Entrevista a Quinita Fogué

Quinita Fogué (Bañón Teruel, 1944) es una artista en la que los recuerdos se tejen en color y revierten las emociones en observatorios de la propia vida. La idea no es más que el comienzo de un largo proceso creativo. Es como una semilla que tiene la capacidad de crecer y ramificarse en todas direcciones. En diciembre de 2022 presentó una exposición retrospectiva en el Museo de Teruel por la que obtuvo el Gran Premios de la AACA.

 

P. Su exposición “El álbum de la memoria (1985-2022)” realizada en el Museo de Teruel, por la que ha obtenido el Gran Premio de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, creo que era un sueño largamente esperado. ¿Por qué este lugar es tan especial para usted?

R. El Museo de Teruel era una asignatura pendiente, habiendo realizado dos exposiciones en Teruel nunca había llegado al Museo, fue una exposición deseada y sobretodo un sueño realizado de 45 años de trabajos en el Álbum de la Memoria

P. En la exposición retrospectiva se podía ver una selección de obras desde los años ochenta hasta la actualidad. Qué análisis hace de toda su trayectoria. 

R. La exposición supuso una selección de mi obra desde los años 80. Partiendo de una cierta geometría, el interés por el paisaje y el inicio de la utilización del collage. Dentro de la misma exposición se pudieron ver obras grandes representativas en las que hago referencia al paisaje de Teruel, con tonos rojizos, ocres y amarillos, realizados con pigmentos naturales. En las últimas obras hay una reflexión sobre la despoblación en la que incluyo personajes que se resisten a salir de su entorno. Además en la muestra quería incluir una pintura de grandes dimensiones que hace alusión a la mujer y su fuerza para romper cadenas.

P. No es la primera vez que realiza pinturas murales efímeras en sus exposiciones. En esta ocasión su intervención se titulaba “Autorretrato”. Cual fue su planteamiento a la hora de llevar a cabo este trabajo.

R. Para esta exposición en el Museo de Teruel utilicé una gran pared para expresar tal y como yo veía los paisajes a través de las ventanas de mi localidad natal Bañón, el cielo azul, las tierras rojizas, el mundo con árboles sin hojas , pisando la tierra y dejando huellas, lanas tejiendo sueños, sombrero, pinceles; siempre llevando la tierra entre los pies. Es mi autorretrato.

P. Uno de los aspectos que han caracterizado su obra es la utilización de diversos soportes, en los que el papel es fundamental. Además, mantiene una línea de expresión plástica personal ligada a cuadernos donde no solamente los elabora pictóricamente, sino que también escribe acerca de sus vivencias y pensamientos. Cómo es esta obra.

R. Trabajo el papel como soporte con grandes manchas, escurridos, cerámicas, papeles o telas. Además, realizo cuadernos de autor muy íntimos, donde vierto mis pensamientos y vivencias. Pinto siempre con óleo y escribo lo que me sugiere, algo personal y que siento en la soledad de mi estudio.

P. En sus cuadros incorpora otros elementos extra pictóricos como lanas, papeles, telas, trozo de cerámicas… Esta búsqueda le ha llevado a manipular e intervenir toda clase de objetos, desde lozas, cajas, piedras, radiografías, carpetas plas­tificadas por citar algunos. Una línea objetual en la que lleva experimentando muchos años y que le permite dar rienda suelta a su capacidad imaginativa. ¿Qué es la experimentación para una artista como usted?

R. Intento dar nueva vida a elementos que la tuvieron como lanas, telas, plásticos, cartón, cajas y en definitiva trato de demostrar que todo objeto tiene algo que decir, la experiencia es maravillosa.

P. No quisiera olvidarme de un elemento que está presente en muchos de sus trabajos, como es el paisaje de Teruel. Cómo lo integra en su obra.

R. El paisaje de Teruel está presente en casi toda mi obra. La tierra reseca de los campos, los ocres amarillos y naranjas de los trigales en época de siega, los cielos tan azules y limpios como mares, salen como chispas sin darme cuenta de la agradecida tierra.

P. Quinita Fogué siempre ha dicho que el color es fundamental en su pintura. Como lo definiría aplicado a su obra.

R. El color está dentro de mí, me arrastra a esos amarillos y naranjas de un sol de verano de mi infancia y el azul de un mar lejano que se une con el cielo. Perfilo con el negro para destacar más los colores, quiero no mirar las casas vacías y la despoblación sino abrir caminos para encontrar el color y la luz

P. Y, para terminar una pregunta obligada. Que ha supuesto este Premio para usted.

R. Este premio ha sido como gotas de agua fresca en un tiempo casi corto de mi vida, no tengo palabras para los que creyeron en mí y me votaron, muy emocionante con llanto incluido y me da fuerzas para seguir trabajando y crear sueños


Entrevista a Julio Gracia Lana

Querido Julio, enhorabuena por el premio, muy merecido, a este libro tan hermoso. Yo he disfrutado mucho leyéndolo a pequeños sorbos, para saborearlo mejor, porque rebosa inspiración y es precioso, gracias también a su estupendo diseño e ilustraciones. Será un producto editorial a la altura de los tesoros que acumules en tu casa, pues supongo que llevas toda tu vida consumiendo y coleccionando interesantes cómics. ¿Cómo surgió esa pasión y por qué decidiste dedicarles tu documentada tesis doctoral, en la que está basada esta publicación?

Muchísimas gracias por tus amables palabras, Jesús Pedro. Me hizo mucha ilusión este premio porque viene de parte de todos los compañeros de la asociación y reconoce además una parte muy importante de mi trayectoria investigadora, la tesis doctoral. El trabajo de Prensas de la Universidad de Zaragoza con la edición ha sido muy bueno. Hace poco recibimos el Premio a Mejor Monografía de Artes y Humanidades dentro de los XXVI Premios Nacionales de Edición Universitaria.

Sobre el coleccionismo, lo cierto es que no. Tengo muchos cómics en casa pero, en buena medida, han sido fuentes que he ido recopilando para mi tesis doctoral o revistas y libros que he adquirido para otras investigaciones o proyectos. Cuando estudiaba Historia del Arte acudía a exposiciones, veía películas o leía historietas, sin que una afición ocupara más tiempo que otra. De esta manera, cuando decidí elaborar una tesis doctoral opté por uno de los medios de expresión que me parecían más interesantes. El cómic había recibido pocas aproximaciones desde la disciplina, a pesar de su apabullante poder narrativo y visual. Me pareció interesante tratar de aportar mi granito de arena para seguir consolidando la ampliación de los límites de la materia a los medios de masas y su carácter artístico.

Es decir, mi interés por el cómic ha surgido en el seno de la Historia del Arte. De hecho, tuve como referente a historiadores entre los que se encuentra Juan Antonio Ramírez, que abrió la disciplina al análisis de la historieta. En la actualidad, la historia del cómic es una parte muy importante de mi vida y una de mis principales líneas de investigación.  

 

Tu referida tesis doctoral, titulada Intermedialidad en el cómic adulto en España (1985-2005) partía de una amplia panorámica previa sobre el boom del cómic español hasta su crisis a mediados de los años ochenta. De esa base ha surgido otro libro, una especie de precuela, Creatividad e independencia. Colectivos de cómic durante la Transición, también publicado en 2022 por la Universidad de La Laguna. Allí el relato histórico se remonta hasta el tardofranquismo y tu atención se centra más que en trayectorias individuales en iniciativas colectivas y sus plataformas de expresión; pero el volumen se cierra con muchas entrevistas personales, incluyendo algunas mujeres. ¿Está desarrollándose una revisión del cómic desde perspectivas de género?

Efectivamente, la tesis doctoral partía de la crisis de las revistas del conocido como boom del cómic adulto de los años ochenta, para rastrear los caminos que siguieron los autores a partir de ese momento. Esta investigación me permitió analizar la influencia del cómic en la pintura, el cine y la ilustración a través de figuras como Nazario, Miguelanxo Prado o Max. Creatividad e independencia abarca el momento anterior y ha sido una de las primeras investigaciones extensas que he emprendido tras la tesis.

Existen cada vez más aproximaciones al cómic desde una perspectiva de género. De hecho, Prensas de la Universidad de Zaragoza acaba de publicar Mujeres dibujantes de cómic español en los años del boom(1975-1992), un libro que es el trasunto de la tesis doctoral de Arantza Argudo. Estoy muy agradecido por haber podido formar parte del tribunal de dicha tesis cuando yo acababa de defender la mía. Fue una lectura enriquecedora que se sumaba a muchas otras que en los últimos años han configurado un verdadero corpus sobre cómic y género. Encontramos dentro de la teoría nombres como el de Marika Vila, autora pero también estudiosa y doctora en el tema. Abren una vía clave para comprender el medio. 

 

En todo caso, este libro publicado por PUZ muestra que tu trayectoria tras la tesis doctoral va marcando caminos propios, abundando en la interrelación entre el cómic y otros medios. Tu planteamiento ha sido el contrario al habitual, pues tradicionalmente se ha considerado la influencia de las artes en el cómic, mientras que tú abordas las derivas desde este medio hacia la pintura, el audiovisual, la ilustración u otros caminos creativos. Lo justificas, con razonamientos sociológicos, sobre todo por el fin del boom de las revistas españolas que permitían vivir de su trabajo a los creadores, quienes tuvieron que buscarse otros medios en el cambio de milenio. ¿Pero esa deriva fue un fenómeno español o pudiste comprobar durante tu estancia de investigación en Francia, donde el cómic sigue boyante, una similar intensificación de transferencias del “noveno arte” a otros campos creativos?

Como muy bien comentas, la interrelación entre el cómic y otras artes es una de las vías de trabajo que más me interesan y en la que me encuentro más enfocado. Creo que queda mucho por explorar en ese sentido.

Sobre la comparativa con Francia, es una muy buena pregunta. España tiene una idiosincrasia particular como país en el contexto de Europa Occidental, compartida parcialmente con Portugal. Los dos países ibéricos estuvieron dominados por dictaduras hasta bien entrado el siglo XX, por lo que muchas influencias culturales y creativas llegaron o no pudieron implantarse hasta más tarde. Pero, además, en el territorio del cómic nuestro país tiene una tradición muy rica y extensa. Todo ello condiciona buena parte de lo que ocurre en los años setenta y ochenta, aunque existen paralelismos con otros contextos. La desaparición progresiva de las revistas periódicas centradas en las viñetas sucede en numerosos países. Francia no es una excepción, pero existe un aspecto clave: su mercado es más fuerte que el nuestro en muchos sentidos. Algunas de sus revistas pudieron mantenerse y se formaron colectivos de autores que marcaron tendencia a nivel internacional (fue el caso, por ejemplo, de L'Association). De esta forma, existen transferencias entre el cómic y otras artes, pero no tan destacadamente vinculadas a la crisis de las revistas.

Sí que es cierto que el país vecino ha sabido integrar en las últimas décadas, dentro de una industria multiplataforma, al cómic, la ilustración y el cine de animación. No significa que no existan problemas: la precariedad de las autoras y autores es quizás uno de los más complicados.

 

Un atractivo especial en tu libro premiado es el reclamo excepcional de personalidades fascinantes que son los principales protagonistas de capítulos muy elaborados: Javier Ballester “Montesol”, Ernesto Murillo “Simónides”, Nazario Luque, Miguelanxo Prado, Francesc Capdevilla (Max)… Pero queda llamativamente menos desarrollado el capítulo “Otras vías” en el que destacan aragoneses como Antonio Altarriba y Luis Royo ¿Tu siguiente libro podría quizá ser un estudio enfocado específicamente al contexto aragonés?

Son autoras y autores increíbles. A muchos de ellos tuve la suerte de poder entrevistarlos. Conocerlos en persona y aproximarme a sus trayectorias fue una de las partes más bonitas de la investigación.

Así es, Aragón es el siguiente contexto que estoy explorando a través de una exposición en la que tiene un importante papel el catálogo. En octubre inauguramos en la Sala África Ibarra del Edificio Paraninfo la muestra Los ochenta dibujados. Cómics de la movida aragonesa, donde tendremos originales, materiales y reproducciones de Antonio Altarriba, Samuel Aznar, Calpurnio, Alberto Calvo, María Pilar Herrero, Luis Royo o Strader, entre otras firmas.

 

¿Qué otros planes tienes entre manos? Diriges la estupenda revista Neuróptica: Estudios sobre el cómic, que publica Prensas de la Universidad de Zaragoza. En ella se nota mucho tu impronta, pero también las líneas de investigación más potentes en nuestro Departamento de Historia del Arte, así que imagino que más temprano que tarde publicaréis algún monográfico sobre el manga japonés. Ojalá encauces también a tus colegas que escriben allí o con los que vienes colaborando en congresos u otros eventos, para que se unan a nuestra Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, de la que eres eficientísimo secretario. Necesitamos savia nueva en AECA y AICA, para ampliar su membresía y, paralelamente, abrirnos a campos artísticos emergentes.

Es un placer ser secretario de AACA, sobre todo porque puedo trabajar con profesionales como tú, Jesús Pedro. Cuando era alumno de Historia del Arte siempre pensaba que quería un futuro ligado al departamento y a todos vosotros, a los que sigo admirando.

Neuróptica fue fruto de la generosidad de Antonio Altarriba, mi gran referencia profesional y personal. Antonio dirigió la revista en los años ochenta y, cuando le propuse recuperarla en una segunda época, nos cedió la cabecera. Desde entonces, hemos intentado mantener la esencia de la publicación: trabajar la historieta de forma seria y rigurosa, trabajando especialmente en la internacionalización de la revista. El número tres fue publicado con el apoyo del Proyecto Europeo COST iCOn-MICs (Investigación sobre el cómic y la novela gráfica en el área cultural ibérica).

Sobre el monográfico, ¡exacto!, la idea de plantear una propuesta sobre manga es algo que llevamos pensado bastante tiempo y que esperamos poder desarrollar en próximos números. Y, desde luego, si Neuróptica o cualquier proyecto sobre medios de masas puede atraer a historiadores del arte y a más miembros para AACA, AECA y AICA, mucho mejor.

De cara al futuro, trabajo para mantener los proyectos que hemos desarrollado en los últimos años, como la propia Neuróptica, los Congresos Internacionales de Estudios Interdisciplinares sobre Cómic o la Fundación para la creación e investigación en cómic. El arte de volar. Pero también busco abrir nuevas líneas de investigación que me permitan seguir aprendiendo sobre el arte y la cultura contemporánea.


Un pequeño monólogo poético, muy personal.

Fernando Martín Godoy vuelve a exponer en su Zaragoza natal, esta vez en la Aljafería, invitado por Fernando Sanmartín, comisario de esta exposición y autor de un clarividente texto en el catálogo. Es una gran muestra retrospectiva condensada en un espacio no demasiado grande, donde han escogido algunas de sus mejores obras realizadas a base de tinta china sobre papel. Están fechadas entre 2009 y 2023, así que ofrecen una visión retrospectiva muy completa de la trayectoria de este artista que, como culminación, nos presenta un reciente dibujo de un campo arado, con un marco antiguo ovalado. Celebro que vuelva a inspirarse en la naturaleza, como en esos enigmáticos cuadros de palmeras recortadas sobre fondo azul oscuro que pintaba hace muchos años, cuando todavía no se había autoimpuesto la monocromía en blanco y negro, con la cual ha construido un estilo propio, muy reconocible y merecidamente reconocido. Su admirable virtuosismo con el dibujo de arquitecturas, interiores y personajes, contrastando fuertemente elementos a base de campos en blanco, sigue estando muy bien representado en esta exposición, que combina obras ya conocidas en Aragón con bastantes novedades. Ninguna es de temática o localización explícitamente identificable con el Reino Unido, el país donde vive, pero sin duda es muy británico ese interés actual de Fernando por la campiña, que además comulga con el retorno a lo rural, tras la pandemia, que marca tendencia mundial hoy día.  Más bien son muy internacionales las referencias culturales y los personajes representados, como homenaje a grandes artistas y figuras intelectuales. Forma parte de ese bagaje referencial posmoderno de Fernando el interés historicista por los gabinetes de curiosidades, tan habitual ya en la museografía contemporánea, sobre todo para fotografías o dibujos, como es aquí el caso; así que no es extraño que se evoquen al colgar algunas piezas agrupadas en quadreria, porque tienen un tema o una poética común. Semejan estrofas agrupadas en un condesado poema expositivo, compuesto por breves versos/cuadros. “Monólogo” es el revelador título de esta exposición, en la que el discurso concentrado del artista se recrea en sus iconografías personales, sus habituales dialécticas de negros o grises, su atmósfera misteriosa e intimista. Pero cada obra está tan exquisitamente elaborada que también puede resultar potentemente icónica si se amplía, como demuestran el cartel y el vinilo promocional que nos da la bienvenida esta pequeña gran exposición.


Sombras platónicas de muchedumbres urbanas.

La artista aragonesa Martta García Ramo muestra en el palacio de Montemuzo la exposición “Realidad Invisible”, presentada por el pintor Eduardo Lozano, quien ha escrito para el folleto un hermoso texto, en el que reivindica la reinvención del mundo a través de la percepción de quien mira, construyendo una realidad mental, más que a través de la vista. De hecho, no suelen tener ojos ni boca ni otros rasgos de identidad los personajes representados en los cuadros de Martta, que son figuras aparentemente anodinas, cuya silueta se recorta sobre un espacio indeterminado. Podríamos ser cada uno de nosotros, gente corriente en un lugar cualquiera, que en la mayoría de estos cuadros expuestos es algún cruce peatonal transitado por muchedumbres absortas andando cada cual a lo suyo por algún paso de cebra visto desde arriba, en perspectiva oblicua. Es una forma de representación con amplia tradición en Japón y en algún caso el punto de vista es tan alto que la panorámica recuerda las icónicas fotos aéreas del famoso cruce de Shibuya en Tokio; al parecer, una de las ciudades favoritas de esta excelente dibujante. Quizá sea también influencia japonesa su gusto por acuarelados desdibujamientos o por franjas de colores planos; aunque los pinte al óleo. Por supuesto, también forma parte de su cultura visual la historia de la fotografía, sobre todo cuando la composición representa alguna perspectiva urbana vista en picado, poblada por personajes lejanos, que proyectan contrapuestas sombras. O no. Porque tanto la sombra como su ausencia sirven para dar un toque de misterio a cuadros donde no aparecen mientras en otros casos cobran un enigmático protagonismo, cuando hay sombras negras, blancas o de otros tonos. Hay que fijarse con atención, porque las imágenes de esta exposición tienen una iconografía muy similar, pero con variaciones curiosas. A veces hay una figura con una prenda de estampado llamativo o que lleva un accesorio dorado, que reclama nuestra atención por su contraste cromático y porque oportunamente nos apunta hacia ello el título. Por cierto, Matta tiene una gran capacidad para encontrar títulos ocurrentes, llenos de ironía; como en la obra titulada formada por cuatro lienzos llamada In-di-visible, o la titulada Cultura Binaria, un díptico compositivo que quizá cuestione la antítesis política entre izquierda/derecha, hombre/mujer, etc. Otros títulos aluden al la cultura del "like", a los selfies, a muchos otros temas de actualidad en nuestra civilización actual. Es una de las exposiciones que más me han gustado este año y estoy deseando ver más obras de esta estupenda artista.


Navarro Ramón de la oscuridad de la Guerra a la luz de Collioure

Introducción.

Hoy es aquel pasado que heredamos, que revisitamos, redescubrimos, reescribimos y que, gracias a nuevos documentos e investigaciones, abrimos diversas etapas vividas por Juan Navarro Ramón. El objetivo de este proyecto, ahora, es, lógicamente, Navarro Ramón en un espacio cronológico, que abarca la década de los años treinta a los cuarenta del siglo XX y en un contexto determinado, en cada momento. Dicha década, incluso desde 1929,  tiene un excelente comienzo para el artista, marcada por el éxito de sus primeras exposiciones y su primer viaje a París (1934) donde, paso a paso, descubrió ese lugar único y ese laboratorio infinito de creación artística. Sin embargo, la vuelta a París se distanciaría porque la realidad mostraría muy pronto la crudeza, el desgarro y la impotencia impuesta por el inicio de la guerra civil (1936). Su implicación con la República siguió en el frente bélico del Ebro.

A la que seguiría junto a unos 500.000 españoles republicanos, la huida, la `Retirada´ (enero 1939) en busca de libertad. La dificultad que se perfilaba era bastante desoladora. En la línea de costa se divisaban los campos de refugiados, como el de Argèles sur Mer, Saint Cyprien. Aunque al final de esa desolación, Juan Navarro Ramón y su esposa Josefa Fisac Martín encontraría la luz de Collioure donde, en palabras, tantas veces repetidas por su sobrino, Javier Barrio Navarro, para ellos, un faro importante fue Pauline Quintana, madame Quintana, del Hotel Bugnol-Quintana, porque su altruismo hizo que aceptara más de una pintura de pintores desconocidos y además su ayuda se extendía a lo posible como a que Josefa Fisac pudiera ayudar en una panadería de Collioure.

 

120 Aniversario de Navarro Ramón.

Se trata de un proyecto del Ayuntamiento de Altea, presentado por su alcalde Jaume Llinares y por su concejala de cultura Aurora Serrat, el día de su inicio, el 21 de febrero de 2023, para llevarlo a cabo fui nombrada comisaria del mencionado 120 Aniversario de Navarro Ramón. Y como coordinador del proyecto contamos con el saber hacer y la implicación de Ignacio Beltrán, Bibliotecario Municipal y Coordinador de Cultura.  Dentro de las diversas acciones planteadasesta investigación concierne el estudio de  su trayectoria vital, profesional y artística. En ésta hay que destacar la específica de su esposa, Josefa Fisac, en base a documentos y especialmente a las aportaciones tanto de la familia Navarro como de la familia Fisac, es, totalmente, coprotagonista. Estudio en el que estoy inmersa aunque aquí no se va a contemplar.

Por otra parte, hay que referirse, al antes, para contemplar el porqué de este proyecto. Hay que señalar la generosidad del artista para con su lugar de nacimiento, Altea, igualmente la de sus sobrinos, Javier Barrio Navarro y María Amparo Vázquez, que donaron el archivo personal de Navarro Ramón, depositado en el Archivo Municipal de Altea, catalogado por su archivero, Pere Soler. A lo que se suma la extraordinaria donación de obras para la colección Juan Navarro Ramón en Altea.

Como he comentado el 21 de febrero de este año 2023 se presentó el proyecto y también la marca Navarro Ramón, la apertura de redes sociales: Facebook e Instagram. Así como el planteamiento de una nueva web más interactiva y otras acciones que estamos proyectando como la construcción de una exposición  con profesionales del diseño, de la arquitectura y de la comunicación. Estamos trabajando para construir, en la Casa de Cultura de Altea, ese faro dedicado a Navarro Ramón, desde Altea al mundo. Seguimos trabajando para descubrirlo a través de sus obras en importantes instituciones, museos y en colecciones particulares. Su mundo era la creación artística, vivió por y para crear, y en su día a día, le gustaba jugar al ajedrez, que también merece otro capítulo.

Dicho aniversario pretende generar y alcanzar un protagonismo excepcional. Hablamos de la construcción de una importante exposición documental, visual y didáctica, del siglo XXI, en la Casa de Cultura de Altea. A lo que se sumará una serie de vídeos cortos y una nueva página web con nueva imagen y así abrir una ventana al mundo y abrir, para realizar un catálogo razonado de Navarro Ramón. Así como otras diferentes acciones, actuaciones y actividades posibles entre ellas, para despertar el interés de los más jóvenes, organizar un Concurso de dibujo abierto a las diversas miradas y, entre ellas, a las diferentes capacidades, visuales o auditivas.

En cuanto a la cronología del proyecto, en su transcurso contempla un antes, un durante y un después y señala el año 2023 al que seguirán el 2024 y más. Considero fundamental para celebrar estos 120 que una de las ideas se centre y se plasme en conseguir el objetivo esencial de descubrir y visibilizar al artista y su obra.  No se trata de buscar un éxito con una actividad sino crear una imagen, que sea el hilo visual identificativo de todas las acciones, evidentemente, contando con la colección de arte Navarro Ramón de Altea.

 

Juan Navarro Ramón (Altea, 1903- Sitges, 1989). 

En esta publicación  nos referimos a una síntesis del recorrido vital del artista. Es uno de los creadores internacionales del siglo XX, con residencias y exposiciones, entre otras, en Madrid, Barcelona, Collioure, Perpignan, Paris, Londres, Sitges, también en Alemania, Argentina y siempre de vuelta a Altea, a impregnarse de su luz, a observar las nubes, la montaña, el mar. Se formó en la Escuela Normal de maestros, en la de Artes y Oficios y en la Academia de San Carlos, de Valencia, donde, entre otros, coincidió con Josep Renau (1907-1982), Enrique Climent (1897-1980) y Genaro Lahuerta (1905-1985). A partir del año 1925 se trasladó a Madrid, donde opositó a una de las plazas de funcionario del Ministerio de Hacienda, que aprobó.

También como alumno libre continuó estudios en la Real Academia de  Bellas Artes de San Fernando de Madrid, así como en el Círculo de Bellas Artes de dicha ciudad. En 1928 se casa con Josefa Fisac, su pilar humano, su compañera, su valedora. Y el siguiente año es el de su primera muestra pictórica en el Salón del Heraldo de Madrid. Asimismo, en 1930 presenta dos importantes exposiciones, la colectiva con el grupo de Artistas Independientes, y, “La exposición de Navarro Ramón, todo Madrid artista desfila por el salón del Heraldo, unas palabras con el pintor”. Este es el título del artículo elegido por Emilio Mistral, escritor del periódico republicano, La Raza Ibera, número 93, Alicante 1 marzo de 1930. Además de dos imágenes de dicha muestra, el texto ocupa prácticamente una página en la mencionada publicación. Se conserva en el fondo Navarro Ramón del Archivo Municipal de Altea. El periodista habla del artista, del éxito de la muestra y de su entrevista.

Asimismo en 1930 participó, como discípulo de Timoteo Pérez Rubio, en la Exposición Nacional Bellas Artes, celebrada en Madrid, en el pabellón segundo, de la sección de pintura, sala primera, con la obra titulada,Reposo. Igualmente, en ese mismo año, expuso en las importantes Galerías Layetanas, en Barcelona, Y dos años después en la misma ciudad en la Galeria Syra. Mantuvo sus relaciones familiares y profesionales en Madrid y en 1933 fue invitado a exponer en el histórico Lyceum Club Femenino (1926-1939) uno de los espacios más destacados de la capital, cuyas socias eran mujeres relevantes de la cultura.

En 1934 su primer viaje a Paris le descubrió el gran laboratorio del arte, el lugar en el que después, residiría, crearía y expondría habitualmente en más de una de las reconocidas Galerías de arte de esa ciudad. A su vuelta a Barcelona, en 1935, expuso de nuevo en la Galería Syra. Y cuando todo parecía fluir, dentro de ese mundo vital, creativo y sereno, la Guerra Civil (1936-1939) lo rompió, lo desgarró. Fue movilizado por el ejército de la República, entre otros en el frente del Ebro, comprometido con la Alianza de Intelectuales.

Navarro Ramón participó, en 1937, gracias a Josep Renau, entonces director general de Bellas Artes del Gobierno republicano, en el Pabellón de la República durante la Exposición Internationale des Arts et des Techniques appliqués à la vie moderne, de mayo a noviembre. Entre otros, junto a Pablo Picasso, con elGuernica, y a Joan Miró con El segador. Navarro Ramón expuso el óleo Te vengaremos, obra, actualmente, en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, propiedad del Ministerio de Cultura y Deporte y que viajó a Altea donde  formó parte de una de las últimas exposiciones dedicadas a Navarro Ramón, en 2018, en Palau Altea, organizada por su Ayuntamiento. 

 

01.Te vengaremos. 1937. Navarro Ramón. Óleo sobre lienzo, 94 x 120 cm. Procedente de la “Exposición Internacional” de Paris Ubicación: Sala 76. Museu Nacional d´art de Catalunya.

 

Dibujos. Premio Nacional de pintura (1938)  

Como he comentado Navarro Ramón, fue movilizado por el ejército de la República, y en los momentos que podía dibujó pero sus apuntes y anotaciones se perdieron. Conocemos muy pocos y los que presentamos a continuación fueron publicados en Meridià, semanario de literatura, arte y política, en 1938. Al abrir un periódico de la época de la guerra civil encontramos la cabecera que lo identifica. A continuación nos lleva al análisis de lo que comunica, lo que leemos nos traslada a aquel brutal momento histórico. Un documento abre siempre una ventana a la historia y a la microhistoria, al abrirla nos encontramos en el contexto, en  las palabras y en lo que los periodistas transmiten. A esto se añade el grito de las imágenes, el desgarro, la crudeza, la dureza de la composición, los signos de ese terrible pasado, las huellas de ese tiempo, la supervivencia, la mirada atrapada en la impotencia. Por ello, a continuación, es imprescindible añadir otras imágenes de dicho periódico, en relación con Navarro Ramón.

  
 

02. GASCH, Sebastià (1938),”La Primera Exposició Trimestral d'Arts Plastiques”, Meridià, any I, núm. 15, Barcelona, 22-4-1938, p. 4.

 

Navarro Ramón fue junto a Ramón Gaya, pintores importantes en la Historia del Arte del siglo XX, los primeros premios de pintura en la Exposición Trimestral d´Arts Plàstiques” deBarcelona, en abril de 1938.  Sebastià Gasch en el detallado artículo, entre otros artistas, se refiere a lo siguiente, aunque no podemos ver la imagen de la obra, si la detalla: “Navarro Ramón presenta una Repressió que es resum i compendi de l´Espanya negra. Retallada i concreta, pintada amb una gamma que sembla manllevada a un vestit de guàrda civil descolorit pel sol, aquesta obra es rica en sordidesa al.lucinant.”

El siguiente artículo que Sebastià Gasch dedica a Navarro Ramón, en el Meridià del 17 de junio del 1938, y que titula,”Blanc i Negre. Uns dibuixos de J. Navarro Ramon”, se centra en el tema al señalar que, en los tres dibujos, el dibujante expresa la bestialidad de la guerra. Lo que nos traslada a la cruda realidad mostrada en la fuerza para resistir en el frente, la desolación de la escena del hombre a gran escala gritando y rodeado de hombres y mujeres, sin voz, sin palabra, dramáticamente asesinados, muertos.

 

03.GASCH, Sebastià (1938),”Blanc i Negre. Uns dibuixos de J. Navarro Ramon”, Meridià, any I, núm. 23, Barcelona, 17-6-1938, p.4.

 

Por otra parte, en el semanarioMeridià, del 21 de octubre de 1938, Ramon de P. Vayreda, en su artículo titulado, Blanc i Negre. Uns dibuixos de J. Navarro Ramon, al referirse al artista, comenta “De Navarro Ramon cal remarcar el contrast un bon xic brusc que ofereixen, per la seva entonació, les dues teles per ell presentades i de les quals preferim el Barri obrer”. Aunque no hemos localizado esos dos lienzos, por el contexto de la guerra, seguirían la línea de los anteriores comentados y publicados.

 

04. VAYREDA, Ramón (1938). “Salo de Tardor 1938, Pintura”. Meridià, Any I. – Núm. 41. Barcelona, 21-10-1938, p.4.

 

Collioure y Perpignan.

Las condiciones impuestas por la Guerra Civil en España fueron marcando violentamente a hombres, mujeres, ancianos, niños. La realidad bélica, la crudeza, el desgarro y la impotencia condujo a cientos de miles de españoles republicanos, a la huida, la `Retirada´ (enero 1939) en busca de libertad aunque lo que se perfilaba al otro lado de la frontera era bastante desolador. En la línea de costa se divisaban los campos de refugiados como Argèles sur Mer,  Saint-Cyprien y otros. En esa desolación, en palabras de Javier Barrio Navarro, la luz, el faro para Juan Navarro Ramón y su esposa Josefa Fisac Martín, fue, entre otros, Pauline Quintana, madame Quintana, del Hotel Bugnol-Quintana.

05a. Côte Vermeille. Pyr. Or. COLLIOURE. Hôtel Bougnol-Quintana. Foto Wikipedia. 

 

Su generosidad hizo que aceptara más de una pintura de pintores desconocidos y además su ayuda se extendía a escuchar, a atender lo posible Josefa Fisac estuvo ayudando en una panadería de Collioure.

Asistieron junto a cientos de republicanos españoles al dolor de la muerte de Antonio Machado el 22 de febrero de 1939. Como he comentado en el resumen fue un día después de que Navarro Ramón cumpliera 36 años, en Collioure. Momento y días que nunca pudieron olvidar, tampoco el entierro del poeta Machado, el 23 de febrero de 1939. Desde entonces, junto a otras ciudades, Collioure es un referente destacado de los lugares machadianos, en su cementerio se conserva su tumba muy visitada.

 

05b Tumba Antonio Machado. Cementerio de Collioure. Foto JM Balsalobre

 

05c Casa Quintana Espacio Antonio Machado Collioure. Foto JM Balsalobre

 

05d Casa Quintana. Espacio Antonio Machado Collioure.  Juana María Balsalobre, Jean-Pierre Quintana, María Ámparo Vázquez. 

 

Recientemente, en el mes de abril de este año 2023 se inauguró el Espacio Machado, en la planta baja del Hotel Bugnol-Quintana, donde se ha recreado una síntesis histórica de su biografía. Y, gracias a Jean-Pierre Quintana, nieto de Pauline Quintana, que donó a la Fundación Antonio Machado, entre otros, las camas donde fallecieron el poeta y su madre, que ocupan el lugar frontal al acceso de dicho espacio. En esta visita al Espacio Machado, hemos tenido el privilegio tanto María Ámparo Vázquez como yo de hablar con Jean-Pierre Quintana, al que agradecemos su deferencia.

Tanto Navarro Ramón como su esposa nunca pudieron olvidaraquellosdías, aquellas vivencias así lo comentaron con la familia. Lo importante es que respecto a la Historia del Arte estas imágenes muestran algunos de aquellos paisajes de Collioure pintados por Navarro Ramón, que se conservan y están catalogados. Pensamos que puede haber otros que no conocemos y que pensando en el catálogo razonado sería muy positivo ir descubriendo. En Collioure, en este puerto de mar el artista encontró más de una sensación de su Itaca alteana. Reencontró, el mar, las barcas de pescadores, el paisaje, que en sus imágenes le llevaban Altea. Percibió su luz en sus vivencias, recuerdos y captó en sus composiciones el espacio, el aire, el cielo, los tonos, el color, los captó, y sabiamente los pintó. El primero que tenemos referencia es de 1939, pertenece a la colección Gaudi Fond Art, que conserva una excelente colección de obras del pintor. Aunque aquí por espacio no vamos a referirnos a su trabajo y apuesta como galerista de Navarro Ramón. Igualmente es clave en esta recuperación del 120 Aniversario.

 

06. 1939,  Paisaje de Collioure, firma y fecha, Navarro Ramon. Colección GAUDI FOND ART

 

07. 1939-1941, Paisaje de Collioure,  Navarro Ramon,  Musée d´art moderne de Collioure

 

08. 1939-1941, Paisaje de Collioure, Navarro Ramon, Colección  Particular. Foto Manolo Matas

 

09. 1939-1941,  Paisaje de Collioure, Navarro Ramon, Colección Ayuntamiento de Altea. Foto Manolo Matas

 

10.  1939-1941, Paisaje de Collioure, Navarro Ramon. Familia Fisac

 

11.  1939-1941, Paisaje de Collioure, Navarro Ramon, reproducción de la Galeria de Luis, dedicada al pintor por Paloma. Foto JM Balsalobre.

 

Además hay que destacar que Navarro Ramón, además de pintar en la Côte Vermeille, en el año 1940 expuso en el Palais de la Loge, en la Salle Arago, de Perpignan.

 

12. 1940, 6 mars, Pyrénés, le peintre expose Salle Arago. Imagen, gracias a Claire Muchir. Musée d´art moderne de Collioure.

 

Las relaciones en Collioure, fueron un valor importantísimo en la vida de Juan Navarro Ramón y de Pepita Fisac, su esposa, las mantuvieron y guardaron, además de las pinturas, algunas tarjetas postales, como esta de 1941. También otras fotografías con vistas de Collioure, de fechas más recientes, que conserva la familia.

13a.  Tarjeta postal, 1941, 7 mars, Collioure. Archivo Municipal de Altea

 

13b. Tarjeta postal, 1941, 7 mars, Collioure. Archivo Municipal de Altea

 

De Navarro Ramón la colección del Ayuntamiento de Altea conserva otro paisaje de Collioure, fechado en 1949. Aunque pensamos que posiblemente hay óleos de paisajes de esa Costa Bermeja que no tenemos catalogados y que, como he mencionado, esperamos que sus propietarios lo comuniquen para poder elaborar el catálogo razonado del artista.

 

14. 1949, Paisaje de Collioure, Navarro Ramon, Colección Ayuntamiento de Altea, óleo sobre lienzo, 81 x 63 cm.

 

Por otra parte, hemos de volver a Collioure, al mes de abril de 1939, cuando Juan Navarro Ramón y su esposa contemplaban, entre las complicadas y posibles opciones, la de pedir asilo en México. Según la reciente investigación que nos permite documentar esa decisión, de la que aportamos imagen del documento firmado, el 20 de abril de 1939, en Collioure por Juan Navarro Ramón. Su escrito de solicitud, dirigido a la Embajada de México en Francia, en el que el artista indica que desea emigrar con su esposa a México, dispone de medios económicos para pagarse el viaje y como remite para respuesta indica “Chez Mazeng, Collioure”. Dicha petición es una de las Solicitudes de refugiados españoles que desean emigrar a México, reunidas en la investigación Memórica, Memoria Histórica y Cultural de México, Embajada de México en Francia.

15. Solicitudes de refugiados españoles que desean emigrar a México, Juan Navarro Ramón, 20 abril de 1939, p. 106.

 

Asimismo, además de algunas respuestas a diferentes reclamaciones, se detallan, en otros listados como en el aparece el nombre de Juan Navarro Ramón, con los datos comentados y también se anota la filiación política y la sindical del solicitante. En el caso del pintor es el Partido Socialista Unificado de Cataluña, creado en 1936 y rama del PCE y respecto al sindicato también en Cataluña, U.G.T. Respecto a las reclamaciones hay algunas de ellas que indican que se les excluye por ser afiliados a la U.G.T o a la C.N.T., de España, pero no a los del Partido Comunista. La situación es que bien por exclusión o por la llamada guerra europea, la Legación de los Estados Unidos Mexicanos en Francia, suspenden la concesión de “visas especiales” a los grupos de republicanos españoles en Francia.

Lo que determinará, su regresó a España, Juan Navarro Ramón fue recluido en el campo de concentración de Miranda de Ebro, aquí no vamos a extendernos en este tema, porque como hemos comentado el hilo central es la década de los treinta a los cuarenta. En síntesis, al salir de dicho encierro, se estableció en Barcelona, donde en el año 1944 expone en la sala de exposiciones El Jardín.

Su sobrino Javier Barrio Navarro, en muchas de las conversaciones, nos comentaba sus vivencias, entre otras, en Barcelona, escuchó varias conversaciones con  Joan Miró, que era un gran admirador de los fondos de los cuadros de Navarro Ramón. Además de amigos les gustaba inventar con lo que tenían en el taller de la familia Fisac, así hicieron una curiosa escultura a partir de un bidón de carburo. Desde Barcelona viaja con frecuencia a París, donde además de exponer y abrir un estudio trata a sus muchos amigos artistas españoles y también a Tsuguharu Foujita, Ossip Zadkine y Pablo Picasso. A partir de entonces su dedicación al arte fue su línea de trabajo, con múltiples éxitos de los que ahora no vamos a hablar. Suactividad artística es extraordinaria como dibujante, pintor, escultor, grabador, y muy valorada tanto nacional como internacionalmente, donde expuso y además de los grandes críticos escribieron sobre él Carlos Areán, Francesc Rodón, en sendas monografías. Su creación sigue siendo mucho más que un lienzo, su maestría configura una manera de ver, de imaginar, de sentir y ser el mismo en cada una de sus épocas y de sus obras, muchas de ellas en Museos muy importantes.

 

Navarro Ramón vuelve a Collioure

Como he comentado el pintor reencontró en esta costa Bermeja, en Collioure, el mar, las barcas de pescadores, el paisaje, que en sus imágenes le llevaban a Altea. Se encontró con su luz con el color con sus recuerdos, lo captó, lo hizo suyo y lo pintó. Y más de 80 años después, Navarro Ramón, ha vuelto a Collioure, a su Museo de Arte Moderno, gracias al trabajo de su conservadora y directora, Claire Muchir, que ha organizado una excelente exposición, titulada Front de mer, 1940, Canet, Banyuls, Collioure, en el Musée d´art moderne de Collioure, del 3 de junio hasta el 8 de octubre del 2023.

16. Front de mer, 1940, Canet, Banyuls, Collioure, cartel, Musée d´art moderne Collioure.

 

Para Altea y para Navarro Ramón es muy importante esta participación en el Museo de Arte Moderno de Collioure porque abre internacionalmente el 120 aniversario del nacimiento de Navarro Ramón en Altea. Respecto a esta participación, quiero expresar mi agradecimiento a la comisaria de la muestra, Claire Muchir, conservadora y directora de dicho Museo, porque fue ella la que contactó y especialmente por su profesionalidad, implicación y afecto. También ha contado con el apoyo científico de Céline Sala-Pons, directora del Memorial del Campo de Rivesaltes. Asimismo se ha editado un cuidado catálogo de la muestra.

 

17a. Front de mer, 1940, Canet, Banyuls, Collioure. Claire Muchir, portada Óscar Dominguez .Foto JMB

 

17b. Front de mer, 1940, Canet, Banyuls, Collioure. Navarro Ramón. Foto JMB

 

17c. Front de mer, 1940, Canet, Banyuls, Collioure. Claire Muchir. Foto JMB

 

La exposición tiene como hilo conductor, ese litoral mediterráneo francés de Canet, Collioure y Banyuls, y, una fecha, la de 1940, duro momento histórico. “Alors que les plages de sable de Saint-Cyprien et Argelès deviennent un enfer balayé par la tramontane, le port de Collioure, à quelques kilomètres, semble encore un paradis où s`abriter des vents contraires.” Muchir (p.26). Sin embargo, el contexto que la comisaria presenta de ese lugar geográfico, la Côte Vermeille, la costa Bermeja, la presenta como lugar de destino, de encuentro, de refugio, de exilio para miles de personas, también de artistas como Juan Navarro Ramón. Y que ya había publicado en la exposición colectiva Collioure, Babel des arts, 1905-1945, del 11 junio al 31 octubre 2022.  Desde los primeros años del siglo XX hasta la posguerra, Collioure atrajo a artistas de toda Europa, como remanso de paz y como clima y luz mediterránea de sus pequeñas playas y su pequeño puerto.

La muestra cuenta entre otros con obras de más de diez Museos, como el Centre Pompidou de Paris; el Musée d´Art moderne de Paris, la Fundación Óscar Domínguez de Tenerife, el Museo de Navarra, Pamplona y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, que, de Navarro Ramón, ha prestado para esta exposición el óleo s/título figurativo, de línea surrealista, con un pórtico clásico, dos bustos, dos caballos y una cerámica, en esencia una síntesis de la cultura clásica con una reflexiva lectura de la época, pues se data hacia el año 1945. La otra obra, de nuestro pintor, ha sido adquirida por la Asociación de Amigos del Museo de Arte Moderne de Collioure, es uno de los paisajes que Navarro Ramón pintó en Collioure, tras `la Retirada`. En esta exposición, entre otros importantes artistas, participan,  Remedios Varo, Óscar Domínguez, Pedro Flores, Gerardo Lizarraga, Acaymo S. Cuesta y  Juan Navarro Ramón. Y como menciona la comisaria “Juan Navarro Ramón réalise des scènes au calme étrange, dans lesquelles la quietude nést jamais loin de l´inquietude.”  Muchir (p. 66)

Inaugurada por Guy Llobet, alcalde, junto a Annie Lamarque, adjunta de Cultura, Serge Fajal, de Urbanismo, y Claire Muchir, conservadora del Museo de Arte Moderno de Collioure, así como las destacadas autoridades y directores de museos y centros de arte, así como Jaume Llinares, alcalde de Altea y María Ámparo Vázquez sobrina del pintor Navarro Ramón. 

18. Inauguración  Front de mer, alcalde, adjunta, conservadora y autoridades. Musée d´art moderne Collioure. Foto JM Balsalobre

 

En síntesis, Juan Navarro Ramón es más que una suma de sus trabajos y sus días es la victoria del  tiempo sobre el olvido.  Ese legado lo distingue y paralelamente lo relaciona con su obra que nos lleva a investigar, revisar, reescribir y encontrar al artista. Contando, entre otros, con los estudios monográficos realizados, en vida del pintor, de Carlos Areán y Francesc Rodon y los más de cien textos, de autores en catálogos, críticas periodísticas, entrevistas de reconocidas trayectorias.  Hoy Navarro Ramón tiene sentido porque afortunadamente es su obra la que destaca, en cada contexto y en cada muestra y participar en la exposición internacional Front de mer, especialmente, en Collioure, en este 120 Aniversario es un privilegio. Seguiremos desde Altea y otros muchos lugares abriendo esos lugares en los que vivió y pintó Juan Navarro Ramón.


Entrevista a Vicky Calavia: La musealización de «Homenaje a Bigas Luna. 30 años de Jamón, Jamón»

Vicky Calavia es directora de cine, guionista y productora audiovisual, pero su perfil acoge también un reseñable trabajo en docencia y didáctica a través de la imagen, como experta en análisis de cine y género. Esta cineasta zaragozana, pionera del audiovisual en muchos aspectos, suele decantarse por el género documental, en el que ha desarrollado un prolífico trabajo desde hace varias décadas, realizando obras tan destacables y valoradas como María Domínguez. La palabra libre (Premio Biznaga de Plata Mujer en escena afirmando los Derechos de la mujer-Mejor documental largometraje, del Festival de Cine de Málaga 2016), La ciudad de las mujeres (Premio Simón Mejor documental, 2016) o María Moliner. Tendiendo palabras (Premio del Público en el Festival Internacional Buñuel-Calanda en 2017). Los trabajos de Calavia, tanto escritos como audiovisuales, están siempre comprometidos con la sociedad, la memoria y muy en particular, con el sesgo de género, pero además los compagina con la gestión cultural a través de la creación y programación de ciclos fílmicos tan interesantes e innovadores como “La mirada Tabú”, que celebrará este año 2023 su X edición. A lo largo de esta entrevista, vamos a desgranar el proceso creativo de uno de sus trabajos de documentación y difusión más reciente, la exposición “Homenaje a Bigas Luna. 30 años de Jamón, jamón”.

Pienso a menudo que los amantes del cine navegamos entre el coleccionismo y el fetichismo visual de una manera más o menos tangible. Su lista de imprescindibles, parece navegar de manera muy personal en esta línea: El hombre de la cámara (Dziga Vértov, 1929), Ordet (Carl Theodor Dreyer, 1955), Extraños en el paraíso (Jim Jarmusch, 1984), Terciopelo Azul (David Lynch, 1986), Azul (Krzysztof Kieslowski’, 1993), el cine de animación de Norman McLaren, Buñuel…

Si, así es. Sigo amando estas películas como el primer día. Soy muy fiel a mí misma. Aún me gustan muchas más claro, pero la memoria sentimental siempre está ahí por algo.

 

Precisamente, la obra del cineasta protagonista de su último trabajo expositivo está dentro de la memoria sentimental de muchos de nosotros. Me gustaría saber sobre esta cuestión, cuales fueron los motivos que le llevaron a embarcarse en este proyecto. Es decir, además de por la obvia onomástica de los 30 años de la película Jamón, jamón (Bigas Luna, 1992), ¿qué reivindicación artística particular posee esta muestra?

En el año 2021 traje de jurado de la “Mirada Tabú” a Javier Angulo, el director de la SEMINCI, autor también de un libro estupendo sobre Jamón, jamón, el cual yo ya había leído puesto que realicé la ruta de Jamón, jamón para el documental Monegros Rodado (Vicky Calavia, 2018), coordinado por la Monegros Film Comission. Durante la celebración del festival, le dije que en 2022 se cumplían 30 años de este título y que yo deseaba hacer un homenaje a la película. Mi planteamiento en principio fue sencillo, ya que las posibilidades de mi certamen son muy pequeñas. La idea inicial era traer a Angulo con su libro, proyectar la película e invitar a la muestra a Celia Orós, con la que justamente trabé una amistad que dura hasta hoy, durante la realización de la ruta de Jamón, jamón. Javier me contestó que él también había pensado en realizar, desde la Semana Internacional de Cine de Valladolid, algún tipo de homenaje y que estaba valorando poder realizar una exposición sobre este tema. Me preguntó si querría comisariarla y por supuesto acepté encantada. Allí surgió todo. También le comenté que mi intención era que, aunque se estrenara allí, llegara a Zaragoza ya que Bigas Luna tiene una vinculación vital con esta ciudad, con la Virgen del Pilar, el cabaret, su familia, el rodaje en Monegros…

 

¿Y en qué momento se incorporan al proyecto Celia Orós y Betty Bigas y cómo se organiza este comisariado conjunto?

Bueno, lo cierto es que, tras surgir esta idea inicial, Javier y yo viajamos a Barcelona para ver a Celia y presentarle nuestra propuesta. Fue ella, quien a su vez nos presentó a Betty, que es una de las hijas de Bigas Luna. Justamente acababa de volver de Estados Unidos y es diseñadora de arte, comisaria de exposiciones. Está muy vinculada al arte y la tecnología, con temas también de NFT´S. A mí me pareció muy bien comisariarla juntas. Nos hemos entendido y llevado muy bien desde el primer momento. Nos hemos complementado mucho, porque ella tiene más esa faceta de diseñadora, de hecho, es la que realizado la propuesta de diseño gráfico de la exposición y yo me he encargado de los contenidos de cine. Y es que justo me hacía mucha gracia, cuando Betty me decía: “Si es que yo, contra lo que se pueda presuponer, no se tanto de cine, me gusta la obra de mi padre, pero no soy tan cinéfila.” Conocernos fue uno de esos azares bonitos de la vida y ahí empezó todo el proceso de empezar a trabajar para SEMINCI y la Fundación Municipal de Valladolid. En este punto, el título estaba claro que debía ser “30 años de Jamón, jamón. Homenaje a Bigas Luna”, no había ninguna duda, aunque sí que buscamos también, algún título un poco más poético. Pero al final, concluimos que era el más descriptivo. Así que lo primero que hizo Betty fue el diseño gráfico de la exposición, utilizando las letras de su padre, las cuales son una tipografía que había inventado el propio Bigas y que solo tiene la familia. Es una tipografía muy bonita que es la utilizada en la película y su cartel del 92. Así que tomamos ese cartel como punto cero y desarrollamos a partir de él, lo que ha sido el proyecto expositivo inicial, ubicado en una iglesia desacralizada de Valladolid. Para una muestra sobre la obra de Bigas Luna, el concepto espiritual, pero pagano es perfecto, claro. Sin embargo, en Zaragoza no hemos podido contar con una iglesia desacralizada.

 

¡Oh vaya!, realmente un espacio muy tabú. Y una vez resuelta la ubicación de partida, ¿cómo se estructuró su narrativa visual de la muestra?

Bueno, la estructura narrativa la desarrollamos a partir los hitos de los personajes. Es decir, partimos de esas relaciones triangulares que establecen entre ellos, incluso de triángulos invertidos. Y también a partir del paisaje. Evidentemente para mí, hablar del paisaje era muy importante porque la trama de los personajes los muestra en este entorno natural donde están perdidos en la inmensidad de sus emociones y fragilidad, destacando aún más que en el fondo todos necesitan amor y quieren ser queridos…, quieren querer, en definitiva, pero lo que pasa es que seguramente, se enamoran de la persona equivocada y ésta a su vez de otro, ¿no crees? Este es un poco el drama interior que tiene la película.

 

Parece que la relación con el paisaje de los Monegros, con lo más telúrico de la tierra, es muy intensa tanto en la obra, como en la vida del cineasta, ¿no es cierto?

Ya lo creo. Betty me contó, que su padre tenía unos cuadros que él había hecho con la propia tierra de los Monegros, pero es visible en su obra pictórica en sí misma. Llegó a cultivar sus guiones en su huerto, los dejó crecer a la intemperie. Bueno, pues toda esa parte más artística de Bigas, la han aportado Betty y Celia a la muestra ya que, evidentemente, todas las obras y los derechos eran de la familia, menos los derechos de la película que son del productor de la película, Andrés Vicente Gómez. Bueno en realidad ahora son ya de Video Mercury, o sea de EGEDA. Y luego, los otros derechos audiovisuales requeridos eran míos, del documental Aragón rodado(Vicky Calavia, 2014), para el que conté con José Luis Alcaine y con Jordi Mollá y también de mi otro trabajo Monegros rodado. Por lo tanto, el tema de los derechos estaba bastante acotado. Así que, superado este tema, organizamos el espacio de manera que altar de la iglesia desacralizada, acogiera la escena principal que estaba conectada por los personajes y transversalmente, conectada también por el paisaje de los Monegros. Después la conexión es ya a través de escenas icónicas, como la escena en la que Jordi Mollá rompe los huevos del toro o la escena de la lucha con jamones, que está inspirada a su vez en el cuadro de Goya, Duelo a garrotazos y la escena icónica que situamos en el altar en la iglesia de Valladolid, de la moto y la “jamona”, con el vestido rojo que llevaba Penélope y la moto. Esos son los elementos principales y después, evidentemente, teníamos que organizar mucho material como fotogramas, afiches de todo el mundo, ya que el recorrido de la película fue internacional, notas de prensa… Todo esto formaba parte de las vitrinas expositivas, en las que hemos incluido también pequeños iconos fetiche. Fue un proceso de búsqueda y de suerte también, porque, aunque la familia tiene todo muy ordenado en dos naves, hubo cosas que no encontramos a la primera y dimos por perdidas. En un momento dado, Betty volvió a la nave y encontró el zapato cuerno que protagonizaba la escena del sueño de Penélope Cruz, una fantasía muy buñueliana y daliniana a la vez. Y después, por ejemplo, está el asunto de la zapatilla de Castañer…, que en realidad la tenía la firma guardada y fue todo un proceso también de gestión con la casa. De hecho, no tenía el par, si no una pieza. Sin embargo, el vestido rojo de Penélope, la cesta y la moto que conduce Javier Bardem, no eran las originales. Tuvimos que recrear estas piezas, una modista hizo tal cual el diseño del vestido, la cesta la buscamos idéntica y la moto que es el mismo modelo utilizado en la película, una Yamaha 600, lleva los mismos colores. La conseguimos gracias a un coleccionista y finalmente la ha comprado el transportista de la exposición que ha resultado ser también un apasionado de las dos ruedas. La encontramos en Almería, buscando esta moto específicamente y descubrimos que alquilarla y traerla hasta aquí, salía más caro que comprarla.

 

¡Qué curioso! Viendo la cantidad de material expuesto y escuchando estas dificultades, queda claro que el montaje ha sido un proceso realmente laborioso, ¿no?

Realmente, sí. El proceso de los slips que recreaban los que anunciaba Javier Bardem en la película, fue también muy curioso. Se consiguieron gracias a la ayuda de Fernando Sainz de FITCA, al cual casualmente había conocido durante una reunión en Cámara de Comercio, junto a Ramón Añaños. Durante ese encuentro expliqué lo que estaba montando y como justo solo nos faltaba por conseguir este asunto, unos slips de los que, por cierto, disponíamos del diseño de Bigas Luna y que solo nos faltaba una marca que se atreviera a hacerlos y quisiera colaborar. Entonces Sainz me puso en contacto con la firma Marie Claire y desde la primera reunión nos dijeron que sí, entusiasmadas con el proyecto. Se hicieron una tirada de 300 unidades de slips Sansón, ¿recuerdas la frase del slogan del anuncio que protagonizaba Bardem en la película? “En tu interior, hay un Sansón”. Marie Claire nos los cedió para la exposición y posteriormente los han puesto a la venta en su página web. También hicieron, uso de regalo para Jordi y para Javier. Esa es la historia.

 

Y, de hecho, historia se hace con esta exposición. Con este trabajo se está realizando historiografía del cine español, en concreto. Pero me gustaría preguntarle también por los retos de esta exposición. Hemos podido ver algunos a nivel catalográfico, por ejemplo, pero ¿cuáles fueron los desafíos más duros?

Bueno, sin duda el mayor reto ha sido plasmar toda la creatividad de Bigas Luna, eso es bastante complicado porque, aunque no puedo hablar por Betty, solo por mí, mostrar la esencia de alguien a quien admiro, alguien a quien conocí y que me pareció una persona “genial”, en el más puro sentido de genialidad, alguien tan energético, muy vital…uff…, trasmitir todo eso y con toda la profundidad que tiene su obra, era muy desafiante. Claro, con Jamón, jamón te puedes quedar en el tópico y no ser capaz de transmitir la intensidad de todas las influencias artísticas de Bigas, de todas las lecturas de la narración, de cómo está hecha la trama, las subtramas y cómo construye a los personajes en el espacio, para mí, eso era lo complicado. Me preocupaba no quedarnos un poco en la superficie porque, claro, era fácil, ya que esta película puede invitar a ello por todos los elementos y la presencia de Penélope Cruz y Javier Bardem. Es decir, había que poner el acento en los actores, pero no solo en ellos. Por eso pusimos esa lona en la entrada, que representaba al cineasta y su sombra, la sombra alargada de Bigas que lo llenaba todo. Él está presente en cada esquina de la exposición, porque, aunque una película es labor de equipo, sabía muy bien lo que quería y lo que esperaba de cada uno. Dirigía todo su equipo porque sabía de todos los oficios del cine. Hay directores o directoras que no, no es el caso y este aspecto es para mí lo que más respeto me causa de la propia figura de este director y cómo hacerlo, además, a la altura de lo que de lo que él se merecía.

 

Ciertamente todo un reto. Retomando el tema de la distribución organizativa del comisariado conjunto, ¿el diseño expositivo también fue en equipo, es decir distribución, colores, materiales, formas…?

El diseño gráfico fue responsabilidad de Betty, sin embargo, el diseño expositivo como tal, ha sido realizado por las dos y el recorrido expositivo también lo hemos pensado entre las dos.

 

¿Cuáles han sido los tiempos de todo el proceso?

Tuvimos muy poco tiempo en realidad. Tuvimos como tres meses para todo, porque se montó exprés. Desde que lo pensamos Javier y yo en diciembre del 2021, hasta que fue un hecho que hubiera un espacio en SEMINCI que nos ofreciera la posibilidad de hacer lo que habíamos hablado, llegamos al mes de junio de 2022. Claro, son cosas que no dependen de solo una persona, si no de un montón de conversaciones, etcétera. Hay que poder encajarlo bien en la programación de un certamen, en fin, muchas cosas. Y después, a la par, tuvimos una reunión aquí en Zaragoza con Ayuntamiento-Cultura, que vieron claro que tenían que traerla aquí. Digamos que, en ese sentido, en nuestra ciudad fue un proceso mucho más ágil, sin embargo, encontrar un espacio fue lo complicado. Para esa fecha no había nada vacío con tan pocos meses de tiempo. Había lugares, pero mover cosas siempre es complicado. Así que cuando me dijeron que los Depósitos de Pignatelli estaban disponibles, pensé que era el espacio idóneo, un espacio industrial, perfecto también porque Bigas trabajaba en naves, trabaja mucho la parte de la periferia de las grandes ciudades. A mí me parecía ideal, un espacio tan amplio que resonaba un poco a los Monegros por su austeridad. Y como no, una maravilla el hecho de poder intervenirlo y poder pintar de rojo los módulos…, del rojo que es, además, el del Pantone del cartel original de la película. Fue muy importante también, el hecho de que fuera un espacio que nos dejara libertad, el aire que, por ejemplo, no teníamos en el espacio inicial que era un poco más pequeño y entre los objetos hubiera hecho falta más altura. Yo creo que aquí encontramos el espacio ideal. Y bueno, el tiempo fue récord. El proceso más complicado fue encontrar la clave para el desarrollo narrativo, el cómo haces el diseño expositivo en tan poco tiempo. Para empezar, había que volver a ver la película, escribirse los diálogos, después elegir todo, porque sabes que empiezas con mucho material y hay que ir depurando. No queríamos que fuera una exposición llena de textos, tenía que ser visual, pero que no se quedara tampoco solo ahí, queríamos que contara cosas, pero que no fuera densa, que no obligara a todo el mundo a leerse los textos y que se entendiera visualmente de manera clara.

 

Es decir, divulgativa y documental a la vez, pero que fuera accesible y saciante para todos los públicos.

Si, y ese equilibrio era lo complicado. Entonces, bueno, pensamos que la mejor manera era hacerlo a través de los diálogos más importantes de la película y también de citar a los personajes por un lado, con los objetivos que utilizó Bigas Luna en los créditos (“La hija de puta”, “El niñato”,…) y por otro lado, lo que sugieren al espectador y nos sugerían a nosotras estos personajes.

 

Una decisión creativa muy valiente esta última, ya que, en nuestra sociedad actual, la recepción de estos términos o adjetivos resultan mucho más controvertidos que en el momento del estreno. Esto resulta muy ilustrativo. Han pasado 30 años y en ellos ha cambiado mucho la visión social, ¿ha habido miedo a que esta decisión no fuera entendida?

Pues, claro, esta cuestión fue una de las primeras cosas que hablamos, pero yo creo que todo el mundo lo ha entendido. Milagrosamente, porque podía haber ocurrido justo lo contrario. Sí, sin duda la prueba de fuego fue SEMINCI y al parecer se entendieron nuestras intenciones al respecto, es decir, si cada personaje es denominado así en el guion, ¿quién somos nosotros para corregir a Bigas Luna? Es que estas nomenclaturas están puestas tal cual en los créditos y en todos los afiches de la película, además. Es palabra de Bigas, todo lo demás sobra y nos sugiere una expresión un poco más poética por contra y ha funcionado, yo pensaba que no iba a funcionar y lo ha hecho. Todo el mundo lo entendió a la primera y cuando he explicado la exposición, nadie se ha rasgado las vestiduras.

 

Bueno, si te acercas al universo de Bigas, también sabes que vas a encontrar, ¿no?

Si, está claro.

 

Esta exposición posee 85 fotos y fotomontajes, casi una veintena de córners, una ingente cantidad de objetos y curiosidades… ¿Qué dificultades ha tenido plantearla como itinerante?

Contactamos con una empresa de Valladolid que nos encantó por su buen hacer allí, así que la exposición estaba pensada para que ese mismo equipo se encargara en Zaragoza y montara las cajas de trípticos, los fotomontajes de Bigas que ya estaban enmarcados en cristal, etc. Estaba todo diseñado para itinerarla, aunque, aquí sí que la adaptamos con las Brigadas del Ayuntamiento. Fundamentalmente, el transporte lo realizó la empresa de Valladolid, pero los especialistas del Ayuntamiento la adaptaron aquí, porque yo ya había trabajado en otras exposiciones con ellos y lo hacen muy bien. Con ellos también fue un trabajo fácil.


Petricor

Estamos de enhorabuena. Zaragoza entera está de enhorabuena. Y es que es de celebrar siempre que un proyecto cultural se consolide, que un espacio de creación más se sume a la actividad de nuestra ciudad y que el taller 1796 Lithocirkuit abra definitivamente sus puertas con la exposición Petricor, la cual se podrá visitar en el mencionado taller entre el 27 de abril y el 26 de mayo.

1796 Lithocirkuit, en la calle Nuestra Señora de las Aguas, no es un espacio propiamente nuevo en Zaragoza. Este taller de litografía artística, único en la ciudad, comenzó su andadura hace tiempo, gestionado por la artista Sol Barbini. Desde hace más de un año, 1796 Lithocirkuit ha sido un punto de encuentro entre distintos creadores y agentes culturales, y ha aumentado la oferta cultura zaragozana a través de cursos en técnicas de arte gráfico y otras actividades.

La novedad ahora es la apertura de la citada exposición Petricor, la primera muestra que se celebra en este espacio, y la cual ha tenido una gran acogida. El taller 1796 Lithocirkuit ha mutado ligeramente su fisionomía para albergar la obra de seis artistas gráficos de gran calidad: Nicole Escolier, Silvia Pagliano, Sol Barbini, Silvia Castell, Silvia Japkin y Daniel Yacubovich. Para ello, el taller litográfico ha adaptado hasta dos espacios diferentes para la exhibición de obras, al cual se suma la zona central, en la cual podemos observar también piezas de gran formato, entre las prensas litográficas. Todos estos espacios han sido acondicionados de una manera exquisita, de forma que quien entra al taller puede deambular libremente para visitar la exposición, con una museografía cuidada.

Los artistas mencionados dialogan entre sí con soluciones gráficas distintas, en la mayoría de los casos parten desde la abstracción, jugando con diferentes lenguajes, desde obras más cercanas al expresionismo abstracto, hasta composiciones sosegadas y geométricas o elegantes campos de color. En conjunto, se trata de una exposición en la cual podemos observar propuestas innovadoras que dan constancia del vigor de la escena gráfica. Una muestra estimulante y novedosa para el visitante.

Por lo tanto, una vez más, celebramos la exposición Petricor como una bocanada de aire fresco para el panorama gráfico aragonés, una muestra a la que esperamos sigan muchas otras en el taller 1796 Lithocirkuit, el cual se presenta ya como un punto de referencia indispensable para los amantes de la estampa y un nuevo centro alternativo para el panorama cultural y artístico zaragozano.


Miguel Calatayud. Espacios de imagen

Miguel Calatayud (Aspe, Alicante, 1942) protagoniza la primera exposición de la recién estrenada Sala de Exposiciones Miguel Calatayud de Aspe, denominación con la que el ayuntamiento de su localidad natal quiere rendirle homenaje.

Con el título de Espacios de imagen, la muestra, comisariada por Pablo Mestre, ha estado abierta entre el 1 de abril y el 30 de junio, reuniendo 85 ilustraciones del artista correspondientes a distintas etapas de su actividad profesional, todas ellas recogidas en un atractivo catálogo editado por el Ayuntamiento de Aspe, con textos de Antonio Puerto, Román de la Calle y Carles Gámez.

El requisito seguido para la selección de las obras ha sido “que sean ilustraciones de libros que se han vuelto a reeditar” y “que estén de actualidad”, en palabras del propio artista, para que los interesados puedan acceder a ellos. Algunas de las ilustraciones tienen más de 50 años, lo que permite apreciar la evolución de las técnicas utilizadas y la consolidación de un estilo propio que le hace inconfundible.

Galardonado con los premios más prestigiosos del ámbito de la ilustración, como el Lazarillo de Ilustración (1974), dos veces el Premio Nacional de Ilustración (1989 y 1991) más una tercera por el conjunto de toda su obra (2009), el Mèrit Cultural de la Generalitat Valenciana y, recientemente, el Premio a la Cultura Alicantina ”Miguel Hernández” (2022), Calatayud es, por mérito propio, uno de los referentes del dibujo, el cómic y la ilustración de nuestro país.

Admirador de Heinz Edelmann, el creador de la animación de la película El submarino amarillo de Los Beatles, Calatayud se inicia en la ilustración bajo la influencia del pop y la psicodelia de los años 60 del pasado siglo. Su primer álbum, Peter Petrake (1970) es un homenaje explícito a este ilustrador checo. Una influencia que se extenderá a su segundo álbum, Los doce trabajos de Hércules (1972), una obra rabiosamente pop en la que Calatayud desplegó un riguroso trabajo previo de investigación histórica y gráfica, empapándose de la mitología clásica y de los registros disponibles de imágenes de aquel periodo, desde la épica de los relieves del friso del Partenón hasta las escenas de la vida cotidiana reflejados en la cerámica griega.

En esta y en obras posteriores, se va fraguando la personalidad del registro narrativo de Calatayud. La exigente documentación previa de cada tema, el protagonismo del color como parte del relato y no sólo como técnica para colorear el dibujo, la arquitectura de las páginas como elemento compositivo más allá del esquema clásico del storyboard o el tratamiento de la tipografía de los textos como un recurso estético más, trascienden el simple hecho de ilustrar un guion o poner texto a una secuencia de imágenes.

Calatayud forma parte de aquella pléyade de dibujantes e ilustradores que, en los años de la transición democrática, y al calor de la recién recuperada cultura del ocio nocturno, contribuyó a renovar la imagen gráfica de nuestro país. Bares, teatros, cines, pubs y salas de conciertos fueron a la vez punto de encuentro de estos creadores y soporte de sus trabajos, que se plasmaron en carteles, murales, comics, o portadas de discos, como la llamada Escuela Valenciana, con Sento, Daniel Torres, Micharmut y Miquel Beltrán o los madrileños Javier de Juan, Fernando Vicente, Jorge Arranz y Federico del Barrio.

Mientras que estos últimos se aglutinaban en torno a la revista Madriz, editada por la Concejalía de Juventud del ayuntamiento madrileño, sus homólogos valencianos lo hacían especialmente en la revista Cairo, de Norma Editorial, en Barcelona. Eran los efervescentes años 80 y ahí podemos decir que estas publicaciones cumplieron el impagable papel de conectarnos con la modernidad, con la joie de vivre, dejando atrás los oscuros años del franquismo. Historias delirantes cuidadosamente ambientadas en entornos cargados de diseño, en los que la arquitectura tiene un papel relevante, ya sea siguiendo los principios formalistas de la Bauhaus o la estética modernista del art-decó, pero también el diseño de moda en los atuendos de los personajes, el diseño industrial, los vehículos o las aeronaves.

Es el caso de Miguel Calatayud y uno de sus trabajos clave de los 80: El Proyecto Cíclope, publicado por capítulos en Cairo, con una fantástica portada correspondiente al especial Verano de 1986. Ilustradores, dibujantes… artistas, en definitiva, que nos hicieron soñar con otros mundos, otros personajes, otras historias, contribuyendo a superar aquella España en blanco y negro que impregnaba la vida pública, con una apuesta decidida por la modernidad, allanándonos el camino hacia el nuevo siglo desde sus postulados estéticos.

En este sentido, la contribución de Calatayud es inabarcable. Numerosos carteles para instituciones públicas y privadas, colaboraciones en diarios y revistas de ámbito nacional o regional,  portadas de revistas de ocio, como la popular Cartelera Turia, publicaciones infantiles y juveniles, innumerables exposiciones individuales y colectivas. Cada una de sus obras es un regalo para nuestros sentidos.

Todo ello siempre desde una actitud abierta a colaborar con quienes se lo piden, desde su vocación por lo púbico, por contribuir a mejorar nuestro entorno más próximo, dándolo todo desde su tablero de dibujo haciendo lo que más le apasiona: contar historias desde su particular registro narrativo invitándonos a que dejemos volar la imaginación o, como él mismo dice: “como un estímulo para tratar de manejar la fantasía, la creación”.


La Cofradía de la Luz (Cien años de la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza)

El lunes 13 de noviembre de 1922 en una sesión de reforzado gástrico en el Café Gambrinus se constituye la Sociedad Fotográfica de Zaragoza con el sobrenombre de la “Cofradía de la Luz”. Realmente es uno de los momentos clave para la creación de la sociedad y es la fecha elegida por los actuales socios para celebrar el centenario. En mayo de 1923 el Gobierno civil aprueba los estatutos y en junio se elige presidente a Manuel Lorenzo Pardo.

El objetivo principal de la naciente sociedad es fomentar la afición al arte fotográfico; es evidente que lo que hagan, lo harán también con buen humor.

Cien años después, en otro siglo, en otro milenio, un nutrido grupo de fotógrafos siguen (mejor, seguimos) dentro de la RSFZ (Real desde finales del siglo XX) haciendo lo que podemos para fomentar la afición al arte fotográfico y queremos celebrar nuestro centenario y nuestra vigencia; rellenamos un año de actividades, celebraciones y ¡cómo no! Exposiciones desde la que nosotros llamamos “la fotográfica”.

La exposición La Cofradía de la Luz (Cien años de la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza) se celebra en las salas de exposiciones del Palacio de los Morlanes, comisariada por Juan Carlos Lozano y Julio Sánchez, ambos con un curriculum lo suficientemente extenso y reconocido, cada uno en lo suyo.

Sin dejar de hacer un recorrido histórico, los comisarios han marcado una serie de hitos, momentos y sucedidos trascendentes en estos 100 años y en conjunto consiguen una exposición muy clarificadora y entretenida.

Dos elementos sobre los que gira la exposición y que quiero destacar son, primero la inmensa fototeca que tenemos desde la fundación (incluso antes) y hasta nuestros días, han conseguido nuevas aportaciones y algunas interesantes colaboraciones de otros archivos como el de la familia Cativiela, el Archivo Jalón Ángel y el de Aurelio Grasa (entre otros). Los comisarios no solo la han estudiado, repasado, también han escogido con primor una buena cantidad de fotografías de cada momento representado en la exposición, cuando se ha podido con copias originales de los autores.  Por otro lado, también han elegido una serie de aparatos fotográficos de nuestra colección propios de cada momento histórico.

Nos sorprende a todos cuando al pasar una cortina aparecemos en un laboratorio fotográfico muy bien equipado, con las ampliadoras, cubetas de revelado, la luz roja, un negatoscopio con casi todos los formatos de negativos, algo tan definitorio de la fotografía hasta la conquista de los sistemas digitales.

Otra de las grandes acciones de la RSFZ es la creación y la convocatoria ininterrumpida desde 1924 del Salón Internacional de Fotografía, uno de los concursos más antiguos y vivos que existen hoy  día. También merece una sala.

Algo más que un rincón dedican los comisarios a ese grupo importante, aunque poco conocido, que en los años setenta del pasado siglo se formó en la RSFZ en torno al cine de autor, una proyección de los cortometrajes y películas sobre una reproducción del tan querido cineclub Cerbuna.

Y termina la exposición con dos salas dedicadas a la situación actual de la “fotográfica”, un gran mural con los carteles de las exposiciones, dos proyecciones una de fotografías de los miembros actuales y la otra de las actividades que realizamos hoy en día (charlas, cursos, salidas fotográficas, exposiciones, concursos, tertulias) para insistir en ese objetivo fundacional de fomentar la afición al arte fotográfico.

Como último referente los comisarios presentan a través de una ampliación fotográfica, la magnífica biblioteca especializada en fotografía de la RSFZ.


Botero como personalidad inclasificable

Más de cuarenta obras se reúnen en la exposición dedicada a Fernando Botero (1932, Medellín) en la valenciana Fundación Bancaja. Como destaca en el catálogo de la muestra la comisaria Marisa Oropesa (2023: 13):

Acercarse a la trayectoria artística de un creador de noventa años no deja de ser un reto. Sobre todo, cuando hablamos de un trabajador incansable como Botero, que sigue ejerciendo su profesión a diario.

Para organizar el amplio puzle, se establecen cinco grandes episodios: carnaval, circo y baile; plein air; naturaleza muerta; universo femenino; y desnudo. Apartados que se constituyen como algunos de los temas más representativos dentro de la producción del artista iberoamericano vivo más cotizado del mundo. A lo largo de su vida, recibió influencias diversas y, en ocasiones, antagónicas, como las del muralismo mexicano o la experimentación formal de Rufino Tamayo, así como la pintura naíf del aduanero Rousseau. Sus influjos son incuantificables y diversos. Mira tanto a Goya como a Picasso o Manet. Configura una estética muy personal, que algunos críticos de arte han denominado con el término boterismo. En todo caso, en sus planteamientos se encuentra presente tanto la profunda impronta de su Colombia natal como el realismo mágico, columna vertebral de numerosas manifestaciones artísticas iberoamericanas. En su tesis doctoral, Nubia Janeth González (2006) destaca que “es Colombia misma la esencia de su arte, aquello que de manera muy particular nos plasma y nos da a conocer” (p. 17). Compara asimismo al artista plástico con Gabriel García Márquez:

Él exagera las características de sus personajes al igual que el tiempo narrativo en el que se desenvuelven sus acontecimientos. Asimismo, Botero agranda, tanto el volumen de sus personajes como el espacio pictórico que los contiene (p. 177).

La exposición en Bancaja, previamente desarrollada en el Museo Goya en Zaragoza, permite al visitante conocer de cerca la factura del artista, desde el uso del color hasta el cuidado empleo del volumen. Unas obras que, de nuevo en palabras de Oropesa (2023: 17), están “repletas de historia, ficción y poesía” como “parte de la iconografía de nuestro tiempo”. Fernando Botero define una tendencia vinculada con la figuración, que impregna tanto a la pintura como a la escultura, contraponiéndose a la larga tradición abstracta latinoamericana. Una trayectoria particular con muchos prismas para cuya comprensión podemos acudir a lo largo del verano a Fundación Bancaja.