Exposición de Luis Eduardo Aute en el Centro de Historia, Zaragoza
Muestra internacional de humor gráfico en el Vicerrectorado del campus de Teruel
El Museo de Arte Público de La Castellana.
| Sempere: Móvil | Chillida: Lugar de Encuentros III (con armarito de folletos) |
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| Danza "Densidad, aceite y piedra" el Día de los Museos, 2006 | Intervención programada por "Madrid Abierto" durante ARCO 2006 |
Desde 2004 viene funcionando una actividad-taller organizada por la Junta municipal del barrio de Salamanca, con el objetivo de difundir el arte contemporáneo entre los más jóvenes a través de los centros educativos del distrito. A principios de 2005, la Junta de Chamartín se implicó también en este proyecto y lo incorporó a las actividades formativas de los centros escolares de su distrito. Esta actividad- taller, pensada para alumnos de 3º y 4º de ESO –de catorce y quince años- se propone iniciar a los alumnos en el arte contemporáneo, fomentar su capacidad de observación y deducción a la hora de enfrentarse a una obra de arte moderno, difundir el conocimiento del patrimonio cultural contemporáneo de la ciudad y eliminar lo antes posible los prejuicios por desconocimiento de este arte. El Museo de La Castellana permite conocer la escultura sin barreras disuasorias, entender mejor el arte contemporáneo y enseñar algunas de las corrientes museológicas del siglo XX. La actividad se compone de una visita guiada y una parte práctica en la modalidad de taller, que se imparte en el centro escolar, experimentando con nuevas técnicas y materiales lo que se ha contemplado en la visita guiada.
Nueva Junta Directiva de AACA.
En la asamblea general extraordinaria celebrada la tarde del día 13 de enero de 2010 en el Depto de Hª del Arte de la Univ. de Zaragoza, se decidió por unanimidad de todos los socios presentes votar la única candidatura presentada para la renovación de la Junta Directiva de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, formada por las siguientes personas:
-Presidente: Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
-Vicepresidenta: Desirée ORÚS CASADO
-Tesorero: Fernando ALVIRA BANZO
-Vocales: Ana PUYOL LOSCERTALES y Manuel SÁNCHEZ OMS
-Secretario: Jesús Pedro LORENTE LORENTE
Una de las primeras actividades realizadas por la nueva Junta ha sido informar de sus componentes al Registro General de Asociaciones de la Comunidad Autónoma de Aragón, así como depositar una copia de los nuevos estatutos, aprobados en la Asamblea General Extraordinaria del pasado 2 de diciembre de 2009, adaptados a la Ley Orgánica 1/2002 de 22 de marzo. A continuación se ofrece aquí copia íntegra de su articulado.
Estatutos de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte (AACA)
TÍTULO I PERSONALIDAD Y FUNCIONES DE LA AACA
CAPÍTULO 1. DE LA ASOCIACIÓN
Artículo 1.º Denominación. La Asociación Aragonesa de Críticos de Arte (AACA), constituida como asociación de profesionales de la crítica de arte en Aragón, ha sido fundada en Huesca el 28 de junio de 1986, y se regirá por los presentes estatutos, acogiéndose al régimen jurídico de la Ley 1/2002, de 22 de marzo, o reglamentación que la sustituya.
Artículo 2.º Integración. La AACA se integra en la Asociación Española de Críticos de Arte y, por su medio, en la Asociación Internacional de Críticos de Arte, de acuerdo con sus respectivos estatutos.
Artículo 3.º Domicilio. Se establece su domicilio social en Zaragoza, Avenida de las Torres, 27, 10 D, mientras la Asamblea General no determine su cambio a otro lugar.
Artículo 4.º Duración. La AACA tendrá duración indefinida, pudiendo disolverse por acuerdo de una asamblea general extraordinaria convocada a tal fin y por mayoría de sus asociados.
Artículo 5.º Ámbito. La AACA desarrollará su actividad en todo el territorio de la Comunidad Autónoma de Aragón.
Artículo 6.º Fines. Serán sus fines:
a) La defensa profesional de la crítica de arte en la Comunidad Autónoma de Aragón.
b) La promoción de la investigación crítica y de la información artística.
c) El fomento del desarrollo y conservación del patrimonio artístico de Aragón.
d) La relación con otras asociaciones de similares objetivos en las distintas comunidades autónomas de España.
Artículo 7.º Actividades. Cuentan entre sus actividades las siguientes:
a) Ejercer cuantas tareas de su competencia le sean encomendadas por las administraciones públicas.
b) Organizar actividades y servicios comunes de interés para los asociados, de carácter profesional, formativo, cultural, asistencial y de previsión, y otros análogos, proveyendo el sostenimiento económico mediante los medios necesarios.
c) Organizar, en su caso, cursos y seminarios para la formación profesional y continuada de los críticos de arte.
d) Concesión de premios y ayudas para actuaciones de carácter profesional.
e) Cuantas otras actividades redunden en beneficio de los intereses profesionales de los críticos de arte.
CAPÍTULO 2. DE LOS SOCIOS
Artículo 8.º Definición del asociado. Podrán ser miembros de la AACA:
a) Quienes se dediquen de una manera activa a desarrollar en Aragón la crítica de arte en los medios de comunicación social; o
b) quienes desarrollen una actividad regular a través de cursos, conferencias, artículos, publicaciones y textos dedicados a la investigación del arte; o
c) quienes desempeñen en instituciones públicas o privadas alguna función profesional de conservación, difusión y promoción de la obra artística.
Artículo 9.º Requisitos. Son requisitos para ser miembro de la AACA:
a) Ser mayor de edad, aragonés o residente en Aragón.
b) Estar en posesión de un título superior o equivalente; o ejercer la crítica de arte de manera habitual en un medio de comunicación social, a excepción de galeristas, marchantes y publicitarios.
c) Solicitar el ingreso avalado por dos miembros de la AACA.
d) Hacer efectiva la cuota de ingreso y la del año en curso.
Artículo 10.º Derechos. Los socios tendrán los siguientes derechos:
1.º Participar de las actividades de la Asociación.
2.º Ejercitar personalmente o por delegación legal los derechos de voz y voto en la asamblea general.
3.º Ser elegido miembro de la junta directiva.
4.º Poseer un ejemplar de estos estatutos y una tarjeta acreditativa como socio.
5.º Integrarse en la Asociación Española de Críticos de Arte y, por su medio, con las formalidades prescritas, en la Asociación Internacional de Críticos de Arte.
6.º Contar con el apoyo de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte en las situaciones en las que se requiera el mismo para la protección o defensa del ejercicio profesional.
Artículo 11.º Deberes. Los socios tendrán las siguientes obligaciones:
1.º Asistir a la reunión de la asamblea general.
2.º Aceptar los presentes estatutos y el reglamento y acuerdos adoptados válidamente por la asamblea general y junta directiva.
3.º Abonar las cuotas correspondientes, ordinarias y extraordinarias.
4.º Cumplir las normas deontológicas profesionales.
Artículo 12.º Pérdida de la cualidad de socio. La condición de miembros de la AACA se perderá:
a) Por renuncia voluntaria, expresada por escrito y remitida al presidente o secretario de la AACA, a la que se acompañará el carné de miembro de la Asociación;
b) Por dejar de cumplir las obligaciones estatutarias que específicamente correspondan, siempre que haya sido advertido previamente por la junta directiva:
c) Por desobediencia grave y pública a los acuerdos de la asamblea general o de la junta directiva,
d) Por ofensa grave o pública a otro miembro de la Asociación.
e) Se producirá la baja automática de los asociados en caso de no satisfacer la anualidad completa de las cuotas establecidas.
La exclusión de cualquier miembro de la AACA deberá ser refrendada, a propuesta de la junta directiva, por la asamblea general extraordinaria.
TÍTULO II ÓRGANOS DIRECTIVOS Y FORMA DE ADMINISTRACIÓN
CAPÍTULO 3. ÓRGANOS DIRECTIVOS
Artículo 13.º. Órganos. La dirección y administración de la Asociación serán ejercidas por el presidente, la junta directiva y la asamblea general.
SECCIÓN 3.1. ASAMBLEAS
Artículo 14.º Asamblea general. La asamblea general, integrada por todos los asociados, será el órgano supremo de la AACA, siendo ésta de dos clases: ordinaria y extraordinaria.
Artículo 15.º Asamblea general ordinaria. Los fines de la asamblea general ordinaria son los siguientes:
1.º Estudio y aprobación, en su caso, de la gestión social anual de la AACA.
2.º Estudio y aprobación, en su caso, del ejercicio económico anterior.
3. º Aprobación de los presupuestos y cuotas del ejercicio correspondiente.
La asamblea general ordinaria se reunirá obligatoriamente dentro del primer trimestre de cada año.
Artículo 16. º Asamblea general extraordinaria. La asamblea general extraordinaria se reunirá:
a) Cuando así lo exijan las disposiciones vigentes;
b) Cuando lo acuerde la junta directiva;
c) A solicitud escrita que firmen una tercera parte de los asociados;
d) En todo caso, se reunirá para conocer sobre las siguientes materias:
1.º Disposición, gravamen, enajenación y compra de bienes.
2.º Nombramiento de la junta directiva o su presidente.
3.º Dimisión de la junta directiva o su presidente.
4.º Aprobación de gastos imprevistos, pudiendo delegar esta función en la persona del presidente de una manera total o parcial.
5.º Solicitar declaración de utilidad pública.
6.º Modificar estatutos.
7.º Disolución de la Asociación.
Artículo 17.º Convocatorias. Las convocatorias de las asambleas generales, ordinarias y extraordinarias, se harán por escrito, expresando lugar, fecha, hora de reunión y orden del día. Entre la convocatoria y el día señalado para la celebración de la asamblea habrá de mediar, al menos, siete días.
Se celebrará a la hora previamente fijada en la convocatoria, si concurren la mitad más uno de los miembros, y en segunda convocatoria, media hora después, cualquiera que sea el número de asistentes.
Artículo 18.º Acuerdos. Los acuerdos de las asambleas generales se adoptarán por mayoría simple de votos. No obstante, en primera convocatoria será necesario el voto favorable de las dos terceras partes de los asociados presentes, o representados especialmente para cada asamblea por escrito.
Artículo 19.º Presidencia y dirección. La dirección de los debates en las asambleas generales estará a cargo del presidente de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, asistido por el secretario. En aquellas asambleas generales en que haya de elegirse nueva junta directiva, la presidencia podrá estar asistida por tres miembros nombrados por la asamblea general.
Artículo 20.º Votaciones. Las votaciones, decididas por la junta directiva, salvo veto en contra de un tercio de los socios presentes serán:
a) Por aclamación.
b) Nominalmente.
c) Secretas.
d) A mano alzada.
SECCIÓN 3.2. JUNTA DIRECTIVA
Artículo 21.º Junta Directiva. Componen la Junta Directiva:
1.º Un presidente.
2.º Un vicepresidente.
3.º Un secretario.
4.º Un tesorero.
5.º Dos vocales.
Todos ellos nombrados por la asamblea general.
Artículo 22.º Nombramiento. El presidente será elegido por la asamblea general extraordinaria convocada a tal fin, por un período de tres años, renovables por una sola vez consecutiva.
El resto de los componentes de la junta directiva serán corroborados por la asamblea general extraordinaria por tres años, pudiendo ser reelegidos cuantas convocatorias se presenten.
La asamblea general podrá revocar los cargos antes del tiempo fijado por motivos extraordinarios.
Artículo 23.º Vacantes. La provisión temporal de las vacantes se realizará del modo siguiente:
El presidente, por el vicepresidente.
El secretario y el tesorero, por los vocales según el orden que les corresponde.
Artículo 24.º Elecciones. El proceso electoral se abrirá treinta días antes del cumplimiento del mandato de la junta directiva, y antes de quince días en caso de dimisión de la misma.
El secretario comunicará, por escrito, tal circunstancia a todos los asociados.
El plazo de presentación de candidaturas será de 20 días.
Estas deberán ser completas y cerradas, y remitidas por correo certificado al secretario de la AACA.
Transcurridos ocho días, finalizado el plazo de presentación de candidaturas, el presidente, o quien haga sus veces, convocará asamblea general extraordinaria para celebrar las elecciones, acompañando a la convocatoria relación de las candidaturas y documentos precisos para la votación.
Artículo 25.º Votaciones. La votación para la elección de la
junta directiva podrá ser:
a) Personal.
b) Por correo certificado dirigido al secretario.
El voto para las elecciones de la junta no podrá ser delegado. La mesa estará presidida por el presidente de la AACA, asistido por el secretario y los asociados elegidos por la asamblea general.
Las impugnaciones, si las hubiere, se presentarán en la propia mesa electoral. En este supuesto será la asamblea general quien detente el poder decisorio.
Artículo 26.º Facultades. Las facultades de la junta directiva son las siguientes:
a) Programar y dirigir las actividades sociales de la AACA.
b) Llevar la gestión administrativa de la misma y someter a la aprobación de la asamblea el presupuesto anual de ingresos y gastos, así como el estado de cuentas y la memoria del año anterior.
c) Estudiar las solicitudes y decidir la admisión de los nuevos socios.
Artículo 27.º Reuniones La junta directiva celebrará sesiones cuantas veces lo determine su presidente, a iniciativa propia o de cualquiera de los miembros.
Artículo 28.º Acuerdos Para que la junta directiva pueda adoptar válidamente acuerdos, será necesaria la concurrencia, al menos, de la mitad de los miembros. Los acuerdos se adoptarán por mayoría simple.
Artículo 29.º El presidente. El presidente de la AACA asume la representación legal de la misma en todos los actos que hagan referencia a su objeto y fines, ejecutando los acuerdos adoptados por la junta directiva y la asamblea general y presidiendo las reuniones de ambas.
El presidente, además de las facultades señaladas, tendrá las siguientes:
a) Convocar, dirigir y levantar las sesiones de la junta directiva y de la asamblea general.
b) Proponer el plan de actividades de la AACA.
c) Ordenar los pagos acordados válidamente por la asamblea general.
Artículo 30.º El secretario. El secretario recibirá y tramitará las solicitudes de ingreso de los nuevos socios, llevará el fichero y el libro de registro de los asociados, realizará los trabajos administrativos y de la Asociación, y levantará acta de las sesiones de la junta directiva y de las asambleas en el correspondiente libro.
Incumbe al secretario velar por el cumplimiento de las disposiciones legales vigentes en materia de asociaciones, el archivo y custodia de la documentación oficial; cursar al Gobierno de Aragón o al organismo a quien corresponda las comunicaciones sobre designación de la junta directiva, celebración de asambleas generales, cambio de domicilio, formalización del estado de cuentas y aprobación de los presupuestos, confección del orden del día de las juntas y asambleas, convocatoria de las mismas, cuidado de los libros de registro necesarios, custodia del sello y documentos de la Asociación y expedición de carnés a los asociados, autorizados con la firma del presidente.
Artículo 31.º El tesorero. El tesorero recaudará y custodiará los fondos pertenecientes a la Asociación, pago de cuotas de los asociados, beneficios obtenidos por publicaciones o actos promovidos por la Asociación y demás bienes o derechos adquiridos por la misma.
Dará cumplimiento a las órdenes de pago que expida el presidente, previa aprobación, en su día, por la asamblea general. Dirigirá la contabilidad de la Asociación, tomará razón y llevará de los ingresos y gastos sociales, interviniendo en todas las operaciones económicas. Formalizará el presupuesto general de ingresos y gastos, así como el estado de cuentas del período anterior, que deberán ser presentadas a la junta directiva para que ésta los eleve a la asamblea general. Dará cuenta a la junta directiva de los asociados que adeuden más de un año de cuota.
Artículo 32.º El vicepresidente. Sustituirá al presidente en los casos de ausencia, enfermedad o vacante, con las mismas atribuciones y facultades que éste.
Artículo 33.º Los vocales. Sustituirán al secretario o al tesorero, por necesidad probada, o asumirán cualquier otra función que establezca la junta directiva.
Incumbe, además, a cada uno de los componentes de la junta directiva, con independencia de los deberes propios de su cargo, las obligaciones que nazcan de las delegaciones o comisiones que la junta pueda recomendarles.
Artículo 34.º Personal auxiliar. El personal auxiliar de secretaría, si lo hubiere, será nombrado por la junta directiva, que acordará, además, su retribución.
TÍTULO III RÉGIMEN ECONÓMICO
CAPÍTULO 4. PATRIMONIO FUNDACIONAL. PRESUPUESTO ANUAL. RECURSOS ECONÓMICOS
Artículo 35.º Patrimonio y Presupuesto. La AACA carece de patrimonio al constituirse. Todos los bienes de la AACA figurarán inventariados.
El presupuesto anual no excederá de 6.000 € y la fecha de cierre de cada ejercicio será el 26 de diciembre. Las cuentas de la asociación se aprobarán anualmente por la Asamblea General.
La asociación dispondrá de una relación actualizada de sus asociados, llevará una contabilidad conforme a las normas específicas de aplicación, que permita obtener la imagen fiel del patrimonio, del resultado y de la situación financiera de la entidad, así como las actividades realizadas, efectuar un inventario de sus bienes y recoger en un libro las actas de las reuniones de sus órganos de gobierno y representación. Los asociados podrán acceder a toda esa documentación, a través de los órganos de representación, en los términos previstos en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal.
Artículo 36.º Recursos. Los recursos económicos para las actividades sociales serán las siguientes:
a) Cuotas periódicas y de ingreso de los socios.
b) Los que procedan de bienes y derechos que les correspondan, así como subvenciones, legados y documentaciones que la AACA pueda y decida legalmente recibir.
c) Ingresos que se obtengan mediante publicaciones, estudios y otras actividades que acuerde la junta directiva o la asamblea general.
d) Intereses que produzcan los propios ingresos.
CAPÍTULO 5. DISOLUCIÓN
Artículo 37.º Disolución. La asamblea general extraordinaria que, en su caso, acordare la disolución de la AACA, nombrará una comisión liquidadora, compuesta por cinco miembros que se harán cargo de los fondos existentes, para satisfacer las obligaciones pendientes, entregando el remanente, si lo hubiere, a una entidad española legalmente constituida que se dedique a fines análogos.
Ni arte en movimiento ni cine
Una secuencia, ‘The Fifty Faces of Juliet’ por Man Ray
Man Ray conoce a la bailarina Juliet Browner (1912-1991) en 1940, recién llegado, junto a tantos otros, a ese lejano exilio involuntario en Estados Unidos, a raíz de los acontecimientos que acompañaban en Europa a la devastación provocada por la Segunda Guerra Mundial. Cuando los nazis ocuparon París, el ambiente se hizo irrespirable para quienes, como Man Ray, tenían alguna filiación judía. Así, a pesar de esperar hasta el límite de lo seguro, el americano acabó huyendo a Portugal, y de ahí a Nueva York, para establecerse finalmente en California, en Hollywood, la meca del cine, donde se dedicó a pintar y a mantenerse por medio de la fotografía de estudio y de celebridades.
En 1946 se casaron en una doble ceremonia que emparejó también a Max Ernst y a Dorothea Tanning. Los Man Ray estuvieron juntos durante treinta años, hasta que el artista fallece, en 1976.
Las intensas décadas durante las cuales el artista y la bailarina y modelo permanecieron juntos, dieron lugar a interesantes colaboraciones, pues ella fue más que una musa para el polifacético creador. Juliet fue improvisada actriz en sus películas, compañera incansable, modelo para sus fotografías y su obra plástica, y la belleza especial que casaba a la perfección en las casas-estudio-taller que compartieron en ambos continentes, en Hollywood y en París.
De entre todo ello, el Lu.C.C.A (Lucca Center of Contemporary Art), ubicado en Lucca, una bella localidad emplazada en plena Toscana, ha exhibido desde el pasado 13 de septiembre hasta el 6 de diciembre, una buena representación de esa óptima simbiosis, materializada en un compendio de cincuenta fotografías, cincuenta retratos que Man Ray realiza a Juliet entre 1941 y 1955.
La muestra se sitúa en el marco del festival LUCCAdigitalPHOTOfest, que aconteció en la ciudad desde el 14 de noviembre al 8 de diciembre de 2009 y que reunió muestras de artistas de la talla de Richard Avedon o Man Ray, junto a muchos otros de idiosincrasia diversa.
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Juliet Man Ray (1948, Man Ray, vintage print)
Sobre todo, ésta ha sido una oportunidad valiosa para admirar la estupenda calidad de las tiradas vintage que se han colgado en las paredes de éste que se quiere distinguir como “the living museum” (el museo vivo), según recogen en su slogan, ya que aglutinan las tendencias más diversas del arte contemporáneo, incluidas las propuestas más recientes, a la par que su espacio se define por su dinamismo y juventud en todos los aspectos. La muestra ha sido comisariada por Janus, uno de los máximos conocedores de la obra del artista americano, y por el propio director de Centro, Maurizio Vanni.
Los retratos de Juliet forman un corpus heterogéneo en cuanto a tamaños, técnicas, estilos y apariencias, desde el retrato más “al uso”, entendiendo con ello en Man Ray lo técnicamente excepcional y más codificado en cuanto a los cánones del género, hasta aquéllas iniciativas más experimentales en el registro técnico -que, sin embargo, seguirán siendo igualmente excepcionales-, y menos sistemáticas en la apariencia. Muchas de las técnicas que distinguen la producción del artista se pueden catalogar aquí, desde la solarización hasta el coloreado manual del negativo y del soporte, pasando por las más distintas caracterizaciones de su musa en las condiciones más dispares.
Y, después de toda esta “manipulación”, análisis, observación minuciosa acompañada de adiciones, sustracciones, apacible e insinuante intromisión en cada vértice de la musa, Man Ray deja que ésta permanezca igual de inasible, pero igual de sugerente para la mente del artista, que no ha dejado de reinventarla por el simple placer de redescubrirla, una vez más.
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Juliet Man Ray (1942, Man Ray, vintage print)
Celebración (elogio) de la escritura.
La Cámara de Comercio de Teruel inauguró en su Sala de Exposiciones el pasado 12 de noviembre (de 2009) “El universo y otras creaciones recientes”. Se trata de obras de pequeño formato realizadas por el artista Gonzalo Tena desde octubre de 2008 a noviembre de 2009, que invitan a una contemplación pausada y profunda. Esta exposición esta dividida en tres series que se distribuyen por los tres niveles que tiene este espacio expositivo. Es de agradecer la labor que lleva realizando la Fundación Teruel Siglo XXI en la sala de Exposiciones de la Cámara de Comercio e Industria.
Gonzalo Tena Brun (Teruel, 1950), artista de reconocida fama internacional, compagina la creación pictórica con la escritura y la investigación de obras y autores clásicos. Algunos de sus escritos han sido publicados por el Museo de Teruel como: “Bruegel en la Torre de Babel” (2005). En sus trabajos pictóricos muestra interés por las escenas secuenciadas, las series y la escritura, sus obras nos hablan a través de los textos, los colores y las formas; este pintor se ha aliado con los signos lingüísticos para cubrir la superficie de sus cuadros con una aparente espontaneidad. Cabe destacar la exposición que hizo en la Galería Fernando Latorre de Madrid en el año 2008 “The Relation of Human Nature to the Human Mind”, un trabajo sobre la escritura y el pensamiento de Gertrude Stein (Allegheny, Pensilvania 1874 – París 1946), autora que a través de un estilo marcado por repeticiones de palabras había querido traducir a la literatura el cubismo de la pintura abstracta.
Vamos a realizar un recorrido por esta brillante exposición que es un homenaje al arte de escribir:
Serie Góngora.
Tras cruzar el pasillo de entrada y dejar a la derecha la puerta del Salón Actos, en la planta calle a la izquierda, tenemos la serie sobre Luis de Góngora y Argote (1561-íd1627), poeta barroco y máximo representante del estilo culterano, esta compuesta por dos bloques de piezas enfrentadas, en una pared ocho y en la otra seis. Son cartulinas negras, horizontales a la base de 60 x 22 cm. distribuidas de dos en dos y donde el autor juega en todos los casos con dos palabras en azul en el centro de la composición, estas estructuran la superficie del cuadro, buscando como hacía Góngora la relación que se crea entre ellas. Como dice Gonzalo: “un trabajo que he hecho sobre el nombre y el adjetivo en Góngora, que muchas veces se confunden en su poesía”. Además, todas las piezas constan de dos zonas cromáticas en sus extremos (una de ellas dorada) que semejan ideogramas chinos. Este trabajo esta presidido por un jarrón de cristal azul.
Del diario de León Bloy.
Subimos unos peldaños y contemplamos la segunda serie “Del Diario de León Bloy”. León Bloy (1846-1917) escritor francés de novela y ensayo, a partir de 1889, se convierte en un escritor muy prolífico, ya que escribió casi un libro por año, entre ellos su diario en el que anotaba hasta los más pequeños sucesos. El propio Gonzalo Tena indica que este trabajo lo ha realizado a la manera del diario de León Bloy, cada día trabajaba y en vez de anotar pintaba. En la exposición hay doce piezas de esta serie, son obras verticales a la base de 25 x 85 cm., realizadas sobre PVC negro, aquí las inscripciones ya no son dos palabras sueltas, o enfrentadas, sino dos, tres o cuatro palabras seguidas y en otra lengua (francés). En esta serie los ideogramas han evolucionado y se han integrado en una sola zona cromática de forma alargada y sinuosa que se encuentra situada sobre las frases, sentencias, inscripciones … Algunas piezas de esta serie pudieron verse en la Galería Aragonesa del Arte de Zaragoza el pasado mes de junio de 2009, Alejandro J. Ratia sugería “que evocaban a un cactus por las pequeñas formas nacientes del tronco vertical”.
La creación del universo.
Continuamos nuestro recorrido/ascensión, subimos cuatro o cinco peldaños y llegamos al espacio superior. Espacio superior y principal por dos motivos, por la ascensión en la sala y por la obra en ella situada “el alma de la exposición”, según el propio autor. En una especie de evolución/creación/recreación del Universo las palabras se han convertido en una autentica historia “a partir de un texto de un filósofo sobre la creación del mundo”. La caligrafía toma entidad y otra vez sobre fondo negro vemos un texto imitando a la Piedra Rosetta, mejor dicho, el “artista/caligrafo” crea su propia Piedra Rosetta (el pasado 8 de diciembre Egipto exigía al Museo Británico que autorizara el regreso de la Piedra Rosetta a su lugar de origen, 208 años después de que soldados del Reino Unido la sacaran del país). Una peculiar Piedra Rosetta que no será tallada por su cincel, sino que será trazada con un corrector de tipografía (types) blanco, creando una escritura blanca como forma de cubrir la superficie de la obra. Al igual que en la original aparecen, tres caligrafías distintas. La serie consta de 31 piezas ordenadas a la altura de la vista (a modo de friso) cada una de ellas de 30 x 30 cm. Con fondo negro sobre el que el types en este caso en vez de borrar/negar escribe/afirma. Podemos situar esta obra en la misma línea de algunos trabajos de Cy Twombly (1929) quien creo un lenguaje pictórico propio que se aproxima a la escritura y sus calidades.
Quiero terminar con la trascripción del fragmento de texto con el que Gonzalo Tena encabeza esta obra:
“A partir de un texto de un filosofo he
querido hacer una interpretación
libre de una escritura en la que se
mezclan el pensamiento científico
y el filosófico. Mi idea era intentar
demostrar que el lugar ideal para
esta mezcla sería el lugar del arte.
Un lugar privilegiado en el que
todos estamos”.
La naturaleza del pintor
Dentro del centenario del nacimiento del pintor aragonés Luis Marín Bosqued (Aguarón, Zaragoza 1909 – Zaragoza 1987), y en el marco de los actos conmemorativos de los setenta años de la finalización de la Guerra Civil Española y la revisión historiográfica del exilio político español, en la exposición que acontece entre diciembre y enero de 2009 y 2010 en el conocido como Cuarto Espacio de la Diputación de Zaragoza, podemos disfrutar de la exposición Dos pintores aragoneses del exilio. Los legados artísticos y museísticos de Marín Bosqued y Marín de l’Hotellerie. La obra de Luis Marín Bosqued procede fundamentalmente del Museo Marín Bosqued de Aguarón y del Museo de Arte Contemporáneo Hispano-Mexicano de Alagón, y es complementada con una muestra de la obra de su hijo el arquitecto José Luis Marín de L’Hotellerie (Zaragoza, 1932). De esta forma, el conjunto nos permite valorar la continuación generacional habida entre estos dos pintores aragoneses como un ejemplo de acogida profesional de las tendencias y lenguajes conformados a lo largo del siglo XX.
Como es el caso de Ramón Gaya Nuño por ejemplo, Luis Marín Bosqued fue un pintor académico del siglo XX, esto es, profundamente entregado y preocupado por la pintura en tanto que oficio. Casi podríamos afirmar que, al margen de los estilos cultivados, inició su carrera en la década de 1930 aunando las temáticas tradicionales de la pintura, sobre todo de los viejos maestros españoles, con las técnicas y lenguajes desarrollados en Europa a finales del siglo XIX, tal y como apreciamos en la impronta cezanniana de algunos de sus desnudos, especialmente los delineados sobre papel con fuerte trazo, encerrando y delimitando de manera ingresca la idea pictórica. Bajo este mismo sentir desarrolla otros géneros clásicos, fundamentalmente los retratos y los bodegones, los cuales enfrentan abiertamente con la objetividad el pathos, la psyche y la individualización, incluso bajo un talante taxonómico propio de su profesión docente, comprobable de manera notable en sus estudios de indígenas. Esta traducción estilística de unos géneros a otros contagia los dos ámbitos de la fenomenología hasta alcanzar la animación de los objetos dentro de sus propios campos semánticos, desarrollados en estanterías que duplican las secuencias de un Sánchez Cotán o de un Felipe Ramírez; y los desnudos, aunque con ellos comparten algunos retratos una distinción técnica de género propia del idealismo ingresco, sobre todo los femeninos, con sus grandes ojos negros almendrados que dotan a los rostros -y por extensión a las figuras al completo-, de una condición de máscara que bien nos podría referir a la naturaleza de la pintura misma y su capacidad de imitación formal frente a la arbitrariedad de las relaciones del signo lingüístico y sus referentes.
Tal y como apunta el comisario de la exposición, el doctor y profesor Jesús Pedro Lorente Lorente, los fondos son planos, remitiendo a aquellos de los bufones de cortes de Velázquez que tanto encandilaron a Manet, aunque también las figuras quizás sean trabajadas como superposiciones de planos, eliminando el simulado volumen miguelangelesco, y la materialidad real de la pintura en beneficio de lo que él cree ser objeto de la pintura: la imagen. Todos los cuadros abordan así y en última instancia el tema de la pintura misma, y ahí donde deja de estar presente, en su paréntesis de ficción tan sólo puede aparecer la nada, los ojos almendrados de los rostros femeninos, frutos de modelos por antonomasia.
Por ello Marín Bosqued no tuvo ningún reparo en recurrir a los medios de reproducción mecánica que eliminan la singularidad de la obra de arte en sus “bodegones-homenaje” (a Picasso, a Manet, a Durero…), “citando” pinturas maestras fotograbadas en antiguos libros de arte abiertas casi al azar y luego representadas de nuevo mediante la pintura para devolverles la singularidad perdida, hasta el punto de no poder, nosotros los espectadores, leer los títulos de los lomos. No ocurre lo mismo con la firma de Marín Bosqued que verifica la pintura-cáscara fuertemente simulada en su Bodegón con copa de huevos de 1972, icono al que también recurre su hijo en alguna de sus pinturas fantásticas y de iconografías surreales. El tiempo no transcurre (algo que también comprendió su hijo en El Padre Tiempo, 1983, referencia alquímica al propio oficio de la pintura), y en ocasiones puros encendidos en el centro de los bodegones quieren determinar el instante que la pintura es incapaz de mostrar por su misma función monumentalizadora, así como la presencia del mismo autor. “¿Cómo representar?”, “¿cómo dejar constancia de nuestro aliento?” podría constituir una pregunta críptica. Pues bien, enciéndanse un cigarrillo y píntenlo.
Esa misma intemporalidad queda a veces reflejada en los fondos neutros a modo de extensiones velazqueñas de pureza pictórica sobre el que cuelgan en vertical los objetos, como es el caso de Bodegón con Pipa de 1975, cuyo efecto se acerca más a las ilusiones del extremo realismo de los quod libets decimonónicos que a la solidez de los bodegones tenebristas, aunque rescate de todas estas modalidades ciertos contenidos que, en lo referente al propio proceso creativo, hemos intentado aquí discernir parcialmente. Y en esta cuestión encontramos también cierta continuidad en la pintura fantástica, detallista y miniaturista de José Luis Martín de L’Hotellerie, inspirada en buena medida en las disparidades de El Bosco, así como en la tradición de los surrealistas encontrados en México en torno a la revista DYN: Remedios Varo, Leonora Carrington, la figuración espectral de Wolfgang Paalen, la iconografía popular y fantástica de Benjamín Péret, de Eugenio Granell, la máscara de Octavio Paz, además del detallismo figurativo de Frida Kahlo, etc., aunque también vislumbramos la impronta de Dalí, Max Ernst y las arquitecturas metafísicas de De Chirico. Las rupturas de los fondos a-históricos pictóricos como El Padre del Tiempo (1983) o el trasfondo existencial y alegórico de Frente al mundo (1978) así lo demuestran.
Sin embargo, resulta difícil hablar de contenidos y figuraciones surrealistas en L’Hotellerie. Su necesidad de construcción de un nuevo conjunto vital no parte de la disolución contemporánea de la unidad cognitiva de la realidad, sino de la disolución del mismo lenguaje mimético de la pintura en diversas corrientes vanguardistas que han osado cuestionarla. Su iconografía responde a lo que en la documenta de Kassel de 1972 se denominó “mitologías individuales” en tanto que, tal y como las desarrolla teóricamente Simón Marchán Fiz, recomponen desde el individuo artista los límites del arte a partir de un desarrollo muy kantiano. Desde su instinto constructor de arquitecto establece los embaldosados en damero y las arquitecturas cartesianas hasta reconstruir por entero el mundo ficticio de la pintura, desolado por aquello que queda tras las máscaras de su padre Luis Marín Bosqued. Los dos son profesionales conscientes de los límites de su materia. Ambos están profundamente imbricados porque la realidad pictórica no es la de la física objetiva, sino la de la imagen pictórica. La pintura del padre ya ha tomado conciencia de su propia naturaleza y reconstruye un mundo meramente virtual. El realismo de la pintura, tras la experiencia de la década de 1920 y las conclusiones que alcanzó Franz Roh por entonces con su “post-expresionismo”, ya no pudo ser el mismo. Su realidad se tornó mágica en ese proceso de reconstrucción y recuperación tras la disolución vanguardista de sus elementos, sólo que en ese momento tenía que hacerlo al lado de los más importantes avances fotográficos, del cine y de la lingüística, es decir, de los paréntesis, las escisiones y demás relaciones arbitrarias propias del lenguaje pero no de la pintura. Por esta razón no podemos leer los lomos de los libros representados en los bodegones de Marín Bosqued como podríamos hacerlo en un quod libet decimonónico o en una fotografía. La pintura finaliza en su propia niebla, opuesta siempre a la exactitud mecánica porque aquélla sólo representa el ojo humano. Cuando vemos una obra contemporánea, los campos semánticos y sus contenedores institucionales artísticos se establecen mediante nuevos mecanismos alternativos. Por el contrario con Marín Bosqued las conchas se agrupan con las conchas, los huevos con los huevos, las reliquias con los santos, a excepción de una mano hagiográfica cortada que establece el nexo entre la realidad del pintar y el objeto pintado, la mano que apoya por algún lugar del lienzo el cigarro que Bosqued aspiraba al proceder.
“… un trozo aislado de la realidad”
Julián Gallego, El cuadro dentro del cuadro
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