Rafael Peñalver (Madrid, 1950) es un artista con muchos registros, se inicia muy joven, con catorce años pintando paisaje al aire libre, entra en contacto con artistas del Museo Arte Abstracto Español de Cuenca, en su primera exposición (1967), apadrinada por Zobel, realiza arte procesual, ha hecho instalaciones y video-arte, es inquieto y precisa manifestarse de otras formas además, por supuesto, de la pintura. Es esta su segunda exposición en la Galería Carmen Terreros, presenta doce obras, de los años ochenta o noventa hasta cerca del 2000 y otras recientes, con las que podemos ver la evolución de su pintura. Peñalver vs. Peñalver, no pretende enfrentar dos momentos del artista, versus, esta empleada en su acepción de hacia, no contrario a.
Cuando contemplamos la obra de Rafael Peñalver, advertimos el derroche y dominio del color, tal cantidad de colores y gamas no podrían estar en un mismo cuadro consiguiendo esa armonía cromática si no fuese un avezado investigador del color. En ellos vemos el fauvismo y los pintores de la Escuela de Nueva York. Siempre es el color el principal protagonista de su forma de expresión en todos sus momentos, al que acompaña en la misma medida el gesto fuerte y dramático. Son las primeras pinceladas del cuadro las que lo van trazando y guiando hacia las siguientes. El medio empleado son los pigmentos aglutinados con vinilo, el soporte lienzo, utilizado a la manera de paleta donde va matizando la pintura.
Toda su obra son paisajes, los primeros claramente identificables, muy empastados y ricos en texturas, trazos y transparencias, estos se van volviendo poco a poco cada vez más abstractos, llegando un momento en que ya no es posible distinguirlo, tal como indica el autor valiéndose de un símil fotográfico, es un paisaje en el que se ha puesto el foco tan cerca de lo que quieres fotografiar que ha desaparecido la imagen. Lo mismo ocurre con los empastes que van perdiendo presencia, su pintura ahora es más suave, más diluida, podemos decir que se trata de una obra más madura, quizás más meditada aunque sigue la presencia del movimiento y de las veladuras, ahora más sutiles, en ocasiones, etéreas.
En el centro experimental Museo La Neomudéjar ha realizado dos exposiciones antológicas, una de sus trabajos de vídeo-arte y posteriormente otra de pintura, de la que adquirieron 30 obras para el Museo Zapadores. Actualmente cerrado por la demolición del edificio y trasladadas las obras a un almacén en busca de nueva ubicación.
La pintura de Rafael Peñalver supone el triunfo del sentimiento por medio del color y el gesto.