Quinita Fogué: Posos.

Papeles rasgados, cordones que se anudan, borbotones de lana o figuras estilizadas sobre soportes infinitos. Todos hablan del lenguaje creativo de una artista, que convierte sus experiencias en secuencias de una intensa narración plástica. Las piezas que se exhiben corresponden a los últimos 5 años de trabajo y constituyen una selección de las series realizadas durante este periodo de tiempo. Una revisión de los trabajos que permite ver los "posos", las huellas que la experiencia o las vivencias que han quedado  reflejadas en las obras.
Una exposición que plasma el interés por investigar sobre distintos soportes de Quinita Fogué. En su mayoría la base es el papel, sobre el que teje personajes y lugares. Sugerencias de ámbitos de textura abstracta que descubren puertas o ventanas,-una iconografía muy personal de la artista-, pero también es fundamental el espíritu del collage. Las piezas más antiguas están realizadas sobre radiografías. La parte visible de la caja soporta las luces que dejan ver el paisaje interno del cuerpo humano, sobre el que se recortan figuras de colores. Otras piezas hacen referencia a  “Posos”  dejados por viajes. Obras donde la erosión de los siglos ha perfilado los salientes rocosos de la Capadocia y ha dejado para la posteridad las pinturas de los moradores de esas cuevas. Cromatismos terrosos, negros, pero también amarillos con tintes dorados. Colores que recuerdan los pigmentos naturales con los que se pintaba sobre la roca.
Una exposición donde la figura humana adquiere protagonismo, un elemento que antes era muy residual. Los fondos de intenso colorido compiten con los personajes que se inscriben en su superficie. Formas siempre esbeltas y alargadas.  Mujeres y hombres de rasgos sintéticos que desafían a sus líneas anatómicas envueltas de color. Y también papeles de gran formato que aglutinan golpes de pincel. Caminos articulados en vertical, como jirones de una vida. Pintura vibrante, genuina, entrelazada con materias reales de lana, alfileres, sin olvidar recortes de papel. Además la muestra se completa con diversos libros de autor, también hay un pequeño biombo, marca-páginas, cajas o piedras pintadas. Pequeños divertimentos que sirven para demostrar que la creatividad no tiene límites.
La exposición se puede visitar hasta el 17 enero.


Joana Cera: Abandonar unas llaves, aceptar otras.

            Se ha cumplido en 2009 la VII edición de las Estancias Creativas de Albarracín y el espacio tradicional de exposiciones, la Torre de Doña Blanca, ha vuelto a tomar su protagonismo; al igual que había ocurrido en la VI edición el ámbito de trabajo se ha extendido desde la pintura a otras disciplinas artísticas, y sí en 2008 Ricardo Calero había aportadoatractivas esculturas e intervenciones por el casco antiguo de Albarracín, este año la creadora Joana Cera (Barcelona, 1966) lo expande a otros ámbitos, como es el delsonido. El apartado sonoro adquiere un papel indispensable que apoya y completa el discurso artístico contemporáneo, como podemos comprobar en las obras de artistas internacionales como: John Cage, Allan Kaprow y Yoko Ono; o nacionales como: Francés Torres, Eugènia Balcells, Concha Jerez y José Iges o Vega Ruiz y José Prieto, entre otros.
 
            Conocí a Joana Cera el verano de 1989 siendo ambos unos recién licenciados en Bellas Artes, participamos en la “Quinzena d´Art de Montesquiu´89 (QAM´89)”. Durante dos semanas compartimos experiencias bajo la dirección de profesionales del arte de la talla de: Eva Lootz, Gabriel o Xabela Vargas. Estaquincena nació de la mano de unas personas sensibles que querían unir el nombre de su pueblo al de un original acontecimiento artístico, su filosofía era la de <<compartir tiempo, espacio y trabajo>>, algo similar a lo que esta ocurriendo en Albarracín con las actividades de la Fundación Santa María, y mas concretamente con sus Estancias Creativas. En el QAM´89, en el taller de Eva Lootz, Joana Cera ya empezaba a buscar su personal mundo artístico, creo una obra en plomo y estaño “Dos horas sudando sin apenas movimiento”, planteando un juego dialéctico entre dos estructuras similares; y otra, donde la reflexión tenía lugar entre una silla, una bola de billar y una pieza de plomo colgada en la pared “A les deu i deu”; su preocupación por el paso del tiempo ya estaba presente en estas obras como ocurre en las que ha creado para Albarracín.    
            Dieciocho años más tarde, en la primavera de 2007, en Aragón pudimos descubrir una retrospectiva de su obra realizada entre 1996 y 2007, en la Galería Antonia Puyo de Zaragoza. En estas obras nos hablaba de su mundo interior de sus experiencias y de la lucha que mantiene para comunicárselas al espectador.
            En el año 2009 Joana Cera en las Estancias Creativas de Albarracín, ha creado una propuesta para la Torre Blanca articulada en torno a la verticalidad, las llaves y el paso del tiempo. El recorrido por la torre comienza con la numeración de la escalera exterior y continua por las escaleras interiores, con los dígitos del sistema decimal cuenta todos y cada uno de los peldaños de estas escaleras (subir/bajar),sumando 120azulejos numerados a mano en azul cobalto por Susana González, persona que ha efectuado la numeración de las casas de la ciudad.
            Una de las claves de la muestra son las llaves, “instrumentos ideados para el bloqueo o desbloqueo de una cerradura, llaves que todo lo abren o todo lo cierran”. En este trabajo hace un juego dialéctico con las llaves y las puertas. Cera en unos casos recoge llaves y las coloca directamente en la exposición: “Las llaves que me llevo”; o bien, las copia en terracota “La llave maestra de Albarracín” o “Llaves en barro de la Julianeta”; o bien, las interpreta en madera “La llave doble o llave de la vida”. Podemos hacer un paralelismo con la obra “Seguritas”, de Joan Fontcuberta (1955), magnífico artista visual que ha compaginado la creación artística con una labor teórica, critica e historiográfica de la fotografía y que esta presente en Albarracín, en su Museo con “Santa Inocencia” dentro del Proyecto Estancias Creativas de Fotografía 08-09. Fontcuberta expuso “Seguritas”, en Madrid, en la salas de la Fundación Telefónica en 2001, una obra donde las llaves jugaban un papel fundamental; para realizarla pidió llaves a diferentes personalidades con responsabilidad sobre la seguridad del estado español: José Maria Aznar, Presidente del Gobierno; Mariano Rajoy, Vicepresidente Primero del Gobierno y Ministro del Interior; Federico Trillo, Ministro de Defensa… etc.
            La otra clave/llave es el paso del tiempo que se manifiesta a través de tres elementos:
– uno, de maquinas dotadas de movimientos uniformes, que sirven para medirlo:, relojes: de arena, de agua (clepsidras) o de sol.
– Dos, de palabras, según Frederic Montornes ‑también conocidas como las llaves del mundo- en el catálogo de la exposición.
– Tres, de insectos. El día y la noche de Albarracín están representados por dos mariposas (insectos lepidópteros, que se caracterizan por el cromatismo de sus alas): la Erebia zapateri Obth. de hábitos diurnos, y la Graëllsia isabellae Grll. de costumbres nocturnas. La “Casa Crisálida” es el lugar donde habitan estas dos mariposas en la muestra, se trata de una pieza realizada con barro en bruto de Albarracín, una especie de Casa Julianeta (de las mariposas), morada temporal de los artistas durante las Estancias.La Erebia zapateri Obth. es una de las mariposas más representativas de la zona, por haber sido descubierta por primera vez en Albarracín, y estar dedicada a Bernardo Zapater, ilustre científico albarracinense, pionero de los estudios entomológicos en Aragón. En 2009, la Diputación de Teruel ha realizado una publicación sobre este autor “El Maestro Naturalista. D. Bernardo Zapater y Marconell. 1823-1907” obra de Carlos Vivancos Cirugeda y José Carrasquer Zamora. Las mariposas y otros insectos son un elemento recurrente en el arte contemporáneo, han sido ampliamente utilizados por los artistas. Ya en 1930, Kurt Schwitters introdujo una mariposa real en su obra “Maraak, Variación I” (Venecia, Colección Peggy Guggenheim) era un elemento más de sus collages, que le aportaron cromatismo y una atmósfera propia a sus “Merz”. En la década de los cincuenta, Jean Dubuffet creo una serie de collages con alas de mariposa que titulo “assemblages d´empreints” estas obras son el origen del arte del ensamblaje contemporáneo, de esta época es “payasge aux Aarhus” (1955), que podemos contemplar hasta el 25 de enero en el Museo Guggenheim de Bilbao. O más próximos a nosotros, Yoko Ono con su obra “Crickets” (1997-99) compuesta por grillos (insecto ortóptero cuyas alas o élitros al rozarse producen sonidos) capturados en diferentes ciudades del mundo y cuyo sonido agudo y monótono estaba presente en la muestra del Palacio de Sástago de Zaragoza en el año 2000. Bernardo Zapater también tiene dedicado un insecto ortóptero, el Ephippigerida zapateri Bol.

            El sonido es una de las aportaciones de la muestra. En el sótano de la torre, en penumbra, y con la tenue luz de un candil de hojalata donde se consume una vela “Sin título”, se escucha SO DINS (Sonido Dentro) pieza creada con el músico electrónico Justo Bagüeste, basada en el toque de tambor de Albarracín y las voces de sus intérpretes, grabada en la base interior de la torre de Doña Blanca, con los integrantes de la Asociación Cultural Amigos del Tambor y Bombo de Albarracín.


El pintor Pepe Cerdá en la Lonja, Zaragoza

      EL PINTOR PEPE CERDÁ EN LA LONJA

 

Exposición inaugurada el 8 de octubre, bajo el título Pepe Cerdá. El oficio de pintar, que ya venía anunciada con gran interés entre los ambientes artísticos. En una entrevista de Antón Castro, Heraldo de Aragón, 10 de octubre de 2009, el pintor afirma: por ahora, este es la exposición de mi vida. Aquí está mi memoria de pintor de caballitos de feria, de tiovivos. Aquí está el homenaje a mi padre. Además de alusiones a Marín Bagüés, ecos de Sorolla y la pintura del siglo XIX, tal como indica el entrevistador, su método de trabajo es el siguiente: Yo trabajo siempre del mismo modo: veo los paisajes, a mis vecinos, las naves o un puente. Y le tomo una buena foto con una buena cámara. Luego la llevo al ordenador y la pinto con Photoshop hasta que queda como la he visto al natural. La imprimo en una impresora muy grande, y luego pinto esa prueba al óleo, como si pintase al natural. Yo uso la tecnología y la reivindico, aunque no la exhibo. La ropa interior va por dentro, por fuera solo la lleva Supermán.

La exposición se divide en paisajes, urbanos o no, primeros planos de escaparates, retratos en ambientes concretos y retratos con la persona en un primer plano y medidas parecidas tipo pequeño formato.

El paisaje urbano, centrado en el tema sobre las ferias, tiene la virtud de que no figura el típico ambiente abarrotado de personas. Esta ausencia potencia que se centre en cada tiovivo, lo cual permite cierta profundidad en mostrar el tema. La estallante luz artificial, pese a estar aliviada por el negro del fondo o en un cuadro por diferentes planos, impide una especie de sosiego que posibilite el concepto arte. Todo se queda en un vibrante testimonio de la realidad. El pintor busca atrapar dicha realidad sin personas, con la intención de pretender mostrar un ambiente mágico como tal, en su esencia. Muy diferente es el cuadro Feria, de 2009, con dicho tema mediante un predominio de la noche y cuatro toques, suficiente para multiplicar un espacio mágico desde una palpitante soledad, como si todo un regocijo vivido hace horas se hubiera transformado en un predominio inquietante.

Sobre los cuadros Escaparate I y II, de 2009, nos sentimos incapaces de ser ni objetivos, pues dada nuestra predisposición hacia el equilibrio, que puede estar recargado hasta cierto punto, y el vacío, en ambos casos con infinitas complejidades, sentimos un natural y fuerte rechazo hacia ambas obras, como si fueran antagónicas con nuestro sentido del arte. Dos cuadros tan recargados que el rococó es el paraíso de la nada. Tan recargados, sin duda, que la vista no reposa, no puede ahondar, lo cual impidió que el pintor profundizase en tan cambiantes objetos. Más grave si miras cada cuadro mediante el típico barrido visual para sentir el conjunto, pues el resultado es una especie de borrachera incapaz de captar los dispares aromas emanantes desde el interior, que en una auténtica obra de arte siempre, pero siempre, afloran hacia el exterior para inundar el campo sensible individual.

Los paisajes están resueltos mediante los dos típicos planos paralelos a la base, como norma tierra y cielo, que se enriquecen, en ocasiones, a través de una carretera cual punto de fuga para obtener mayor variedad compositiva y profundidad general. Noche y día, atardecer y amanecer, sol y luna, nubes. Cierta intensidad con dosis espectaculares en algún cuadro. Todo para captar dispares sensaciones emanantes en gran número de cuadros, que poseen una especie de capacidad hipnótica para fijar cada mirada. Ni digamos la soledad, vía belleza circundante, en el cuadro Fumador pequeño, de 2009, con esa figura caminando por una carretera de tierra.

Entre las dos modalidades de retratos cabe sugerir que la correspondiente al entorno del pintor, en Villamayor (Zaragoza), adquiere mayor categoría, quizá porque se ha impregnado del ambiente y lo refleja con natural precisión. Naturalidad es lo que más se ajusta al conjunto de obras. Da lo mismo que el personaje esté en un tractor, que refleje el interior de un técnico en radio y televisión o el serígrafo en su meticuloso trabajo, que visto de perfil, medio oculto, es el maestro serígrafo Pepe Bofarull.

Los retratos de diferentes personajes, muchos amigos, tienen un similar tamaño y se caracterizan por el fondo casi monocolor como recurso para que destaque el retratado. Todos, sin excepción, son muy flojos, elementales. Produce la impresión de que, por las prisas, los ha realizado con demasiada rapidez. Retratos que nunca debió de exponerlos en La Lonja por simple respeto hacia sí mismo y a tan maravilloso espacio, pues son un simple reclamo para las personas desconocedoras del arte con la finalidad de futuros encargos. Dos ejemplos. En el retrato del escritor Félix Romeo ni de lejos ha captado su evidente personalidad, con un peso concreto en el rostro y un aire ¿nostálgico? El retrato Pepe Melero, de 2009, es el colmo de la imprecisión. Basta ver la anchura de la mano y el grosor de la muñeca, todo fuera de escala, que más bien parecen la zarpa de un gorila.

Repetimos que esta exposición, a Pepe Cerdá, se le ha venido encima por el peso de  La Lonja, también que la ha realizado con excesiva rapidez, desde luego los retratos de pequeño formato, como opinión muy personal que ni podemos demostrar, pero que se capta en el resultado de bastantes obras.

 

 

 

 

 

Exposición inaugurada el 8 de octubre, bajo el título Pepe Cerdá. El oficio de pintar, que ya venía anunciada con gran interés entre los ambientes artísticos. En una entrevista de Antón Castro, Heraldo de Aragón, 10 de octubre de 2009, el pintor afirma: por ahora, este es la exposición de mi vida. Aquí está mi memoria de pintor de caballitos de feria, de tiovivos. Aquí está el homenaje a mi padre. Además de alusiones a Marín Bagüés, ecos de Sorolla y la pintura del siglo XIX, tal como indica el entrevistador, su método de trabajo es el siguiente: Yo trabajo siempre del mismo modo: veo los paisajes, a mis vecinos, las naves o un puente. Y le tomo una buena foto con una buena cámara. Luego la llevo al ordenador y la pinto con Photoshop hasta que queda como la he visto al natural. La imprimo en una impresora muy grande, y luego pinto esa prueba al óleo, como si pintase al natural. Yo uso la tecnología y la reivindico, aunque no la exhibo. La ropa interior va por dentro, por fuera solo la lleva Supermán.

 

La exposición se divide en paisajes, urbanos o no, primeros planos de escaparates, retratos en ambientes concretos y retratos con la persona en un primer plano y medidas parecidas tipo pequeño formato.
El paisaje urbano, centrado en el tema sobre las ferias, tiene la virtud de que no figura el típico ambiente abarrotado de personas. Esta ausencia potencia que se centre en cada tiovivo, lo cual permite cierta profundidad en mostrar el tema. La estallante luz artificial, pese a estar aliviada por el negro del fondo o en un cuadro por diferentes planos, impide una especie de sosiego que posibilite el concepto arte. Todo se queda en un vibrante testimonio de la realidad. El pintor busca atrapar dicha realidad sin personas, con la intención de pretender mostrar un ambiente mágico como tal, en su esencia. Muy diferente es el cuadro Feria, de 2009, con dicho tema mediante un predominio de la noche y cuatro toques, suficiente para multiplicar un espacio mágico desde una palpitante soledad, como si todo un regocijo vivido hace horas se hubiera transformado en un predominio inquietante.
Sobre los cuadros Escaparate I y II, de 2009, nos sentimos incapaces de ser ni objetivos, pues dada nuestra predisposición hacia el equilibrio, que puede estar recargado hasta cierto punto, y el vacío, en ambos casos con infinitas complejidades, sentimos un natural y fuerte rechazo hacia ambas obras, como si fueran antagónicas con nuestro sentido del arte. Dos cuadros tan recargados que el rococó es el paraíso de la nada. Tan recargados, sin duda, que la vista no reposa, no puede ahondar, lo cual impidió que el pintor profundizase en tan cambiantes objetos. Más grave si miras cada cuadro mediante el típico barrido visual para sentir el conjunto, pues el resultado es una especie de borrachera incapaz de captar los dispares aromas emanantes desde el interior, que en una auténtica obra de arte siempre, pero siempre, afloran hacia el exterior para inundar el campo sensible individual.
Los paisajes están resueltos mediante los dos típicos planos paralelos a la base, como norma tierra y cielo, que se enriquecen, en ocasiones, a través de una carretera cual punto de fuga para obtener mayor variedad compositiva y profundidad general. Noche y día, atardecer y amanecer, sol y luna, nubes. Cierta intensidad con dosis espectaculares en algún cuadro. Todo para captar dispares sensaciones emanantes en gran número de cuadros, que poseen una especie de capacidad hipnótica para fijar cada mirada. Ni digamos la soledad, vía belleza circundante, en el cuadro Fumador pequeño, de 2009, con esa figura caminando por una carretera de tierra.
Entre las dos modalidades de retratos cabe sugerir que la correspondiente al entorno del pintor, en Villamayor (Zaragoza), adquiere mayor categoría, quizá porque se ha impregnado del ambiente y lo refleja con natural precisión. Naturalidad es lo que más se ajusta al conjunto de obras. Da lo mismo que el personaje esté en un tractor, que refleje el interior de un técnico en radio y televisión o el serígrafo en su meticuloso trabajo, que visto de perfil, medio oculto, es el maestro serígrafo Pepe Bofarull.
Los retratos de diferentes personajes, muchos amigos, tienen un similar tamaño y se caracterizan por el fondo casi monocolor como recurso para que destaque el retratado. Todos, sin excepción, son muy flojos, elementales. Produce la impresión de que, por las prisas, los ha realizado con demasiada rapidez. Retratos que nunca debió de exponer en La Lonja por simple respeto hacia sí mismo y a tan maravilloso espacio, pues son un simple reclamo para las personas desconocedoras del arte con la finalidad de futuros encargos. Dos ejemplos. En el retrato del escritor Félix Romeo ni de lejos ha captado su evidente personalidad, con un peso concreto en el rostro y un aire ¿nostálgico? El retrato Pepe Melero, de 2009, es el colmo de la imprecisión. Basta ver la anchura de la mano y el grosor de la muñeca, todo fuera de escala, que más bien parecen la zarpa de un gorila.
Repetimos que esta exposición, a Pepe Cerdá, se le ha venido encima por el peso de La Lonja, también que la ha realizado con excesiva rapidez, desde luego los retratos de pequeño formato, como opinión muy personal que ni podemos demostrar, pero que se capta en el resultado de bastantes obras.
 
 
 
 
 
 
 

 


Dibujos de Sonia Abraín

 
                       
Su última exposición individual en Zaragoza fue el año 1995, aunque es cierto que fuera de su ciudad ha exhibido dos veces en Málaga, año 1999, y una en Ronda, año 2003. Cuando de nuevo reside en Zaragoza, exhibe en una individual compartida junto con Cristina Beltrán y Helena López, en tiempos firmando como "Rayo de Luna", que se inaugura en la Asociación de Artistas Plásticos Goya-Aragón en marzo de 2009.

La presente exposición, titulada Cuadernos de Vida, se inaugura en el espacio Aki Se Pinta, estudio compartido entre varios pintores, justo el 9 de diciembre sólo con dibujos. Dibujos realizados en los años 1992, 1993, 2000 y 2006 a 2009, que tienen su réplica con los mismos temas pero sobre lienzo, tal como se pudo comprobar en la individual compartida ya citada, que en el caso de Sonia Abraín tenían como título general Gestar, Gestación, Madre, como clara alusión a su más o menos reciente maternidad. Dibujos con el negro dominante muy idóneos para llevarlos a cuadros, como así está haciendo, y que tienen en los títulos una de sus claves por orientación temática. Da igual el tema que aborde, como la maternidad vista desde un ángulo dramático, cierta violencia o la soledad humana con su correspondiente anonimato, pues lo importante se ofrece en la esquematización de cada figura, que puede retorcer y alcanzar, en ocasiones, muy altos niveles de un impecable expresionismo. A sumar el uso del hueco en rostros y otras zonas anatómicas, que amplían y fijan el ángulo temático con sorprendentes resultados formales. Dibujos que evocan a ensayos realizados con cierta rapidez partiendo de una idea específica vía sentimiento desde cambiantes vivencias. Quedamos a la espera de una exposición con cuadros.


Geometría móvil en la pintora Cristina Silván

 
La pintora Cristina Silván, nacida en Pamplona el año 1975, con residencia fija en Zaragoza, pertenece a la extraordinaria generación pictórica zaragozana del 2000. Ni sabemos las razones para que hayan surgido tal grupo de pintores con tanta entidad. Se puede sugerir que muchos han obtenido la Licenciatura en Bellas Artes, lo cual jamás garantiza que alguien sea un auténtico artista, y que muchos han obtenido importantes becas. Parten de una garantizada formación. Pintores figurativos y un tanto por ciento muy alto de abstractos.
Cristina Silván, el pasado 16 de noviembre, inauguró su exposición individual en la galería Antonia Puyó con obras de 2009, siempre mediante abstracciones geométricas ya desde exhibiciones anteriores, lo cual significa el predominio del color y la línea al servicio de un rigor formal afín a una creatividad sin medida, pues desliza todo un juego de calidades protagonizadas por una imaginación controlada para evitar todo exceso formal. Color y línea emergen como refinadas matrices conducentes a un resultado espectacular, siempre suavizado para evitar un protagonismo exclamativo gratuito del campo pictórico. Contención precisa. La línea, sin posibilidad de error, fluye con naturalidad, como si cada una dependiera de la otra, para así finalizar la obra con la exacta armonía general. Nada sobra. Punto muy primordial es el movimiento, salvo la instalación titulada Piezas – cubo, que traza cambiantes direcciones cual sugerencia de un mundo dinámico incontenible, como si el universo geométrico tuviera lazos con elementos científicos. Geometría dinámica lanzada por doquier, en una suerte de vitalidad muy lejos de cualquier matiz negativo enlazado con la vida humana. El color, del exclamativo al controlado, se rige por la ley que impide su exagerado predominio sobre el ámbito de la línea. Cuatro cuadros demuestran un refinamiento insólito resuelto mediante el color negro y el predominio de la línea dinámica que danza sin pausa. Se alude a N.S.N. I, II, III y IV, que tienen paralelismo formal con el gran dibujo Papel Construcciones. Veamos los cuatro cuadros. El cuadro está pintado con fondo negro mate y tan escasa capa matérica que permite ver el granulado del lienzo como rasgo de riqueza visual. Sobre dicho fondo negro incorpora todo un rosario de formas geométricas en color negro algo brillante, lo justo para captar su óptima visión sobre dicho fondo, pero ahora sin captarse el granulado del lienzo. Geometría oculta visualizada cuando se observa con máxima atención. Cuatro obras que simbolizan el máximo grado de movimiento y libertad geométrica, como si un motor de hidrógeno la moviera sin cesar hacia destinos impredecibles. Libertad de pensamiento al servicio de las formas, siempre con un lento ritmo de ejecución por las propias características de cada cuadro.

Si deducimos por su trayectoria artística, ya desde hace tiempo, estamos ante una pintora que nos reserva nuevas perspectivas pictóricas, dado que tiene una ambición artística comprobada, como si la palabra meta final ni existiera. Aquel dinamismo pictórico, el de Cristina Silván, lo tiene adherido en lo más profundo de su pensamiento, que traslada al exterior vía naturalidad con el gesto pictórico como único esfuerzo.


VI Premio Ahora de Artes Visuales

 
Premio, como es sabido, que se entrega en Zaragoza cada tres meses, siempre coincidiendo con los equinoccios y solsticios. Como novedad cabe indicar la incorporación al jurado del pintor Pedro J. Sanz, con lo cual el número de premiados suman seis. Jurado permanente que se completa con Paco Rallo, pintor y diseñador gráfico, José Luis Gamboa, pintor, Carmen Inchusta, diseñadora, Sergio Abraín, pintor, y Manuel Pérez-Lizano, historiador y crítico de arte. Asimismo, si antes, durante cinco ediciones, el premio era una plomada de carpintero, ahora es una escuadra, siempre con los correspondientes datos.
El acto de entrega de los premios, el viernes 18 de diciembre, se celebró en el muy amplio estudio del pintor Sergio Abraín, con la asistencia de unas setenta personas. Más que excelente y variada cena, gracias a la cocinera Marta Navarro como propietaria del Café Odeón, y presencia de numerosos artistas plásticos, como, por ejemplo, el pintor Miguel Mainar, la pintora Cristina Beltrán, el diseñador gráfico Manuel Estradera, la pintora Edrix Cruzado, el fotógrafo Antonio Ceruelo y Helena Santolaya, sin olvidar, por ejemplo, a Julio Álvarez Sotos, más que conocido galerista de Zaragoza especializado en fotografía, Jesús Pedro Lorente, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, Jaime Ángel Cañellas, director general de enseñanzas artísticas del Gobierno de Aragón, y Desirèe Orús, crítica de arte.
Dirijió la ceremonia la novelista Margarita Barbáchano, como norma en su justa medida y comentando las características de cada premiado. Cada premio lo entregó un miembro del jurado permanente. Premiados siguiendo el orden de entrega. A título póstumo el pintor surrealista Philip West, nacido en York (Inglaterra) el año 1949 y fallecido en Zaragoza el año 1997.  Entrega el premio Paco Rallo y lo recoge Julián Sebastián Edo. Premio que será entregado a la Fundación Eugenio Granell, Santiago de Compostela, en donde está depositada la obra pictórica de Philip West y su espléndida biblioteca especializada en surrealismo, la línea artística del pintor. La pintora y escultora Pilar Moré, nacida en Fraga (Huesca) el año 1940, con residencia fija en Zaragoza.  Entrega el premio Carmen Inchusta y lo recoge la artista. El pintor e ilustrador Germán Díez, nacido en La Almunia de Doña Godina (Zaragoza), el año 1965. Miembro fundador, en Zaragoza, del grupo Somatén Alvano, 1985 a 1986. Entrega el premio Pedro J. Sanz y lo recoge Adrián Gerona, que estudió Historia del Arte. El pintor y escritor Paco García Barcos, nacido en Zaragoza el año 1957. Entrega el premio José Luis Gamboa y lo recoge el artista. Uno de los premios, desde siempre, corresponde a un artista joven. Premio, por tanto, al pintor Javier Joven, nacido en Zaragoza el año 1976. El pintor resaltó la coincidencia de que uno de los premiados, el historiador y crítico de arte Ángel Azpeitia, fuera el que escribió su primera crítica de arte. Entrega el premio Sergio Abraín y lo recoge el artista. Uno de los premiados, como es sabido, corresponde a una persona dentro de otros enfoques relacionados con el arte, como puede ser historiador, crítico de arte o galerista. Premio a Ángel Azpeitia, nacido en Zaragoza el año 1933. Historiador, crítico de arte en el diario Heraldo de Aragón, catedrático de Historia del Arte en la Escuela de Arte y profesor de la Universidad de Zaragoza. Entrega el premio Manuel Pérez-Lizano y lo recoge el profesor, historiador y crítico de arte.
Tras la entrega de premios a destacar la excelente actuación de música flamenca, con guitarra, cantante y percusión. Asimismo, se puede indicar lo obvio, en el sentido de variadas tertulias o el hermoso encuentro con personas sin ver desde hace tiempo. Acto, tal como se comentaba en la prensa zaragozana de los años veinte y treinta para eventos artísticos de muy variada índole, que terminó a altas horas de la madrugada con la felicidad sin medida.  


Exposición homenaje a Nietzsche en el bar Bonanza, Zaragoza

 

Exposición basada, como el año pasado, en las lecturas dominantes del pintor y dibujante Manuel García Maya, propietario del bar Bonanza, en Zaragoza, y lugar de encuentro de poetas, artistas plásticos y personas de muy variada índole. Lecturas dominantes que algún año serán homenajes a grandes compositores, de los que García Maya es un gran conocedor. Este año, siempre durante la última quincena de diciembre, es un homenaje a Nietzsche, coincidiendo con el 165 aniversario de su nacimiento. Los expositores, diez artistas plásticos, son clientes del bar Bonanza y corresponden a Manuel García Maya, como artista fijo, el diseñador gráfico Manuel Estradera, el escultor Steve Gibson y los pintores Emilio Abanto, Fernando Cortés, Edrix Cruzado, Germán Díez, José Luis Lomillos, también diseñador gráfico, Fernando Moles y José María Blasco Valtueña. Durante el acto de inauguración, el 16 de diciembre, como comisario de la exposición pronunciamos unas muy breves palabras acompañadas por un brindis en memoria del pintor Emilio Abanto, fallecido en fechas recientes.

Mínimos comentarios sobre las obras exhibidas como testimonio de una idea impregnada por la amistad. Manuel EstraderaManuel García Maya optan por un retrato del filósofo en un primer plano sobre fondos neutros, mientras que Emilio Abanto participa con una obra lejos del tema por su penosa enfermedad, de ahí que tras su muerte la seleccionara su gran amigo Fernando Moles, el cual colabora con un sugerente collage de carácter simbólico y presencia de diferentes figuras. Si Steve Gibson muestra a Cristo crucificado, José Luis Lomillos tiene un cuadro titulado Super hombre, aquí en alemán, como clara sugerencia a uno de los temas tratados por el gran filósofo, que en la obra se evidencia mediante una figura que vive oprimida por muros con sugerencias carcelarias. José María Blasco Valtueña lleva un gran altavoz de época con frase incluida, que alude a tu imagen reflejada en el espejo situada al fondo. Si Fernando Cortés participa mediante un collage al servicio de una poderosa abstracción, con ecos destructivos por su expresividad, Germán Díez se inclina por una interesante obra con el hacha como fascinante protagonista de matiz amenazador. Edrix Cruzado, para concluir, cuelga un cuadro titulado Estrella de oro, como traducción de Zarathustra. Abstracción pintada en negro intenso y muy suaves vibraciones blancuzcas, mientras que en la parte inferior, lado izquierdo, pega una caja de plástico, en cuyo interior hay tiras de papel con letras como alusión a lo escrito por el filósofo.


Geometría vertical del pintor Víctor Solanas

Verticalidad y verticalidad, como si hacia arriba siguieran las bandas conducentes a otra galaxia y hacia abajo continuaran anhelando cualquier infierno. En la Sala CAI Barbasán se inaugura una muy buena exhibición, el 5 de noviembre, y catálogo que reproduce los cuadros con evidente injusticia. Ni siquiera figura un mínimo dato del pintor. Su familia es oriunda de Calatayud, pero nació en Tolosa (Guipuzca) el año 1977, aunque desde siempre vive en Zaragoza. Estamos ante un artista con 32 años, lo cual significa que pertenece a esta espléndida generación de pintores zaragozanos como, entre otros, Cristina Silván, Jesús Fraile, Javier Joven, María Enfedaque, Lina Vila y José Ramón Magallón Sicilia. En Zaragoza es, sin duda, lo que se podría definir como la generación del 2000.

Pinta con cintas plásticas adhesivas, como sustitutas de cualquier brocha o pincel. Da igual. El resultado son cuadros. La geometría euclidiana se caracteriza por bandas paralelas de la misma anchura e equidistantes entre sí. Víctor Solanas roza este enfoque geométrico, pues sus bandas son paralelas y verticales a la base, aunque su anchura varía para ofrecer una cambiante variedad formal, auténtica clave en su obra, pues tangamos en cuenta que no existen fondos que generen un mayor o menor espacio con temática a especificar. Todo, por tanto, se ofrece en un primer plano, lo cual equivale a un riesgo salvado por un espléndido y cambiante sentido del color, tan armónico, que multiplica el ámbito de las sutiles sensaciones ante una muy tenue vibración en cada obra. Bandas y bandas, como una obsesión lanzada desde cualquier ángulo, colores y colores, que tejen un indescriptible ir y venir de la mirada. A tener en cuenta el cuadro Image VII, de 2009, cuyas bandas se van estrechando desde los lados derecho e izquierdo, de modo que se juntan y obligan a ofrecer un bello punto de fuga y su correspondiente ámbito espacial. Rasgo, el punto de fuga, que sugiere una específica variedad en un futuro sin concretar. Queda por citar una obra con volumen que en la exposición estaba en suelo, como si fuera un mueble de forma cúbica, de manera que incorpora sus colores y bandas al servicio de un concepto escultórico. Obra que evidencia grandes posibilidades hacia el futuro, sobre todo si ofrece otras formas escultóricas.


La pintora Louisa Holecz

 
Su aclarador título, Beastlike (Bestia igual), obedece con exactitud a una magnífica exposición inundada de sinceridad, en una suerte de riesgo por los temas planteados, pues estamos ante singularidades auténticas del hombre y del animal, como si ambos sintieran con naturalidad lo que muchas veces se niega, se oculta, incluso se medio olvida para vivir con felicidad plana. La galería Zaragoza Gráfica, sin duda, ha acertado con la exposición de Louise Holecz, que ya daba señales de su valía en alguna colectiva.
El ámbito animal ofrece muestras precisas en obras como Hienas, 2009, con el apareamiento en un primer plano rodeado de una soledad amparada por el blancuzco y el negro para mostrar un preciso espacio. El rojo, que estalla por doquier, fecunda el intachable tono salvaje como única salida de vida natural, mientras que la inexistente paz se vivifica con el acto natural de la copulación. En Retrato de Perro, 2009, estamos ante el primer plano de la cabeza de un perro, que mira obsesivo, inmóvil, quizá pidiendo ayuda con angustia ante el peligro mortal, de manera que su desfigurada cabeza arrastra sin piedad el rojo sangre que mana incesante.
El título Dark Room (Sala Oscura), 2009, marca con señales precisas la generalizada sensación de un espacio tan oculto que dificulta, al principio, su diáfano entendimiento. Dicho espacio es la clave. Atmósfera enigmática, misteriosa, agresiva por su condición velada con esos rojos oscuros, símbolo de violencia, y esos negros que la potencian. En el lado superior izquierdo se representa una salvaje figura humana corpulenta, quizá mezcla de hombre y de animal, que ordena a su perro la agresión a una curiosa figura femenina de perfil. Curiosa porque va ataviada con elegancia fuera de época, como contraste entre el ámbito circundante y su delicadeza. La cabeza, casi invisible, gira hacia el perro y el brazo se eleva con inútil gesto de protección. Obra contundente.
Los rostros humanos, tipo Cabeza II y Trago, ambos de 2009, son la confirmación de algunos hombres abocados a condiciones y sentimientos primarios, como si su implícito pensamiento respirara atado, siempre conducente hacia la ubicación inhumana sin posibilidad de retorno. ¿Y el cuadro Autorretrato?, 2009. Se muestra, en tonos rojizos como signo violento, desde debajo de los senos hasta el nacimiento del cuello. El seno izquierdo es rasgado, agredido, por una salvaje mano mutiladora. ¿De quién es la mano?: ¿De la pintora? ¿De otra persona? Pues da la casualidad que si toda mujer es sagrada, pero toda, más todavía los senos, justo por belleza, infinita capacidad erótica e insustituible alimento cuando nacemos.

Cualquiera que conozca a la pintora Louisa Holecz capta que es delicada, inteligente, de cuerpo tembloroso, con estilo, incapaz de un gesto negativo. Con estas características, ¿de dónde escupe tales temas pictóricos? Al parecer tiene en su interior una revolución crítica encauzada hacia temas que acepta y que repudia, como si transpirara asombrada una realidad vital que nunca vive indiferente. Reacciones con peso artístico.


El legado póstumo de Agustín Querol: su estudio madrileño, su museo no realizado ni en Madrid ni en Tortosa

Cuando, en la cúspide de su fama, murió el escultor Agustín Querol el 14 de diciembre de 1909 pareció que su obra iba a ser punto de referencia de la escultura española y transmitida de generación en generación, sin embargo, el destino fue muy distinto.

En su estudio se formaron muchos artistas, algunos que siguieron la huella queroliana como Manuel González, Jacinto Higueras, José Bastida y Fernández de Espina, Rodrigo de Figueroa y Torres, Marqués de Tovar, Jacinto Hegeseras, Lorenzo Ridanza, Domingo Gutiérrez, José Martínez Banciela, Lorenzo Riduara, André Ridaura, María Siclo, Luis Pardo, María Rich, José Vega Cruces, Lorenzo Collaut Valera, dos hijos de su maestro Victor Cerveto Bestratén, allá en Tortosa, Victor Cerveto y Riva y José Cerveto y Riva.
Junto a estos hubo dos artistas de Hispanoamérica: José María Larrazábal, natural de La Habana, Cuba, y, Francisca de Roda, de Guatemala.
También frecuentaron el estudio de Querol dos artistas que, luego, serían representativos de la vanguardia escultórica, no sólo española, sino mundial, uno, Pablo Gargallo que: "de 1900 a 1907, cuando realiza su primera obra de metal en París, su obra es todavía titubeante y desorientada" (Trueba, 1985: 34). El otro José de Creft, del que, la historiadora del arte Josefina Alix Trueba especifica que: "… no aguanta allí mucho tiempo, no soporta aquel ambiente de escultura casi industrial y académica y enseguida abandona para dedicarse algún tiempo al aprendizaje del dibujo" (Trueba, 1985: 149).
El taller-estudio de Querol, fue además, de centro de reunión cultural, paso obligado para todo artista nobel, y sus enseñanzas o aportaciones, fueron, en un primer momento, aprendizaje obligado. Si Querol era el maestro del eclecticismo escultórico, ello suponía enseñar a sus discípulos todos los estilos que él había aprendido y asimilado, por el que no era posible seguir y como apunta en sus escritos seguir por otros caminos estéticos. Prueba de ello es que en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1910, un año después de la muerte de Querol, fueron premiados José Clará, y Angel Ferrant.

En estas circunstancias y para generaciones posteriores era fundamental que su casa-estudio junto con sus obras, tal y como era el deseo de Querol, se conservase para la posteridad y para ello, convertirla en Museo. En los primeros momentos se consideró la posibilidad de musealizar dicho inmueble, sito en el Paseo del Cisne (hoy Avda. Eduardo Dato). Posteriormente sus familiares decidieron trasladar la obra de Querol a Tortosa y fundar allí el correspondiente museo tal  como indicaba un artículo titulado "La obra de Querol" en El día de Tortosa: "Un  telegrama  que publica El Noticiero de Barcelona de anoche, dice que nuestros particulares amigos D. Federico Fernández y D. Pedro Mayor, hermanos  políticos de nuestro Querol, protestan de lo dicho por la Epoca, suponiendo que iban a sacar a subasta las obras que nuestro afamado escultor tenía pendientes. Añade el despacho, que con dichas obras se formará un museo en Tortosa" (18 de diciembre de 1909, nº 8.415, sin paginar).

La noticia viene corroborada poco después por el mismo diario en otro artículo que lleva por título "Museo Querol": "El estudio que el escultor Querol, tenía en Madrid, en la calle del Cisne, será convertido en museo, en el que figurarán no sólo sus grandes obras, sino cuantos objetos le pertenecieron en vida. La obra de Querol podrá ser admirada dentro de breve plazo por el público, pues la familia del escultor, piensa, aún conservándolas como reliquia, dejar libre acceso al museo, a los que lo soliciten" (20 de diciembre de 1909, nº 8.416, sin paginar).

El Ayuntamiento de Tortosa reunido en Sesión Plenaria el día 24 de julio de 1918 acordó erigirle un monumento y que el autor del mismo sería, cómo no, otro escultor tortosino: José Cerveto y Riva; con ocasión de lo cual se daban a conocer las obras de Querol con destino al Museo que habría de ubicarse en su ciudad natal (Ver anexo).

Sin embargo, en nada quedó el intento de crear un museo en Tortosa, porque al desaparecer sus familiares, el desinterés y la negligencia ocasionaron que lo que pudo ser uno de los primeros intentos en España de constituir un museo monográfico dedicado a un artista se malograse. En un principio se hizo cargo de su estudio-museo su discípulo Victor Cerveto, pero pronto escasearon los apoyos, pareciendo que ya no tuviera interés social la obra del maestro, como bien ha señalado un estudioso (Pereira, 1987: 1-7):

"A los pocos años arreciarían las críticas contra su obra, contra su arte y contra él mismo. Ya durante su vida, al lado del elogio incondicional, había podido escuchar Querol la burla malévola y punzante, así como el desdén ofensivo. Y sería este el que prevalecería después de su muerte, calificándose de mera producción industrial, denominando su fama a un fenómemo más psicológico que artístico.
Trascurridos tres lustros el museo se había abandonado, y su obra escultórica repartida, era olvidada, menospreciada y hasta arrinconada en paseos y plazas, o inclusive, amenzada por alguna reforma urbanística promovida estas secuelas tardías de la City Efficent de entreguerras reavivadas en el período desarrollista de los sesenta y primeros setenta… ".

 

 Más tarde hubo que sumar las destrucciones debidas a los avatares de la Guerra Civil. Durante la posguerra tampoco prosperaron los intentos de  su hija  Silvia (cuando murió su padre, estaba educándose en un colegio de Bélgica), que escribió al Alcalde de Tortosa Esteban Albacar, poniendo a disposición de Tortosa las obras de su padre, pero todo ello sin  respuesta alguna. Con ello se perdió el legado dejado por una de las figuras claves de toda la Escultura Española  Contemporánea.
               

ANEXO:Acta del Ayuntamiento de Tortosa. Tortosa 18-VII-1918, pp. 124-125

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