Aunque cuando salga al aire este número de AACADigital los lectores ya no tendrán esta exposición a la vista, pues estuvo abierta en el Museo Ibercaja Camón Aznar del 16 de junio hasta el 31 de agosto, resultaba imprescindible comentar las fotografías del excepcional equipo integrado por Aránzazu Peyrotau y Antonio Sediles, nacidos en 1975, con fotografías y videos que abarcan desde 2000, año que comienzan como pareja, hasta 2011. Estamos, por tanto, ante una especie de retrospectiva en plena juventud, algo muy extraño que se justifica por el importante espacio expositivo. Nos centramos en las fotografías con sus retratos.
Los retratos, tema de la exhibición, se basan en fondos monocromos, blanco, rojo, lila o negro, para que resalte el retratado. También se busca el impacto a través de personajes con supuesto atractivo y personalidad, al menos con matices diferenciados, como por ejemplo en obras tipo Frank T y Zatu, bien sea por la vestimenta, el aspecto físico o el gesto de los dedos para sugerir que Zatu pone los “cuernos” o se burla de quien sea. Da lo mismo. A nosotros, como personajes, nos parecen de auténtico espanto, poco originales, sin personalidad, vistos y analizados con microscopio durante nuestra vida en cualquier rincón perdido. Para salir corriendo. Ambos retratos corresponden a la serie Rapsodas, de 2004. Lo mismo puede afirmarse, en cuanto a la nula originalidad del retratado, con Muriel, mediante la típica figura femenina que lleva una gigantesca serpiente, y Anita, con una figura femenina inundada de tatuajes muy bellos para la retratada. Ambos retratos, de lo más cotidiano, corresponden a la serie Sin Pecado, de 2007. Lo mismo puede afirmarse con Aura, de la serie In Extremo, mediante las manos sobre ambas mejillas para forzar el ámbito gestual. Las cuatro primeras obras citadas se quedan en una especie de testimonio social contemplado hasta en los telediarios.
Son muy diferentes, por excepcionales, las series Enmascarado, de 2006, con las máscaras de los luchadores mejicanos, Obumbrata, de 2009, Metus, de 2009 y La leyenda de Ausare, de 2011. Aquí, con los fondos negros y lilas, es donde abstrae el tema, lo altera y define, para mostrar cambiantes realidades de una creatividad deslumbrante, más que capaz de alterar a cualquier exigente en materia artística.
Aránzazu Peyrotau y Antonio Sediles son dos artistas de gran nivel que con la fotografía nos iluminan para lanzar un variado y original campo temático que casi parece inventado. Todo partiendo de ideas desde la observación.


