El Palacio de Sástago de
Pero este fenómeno no era nuevo en España pues a comienzos del siglo XX, los artistas de vanguardia habían llevado a cabo la incursión en el mundo de la edición, como ejemplo de las publicaciones ultraístas. Sin embargo en los últimos momentos del franquismo se produce un renacimiento estimulado en gran medida por la necesidad del cambio cultural, y a su vez el interés por los artistas españoles que empezaban a seguir los derroteros del arte internacional. Los núcleos de edición alternativos se localizaron principalmente en las Baleares, Cataluña, Madrid y Valencia.
Este texto sirve de unión para ajustar en su justa medida el impulso y la importancia que tuvieron tanto Pata Gallo como Caligrama, dos espacios creativos que sirvieron de polo de atracción al mail art, la poesía virtual y otras formas de edición artística que más tarde daría lugar a la revista de arte visual Zootropo. Todo esto realizado desde una visión nueva y rompedora para una época escasa en iniciativas de vanguardia. Más tarde llegaría la galería Caligrama. Mucho más ágil y bulliciosa, organizadora de multitud de actividades artísticas, la creadora de la llamada “movida aragonesa”, con actividades que abarcaban desde la música, pasando por la moda, el video y todo tipo de propuestas creativas.
SERGIO ABRAÍN “EL INCITADOR”:
Pero en ningún caso debemos olvidar al padre de la criatura, Segio Abrain, de quien en la muestra existe una buena e interesante representación de su obra, quien ya por esa época aparece como un artista autodidacta formado en el terreno del dibujo publicitario en diferentes empresas, perteneciendo al Colectivo Plástico Zaragoza. Abraín ya aparece en el Diccionario de Artistas Aragoneses, cuyo primer editor es Manuel Pérez-Lizano, con unas etapas en su carrera que van desde postimpresionista, la metafísica y onírica, la surreal, y el interés por el dadaísmo, para centrarse como neosurrealista. Desde que en 1973 expusiera Abrain en el Torreón Fortea, hasta hoy, han pasado más de dos décadas. Pero podemos seguir repitiendo lo que en su día el crítico de arte Ángel Azpeitia hablaba sobre Abrain “un pintor con ideas como hongos; que la mano le funciona sola, como si tuviera motor, y que conoce además los martes procelosos de las nuevas ondas de las riadas últimas”.
Caligrama fue algo distinta a Pata Gallo en algunos planteamientos pero compartió con ella las ganas de abrir posibilidades y un cierto espíritu anárquico pero muy fructífero a la hora de programar. Ambos fueron un referente para quienes trataron de romper con modas decimonónicas, y sobretodo contribuyeron a despertar a los aragoneses a una realidad artística que estaba ahí y que permitía ese esencial activismo cultural que la llegada de
DATOS ÚTILES:
Sergio Abraín. Pata Gallo- Caligrama (1978-1988)
Palacio de Sástago. Excma. Diputación Provincial de Zaragoza
22/02- 6/04/08