Entrevista a Atónitos huéspedes

Aragón TV ha apostado con el programa Atónitos huéspedes por acercar la cultura desde un punto de vista actual y vanguardista. A través una variada selección de contenidos, semanalmente descubre proyectos emergentes y artistas alejados de los circuitos habituales, mostrando el amplio abanico de alternativas que anidan el panorama aragonés. Artes plásticas, literatura o música son algunas de las disciplinas que se dan cita en este espacio, cuyo título esta extraído precisamente de un verso del poeta Miguel Labordeta.  

 

Antes de comenzar, me gustaría felicitarles por el galardón, sin duda más que merecido. ¿Cómo surgió la idea de plantear este tipo de programa?

Pensamos en que hay propuestas artísticas muy interesantes que suelen quedarse fuera del foco de atención mediático. Cuando un autor vende muchos ejemplares, estrena una película o gana un premio, de pronto, se ve rodeado de cámaras y se le ofrecen entrevistas en prime time, pero nosotros queríamos recoger el esfuerzo y el proceso más callado y más sostenido de los creadores que aún están en el camino.

 

Cuando eligen los contenidos que quieren tratar en cada uno de los capítulos, ¿Siguen algún tipo de criterio? ¿Buscan que cumplan objetivos concretos o que lleguen a un determinado tipo de público?

El principal criterio es que sean artistas que tengan algo que decir y cuya obra, de algún modo, nos haya removido por dentro. Procuramos abarcar muy distintas disciplinas (artes plásticas, dramaturgia, diseño, moda…) y siempre buscamos un discurso variado, que no sea unívoco, que incluso dentro del equipo de redacción provoque sentimientos encontrados. Eso es enriquecedor, hay trabajos que no nos gustan a todos, pero no queremos ser dogmáticos y decir al espectador qué es y qué no es arte, sino lanzarle las propuestas y que sea él quien reaccione. Esta filosofía implica ciertos riesgos y siempre se busca algo de provocación. Es posible que eso nos lleve a sacar a mucha gente joven, pero no se trata de una cuestión de edades sino de ofrecer un espacio a nombres que no suelen tenerlo, por ejemplo, en las secciones culturales de los informativos.

 

No solo cuidan lo que cuentan, sino también cómo lo cuentan. ¿Consideran que el formato que han elegido ha sido a su vez otro de los condicionantes de su éxito?

 

No queríamos que el espacio fuera plomizo, de modo que una de las premisas era hacerlo dinámico, sin plató, con multitud de piezas breves y con entrevistas tampoco demasiado largas. Eso complica mucho la producción, el ritmo de grabaciones y, sobre todo, la postproducción que es vertiginosa. La estética del programa está mimada hasta la médula porque no podemos atender al arte y hacerlo con un formato pobre de imaginación y recursos. Las presentaciones de los personajes que son objeto de entrevista son en sí pequeñas obras de arte y el responsable de esa magia es el realizador y el equipo de postproducción.

 

Las experiencias que habrán vivido con su elaboración habrán sido variadas y curiosas, ¿Recuerdan alguna grabación que les llamara especialmente la atención?

Cada uno tiene su grabación “fetiche” que recuerda con cariño o con horror, porque también ha habido espinitas clavadas, cosas que no nos han salido o que ha habido que desechar porque no daban el resultado deseado. En uno de los primeros programas nos liamos la manta a la cabeza para entrevistar a la diseñadora turolense Sandra Esemme y la rodeamos de modelos luciendo sus prendas que caminaban como autómatas en torno a ella. Con Susana Modrego la grabación fue algo accidentaba porque queríamos que hiciera arte-terapia al aire libre pero hacía un día horrible y hubo que posponer la acción. Fue muy bonita la visita a Fabara con Irene Vallejo, del fotógrafo Jorge Fuembuena tenemos horas y horas de material porque es muy buen conversador, Oresanz -como sabéis- es siempre ingobernable…

 

La labor de difusión que realizan de la cultura aragonesa actual es indudable, ¿En qué punto creen que se encuentra ésta actualmente? ¿Consideran necesarias más plataformas como Atónitos huéspedes?

Nosotros somos los primeros sorprendidos al ver la cantidad de gente que hay haciendo cosas y no a un nivel amateur sino con mucha calidad. Al comienzo pensamos que quizá haríamos corto de contenidos, pero casi 50 programas después aún tenemos un buen listado de creadores a los que queremos contactar. Unos te van descubriendo a otros y exploramos caminos -sobre todo, en el terreno de la moda y la performance– que ni se nos habían ocurrido al inicio de esta aventura-. La cultura aragonesa es rica, variada y sorprendentemente prolífica, aunque le suceda como a tantas otras cosas en esta tierra, que quizá no sea muy considerada, empezando por la propia “autoevaluación”. Cualquier espacio o plataforma que le sirva de altavoz es bienvenido. En este ámbito no hay competencias; todo suma y aporta.

 

¿Cómo se han sentido al recibir el galardón otorgado por la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte (AACA)? ¿Qué les supone este premio?

Precisamente viendo el premio de donde viene es una alegría inmensa, pero supone casi también una responsabilidad… Es un acicate y una exigencia para nosotros que nos obliga a seguir manteniendo el nivel luchando por quienes tienen cosas que decir. Justo hace unas semanas cumplimos un año en antena y este reconocimiento da mucha fuerza para seguir adelante a pesar de que la cultura parezca siempre minoritaria y actúe desde la resistencia.

 

Desde aquí querría animarlos a continuar elaborando trabajos de este tipo, ¿Alguna idea para el futuro?

 

Aunque tratamos de hacer atractiva la mirada que brindamos a los espectadores, en realidad, nuestra materia prima es la obra que hacen los demás, que son los verdaderos artistas. Así que confiamos que sean ellos los que tengas muchas y buenas ideas para el futuro y que nos dejen contarlas con nuestro atónito filtro.

 

Muchas gracias por dedicarnos parte de su tiempo y enhorabuena de nuevo por el reconocimiento. 


Más cine, por favor

Los acontecimientos vividos en los últimos meses, tanto a nivel nacional como global, han ocasionado a muchos niveles, entre ellos el cultural, la necesidad de adaptarse a unas condiciones de actuación muy concretas; la mayoría de las veces limitadas y alejadas de la anterior normalidad. Han sido múltiples las entidades públicas y privadas que, conscientes de las restricciones sociales y de movilidad, han apostado por fortalecer su contenido virtual. Desde el Museo Thyssen-Bornemisza (ConectaThyssen)[1] hasta Filmoteca Española (Doré en casa),[2] no existió alternativa ante la posibilidad de que los mecanismos que mueven la cultura sufrieran una parálisis total.

Sin embargo, este tipo de actuaciones no eran nuevas; una de ellas fue impulsada en octubre de 2019 por parte del Servicio de Archivos, Museos y Exposiciones de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha. Con el nombre de “Más cine, por favor”, se inauguró una exposición virtual compuesta por fondos fotográficos y documentales custodiados en los archivos que gestiona la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. El título era un claro homenaje a la canción Cine, cine de Luis Eduardo Aute, y con él parecían reivindicar la necesidad de proteger la historia de un medio que, con el paso de los años, no ha parado de reinventarse. El contenido, en su mayoría iconográfico, se dispone en diapositivas que actúan como si de paneles físicos se trataran, con la opción de poder descargar todas ellas en formato de presentación PowerPoint.

En esencia, se muestran tres facetas del séptimo arte. En la primera (“Cámara… ¡Acción!”) adquieren protagonismo las personas vinculadas con el medio y la producción cinematográfica, y en ella se pueden ver fotografías de diversos intérpretes, rodajes y estrenos, desde 1917 hasta 2006, año en el que el popular director manchego Pedro Almodóvar estrenó en Puertollano la película Volver. Además, en este apartado se incluyen del mismo modo carteles y anuncios publicitarios de largometrajes proyectados en la comunidad autónoma entre 1930 y 1979 (“Unos minutos de publicidad”). El siguiente capítulo se centra en el espacio físico del cine como lugar de encuentro y entretenimiento (“Los cines de antes”), mostrando imágenes de los patios de butacas, taquillas, fachadas o fotogramas del vestíbulo de edificios tan míticos como el Cine Capitol de Albacete, el Cine Lepanto de Puertollano (Ciudad Real) o el Teatro Circo de Albacete. En último lugar, se recogen fotografías de distintos documentos burocráticos, que sirven para visibilizar el férreo control que existía durante la dictadura franquista por parte de la administración: relación de películas proyectadas para su proyección o que deberían ser censuradas, expedientes de autorización para la instalación de cines o para la realización de rodajes,…      

La iniciativa, aunque alejada de los formatos habituales de exposición, sirve para visibilizar algunos de los documentos e imágenes de los Archivos Histórico Provinciales, Archivo de Castilla-La Mancha y colección Legados de la Tierra; fondos cuya repercusión aumenta gracias a la plataforma digital, ya que permite que la propuesta pueda ser disfrutada por un mayor número de personas. Los contenidos que se ofrecen están articulados además dentro de un discurso coherente y ameno, que no se deja llevar por el exceso de información -se utilizan un total de 59 diapositivas y casi todas ellas compuestas por imágenes perfectamente identificadas-. El Portal de Cultura de Castilla-La Mancha no solo ofrece esta exposición virtual, sino que cuenta con un nutrido número de muestras en red. “Los Legados de la Tierra. 20 años”, “Historias de Mujeres – 8 de marzo, Día de la Mujer”, “La mirada de Cervantes. Fotografía Cervantina en los Archivos de Castilla-La Mancha” o “Arquitecturas para la Historia en los Archivos de Castilla-La Mancha. 9 de junio, Día Internacional de los Archivos” son algunas de sus últimas incorporaciones. En la línea de "Más cine, por favor" se inauguró en febrero de 2020 una exposición -esta vez en sala física- en Cáceres, con idénticos objetivos e incluso utilizando la misma denominación. Propuestas que, en ambos casos, han buscado continuar ofreciendo lo mejor del séptimo arte a nivel local; ayudando de este modo a completar la visión general de la historia del cine español. 



[1] Engloba diferentes proyectos digitales. Además, el museo ofrece a través de su página web toda una serie de visitas virtuales a las exposiciones, conferencias, cursos y simposios, entre otros.

[2] Canal de Vimeo en el que el usuario puede acceder a películas y materiales de Filmoteca Española. Los audiovisuales disponibles cambian cada martes y viernes.


Covid Photo Diaries

La situación creada por la pandemia que ha asolado el mundo entero en 2020 ha encontrado en el ámbito cultural el testigo perfecto para atesorar para la historia uno de los momentos más negros del siglo XXI. Entre las iniciativas surgidas durante este periodo se encuentra Covid Photo Diaries, un proyecto fotográfico creado por ocho fotoperiodistas españoles que ha buscado documentar diariamente y en distintos puntos del país las consecuencias de la Covid-19. Un material diverso y directo, que sin duda ayudará en el futuro a conocer mejor lo que sucedió en España durante esta fatídica época. 

Los encargados de capturar todos estos instantes han sido la aragonesa Judith Prat, Manu Brabo, Olmo Calvo, José Colón, Javier Fergo, Susana Girón, Isabel Permuy y Anna Surinyach. Su andadura comenzó el 17 de marzo, y escogieron como medio para difundir sus instantáneas la red social Instagram, donde crearon una cuenta denominada covidphotodiaries. Un diario visual en el que han retratado ciudades, barrios, casas y, sobre todo, a las personas que habitaban todas ellas, verdaderas víctimas y protagonistas del acontecimiento. Debido a las restricciones derivadas de la crisis sanitaria, cada uno lo ha hecho desde el lugar donde se encontraba, lo que ha permitido crear un recorrido por distintos destinos nacionales: Madrid, Barcelona, Zaragoza, Gijón, Jerez de la Frontera y Sevilla. Pero no solo eso, sino que además cada imagen ha ido acompañada de una breve explicación, con la que el usuario descubría la historia que había detrás. La propuesta ha estado respaldada por la ONG Médicos del Mundo.

El propio colectivo explicó su trabajo del siguiente modo: «Este proyecto nace con vocación de ser el mapa interactivo de uno de los acontecimientos más importantes que hemos vivido en las últimas décadas. […] Será la memoria de lo que en estos días nos sucedió». Lo que han conseguido sobre todo ha sido ser los ojos de toda una sociedad que ha sufrido de manera dispar unas semanas marcadas por la impotencia y el miedo ante los acontecimientos que se iban sucediendo. Han acercado a muchas personas la angustia del personal sanitario, aunque también la desesperación de familias enteras rotas por la enfermedad o la manera en la que el país entero ha tenido que adaptarse socialmente a la situación. Y con ello, han mostrado un país luchador, empático y valiente, que ha trabajado unido para ayudar a toda aquella persona que lo necesitaba: «Hemos visto a médicos desbordados que siguen trabajando turnos de 12 horas […] Pero también hemos visto a una ciudadanía que ha trabajado de manera incansable, que ha ayudado a quien lo necesitaba, vecinos más unidos que nunca».

El resultado es admirable, ya no solo por su calidad humana, sino también por la delicadeza técnica que transpiran todas las imágenes. Fotografías impactantes, pero al mismo tiempo bellas, una unión perfecta entre realidad y arte. 50 días clave para toda la población, cuyas ilustraciones, además de poder verse en Instagram y en la página web del Premio Internacional Luis Valtueña (Médicos del Mundo), pueden contemplarse a través de un montaje audiovisual. De una manera u otra, una excusa perfecta para saciar el apetito artístico y al mismo tiempo, reflexionar sobre la propia pandemia.


Becas A3ARTE: Primera convocatoria

El programa A3ARTE surge por iniciativa de la Bodega ENATE e Impact Hub Zaragoza, y tiene como objetivo fomentar la cultura y el arte, e impulsar la profesionalización de jóvenes artistas y comisarios aragoneses.

La convocatoria se concreta en una beca de Comisariado y cuatro de Producción Artística, destinadas a jóvenes creadores. El comisario desarrolla un discurso teórico y conceptual, que se plasma en cuatro exposiciones, complementadas con mesas redondas, actuaciones de mediación artística  y actividades participativas.

Las becas se conceden a proyectos innovadores que persigan nuevas aproximaciones al arte desde planteamientos creativos, generando experiencias en el ámbito de la reflexión y de la representación.

A esta primera edición se han presentado cuarenta candidatos.

La beca de Comisariado se ha otorgado al proyecto Open this End  de Lorena Domingo (Zaragoza, 1984), que propone un acercamiento al  problema de la naturaleza en el mundo contemporáneo.

En el  jurado se  destacó la actualidad del tema. El Covid-19 nos ha llevado a una gran incertidumbre. Se constata que los cambios en el ecosistema y la globalización favorecen la aparición y difusión de las pandemias, y la OMS advierte de otras que pueden presentarse si el mundo, la globalización y nuestro modo de vida no cambian. 

En este sentido Open this end se hace eco de esta cuestión y plantea una reflexión, amplia y compleja, en torno al concepto de la post- naturaleza, proponiendo un  acercamiento a la práctica artística a través de estéticas post-naturales.

Partiendo de la capacidad del arte para condicionar la mirada hacia el entorno, plantea  un programa que a través de distintas perspectivas, centre la mirada en temas como el impacto de la acción antrópica, ecofeminismos, perspectivismos, la obsolescencia o  la ecología,  generando un debate ético y estético. 

Las Becas a la Producción artística han sido otorgadas a:

Jorge Isla (Huesca, 1992) que presenta su proyectoStill life, en el que con el lenguaje de los objetos, crea una metáfora visual que nos hace reflexionarsobre la relación entre los humanos, la naturaleza y la tecnología.

Natalia Escudero (Zaragoza, 1991), trabaja sobre la destrucción, y las pérdidas. Realiza grabados sobre azulejos con las gráficas registradas en los movimientos sísmicos de Japón de 2011, a modo de sinfonía sísmica; en sus trabajos  recupera restos de una vajilla familiar heredada, como recurso para mantener la memoria.  

Leticia Martínez (Zaragoza, 1984) desarrolla sus creaciones hibridando tradición y modernidad, cultura elevada y cultura popular.  Partiendo de la historia de la pintura española y de las fiestas tradicionales, crea un universo onírico contemporáneo en el que juega con la ambigüedad.

Alejandro Azón (Zaragoza, 1984),  interesado en la antropología y los objetos encontrados, rastrea la huella humana en los paisajes. En su proyecto, Cartografías, plasma a través de collages cartográficos el rastro del hombre a través de   calles, caminos, senderos y atajos de la Ciudad de Cuenca.

Las cuatro exposiciones y los talleres del programa A3ARTE se realizarán en el espacio de Impact Hub de Zaragoza a lo largo de seis meses. ENATE, que mostró desde  sus inicios su compromiso con el sector artístico, busca junto a Impact Hub apoyar el arte emergente y acelerar la siguiente generación de comisarios y creadores.


Reencuentro con el legado de Victor Mira

Tras los duros meses de confinamiento, la galería Cristina Marín ha abierto de nuevo sus puertas con una apuesta fuerte, pues vuelve a ofrecernos una exposición monográfica de Víctor Mira, uno de sus artistas favoritos. El éxito parece seguro, pues hay precios para todos los bolsillos en un florilegio variado para todos los gustos, con todo tipo de obras icónicas datadas en la etapa triunfal del artista, pues hay algunas de la década de los ochenta pero sobre todo están bien representados los noventa y los pocos años del nuevo milenio anteriores a su muerte en 2003. La pièce de résistance es un enorme cuadro de casi 4 metros de largo titulado Noche de San Juan, muy apropiadamente escogido para protagonizar –fragmentariamente– el cartel de la exposición, pues su tema viene muy a cuento para las fechas en que se ha inaugurado la muestra. También su carácter festivo casa bien con el tono optimista con el que se aborda esta importante selección de pinturas, estampas, esculturas y objetos; porque si a un lado de la entrada han colocado ese enorme lienzo tan colorista, presidido por una evocación de las manos rojas y negras de las pinturas rupestres, al otro lado nos recibe otra iconografía típica de aquellas cuevas prehistóricas: un ciervo de joven cornamenta con la boca abierta de la que, en vez del sonoro bramido de la berrea, emana un rastro como de babas conducente a un gran corazón, de ahí su título socarrón,  Aliento enamorado. Esta especie de fábula se conjuga muy bien con el gran tríptico vecino, Caperucita Roja, en el que el argumento del famoso cuento se resume en tres escenas donde tanto el lobo como la muchacha y un elenco de figurantes parecen muy cercanos al registro estilístico postmoderno de la corriente Die Neuen Wilden. Igualmente estaba muy en sintonía con esa estética neoexpresionista alemana la serie “Antihéroes”, estupendamente representada aquí con una pintura-collage en la que Víctor Mira pegó telas, tierra, una cuchara de madera, unas gafas u otros objetos, pero también pertenecen a esa misma serie dos hermosos paneles pintados de filiación surrealista colocados sobre una mesa. A partir de ahí vamos encontrando el repertorio más conocido de este artista de persistente melancólica neofiguración, siempre repleta de citas culturales: los estilitas, los comedores de patatas, las montañas, la muerte, las cruces, etc. De hecho, en el muro cabecero del espacio interior de la galería se ha colgado uno de sus cuadros más célebres, por las importantes exposiciones en las que ha figurado pero también por su tema: Teorema del arquitecto. Y en la sala interior se han dispuesto las obras sombrías de la serie “Bach Cantata”, muy características de su poética más intimista y fuliginosa. No es mal colofón para un homenaje siempre oportuno a este malogrado artista aragonés que alcanzó gran proyección internacional y que en su tierra siempre estamos encantados de redescubrir.


Retrospectiva de Mario Merz y sus reflexiones poéticas

El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía abre las puertas del Palacio de Velázquez para acoger una amplia retrospectiva del italiano Mario Merz bajo el título El tiempo es mudo, el cual está inspirado en uno de los poemarios que él mismo escribió, ya que uno de los objetivos de esta exposición es rescatar la faceta poética del artista povera a través de su obra. Más de medio centenar de trabajos se han reunido, desde sus inicios hasta el final de su trayectoria, a través de los cuales se hace un recorrido por el complejo universo de Merz. Las piezas aquí expuestas mantienen un diálogo con el exterior, el Parque del Retiro, pues el interés por la naturaleza hace que se convierta en el escenario ideal para la exposición de su obra artística. Al mismo tiempo, las piezas mantienen un diálogo entre todas ellas, en busca de la armonización con la ecología, la poesía y la vida plena.

Se han seleccionado para la muestra obras procedentes de diferentes museos y colecciones, las cuales ilustran la iconografía y la poética del artista povera Mario Merz, que estaban conceptualmente creadas en base a un imaginario pre-moderno, y un rechazo a la modernidad industrial y consumista. Claramente se opone a la sociedad postindustrial, del mismo modo que criticaba la colectividad y el capitalismo. Se convirtió en una figura clave para comprender la segunda mitad del siglo XX por sus posturas reivindicativas, al igual que por el rechazo a la lectura historicista de la obra de arte. Tampoco estuvo ajeno a los movimientos políticos de la época, por su resistencia antifascista terminó siendo encarcelado. Sin embargo, su paso por la cárcel tuvo una repercusión directa en su obra, como es el origen de la incorporación de materiales pobres y precarios, envoltorios procedentes de la sociedad de consumo a la que se oponía. De su compromiso social nos habla en “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” (1989), cuya base está formada por numerosos paquetes de periódicos.

Todas estas posturas e influencias retroalimentan su concepto artístico en torno al cual construyó metáforas poéticas, retóricas y apelaciones con las que manifestaba “la necesidad de reconectar con experiencias humanas esenciales como las de construir y habitar, volver a situar en el centro nuestra relación con la naturaleza”. En este sentido, interpretamos el iglú, las cabañas, las construcciones nómadas como en “¿Las casas giran a nuestro alrededor o giramos nosotros alrededor de las casas?” (1982), instalada en el espacio central de la exposición. Mario Merz nos evoca el contacto con la naturaleza en aquellas casas sin arquitecto antes de que la modernidad depredadora apareciera, como en “Igloo Fibonacci” (1970), realizado con latón, acero y mármol, o la pieza clave de la muestra “Che fare?” (1968-1973), se trata de una artist room construida con aluminio, cera y neón.

Otra de las piezas clave, “Le gambe” (1978), que forma parte de los fondos del Museo Reina Sofía, se compone de una base ramas de brezo, material orgánico que sirve de contraposición con la sociedad posindustrial del propio lienzo formado por metal y neón. La muestra también incorpora algunas composiciones pictóricas realizadas por el artista, pero como señala el comisario, Manuel Borja-Villel, “lo hace de otro modo, donde sus pinturas nos hacen ver de diferente manera el exterior”.


El feminismo francés desde la óptica de Delphine Seyrig: Musas insumisas

Sobre el feminismo trata esta exposición del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en concreto, aquel que surge en Francia durante la década de los setenta y ochenta, y se muestra a través de una figura clave, la actriz Delphine Seyrig, que dejó de representar la feminidad fetichizada e idealizada, papel en el que se sentía atrapada, y pasó a convertirse en activista, videorealizadora y defensora de la autonomía de la mujer. El video se convirtió en la herramienta por excelencia de aquellas que lucharon por la emancipación y cuyas reivindicaciones no estaban ausentes de activismo político. ¿Qué es lo que defendían? El aborto legal, el derecho de las trabajadoras y prisioneras políticas, la supresión de la tortura y la Guerra de Vietnam, temas surgidos en el mayo del 68 francés y que siguen siendo de actualidad.

La exposición recoge de forma gradual el activismo de Seyrig. En la primera sala se presenta su papel de musa en películas como L’année dernière à Marienbad (1961) donde encarnaba a un personaje celestial con el que termina rompiendo tras reflexionar sobre su devenir personal. Su vida y obra se convirtieron en activismo político, tal y como se va mostrando de forma progresiva.

Delphine Seyrig estuvo en contacto con otras videorealizadoras, pero interesa especialmente el vínculo que tuvo con Carole Roussopoulos y la traductora Ioana Wieder, pues fue con quienes realizó una serie de vídeos que recibieron el nombre de Les Insoumuses (Las insumusas) que son los que han inspirado el título de la exposición. El objetivo de estos trabajos es desmontar el mito de la diva, la estrella femenina caracterizada por su pasividad, para construir una conciencia que aborde las complejidades y dificultades de la mujer. Algunas de aquellas cintas, cuyos fragmentos se proyectan en la sala, pertenecen a Sois belle et tais-toi (1976) o SCUM Manifesto (1976). También interesa saber que estas tres mujeres fueron las impulsoras del Centre audiovisuel Simone de Beauvoir creado en París y del que procede buena parte el material aquí expuesto. Unos fondos que vienen a demostrar la importante labor que desempeñó esta institución en pleno auge del activismo femenino.

Las sucesivas salas que completan la exposición se detienen especialmente en los medios audiovisuales al convertirse en el principal campo de exploración de la historia del movimiento feminista en Francia, ya que permitió registrar las manifestaciones y organizaciones políticas y sindicales que se celebraron aquellos años, y que incluso Seyrig pudo registrar desde 1974, cuando se convirtió en videorealizadora. Pero la exposición se completa con otros soportes y piezas que son esenciales para demostrar la amplitud de este movimiento y que se ha ilustrado a través de fotografías, documentos, carteles, cartas, entrevistas y obras de arte.

–        Porque, en el fondo ¿En qué consiste exactamente su feminismo?

–        En mi comunicación con otras mujeres, eso es lo primero. Escuchar a otras mujeres, hablar con ellas…No podría vivir sin eso.(Delphine Seyrig, 1986)

La exposición concluye con los últimos años deSeyrig y un proyecto inacabado, la película Calamity. El film, que nunca se llegó a realizar, trataría de las cartas de Calamity Jane a su hija, pretendía ser en blanco y negro, y sin sonido, únicamente conducido por la música. Solo se prepararon los guiones que actualmente se conservan en los archivos del Centre audiovisual Simone de Beauvoir, una institución clave los movimientos feministas de dentro y fuera de Francia que busca la continuidad entre generaciones.


Coleccionismo

La galería A del Arte acostumbra a terminar la temporada con una exposición colectiva de todos los artistas que han expuesto en el año.  En estos tiempos de sequía de exposiciones nos muestra su fondo de galería, a la manera de museo decimonónico, por la cantidad de obra que podemos ver de artistas consolidados, pertenecientes a distintas generaciones,  disciplinas y tendencias.

Encontramos grabados de Saura, Tapies, Guinovart, Luis Gordillo, José Hernández, Manolo Valdés, Juan Genovés, Pilar Viviente, Charo Pradas, Mariano Castillo y tauromaquias de Goya. De Ricardo Calero podemos ver una composición fotográfica que documenta un grabado realizado en Fuendetodos, empleando por tórculo una apisonadora, por tinta agua de lluvia e imprimiendo piedra caracoleña, típica de allí.

Obra de importantes acuarelistas como Aurora Charlo, Joaquín Ureña y Francisco Castro.  Fotografías de carne y seda de Rafael Navarro. Enrique Carbó presenta una visión de la naturaleza muy próxima a la idea de paisaje sublime.  José Verón, Andrés Ayllón y una imagen telúrica de Beatriz Pellés.

Entre otras esculturas podemos ver a un niño callejero y triste de Steve Gibson de la serie El Flautista de Hamelín, o las sinuosas cintas de Prado R. Vielsa  en las que juega con forma, luz y color.  De Santiago Arranz esculturas en hierro de la colección Forma dentro de la forma.

Del Grupo Zaragoza encontramos pinturas de Juan José Vera y Daniel Sahún.  El Grupo Azuda 40 está representado en esta muestra con pintura de Pascual Blanco y Natalio Bayo con figuras y palomas.  Grupo Trama con obra de José Manuel Broto, Gonzalo Tena y Xavier Grau.  Vemos poéticos paisajes de la Hermandad Pictórica y Ángel Pascual Rodrigo.

Contemplamos dibujos y grabados de Alberto Duce, Antoni Clavé, Ysasi, José Beulas, María Cruz Sarvisé, Antonio Collado, Miguel Ángel Campano, Santiago Arranz y Vicente Villarrocha con composiciones venecianas de la serie Fondamenta Twonmby.

Están representados con pintura Manuel Viola, Julián Borreguero, Julia Dorado con obras llenas de fuerza y color, José Lamiel, Ángel Aransay, Capozzoli, José María Martínez Tendero, Borja de Pedro, Víctor Mira, Teresa Ramón, Teresa Salcedo, Carlos Velilla, y Enrique Larroy con brillantes pinturas de volúmenes.  Alicia Vela con una delicada composición sobre papel en la que destaca la luz y la transparencia perteneciente a la etapa Todas del mismo jardín.   Ignacio Fortún con pintura y grabado sobre planchas metálicas correspondientes a sus series Jardín del obrero, Tránsito y Canal, y Roberto Coromina con sus composiciones geométricas y visuales.

Artistas pertenecientes a generaciones más jóvenes como Juan Zurita con Blue & Red, nocturnos de ciudad que muestran su visión de las nuevas tecnologías.  Divertidas parejas y familias de Eva Armisen y Cristina Herrera.  Los detallados paisajes e insectos de Georges Ward.  Carlos López, Enrique Radigales, Manuel Suarez, Lina Vila y María Enfedaque con formas orgánicas.  Eduardo Lozano con un gran retrato de Picasso y pequeños paisajes muy empastados, Fernando Romero con composiciones arquitectónicas, Carlos López y Manuel Suárez.

Una muestra de interés por permitirnos ver gran parte del panorama de la pintura aragonesa a través de más de doscientas obras de más de ochenta artistas.


Fernando Estallo: De lo Sacrificial

Aplazada por la reciente instauración del estado de alarma, por fin pudo inaugurar su exposición en Huesca el creador Fernando Estallo (Barbastro, 1952) el pasado día 9 de junio (clausura el 5 de julio de 2020) en el oscense centro cultural M. Benito Moliner. Se trata de una meditada propuesta expositiva, muy espectacular gracias a un montaje apoyado en la fuerza de una iluminación altamente contratastante, capaz de potenciar al máximo toda la fuerza expresiva de unas imágenes que rezuman vida y energía en un espacio oscuro, casi tan negro como la propia actualidad que nos está tocando vivir…En cuanto se hizo posible la apertura de espacios públicos por ordenamiento sanitario, la inauguración se pudo celebrar, eso sí, revestida de ciertos tintes oníricos: aforo limitado a 10 personas, marcarillas y distanciamiento social; condiciones extraordinarias que no fueron capaces, sin embargo, de aminorar la emotividad de un acto que contó con la colaboración del poeta Manuel Puertas Fuertes leyendo poemas de T.S. Eliot, uno de los principales fuentes inspirativas de las producciones expuestas en esta ocasión por el pintor barbastrense  

Es práctica recurrente de este creador a lo largo de su trayectoria el intrincarse en sus investigaciones pictóricas por los territorios de lo literario. Poeta, además, él mismo, con el premonitorio título “De lo sacrificial”, el artista explora en esta serie presentada en Huesca, a través de lo plástico, ciertos planteamientos estrechamente vinculados con lo literario, retomando el espíritu de algunas grandes figuras y obras maestras de la literatura universal. Hablamos específicamente de las obras de dos grandes literatos que se consideran clave en sus repectivas producciones; de una parte, los poemarios “La tierra baldía” y ”Cuatro Cuartetos” del poeta T. S. Eliot (1888-1965) y, de otra, la tragedia “Titus Andronicus” del dramaturgo británico William Shakespeare (1564-1616). A tenor de estas fuentes, Estallo presenta una selección de pinturas sobre papel en grandes formatos de factura reciente (2018-2020). Poesía y dramaturgia sirven de base, con una vocación interdisciplinar, a una reflexión pictórica de gran intensidad que persigue, por un lado, expresar el “malestar” de nuestra cultura actual y la impotencia de nuestra sociedad por poner orden en el caos que emana de la intensa pluralidad que la caracteriza y, por otro, reflexionar sobre aspectos que atañen a la naturaleza íntima del artista y a su papel “sacrificial” en el mundo fragmentado, materialista y trivializado que nos ha tocado vivir…Y, en la mente de todos, por razones obvias, cabe añadirse a estas impresiones de base el impacto en todos nosotros, a nivel colectivo e individual, de la situación de extrema incertidumbre que vivimos muy a nuestro pesar, aún a día de hoy.

El “Titus Andronicus” de William Shakespeareinspira su trabajo más grande e impactante (130 x 600 cms) -imponentemente iluminado en el fondo de la sala- que recrea la idea de la venganza como recurso frente a la ausencia de justicia en la Tierra. El argumento de Shakespeare se sostiene en un armazón dramático cargado de caos y perturbación para ofrecer un espectáculo sangriento y brutal hasta el paroxismo que habla del desorden y que se afirma, precisamente, en una estructura que está dominada por la hegemonía del desorden y la fragmentación, cuyos campos metafóricos centrales son la descomposición del cuerpo humano y su correspondiente desorden mental y emocional. Todas estas impresiones son filtradas por la sensibilidad de Estallo en su gran políptico que nos remite a esa tensión, violencia y brutalidad  shakespearianas mediante abstracciones plásticas muy gestuales, y muestras muy claramente significativas de un desbordamiento irrefrenable de lo “sanguíneo”.

Y, tras lo vivido por todos recientemente en nuestras propias carnes ¿alguien podría resistirse a establecer ciertos paralelismos entre esta potente obra y lo sucedido (más de lo barruntado que de lo realmente experimentado o filtrado por los ojos de la mayoría de nosotros) en hospitales, residencias, o núcleos familares trágicamente embestidos por las más crueles fuerzas de lo vital, ante la impotencia general?

El resto de las obras presentadas en esta muestra se apoya enla obra poética de de T.S. Eliot: por una lado“La Tierra baldía” (The waste Land, 1922), uno de las poemarios considerados como más influyentes de toda la literatura contemporánea. A través de sus versos Eliot evidencia las grandes miserias de la decadencia contemporánea y lamenta el drama de la profunda soledad y desarraigo del hombre moderno, una vez perdida su relación ancestral con la divinidad ¿No está esto de plena actualidad? ¿No podemos reconocemos, hoy más que nunca, en esta impotencia y sensación de desamparo que nos atenazan sugeridas tanto en los versos de Eliot como en las premoniciones plásticas de Estallo?

Por otro lado, los “Cuatro Cuartetos”(Four Quartets, 1943) del mismo autor invitan al barbastrense a ofrecernos retazos misteriosos y profundos, de esencia eminentemente fragmentaria, sobre la condición humana, una reflexión sobre el tiempo y la trascendencia. Al igual que el poeta a través de la palabra, el artista juega en el campo visual con la poética de los Cuatro Elementos (Tierra, Aire, Agua y Fuego) que se configura como núcleo estructural de los cuartetos. La “elementalidad” como expresión de vida, todo un mundo misterioso y simbólico que, apoyándose en la gestualidad de la pintura y en las sugerencias del color, en las potencialidades de la belleza sensible, es capaz de desvelarnos nuestra propia interioridad, nuestra condición de seres eminentemente sufrientes y sacrificiales en el flujo constante de un tiempo que, a veces, como el actual, se torna cruel y despiadado. Ese río que “está dentro de nosotros”, como señala Eliot y nos recuerda, con verdadero vigor, la propuesta plástica de Estallo.


La revista de José García Tella y su círculo de exiliados españoles en Francia.

 

Son ya numerosas las investigaciones sobre la crítica de arte en España después de la Guerra Civil, y alguna publicación reciente ha abordado los escritos sobre arte de nuestros exiliados en México, pero quedaba por dar a conocer su equivalente por parte de los escritores republicanos españoles que marcharon a Francia. Esa zona oscura es la que este libro colabora a iluminar estupendamente. La Dra. Real empieza por abordar el contexto social, explicando la actividad cultural de los exiliados españoles en el país vecino, donde muchos de nuestros artistas se integraron en la llamada Escuela de París y entraron en contacto con las vanguardias de la modernidad. Pero, como el subtítulo del libro indica, su foco de atención se centra principalmente en la primera revista cultural en Francia dedicada a publicar artículos escritos en español y por autores españoles: Galería. Una interesantísima publicación surgida en enero de 1945 a iniciativa de dos exiliados, Manuel Lara y José García Tella, intelectuales cenetistas que retoman la idea de los boletines surgidos en los campos de refugiados para convertirla en una revista de amplia referencia cultural, abundantemente ilustrada con dibujos y fotografías. No es extraño que, dada su militancia anarquista, nuestro paisano Eleuterio Blasco Ferrer fuera uno de los artistas promovidos por esta revista; pero ha sido una agradable sorpresa descubrir otra figura aragonesa activa en esos ambientes culturales y hasta ahora desconocida, Julia del Río, autora de dibujos, maquetas teatrales, retratos, carteles y diseño de moda (págs. 85 y 118). Muchos artistas más o menos conocidos figuraron en las páginas de aquella revista de corta vida, cuyo último número se publicó en abril de 1946. Sobre las actividades e ideología de Picasso y otros menos famosos, que marcaron el contexto cultural español del exilio, se ofrece un cumplido panorama en los textos recopilados por Inmaculada Real en una bien seleccionada antología, donde la mayoría de esos escritos se presentan íntegros, aunque en otros casos de gran extensión se han escogido párrafos selectos. Ahora bien, como queda dicho, el protagonismo del libro no corresponde a los artistas, sino a los autores de esos artículos, la mayoría de los cuales habían caído en triste olvido. La autora destaca entre todos ellos un nombre: José García Tella. Considera que fue quien más impulsó la cultura y el arte español en el exilio desde la prensa española, casi a la vez que iniciaba su carrera como pintor, una faceta añadida a sus buenas dotes como dramaturgo, fotógrafo y cinematógrafo. Desde luego es la figura clave de este libro pues fue en su archivo personal, conservado en Francia, donde la autora pudo localizar la revista Galería, que en España era hoy completamente desconocida. Y en Francia también. A diferencia del gran prestigio y reconocimiento público que disfrutaron nuestros intelectuales en México u otros países hispanoamericanos, la crítica de arte española publicada al otro lado de los Pirineos apenas tuvo influencia en su momento, ni había recibido hasta ahora atención de los historiadores del arte, sobre todo porque la barrera del idioma convirtió a nuestros exiliados en autores minoritarios, que escribían sobre todo para los periódicos que fundaron ellos mismos, vinculados a una lucha política que en Francia despertó la solidaridad de algunos pero la indiferencia creciente de la mayoría. Por otra parte, hay que reconocer que mientras al otro lado del Atlántico firmaban artículos de crítica grandes intelectuales como Margarita Nelken, Ramón Gaya, Eugenio Granell o Moreno Villa, en este caso nos encontramos a menudo con artículos anónimos o firmados con seudónimos, siendo muchas veces difícil saber quiénes pudieron ser sus autores, sobre todo si hacían colaboraciones de forma puntual, sin que existiera continuidad. Y lo mismo ocurre con los medios de comunicación, pues muchas revistas culturales hispanoamericanas eran publicaciones de gran empaque, mientras que Galería fue una publicación modesta, que sufrió todo tipo de penalidades, causantes de dos cambios en el formato y una importante disminución en el número de ilustraciones, siempre fundamentales en cualquier edición sobre artes visuales. Todo esto queda bien documentado en el generoso apéndice gráfico que cierra el libro, pues se han escaneado en este libro todas las páginas de la revista; un colofón muy de agradecer cara a la divulgación de esas imágenes en la esfera pública, dado que el libro está disponible en edición digital y que la prestigiosa editorial Tirant ofrece gratis acceso a la nube a quienes hayan adquirido la versión en papel.