo, Julio González o Blasco Ferrer. Entre estas piezas, podemos destacar Bailarina, Bañista, Cristo o Las pajaritas, esta última, se convirtió en símbolo de la ciudad oscense
Como bien hemos dicho antes, la exposición se completa con murales, libros, dibujos y sobre todo artículos periodísticos. El Acín periodista y dibujante, en la exposición, puede encontrarse en algunos originales, como La ira, Floreal, El ideal de Aragón o Heraldo de Aragón ysobre todo del Diario de Huesca, el único lugar abierto, donde durante su corta trayectoria periodística, 1911-1936, encontrara un espacio para sus dibujos y artículos. Entre las curiosidades destaca, una copia del boleto de lotería de navidad de 1932, que le tocó a Acín, y con el cual abrió camino a Buñuel, para seguir haciendo cine, en concreto, el documental Tierra sin pan, rodada en las Hurdes Altas en la primavera de 1933, y que se convirtió en una alegoría de la guerra que estaba a punto de llegar.
¿Cómo hubiera sido Ramón Acín tras la contienda bélica, de haberla sobrevivido?, ¿cómo hubiera sido la evolución de su arte?. Son preguntas, cuyas respuestas no tenemos. Lo único que nos queda es su figura y sobre todo, su obra, tan dispersa como considerable y valiente, constituyendo una fuente de pasión, sensibilidad e intensidad. La sensibilidad de un hombre, Ramón Arsenio Acín Aquilué, que fue arrebatada un caluroso seis de agosto de 1936.
Ramón Acín. Geometría de un hombre sin aristas
Museo de Huesca
30/08/2013- 12/01/2014