Punk attitude?

 

 

La decadencia de la contracultura

 

 

 El Espacio Tránsito del Centro de Historias se encuentra situado en un territorio intermedio. Un espacio de paso que podría dejarse a un lado para seguir nuestro recorrido hacia la parte superior del edificio. La dirección del centro expositivo tuvo la acertada idea de dedicar este ámbito a exposiciones temporales de pequeño tamaño. Muestras que se recorren en un único golpe de vista y que transmiten un mensaje directo al espectador. En este caso, de decadencia, a cargo de Bertrand Grave. El artista nació en Burdeos en 1976 y comenzó a formarse a mediados de los años noventa en la Escuela de Arte de Zaragoza. En su trayectoria destaca especialmente la huella que tuvo durante su adolescencia la música. Se convirtió en un influjo omnipresente en su obra, absolutamente multidisciplinar. 

 

El punk es el leitmotiv escogido para trazar un recorrido que abarca desde el nacimiento hasta la muerte. El punto de partida es la tienda SEX, abierta en la londinense King`s Road de Londres en los años setenta. El final lo constituye el centro comercial X. Si la contracultura pasa a servirse en chaquetas de cuero y minifaldas, no podemos hablar sino de sus restos. La exhibición difunde en verdad una idea fundamental: la de la vampirización de ciertos fenómenos por parte del mercado. La punk attitude dista mucho de ser real en la actualidad y su desaparición se compara por parte del artista con el desarrollo natural de cualquier ser vivo. Las tres etapas no son sino las mismas que sufrieron apuestas contraculturales como el cómic underground. El mensaje no es precisamente optimista: todo lo que tiene un inicio, tendrá también un final. La única excepción es, quizás, la del propio sistema, capaz de absorber con forma de camisetas de Zara desde el punk hasta el ecologismo, pasando por las manifestaciones de protesta ciudadana. Si algo es trendy, seguramente no será capaz de subvertir.    

 

El Espacio Tránsito se reabre con esta muestra tras la crisis potenciada por el COVID-19, poco después de la apertura del Espacio Cripta con la exposición Cosas de mi cabeza. Es una buena oportunidad para acercarse y volver a vivir este espacio zaragozano. Para disfrutar del arte y de las reflexiones que suscita.