Con el título "La temperatura de la sombra" el pintor japonés R Noguchi titula su última exposición. Un diálogo de elementos plásticos y conceptos artísticos que nos llevan a una reflexión sobre elementos pictóricos que combinan Oriente y Occidente en un diálogo plástico que es siempre rico en matices y resultados.
La sombra solo se puede entender si partimos de la luz en su relación con la materia. La luz tiene una naturaleza compleja. Depende de cómo la observemos se manifiesta como una onda o como una partícula. Son dos estados no excluyentes entre sí, sino complementarios. Pero, ¿qué es la sombra? ¿Es o no existe?
En principio, la sombra es solo un efecto visual, una región de oscuridad donde la luz es obstaculizada. Se sitúa tras un cuerpo opaco que tiene la luz frente a él. ¿Dónde podemos encontrar entonces, como afirma Noguchi, “la temperatura de la sombra”?
Si sólo existe una fuente de luz la sombra es gris. Si existen dos fuentes de luz, la sombra de generada por cada una será del color de la otra y sólo la intersección de ambas será gris.
Pero, ante la obra de Noguchi no estamos ante una valoración científica sino ficticia de la sombra. En muchos juegos fantásticos la sombra se identifica con artes oscuras o con magia negra. Otras veces las sombras simbolizan a las almas que no fueron aceptadas ni en el cielo ni en el infierno. Para otras creencias las sombras sólo reflejan el YANG y, en ocasiones, si la persona es pura y bondadosa, su YIN, es decir, la parte del ser que refleja su otra esencia, la que permanece oprimida. La sombra no es siempre la maldad así como la luz no es siempre la bondad. En la serie de “Manga y Anime” hay un enemigo que arrebata la sombra a las personas y con ella da vida a cadáveres. ¿Cuál es el significado de la sombra en la obra de Noguchi? Lo que se puede pintar. “Sólo podemos pintar la sombra, no la luz y la pintura es únicamente un sucedáneo de la luz”.
Artista japonés que llegó a España a los 25 años, recoge en su trabajo las raíces orientales de su vida y formación inicial a los que asimila sus diez años de formación y trabajo en occidente.
El encuentro entre la pintura japonesa y el informalismo occidental se había producido ya en los años 50 al encontrarse el grupo de artistas que trabajaban en torno a Michel Tapié y el Grupo Gutai de Hiro Yoshihara. Antes, en 1936, cuando ya artistas japoneses se habían trasladado a parís, nacy Wilson Ross habló de la relación Dadá y budismo zen poniendo el acento en sus fundamentos filosóficos semejantes, la experiencia de lo irracional sobre la lógica y el entendimiento. En 1958 André Masson en una conferencia pronunciada en París se refería a la pintura dentro de esta línea de pensamiento: “Entonces el espacio se transformará en lo que es para el pintor zen: es espíritu del pintor. La pintura no será más una sucesión de objetos, pulverizada, sin forma, seca, fallida, sobrecargada. Será, en su sentido místico, un objeto de meditación en sí mismo. El pintor de Asia Oriental, pintor de lo que es significativo, ha plasmado (…) esta concepción (…) no provoca una simple reacción placentera (…). Es éste un descubrimiento de las luchas invisibles que dividen el universo. Es también un símbolo de la existencia pasajera del hombre en este “mundo de rocío”, de la eternidad, de lo que pasa… la nueva caligrafía lírica de Japón puede llevarnos a un punto de pura efusión”.
Noguchi asume un tema occidental con lenguaje oriental. Es el retrato, el estudio del cuerpo, pero más lírico y simbólico que anatómico. El hombre suspendido. El cuerpo y el rostro -alma del cuerpo- que flota y se desintegra, que es uno y es mil rostros a la vez por los mil sentimientos y vivencias que lo recorren -nos recorren- cada día.
Con un fondo monocromo, fondo sin fondo, con poder de emocionar y sugerir. Es el vacío, lo esencial la nada. Blanco y negro, donde el vacío no es más que la elocuencia del silencio. Y sobre él, una gama reducida creada con algo -poco- de óleo, cola de conejo y yeso con el que da textura, relieve, la escasa sensación de volumen que podemos percibir. Barniz y pigmentación ocre que, con la curvatura del negro, crea el movimiento. Como Fautrier creaba sus Ottages (Rehenes) a modo de bajorrelieves creados aplicando una capa sobre otra de pintura y revelaba así la materia o Michaux componía a base de blancos y negros de clara influencia de la caligrafía oriental sus abstracciones líricas automáticas dando lugar a una liberación de la psique por vía no verbal.
En Extremo Oriente, ante el papel blanco, el calígrafo comienza su preparación anímica con la disolución de barritas que se disuelven en agua según la mayor o menor densidad que se desea lograr. La barra se frota sobre una piedra como si fuera una piedra de lavar. Ese movimiento acompasado es el primer paso para la iniciación de la obra. Durante ese proceso, el artista trata de vaciarse de todo lo ajeno a su objetivo creador, todo lo que nuble su tranquilidad de espíritu y su visión, para plasmar después con energía lo que desea transmitir. Desde la infancia los japoneses están habituados a moverse en el mundo de los signos y la evocación. Es como la plasticidad de la escritura que no presta atención a las palabras. La obras, aún figurativas, son menos representativas y descriptivas que las occidentales. El objetivo no es “fotografiar” sino permitir al espectador entrar en comunión con…la naturaleza, el hombre… hacerse uno con lo representado.
El espacio suele adoptar, como vemos en las obras de Noguchi, un formato alto, delgado. Los pintores japoneses acentúan la perspectiva desde un punto de vista muy alto. No existe fondo, deseo de perspectiva espacial, pero es la pastosidad de la materia pictórica la que da volumen, casi relieve completándose el movimiento a través del dinamismo expresivo de la curva.
¿Cuál es en este caso, y en general, en este tipo de trabajo, el mensaje sobre el hombre? ¿Qué busca expresar el artista, qué lee en el alma del retratado? Cabe aquí aplicar la consideración de una “pintura del sentimiento poético”. En 1986 escribía Rowel,
Una esencia de jazmín
Música del cabello
Japón
Caligrafía de alas de insecto
Círculos del río alrededor
Del cuerpo de una caña de bambú
De mujer
Cinturón de alegría.
En la tradición oriental poesía, caligrafía y pintura son simplemente distintas manifestaciones conseguidas a través del arte del pincel. No existe diferencia entre poeta, calígrafo o pintor, como no la hay entre el violinista que interpreta una sinfonía o una pieza de cámara.
Existe una antigua filosofía china que apoyaba esa unidad a través de conceptos como “poema tangible” y “pintura tangible” y que afirma que poesía y pintura cumplen una misma función. Existen inspiración y comunicación mutuas. Son forma poética/forma pictórica del sentimiento que se encuentran en complemento verbal/visual.
En definitiva, el pintor da una señal y ésta es comprendida. Ha atrapado “el tono del espíritu” animado por el alma que se conmueve, y lo lleva al espíritu del observador como una campana transmite sus vibraciones en el aire del atardecer, en un espacio aparentemente sin fin.
Ryoichi Noguchi: La temperatura de la sombra
Cyborgs y mutantes: Lo humano y lo posthumano en la obra de Matthew Barney.
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| thew Barney: Cremaster3 | Matthew Barney: Cremaster3-The Order |
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| thew Barney: Drawing Restraint |
La performance The Order se centra en la superación del ser humano, tanto personal como de las limitaciones del cuerpo humano. La escalada por las plantas del museo recuerda los videos del ciclo Drawing Restraint en las que Barney ponía a prueba sus habilidades físicas. En este aspecto es fundamental la presencia de Aimée Mullins, que representa a dos personajes, adversarias a las que el Aprendiz se tiene que enfrentar: la Novicia vestida de blanco con prótesis de cristal y la mujer-gatopardo. Mullins perdió las piernas antes de que aprendiera a andar, de hecho considera que sus verdaderas extremidades son las prótesis que lleva. La alta tecnología aplicada a la fabricación de éstas le ha permitido trabajar como modelo de pasarela y participar en paraolimiadas en las que ha ganado numerosas medallas. Las prótesis que utiliza en las competiciones deportivas están inspiradas la forma de las patas traseras de un gatopardo. Petra Kuppers desarrolla el concepto, tratado también por Haraway de disability cyborg, o personas discapacitadas que pueden funcionar gracias a la alta tecnología, como Christopher Reeves, Stephen Hawkins o Aimée Mullins. Kuppers subraya también la fascinación que suscitan estas personas en la sociedad contemporánea.
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| thew Barney: De Lama Lamina-The Hoist |
En su última película De Lama Lamina (2007), Barney revisa la relación del hombre con la máquina y la naturaleza. La película documenta la performance que Matthew Barney realizó en 2004 en Salvador de la Bahía en colaboración con el músico brasileño Aldo Lindsay. Ambos idearon una carroza rodeada de bailarines y músicos que participó en el tradicional carnaval de la ciudad. Barney eligió Brasil por su gran relevancia desde el punto de vista ecológico, pero también por razones culturales, la fusión de elementos indígenas, africanas y europeas y la importancia del ritual en la vida cotidiana de sus habitantes. En la película encontramos referencias a la mitología local, el dios del bosque, Ossaim y la diosa de la guerra, Ogun. La performance fue pensada como una alegoría del proceso de deforestación y acción destructiva del hombre, pero también de la unión inseparable entre la naturaleza y el ser humano.
Inauguración de la obra de Kirkeby en Plan (Huesca) el 27 de junio de 2009.
| Per Kirkeby ante su intervención, Plan |
Lo que Per Kirkeby nos ha ofrecido para construir en Plan no es simplemente una estructura física que ocupa un lugar en la pradera que se encuentra a orillas del río Cinqueta, sino un aforismo metafísico que posee volumen y materialidad. Por eso Plan es una obra de arte, no porque sus apariencias sean sugerentes o porque su presencia física responda a las convenciones de algún canon estético.
Panoramas pintados
El paisaje es un género que vuelve a estar de moda en todas partes, y muy especialmente en Aragón, donde el CDAN está haciendo tanto por su estudio y divulgación en diversos medios: el arte público, la fotografía, la pintura… No sería mala idea que volvieran a organizar allí otra gran exposición que diera continuidad a la de Paisajes Esenciales, donde Lola Jiménez-Blanco presentó hace dos años impresionantes panorámicas despobladas de figuras humanas pintadas por algunos grandes pintores españoles de mediados del siglo XX. Habría tantas pinturas recientes para escoger, que hasta se podría abordar el tema con un planteamiento más restringido, bien fuera en lo cronológico (limitándola a los últimos diez o veinte años) o en lo geográfico (centrándola en el paisaje aragonés). Lo que está claro es que, en cualquiera de estas dos opciones, debería figurar representada Pilar Longás, que es ya una figura consagrada, como bien muestra esta exposición titulada Paisajes, visitable del 21 de mayo al 28 de junio de 2009 en la sala Cuarto Espacio de la Diputación de Zaragoza.
En efecto, tal como el título indica, se trata de paisajes sin más, en los cuales no aparecen figuras humanas ni animales. Quizá sea una manera de homenajear a Díaz-Caneja y los demás maestros españoles que hace cincuenta años llevaron el género paisajístico al borde de la abstracción; pero Pilar es joven y lo más probable es que sus referentes sean maestros alemanes contemporáneos como Gerhard Richter, quien por cierto no sólo evita representar figuras, sino que además solía mostrar en sus pinturas y fotografías de paisaje una predilección muy alemana por los formatos panorámicos. Esa es también otra característica a destacar en los cuadros de esta exposición, casi todos muy extendidos en horizontal; por eso yo los llamo panoramas, para hacer referencia a aquellos envolventes paisajes que estuvieron tan de moda en la sociedad decimonónica. No creo que sea correcto, como tantas veces se ha hecho, afirmar que las panorámicas de Richter y los neoexpresionistas derivan del romanticismo alemán, pues lo típico de Caspar David Friedrich u otros maestros paisajistas de lo que Robert Rosemblum denominó The Northern Romantic Tradition fue precisamente contrastar alguna figura con la inmensidad del paisaje. Puestos a buscar precedentes ochocentistas para estas vistas naturales totalmente despobladas, más bien habría que remitir a Church, Courbet, Haes u otros maestros de mediados del siglo XIX, quienes también mostraron una predilección por las orografías alpinas compartida por nuestra Pilar Longás. Pero por otro lado, resulta que con ellos ya nos alejamos de la estética de la exposición aquí comentada, pues los formatos pintados por Longás tienden a ser pequeños o medianos, nunca notablemente grandes y, sobre todo, le encantan los fuertes contrastes cromáticos, tanto dentro del cuadro, como entre los colores dominantes y los marcos, que han sido escogidos cada uno con determinada forma y color específico (¡es lástima que no hayan sido reproducidos estos marcos en el catálogo!).
Presten atención a estos dos últimos puntos, que diferencian por completo estos cuadros de los paisajes de Antonio López o Pepe Cerdá (quienes prefieren cromatismos más entonados) e incluso de los paisajes de formato panorámico que hace poco expuso en Huesca Fernando Alvira (nada partidario de los marcos de lujo), tres paisajistas contemporáneos a quienes más o menos justificadamente se ha podido comparar lo que Pilar Longás nos presenta en esta exposición. El repertorio iconográfico es en ella muy variado, pues lo mismo pinta mares, ríos, mesetas o montañas; pero como buena ejeana se nota que siente con especial emoción las vastas llanuras y somontanos de las Bardenas o de las Cinco Villas, o al menos a mí me han parecido especialmente atractivos, en esta hermosa exposición tan primorosamente presentada.
Cuadros de Enrique Larroy: Geometría, color, espacio.
Premio Ahora de Artes Visuales
El nacimiento y puesta en marcha del Premio Ahora de Artes Visuales, en Zaragoza, se gestó, como tantas asuntos sobre arte, en el mítico bar Bonanza, propiedad del pintor y dibujante Manuel García Maya, justo hacia junio de 2008. La idea de un premio pensado y organizado por personas de las artes plásticas tiene como base primordial que los del gremio premien a los del gremio. Idea pensada por el artista Paco Rallo desde hace tiempo, que nos la comentó una noche en el bar Bonanza. Al poco rato entraron Carmen Inchusta, Sergio Abraín y José Luis Gamboa. Enterados del tema se acordó formar, entre los cinco, el Colectivo Ahora, del que emergería, al instante, el Premio Ahora de Artes Visuales. Lo de <<Ahora>> surgió ante la insistencia de José Luis Gamboa para que se organizara ahora, cuanto antes. La intención fue, y es, favorecer la convivencia y el reconocimiento de aquellas personas relacionadas con las artes visuales en Zaragoza y que de forma constante, con su trabajo, configuran una base social del ambiente artístico en nuestra ciudad o de cualquier ángulo que veamos oportuno. Premio sin límites de edad.
Tras diversas reuniones de los cinco miembros que configuran el Colectivo Ahora, la primera en julio de 2008, se llegaron a las siguientes intenciones:
Que de momento, el ámbito de los premiados corresponda a Zaragoza y su provincia.
Que el Premio se conceda por mayoría absoluta de los miembros del Colectivo Ahora.
Que se otorguen cuatro Premios al año, siempre cada tres meses, coincidiendo con los equinoccios y los solsticios.
Que el Premio sea una herramienta industrial grabada con una leyenda alusiva al premio y al premiado.
Que en cada convocatoria se concedan cinco Premios.
Que se contemple la posibilidad de publicar uno o más libros, en fecha a determinar, con los premiados como eje temático.
Crear en el futuro una alfombra fija en un paseo de Zaragoza con los nombres de los premiados.
Desde el principio, conviene recordar, se acordó que uno de los premiados sería un miembro del Colectivo Ahora, es decir, durante los cinco primeros premios. Las reuniones, por otra parte, siempre son en el bar El Pozal. Se decide que un premiado sea a título póstumo.
I Premio Ahora de Artes Visuales
Reunido el Colectivo Ahora, con fecha 26 de agosto de 2008, se decidió otorgar por unanimidad el I Premio Ahora de Artes Visuales al pintor y escultor Ángel Maturén a título póstumo, al filósofo Benno Hübner por sus vínculos con las artes plásticas, al pintor Sergio Abraín, al escultor Pedro Tramullas y al pintor Vicente Pascual Rodrigo. El viernes 26 de septiembre de 2008, se entregaron los premios en la Peña los Pinchos. Cena con actuación en un espacio diferente, que fue discoteca y restaurante con velada de boxeo.
II Premio Ahora de Artes Visuales
En las reuniones para otorgar los premios se decide que uno sea para un artista joven. El Colectivo Ahora, tras la reunión del 18 de noviembre de 2008, decidió otorgar por unanimidad el II Premio Ahora de Artes Visuales al pintor, grabador, poeta y novelista Antonio Fernández Molina a título póstumo, al pintor, grabador y escultor Juan José Vera, al historiador, crítico de arte y comisario de exposiciones Manuel Pérez-Lizano, al ilustrador Luis Royo y a la pintora Lina Vila como artista joven. El jueves 18 de diciembre de 2008, se entregaron los premios en el restaurante Wok.
III Premio Ahora de Artes Visuales
El Colectivo Ahora, tras la reunión el 9 de marzo de 2009, decidió otorgar por unanimidad el III Premio Ahora de Artes Visuales al pintor Enrique Trullenque a título póstumo, a la grabadora Maite Ubide, a Carmen Inchusta por sus actividades en el ámbito artístico, al fotógrafo Rafael Navarro Garralaga y a la escultora Susana Vacas como artista joven. El sábado 28 de marzo de 2009, se entregaron los premios en el restaurante El Serrablo. Desde el principio se había detectado que la entrega de premios por el Colectivo Ahora carecía de un orden coherente. Se decide que la presentación corresponda a la novelista y periodista Margarita Barbáchano. La diferencia, por orden y claridad, fue evidente.
IV Premio Ahora de Artes Visuales
Reunido el Colectivo Ahora decide, por unanimidad, conceder los premios al ceramista y pintor Andrés Galdeano a título póstumo, al pintor Paco Simón, al restaurador, pintor, escultor y diseñador gráfico Paco Rallo, al escultor Steve Gibson y al historiador y crítico de arte Manuel Sánchez Oms. El IV Premio Ahora de Artes Visuales se entrega el 26 de junio de 2009.
Cuatro ediciones del Premio Ahora de Artes Visuales son pocas para sacar conclusiones. Cabe sugerir la categoría y variedad de los premiados, que abarcan diferentes disciplinas artísticas, bajo la intención de añadir otras áreas íntimamente vinculadas con el arte. No olvidemos, al respecto, que el Premio es por unanimidad. En la entrega de cada Premio se ha evidenciado su éxito por el número de asistentes, hasta el punto que en muy rara ocasión se ha conseguido juntar a tantos artistas de muy diversas edades en un mismo acto. Queda claro el matiz de solidaridad y el interés de los artistas jóvenes por conocer a otros de generaciones anteriores.
Fotografías de Andrés Ferrer
Sorolla, pintor total
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