¿Qué es arte moderno?

Aunque parezca fácil su respuesta, en realidad no lo es. Las expresiones “arte moderno” y “arte contemporáneo” están tan íntimamente unidas entre sí, incluso en los ámbitos profesionales (galerías de arte, museos, salas de exposiciones). No existe a día de hoy un consenso para determinar si la diferenciación puede o debe aplicarse al momento de las diferentes vanguardias, que comenzarán durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), el periodo de entreguerras (1918-1939), o bien las que surgen después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Indudablemente, si se analiza el arte moderno sólo por su estética, se observarán paradojas como que artistas como Velázquez (muerto en 1660) o Rembrandt  (muerto en 1669), sean considerados como “modernos”.

    En lo que sí parecen estar de acuerdo todos los especialistas es en que el inicio del arte moderno se sitúa hace 150 años en París, de la mano de Edouard Manet al pintar Almuerzo Campestre y Olimpia, con él, aparecería un grupo de pintores, que hoy consideramos Impresionistas, que no atendían a las reglas de la academia y que daban más importancia a la expresión individual que a todos los modelos idealizados. En la primera mitad del  siglo XX, las siguientes vanguardias, se moverán en dos polos: Cubismo en París, futurismo en Italia. Había comenzado la carrera por ser el primero en conquistar tierra virgen, cómo ejemplo podemos citar la primera acuarela abstracta, que históricamente realizó en 1910 Kandinsky. En la década de los 60, la imagen del artista empieza a tambalearse, la modernidad clásica forma parte del pasado, y nuevos movimientos como el minimal art, permiten la culminación hacia un arte sin obra, donde todas las posibilidades caben, los artistas se expresan a través de los medios más diversos, siendo a su vez, pintores, escultores, videoartistas, productores….etc… La imposibilidad de seguir manteniendo una separación ficticia entre el arte y el resto de los productos quedó evidenciada en la obra de artistas como Robert Rauschemberg o Andy Warhol, que explícitamente la identificaban con los demás productos de consumo de masas.

    No es nuestra intención realizar un detallado análisis de la historia moderna del arte, sino más bien centrar el tema en el contenido de la nueva publicación que la editorial Taschen acaba de publicar bajo el título “Arte moderno: Del impresionismo al surrealismo (1870-1944)”. Un detallado análisis de dos tomos con sendos ensayos al inicio de cada movimiento artístico. 200 obras de arte reproducidas, entre pinturas, esculturas, fotografías y obras conceptuales, acompañadas por un texto específico que presenta al artista y su obra, realizado por los principales especialistas en la materia, aclarará al lector la importancia de cada uno de ellos. Todas estas obras, clásicas algunas, y redescubrimientos en otros casos, cuentan una historia en común, la tradición e innovación, dos polos opuestos, pero que unidos, permiten la creación de planteamientos innovadores, donde la modernidad no ha perdido explosividad.

 

 

Arte moderno. 2 Vol.

Hans Werner Holzwarth (editor)

Taschen 2011