Paisajes de Miguel Ángel Arrudi y Pepe Cerdá

Por todos es sabido que Miguel Ángel Arrudi es uno de nuestros más que notables escultores, incluso así se define, que desde hace tiempo se interesa por la pintura. La galería Zeus, 23 de noviembre al 23 de diciembre, expone Paisajes Envolventes sobre papel en formato apaisado de notable tamaño y la mayoría de las obras en formato pequeño. Estamos ante la mejor exhibición sobre dicho tema, al menos de las que conocemos, hasta el punto que su totalidad entra en una dinámica diferente producto de la ruptura con el pasado por concepto. Paisajes raptados desde el estudio refugio en Ibonciecho, Sallent de Gállego, Valle de Tena, Huesca. Asimismo, consideramos imprescindible citar al artista cuando divide sus obras en "Paisaje Encontrado y desmitificado, basado en lo objetual: el apunte – objeto, mezcla de realidades, la ruptura del contexto", y "Paisaje Transformado, sin ninguna identidad fehaciente como referente geográfico en unos casos o en otros con todas las posibles referencias geográficas de las formaciones rocosas del entorno inmediato". En definitiva: "Son paisajes sentidos, producto de itinerarios y recorridos una y mil veces para hacerlos propios, tras minuciosas anotaciones, cuidadosos bocetos, inagotables filtros selectivos". Afirmaciones que muestran con absoluta eficacia los planteamientos hasta llegar a la obra definitiva.

En la exposición tenemos dos enfoques muy diferentes. El menor número de obras, las de formato mayor apaisado, obedece a un planteamiento partiendo de la realidad, transformada en mayor o menor medida, de notable fuerza por el propio paisaje de alta montaña, que desprende cambiantes evocaciones con la mirada fija, atrapada, perdiéndose entre fascinantes espacios. Como una inagotable aventura íntima sin participación ajena.

El gran cambio, por enfoque formal y cromático, se da en las obras de menor tamaño, siempre rectangulares y verticales. Ni de lejos pretendemos indicar que están por encima de las comentadas. Son diferentes. De momento cabe sugerir que los paisajes se manifiestan desde muy distintas combinaciones, hasta el punto que son la base de fondo para incorporar otros campos formales. Aludimos al muy variado juego geométrico, como tal hermosas abstracciones, que perfora y altera, con o sin movimiento, cada paisaje, para así articular de manera impecable dos criterios que deberían chocar. Campo doble formal muy complejo y refinado. Añádase, como otra virtud, la excepcional combinación de los variados colores desde criterios llamativos. Cada obra, en definitiva, evidencia un cambiante poso vital, con alma, muy acorde al carácter del artista.

Conviene recordar, para concluir, lo de "tras minuciosas anotaciones, cuidadosos bocetos, inagotables filtros selectivos". Tanto esfuerzo, más que recompensado, significa que la mezcla del triple criterio, paisaje, geometría y color, obedece a una idea emergiendo con máxima naturalidad.

 

En la galería Carlos Gil de la Parra se inauguró, el 15 de diciembre, la exposición Pepe Cerdá. Entre Dos Luces. Con dicho motivo se publica el libro Pepe Cerdá. Entre Dos luces, que escrito por Julio José Ordovás definimos como excepcional por el singular enfoque con una especie de trama que desarrolla manteniendo el itinerario de  los cuadros. Paisajes, todos de 2011, que mantienen el espíritu de su exposición en La Lonja, de Zaragoza, inaugurada el 9 de octubre de 2009. Incluso dos precisos retratos, de 2010, que el pintor titula Retrato de Juan Antonio García Toledo y Retrato de Fernando Zulaica. Ambos figuran en el citado libro pero sin exponer en la galería.

Conviene aclarar que Pepe Cerdá es artista, algo más que visible si oteamos toda su trayectoria, muy buen pintor y personal escritor si nos atenemos a lo leído en textos para catálogos. Doble afirmación, la de artista y pintor,  para evitar confusiones, sobre todo ante unos paisajes nada comerciales que a algunos pueden parecer lo contrario.

Como la presente crítica no la queremos transformar en una especie de guía de teléfonos, basta citar paisajes como Ciudad en la noche, Campos de Villamayor o Camino de la Pica, entre otros, para señalar el hermoso aleteo poético impregnando por doquier cada  minúsculo rincón, ni digamos el suculento sentido del color.

Otro de los temas más fascinantes es la gasolinera, pues conlleva una increíble cantidad de símbolos que debemos imaginar a través de la carretera, algo que cualquiera puede recordar en dispares películas sobre temas muy diferentes. Gasolineras, reflejadas de día y de noche, que se complementan con el paisaje alterado por las torres eléctricas, la fábrica contaminante o el coche fugaz al atardecer, quizá al anochecer, hacia un destino impredecible. Cuadros siempre pintados con toque fascinador.

Queda el tema reflejado desde hace años en Tiovivo, al menos en su exposición de La Lonja, que debería abandonar por su excesivo tono nostálgico familiar y personal. Desde luego si consideramos la edad del pintor, más que maduro como para recurrir al pasado. En Zaragoza todos sabemos, desde hace años, que Pepe Cerdá, según indica, "comenzó junto a su padre como pintor de aparatos de feria". Sabido el asunto, interiorizado y digerido por el artista, se camina hacia adelante.

Buena exposición que reafirma un muy definido período, pues no olvidemos que con antelación tuvo etapas sobre temas muy distintos.

Galerías Zeus y Carlos Gil de la Parra, Zaragoza

Número 17

Diciembre 2011
Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
Presidente de AACA
Fecha de recepción: 27/12/11
Fecha de aceptación: 27/12/11
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