Bajo el título La Mirada, galería Cristina Marín, de Zaragoza, desde el 26 de mayo, el pintor José María Martínez Tendero demuestra de nuevo su capacidad creativa realizada con imaginación mediante la mezcla de dispares elementos temáticos. En realidad es como si continuara lo hecho con antelación pero añadiendo nuevos detalles. Aunque algún cuadro es del pasado, pero con incorporación de rasgos que alteran aquella primera condición, la obra en su mayoría es del año 2011.
Uno de los aspectos más interesantes del pintor son los títulos de los cuadros, como norma con un aire entre atractivo, extraño y fascinante. Citamos todos los cuadros. Son: Cerca de la tierra, Fue una mirada rápida, y sí, allí había alguien, Experimento la perfección y puedo llegar hasta el fin soñado, Con la mirada no fue suficiente, Pasando de un mundo a otro, casi exactamente igual, olvidando los espacios recorridos, …de tal precisión que nada más importaba, Espacio para comunicación, Surcarás las grandes plazas mirando de soslayo y con la idea de volver, La fuente y tu espacio. Pero hay algo más. Tienes que volver a mirar, Espacio para un gesto, Puerta al sur. Mensaje de entrada, Movimiento improvisado, Espacio para flotar en silencio, ¡Enhorabuena! ¡Podrás volar únicamente en el espacio! y, para concluir, Sonidos, vuelos y laberinto. Espacio para ocultarse.
Una de las características de bastantes cuadros es el fondo arquitectónico, como tema pintado tiempo atrás, que suele pintar en suaves grises dentro de un tono difuso cual lejana presencia. Arquitectura que potencia un dilatado y cambiante espacio sobre el que incorpora manchas flotantes expresionistas, de notable belleza, para mostrar cambiantes texturas y un tono enlazado con la irracionalidad. El mismo concepto, las manchas flotantes como símbolo impredecible, lo usa en aquellos cuadros con fondo enigmático, lo inaprensible, que acoge una sencilla estructura geométrica, la racionalidad. La mayor novedad formal, incluso como concepto, se da en cuadros tipo Espacio para un gesto, Con la mirada no fue suficiente y Pasando de un mundo a otro, casi exactamente igual, olvidando los espacios recorridos, de modo que un edificio como fondo, una forma geométrica o un cuadrado sobre soporte cuadrado, tres temas dominantes en cada una de las obras citadas, se alteran mediante papeles pegados que evocan a pétalos de flores en diversos colores, los cuales generan una maravillosa belleza poética sólo factible en un auténtico artista.
Lo indicado se acompaña por una excepcional maestría cromática y técnica, algo sabido por cualquier persona y sobre la que ya hemos escrito en otras ocasiones. Estamos, de nuevo nos repetimos, ante un gran pintor que sirve como punto de referencia para valorar tantos años de autenticidad dentro de su diáfana evolución artística.