Pinturas de Marínez Tendero

Bajo el título La Mirada, galería Cristina Marín, de Zaragoza, desde el 26 de mayo, el pintor José María Martínez Tendero demuestra de nuevo su capacidad creativa realizada con imaginación mediante la mezcla de dispares elementos temáticos. En realidad es como si continuara lo hecho con antelación pero añadiendo nuevos detalles. Aunque algún cuadro es del pasado, pero con incorporación de rasgos que alteran aquella primera condición, la obra en su mayoría es del año 2011.

Uno de los aspectos más interesantes del pintor son los títulos de los cuadros, como norma con un aire entre atractivo, extraño y fascinante. Citamos todos los cuadros. Son: Cerca de la tierra, Fue una mirada rápida, y sí, allí había alguien, Experimento la perfección y puedo llegar hasta el fin soñado, Con la mirada no fue suficiente, Pasando de un mundo a otro, casi exactamente igual, olvidando los espacios recorridos, …de tal precisión que nada más importaba, Espacio para comunicación, Surcarás las grandes plazas mirando de soslayo y con la idea de volver, La fuente y tu espacio. Pero hay algo más. Tienes que volver a mirar, Espacio para un gesto, Puerta al sur. Mensaje de entrada, Movimiento improvisado, Espacio para flotar en silencio, ¡Enhorabuena! ¡Podrás volar únicamente en el espacio! y, para concluir, Sonidos, vuelos y laberinto. Espacio para ocultarse.

Una de las características de bastantes cuadros es el fondo arquitectónico, como tema pintado tiempo atrás, que suele pintar en suaves grises dentro de un tono difuso cual lejana presencia. Arquitectura que potencia un dilatado y cambiante espacio sobre el que incorpora manchas flotantes expresionistas, de notable belleza, para mostrar cambiantes texturas y un tono enlazado con la irracionalidad. El mismo concepto, las manchas flotantes como símbolo impredecible, lo usa en aquellos cuadros con fondo enigmático, lo inaprensible, que acoge una sencilla estructura geométrica, la racionalidad. La mayor novedad formal, incluso como concepto, se da en cuadros tipo Espacio para un gesto, Con la mirada no fue suficiente y Pasando de un mundo a otro, casi exactamente igual, olvidando los espacios recorridos, de modo que un edificio como fondo, una forma geométrica o un cuadrado sobre soporte cuadrado, tres temas dominantes en cada una de las obras citadas, se alteran mediante papeles pegados que evocan a pétalos de flores en diversos colores, los cuales generan una maravillosa belleza poética sólo factible en un auténtico artista.

Lo indicado se acompaña por una excepcional maestría cromática y técnica, algo sabido por cualquier persona y sobre la que ya hemos escrito en otras ocasiones. Estamos, de nuevo nos repetimos, ante un gran pintor que sirve como punto de referencia para valorar tantos años de autenticidad dentro de su diáfana evolución artística.

 


Colectiva e individual de M. Castillo

Ignoramos cuanto público habrá acudido a la exposición Blau, por azul, inaugurada el 27 de abril, pero lo cierto es que fue una exhibición distinta y hermosa, bien montada y excelente, signo de la línea mantenida por la galería A del Arte. El proyecto BLAU comienza, en 2006, a través de la comisaria Isabel Cadevall, de modo que, en 2009, finaliza la edición del libro BLAU, basado, según indica el catálogo, en una litografía original de cada artista y una superficie de color al dorso que compone una amalgama de azules diversos, y las partituras y piezas musicales inéditas compuestas por los dos músicos editados en DVD. Por músicos se alude a Lluís Caballería y Axel Nitz.

Como en este caso no pretendemos una crítica, al menos dejamos constancia de los artistas que expusieron: Montse Carreño, Olesa (Barcelona), 1970, Cristina Pastó, Barcelona, 1968, Alicia Vela, Villalengua (Zaragoza), 1950, Antònia Vilà, Palma de Mallorca, 1951, Alexandra Hendrikoff, con residencia en Munich (Alemania), Tom Kristen, con residencia en Weil, Gesa Puell, con residencia en Munich, Veronika Veit, con residencia en Munich, Lluís Caballería y Axel Nitz.

La exposición individual de Mariano Castillo, dedicado al grabado desde 1990, se titula La gran vista, que corresponde a un grabado de inusuales proporciones, 100 x 250 centímetros, para mostrar una panorámica de Zaragoza con el río Ebro como eje que vertebra ambas orillas. Grabado abrumador por tamaño y los múltiples detalles de la ciudad, desde los puentes sobre el río Ebro hasta infinidad de edificios, siempre, como es lógico, eludiendo un exagerado realismo, inviable ante tan colosal empeño. Nos recuerda, siendo muy distinto pero de similar tamaño, a la panorámica desde su anterior estudio del grabador y pintor Ignacio Mayayo, razón de los tejados vistos como cambiantes oleadas. Las restantes obras de Mariano Castillo son, por supuesto, de menor tamaño y corresponden a visiones recortadas de la ciudad, que es donde mejor se detectan su condición como artista. Obras, en definitiva, que rompen su anterior exposición en la misma galería, noviembre de 2008, que titulada sin (con) texto se acompañaba por una aclaradora frase para definir el tema: Veinte grabados de amor y una pintura desesperada.

 


Obras de Inés Buenaventura

Licenciada en Diseño Gráfico por la Escuela de Arte de Zaragoza, 1987-1992, y licenciada en Restauración-Conservación de Patrimonio Artístico por la Universidad de San Jordi de Barcelona, 1989-1994, ya resulta curioso el bello laberinto de Inés Buenaventura, en realidad Ana Isabel Marín Usón (Zaragoza, 1967), pues un día recibe clases de sumi-e, en Zaragoza, de la conocida profesora Kumiko Fujimura y expone por primera vez, el pasado ocho de abril, en el restaurante El Foro.       

El sumi-e es una técnica basada en tinta china disuelta en agua, razón de los dominantes grises y del aire acuoso sobre papel de arroz. Técnica que posibilita específicos refinamientos, en este caso al servicio de paisajes que configuran un enfoque personal. Inés Buenaventura evidencia especial sensibilidad al servicio de cambiantes sensaciones como si fueran el pensamiento veloz traspasado al soporte. Sensaciones a través del duro invierno, lo cual significa un cambiante número de árboles sin hojas para cada obra que se recortan sobre el delicado paisaje. A partir de aquí provoca un cambiante flujo de puntos circulares flotantes, como si fueran estrellas,  y de fondos difusos cual evocaciones de montes, siempre con impulsos poéticos que atrapan por su refinamiento. Nada se fuerza, todo emerge con naturalidad a través de los paisajes sublimados, como si fueran prolongaciones humanas transmitidas vía sentimiento.

 


Colectiva Franja Roja

Llevaban varios meses realizando diversas acciones, pero la inauguración del Espacio In-cógnito, en la zaragozana calle de las Arcadas, fue el 13 de mayo. A la vista de tantos problemas, entre otros sociales y económicos, hace falta decisión para inaugurar un espacio expositivo. Espacio como taller de los artistas Miguel Ángel Gil y Josema Olidén, que han conseguido un ambiente distinto a la norma, desde luego abierto e imaginativo, como si hubiera una precisa articulación de dispares pensamientos en los artistas participantes y en las personas que asistieron a la inauguración. Colectiva titulada Franja Roja, con el color rojo como punto en común para las obras de los artistas participantes. Ahí tenemos propuestas muy dispares de Jabier Burguete, Gerardo García, Rakel García, Miguel Ángel Gil, Javier Joven, Patricia Joven, Jesús Llaría, Paloma Marina, Josema Oliden, Val Ortego y Charo de la Vega.

Charo de la Varga, en uno de los textos para el catálogo, hay dos de Jabier Burguete y Miguel Ángel Gil, define muy bien la exposición al indicar:

Franja Roja emerge durante el proceso creativo, estado mental que arrastra hacia la frontera con el peligro, con lo prohibido. Los límites de la identidad, el inconsciente, el sueño y la locura se materializan en una línea fragmentaria, como un amasijo aparentemente caótico de formas rojas. Un río de vino y sangre, un disparo de amapolas en tus ojos, un horizonte de pasiones violentamente vivas

 


Dibujos de Miguel Mainar

El 25 de mayo, en la Carbonería, de Huesca, inauguró obra sobre papel el pintor Miguel Mainar (Zaragoza, 1949), con numerosas exposiciones individuales desde 1975, justo en la Sala Bayeu, de Zaragoza, sin olvidar excepcionales acciones artísticas desde 2000. Artista desconocido en Zaragoza al que consideramos entre lo mejor del panorama pictórico.

El artista comenta que para La Carbonería pensó en el dibujo como parcela más íntima, menos conocida para los que siguen mi obra. Siempre recordando su experiencia artística compartida con la marroquí Safaa Erruas, basta ver el impecable catálogo editado por la Diputación Provincial de Huesca, año 2010, con texto de Virginia Baig Omella, para la exposición Miradas, palabras y fragmentos. A sumar, tal como indica el pintor, el libro “Naturalezas vivas” hecho para mi compañera y esposa Montse.

La consecuencia son obras con técnica mixta sobre papel, de absoluta perfección técnica, que por sus características parecen cuadros de sobresaliente poso intrigante. Una de las claves primordiales se da en los fondos, que con su color blanco lechoso permite multiplicar cambiantes espacios para generar la adecuada atmósfera e incorporar una variada gama cromática. A partir de aquí añade, en algunas obras, una línea trazada mediante puntos en la zona inferior para romper con el espacio general y racionalizarlo por contraste formal, que tiene su punto culminante en una obra con atmósfera difusa acompañada por dos líneas paralelas de puntos y un rectángulo en el centro mediante el mismo procedimiento, que sirve cual eje capaz de mostrar formas difusas móviles y un extraño cuerpo que vive en su interior. También similar enfoque, pero sólo con el rectángulo, en otra obra pero dejando vacío el centro para que destaque una sugerente y extraña forma quieta. Otro rasgo dominante corresponde, tal como sugeríamos, al espacio general, siempre móvil, etéreo, intrigante, que provoca sutiles movimientos interconectados. Añádanse, en otros dibujos, formas irreconocibles flotando por doquier, en una suerte de hermosa irracionalidad gestando lo que sea, cualquier cosa menos la lógica medible con precisión.  Gestación, en efecto, ese nacer mutante de un ámbito anómalo emergiendo vía imaginación del artista. Cuerpos flotantes en dispares espacios que tienen como réplica, en otras obras, la presencia de flores, aves, algún crustáceo y peces, que parecen evocar una especie de pesadilla deslizándose por el subconsciente del pensamiento ajeno.

Dibujos, sin duda, evidenciando la fértil condición del artista, que representan un cambio sustancial temático respecto a lo visto, el año 2010, en su exposición individual para la Escuela de Arte en Huesca.

 


Nacho Arantegui. Diario de un río

El 5 de mayo, 4º Espacio Cultural de la Diputación Provincial de Zaragoza, se inauguró la imaginativa exposición del fotógrafo Nacho Arantegui, bajo el aclarador título <<Diario de un río>>, como tema que desarrolla con abrumadora belleza a través de cambiantes paisajes en color. Antes del correspondiente comentario sobre el artista, que terminó estudios en la Escuela de Arte de Zaragoza, año 1998, sin olvidar otros posteriores, nos parece imprescindible detenernos en Belén Chueca Izquierdo, comisaria de la exposición. En su texto, titulado Una mirada a los orígenes del Land Art. Apuntes para el presente, el mayor espacio está dedicado a una especie de corta historia sobre las décadas de los 60 y 70, cuando el mayor protagonista debería ser el fotógrafo mediante un análisis de su obra y, en efecto, mezclando sus posibles vínculos con el pasado artístico dentro de sus diversas tendencias. Para cuando llega el artista, justo al final del texto, le cita siete veces en negritas a lo largo de una muy escasa hoja y media. Sigamos. Todavía estamos asombrados con aquella década de los 80, esa en la que muchos comisarios de exposiciones se otorgaban mayor importancia que los artistas, cuando para cualquier persona sensata es justo lo contrario. Todo comisario, por mínima prudencia y educación, debe estar un paso atrás. Deducimos que ha retornado una especie de criterio similar, pues la comisaria de la presente exhibición, Belén Chueca Izquierdo, incorpora al final del catálogo lo que, al parecer, es una fotografía con su persona entre árboles y, encima, todo su historial, que ocupa dos hojas enteras, más extensión que lo escrito sobre el fotógrafo cuando le cita siete veces.

Vayamos con el fotógrafo. <<Diario de un río>>, tal como indican Nacho Arantegui y Belén Chueca Izquierdo, es un proyecto expositivo que pretende llevar diferentes corrientes del arte contemporáneo al entorno próximo de la rivera del río Ebro, a su paso por los distintos pueblos que la conforman. Si al principio se comenzó con el municipio de Sobradiel, deducimos, salvo error, que el conjunto de las fotos corresponden también a los de Remolinos, Alcalá de Ebro, Cabañas de Ebro, Alagón, Torres de Berrellén, Casetas y Utebo, siempre bajo la hermosa intención de preservar los espacios naturales. Obras entre 2008 y 2011.

 Las fotografías, en su totalidad, nunca posibilitan que distingamos un conocido espacio natural concreto, salvo que seas de un pueblo específico, lo cual consideramos un gran acierto, pues predomina la imaginación partiendo de la realidad con espectaculares colores caracterizados por la luz suavizada y la intensa mediante un suculento juego con los rayos solares que envuelven, perfilan y acotan los árboles del espacio fotografiado por el artista. Ni digamos las suaves y cambiantes vibraciones del agua para reflejar los troncos de numerosos árboles trazando el típico y atractivo punto de fuga o el agua en reposo marcando ecos de árboles y luces a chispazos con las estrellas como fondo del espacio infinito, siempre sin olvidar el juego de tres planos con los árboles marcando un extraño territorio dulcificado por el agua. Para el recuerdo, siguiendo con la magia en estado envolvente, la obra Mina de sal de Remolinos, año 2011, mediante la sutileza de incorporar un juego de contrastados colores al servicio del túnel que nace y nunca acaba, como si absorbiera cualquier imaginación. Todo adquiere cierto aire clásico, dicho sin ánimo crítico, pero visto desde un ángulo actual.

Obras como Rubuscamera, Circusdonax, Ecos del cierzo, Tierra, la luz interior, El cobijo de los pájaros e Idem, la luz profunda, se salen de lo comentado, pues estamos ante esculto-pinturas y esculturas que encajan como tema relacionado con la naturaleza, sin duda, pero pensadas desde un ángulo algo elemental con aromas elegantes.

 


Pascual Blanco: Viaggio al Parnaso

Todos conocemos las estrechas relaciones artísticas del pintor y grabador Pascual Blanco con Italia. El 11 de abril de 2011 inauguró exposición en el hermoso Auditorio Sant´Agostino, municipio de Civitanova Marche, región de las Marcas. El excelente catálogo recoge obras entre 2004 y 2010, junto con cuadros de épocas pasadas como oportunas e ineludibles referencias, documentos fotográficos de diversa índole y amplio historial. El presente texto, en realidad, sirve como cita testimonio de la exposición y se aleja del enfoque analítico, pues ya publicamos una crítica con motivo de su exposición en la zaragozana galería A del Arte, inaugurada el 12 de enero de 2010, que también se titulaba <<Viaje al Parnaso>>. El catálogo mantiene el estrecho y hermoso vínculo de poemas que acompañan cada obra reproducida, siempre de dispares poetas seleccionados con muy alto nivel. Gesto que vemos significativo y exquisito, pues el artista conoce de sobras, desde su juventud, el alto vínculo existente en Zaragoza entre poetas y artistas plásticos.

 


Entrevista con Isabel Yeste, Directora del Depto. de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza

-Muchas gracias por cedernos un poco de tu tiempo para responder a unas preguntas como Directora del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, distinguido en la última convocatoria de premios AACA con el premio a la mejor labor de difusión del arte aragonés contemporáneo. Quiero empezar con una felicitación por la revista Artigrama, que acaba de presentar el nº 25 y lo ha celebrado con un monográfico sobre Goya, con una cubierta diseñada por Isidro Ferrer. Coméntanos algo sobre la trayectoria pasada y futura de esta revista en relación con el arte contemporáneo.

 

Quiero, en primer lugar, reiterar nuestro agradecimiento a la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte por haber distinguido a este Departamento de Historia del Arte con el premio a la mejor labor de difusión del arte aragonés contemporáneo. Y, a continuación, pasar a comentar la trayectoria de la revista Artigrama, cuya dirección recae actualmente en la Dra. Mª Isabel Álvaro Zamora, Catedrática de este Departamento. El primer número de Artigrama corresponde al año 1984 y en él se establecen las dos grandes secciones en las que había de articularse inicialmente la publicación: Estudios y Tesis Doctorales y de Licenciatura. A partir del número doble 6-7 (1989-1990), se incorpora una nueva sección, que habrá de mantenerse ya en los números siguientes, que es la de los estudios monográficos, a los que cada uno de los números, a partir de éste, se ha dedicado. Estos monográficos han sido muy variados, ocupándose así de los distintos aspectos de la historia del arte a lo largo de una amplísima cronología, en la que, por supuesto, tiene cabida el arte contemporáneo y dentro de él aspectos tan dispares como el Arte latinoamericano del siglo XX o La arquitectura industrial, ocupándose igualmente de temas tan actuales como lo fue el monográfico dedicado a Las exposiciones internacionales: arte y progreso.

Manteniendo su espíritu inicial y un claro rigor científico, la revista Artigrama ha llegado al número 25 y lo ha hecho con un monográfico dedicado a quien es quizá, nuestro artista más internacional, Francisco de Goya. Un monográfico que ha sido coordinado por el Catedrático y Profesor Emérito del Departamento de Historia del Arte el Dr. Gonzalo M. Borrás, y cuyo título: Goya. Nuevas visiones, nos muestra las nuevas miradas que permite una obra eterna, y sobre todo contemporánea, como es la de este pintor aragonés.

Un número 25 que consolida el presente de una revista que habrá de tener, o al menos eso esperamos, un largo y fructífero futuro.


-Otro de los puntos que se destacaron en la concesión del premio al Departamento de Historia del Arte fueron los Coloquios de Arte Aragonés. Los dos últimos estuvieron dedicados expresamente al arte del siglo XX. ¿Qué puedes adelantarnos sobre el siguiente?

El próximo Coloquio de Arte Aragonés hará ya el número XIV de los celebrados. Este coloquio está todavía en fase de preparación, de forma que no podemos avanzar demasiado al respecto. Sí podemos, no obstante, adelantar que el tema del mismo versará sobre las interrelaciones existentes entre el arte aragonés y el nacional e internacional, correspondencias que habrán de estudiarse en ambos sentidos, esto es, desde lo aragonés hacia lo foráneo y viceversa. Un tema que permite amplias posibilidades de estudio y que presenta un indudable interés para la comprensión de la modernidad a lo largo de la historia.

-¿Cómo va a afectar la implementación de los acuerdos de Bolonia a la docencia oficial del Departamento relativa al arte contemporáneo en general, y al arte aragonés en particular, en el nuevo grado, los masters oficiales y los doctorados?

Los acuerdos de Bolonia significan, en ciertos aspectos, cambios importantes en los planes de estudio. En lo que se refiere al aprendizaje del arte contemporáneo, éste se mantiene en la nueva titulación del Grado en Historia del Arte, con asignaturas específicas que tratan las distintas manifestaciones artísticas llevadas a cabo desde los inicios de la edad contemporánea hasta la más estricta actualidad. Igualmente, es necesario señalar en este sentido, que dentro del Máster en Estudios Avanzados del Departamento de Historia del Arte, hay dos módulos dedicados estrictamente al arte contemporáneo: Arquitectura de la Edad Contemporánea: Estudios avanzados y claves de su Investigación y Artes Plásticas de la Edad Contemporánea y un tercero que, por la cronología que le resulta más cercana, podemos también inscribir en el mundo contemporáneo: Lenguaje y cultura audiovisual: Interpretación, análisis y claves de su investigación. Igualmente, existen en la actualidad numerosos trabajos de investigación conducentes a la obtención del Diploma de Estudios Avanzados, así como proyectos de Fin de Máster, o, en un nivel superior, Tesis Doctorales que tratan del arte contemporáneo, apostando en ellos por enfoques, podemos decir más o menos tradicionales, junto a otros, quizá, más arriesgados, en cualquier caso, todos ellos extraordinariamente valiosos para la comprensión y valoración del arte contemporáneo y, en algunos casos, del arte contemporáneo aragonés.

-También seguirá habiendo cursos y seminarios ofertados como créditos de libre elección. En este sentido, quiero agradecer al Departamento de Historia del Arte su apoyo para que la Comisión de Docencia de la Facultad reconociese créditos de libre elección a los alumnos que asistan a las ponencias del congreso sobre historia de la crítica de arte que, con motivo del 50 aniversario de AECA, va a organizar la AACA del 17 al 20 de noviembre de 2011 en Zaragoza. Parece que en esa reunión de la Junta Directiva se va a aprobar también el ingreso en AACA de algunos profesores de ese Departamento. Si todo va bien, esa reunión y otras se celebrarán ya en el Museo Pablo Serrano y no tendremos que volver a solicitar vuestra hospitalidad, ahora que dentro de poco van a comenzar las obras de reforma de la Facultad de Filosofía y Letras. ¿Hay algo que desde AACA y su revista podamos hacer por el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza o me ha quedado alguna cosa por preguntarte de la que desees hablar?

 

Entiendo que mantener la colaboración que desde hace tiempo existe entre AACA y el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza es lo que en mayor medida puede resultar beneficioso para ambos. Asimismo, considero novedoso e interesante que los estudiantes de Historia del Arte puedan tener oportunidad de participar en el Congreso sobre Historia de la Crítica de Arte que, con motivo del 50 aniversario de AECA, se organizará en Zaragoza en el próximo mes de noviembre. Es importante en los próximos años seguir manteniendo, e incluso reforzar, la colaboración entre el Departamento de Historia del Arte y la AACA, de la que forman parte varios profesores de nuestro Departamento.

En cuanto a las obras de reforma del edificio de la Facultad de Filosofía y Letras. Bueno, creo que una buena restauración y remodelación del edificio de la Facultad de Filosofía y Letras sería un buen regalo, el problema es que creo que no está en vuestras manos, habrá que seguir confiando en el Gobierno de Aragón y en nuestra capacidad para seguir a delante a pesar de no disponer de los medios o espacios necesarios para desarrollar adecuadamente nuestra labor docente o investigadora.

Quiero, en cualquier caso, dar las gracias de nuevo a AACA por reconocer nuestra labor en cuanto a la difusión del arte contemporáneo aragonés y, también, por posibilitar las relaciones entre ámbitos diversos de la cultura, lo cual habrá de contribuir a su engrandecimiento.

 


Antonio López o el camino hacia la realidad objetiva

         Han pasado dieciocho años de la última retrospectiva realizada a Antonio López en el Museo Reina Sofía, donde se hacía un balance de cuarenta años de carrera, y desde entonces han pasado muchas cosas. Su prestigio ha ido creciendo, siendo hasta el 2008, el autor español vivo más cotizado, con la venta del cuadro Madrid desde Torres Blancas, siendo desbancado en el presente por la obra titulada Faena de muletas de Miquel Barceló. En el 2006, recibió el Premio Velázquez, y hoy en día está considerado cómo “un patrimonio que España exhibe orgullosa ante el merecido reconocimiento internacional a una forma de entender el arte capaz de cautivar a numerosos y muy diferentes tipos de público”. El reencuentro del artista con el público de Madrid y de España, ha encontrado un gran eco tanto en la crítica como en los medios de comunicación. La exposición que se exhibe en el Museo Tyssen- Bornemisza, está constituida como una especie de autorretrato, pues el propio artista ha sido quien se ha encargado, con ayuda de su hija, de seleccionar las piezas y definir la instalación. Instalación, que se ha dividido en dos partes, una primera donde se repasa la evolución de la obra del artista a lo largo de las últimas décadas a través de los tres grandes medios artísticos más empleados: pintura, dibujo y la escultura. Mientras que la segunda parte de la muestra se sitúa en una mirada retrospectiva en orden cronológico. De la muestra, destacaremos la obra Carmencita jugando (1959-1960) obra que ocupa un lugar crucial en la trayectoria del artista, pues no se trata de un cuadro realista, sino más bien de una obra llena de misterio, en el lienzo aparece una niña en cuclillas, jugando con utensilios de cocina en miniatura, la niña es la protagonista absoluta de la obra en la que se conjugan, desde un paisaje al fondo de la huerta y una parte del pueblo, otra parte mágica, donde la niña conjugase con los objetos con los que juega, su propia vida y la de su familia, incluso, porqué no decirlo, algo de cómic, pues se ve en una parte de la obra, a la madre saliendo y llamando a la niña para que entre en casa. También podemos destacar sus famosas panorámicas madrileñas, que surgieron en la obra del artista hacia los años 60 del pasado siglo XX En las vistas del artista, pueden verse precedentes en la obra de Canaletto, a quien “rechaza por ser demasiado mecánico”, pues a diferencia de las vistas del veneciano, nuestro artista no se aferra a los monumentos singulares, pues sabe cómo retratar el carácter  de la ciudad, siempre neutro, y nada espectacular. Cualquier artista que ha pintado o pinta del natural, sabe que las vistas de las ciudades, son obras de larga y compleja duración, pues la luz natural cambia y con ella el paisaje, el artista, debe captarla en el momento preciso, es por ello que obras como Madrid desde Torres Blancas, le haya costado al autor ocho años de trabajo, otro ejemplo es su vista más ambiciosa y fascinante, nos estamos refiriendo a Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas, obra que le llevó diez años de realización, y que fue colocada en la Asamblea de Madrid en mayo de 2006.  Y es que la pintura de Antonio López tiende a reproducir la visión del mundo tal y como es. Su obra se identifica en determinados aspectos a Rafael Zabaleta, o con sus contemporáneos, los pintores de la Segunda Escuela de Vallecas, como Carlos Pascual de Larra, Cirilo Martínez Novillos, envolviéndolo todo a la sombra del realismo metafísico italiano, que tanto influyó en nuestro artista.
     De los dibujos expuestos, nos centraremos en los árboles, cuyas ramas forman líneas, que a su vez forman una geografía que se multiplica y se subdivide para formar un paisaje, lleno de laberínticos caminos que se bifurcan unos con otros, cuya comparación es la del propio proceso de la creación. La escultura ha llegado a ser un medio tanto o más importante que la pintura, por ello no es de extrañar, que en la muestra haya también escultura. Desde sus días de alumno de Bellas Artes, a la edad de catorce años, el artista ha ido trabajando en cada una de las modalidades, a partir de los años sesenta, Antonio López, ha ido ensayando con la escultura exenta, quizás su proyecto más ambicioso, y que en esta retrospectiva no podía faltar,   ha sido sin duda alguna Hombre y mujer (1968-1994), dos figuras construidas en madera de abedul y otros materiales, después de trabajar una temporada en ella, decidió abandonarla para volver a retomarla en 1973, con el fin de mostrarla en una colectiva en Londres, la obra sería adquirida por una coleccionista norteamericana, pero el artista se quedó insatisfecho con el resultado de la figura del hombre, por lo que pidió a la propietaria de las obras, que estas volvieran a Madrid para poder introducir algunos cambios. Otra escultura destacada será Antonio y Mari (1967-1968) dos bustos separados del artista y su mujer, tallados en madera, con sus ojos de cristal, y una inmovilidad que hace recordar a otra pareja de la antigüedad, en este caso del mundo romano, Gratidia Chirite y su marido Marcus Cratidius Libanus, ambos tocados con toga y túnica respectivamente. El matrimonio aparece con las manos derechas unidas, un gesto que forma parte de la ceremonia matrimonial romana y que constituye un puente entre la luz y la sombra, confirmando el vínculo conyugal más allá de la muerte. En la obra escultórica de Antonio López, no existen manos, sólo los escalofriantes ojos de cristal, que no miran al espectador, sino más bien al más allá, cómo para ser colocado en una tumba romana.
     La capacidad de reproducir la realidad, ha sido el reclamo y signo de identidad en la obra de Antonio López, esa búsqueda de la realidad, no siempre es amable, a veces la verdad es dolorosa, áspera, pudiendo producir rechazo, cuando no alcanzamos ese misterio de la forma y manera que nos gustaría,  encasillado como un “supremo pintor realista del arte español contemporáneo”, por realizar un realismo basado en la contemplación de la forma y de la materia, que no se parece a ningún otro hasta ahora; El tiempo es la llave a toda respuesta. La obra de Antonio López está basada en el presente que contiene todo su pasado, pasado que ha sido gestado, engullido y asimilado a través de las obras que ha alumbrado en un esplendoroso proyecto de trabajo, motivo más que suficiente que provoca la admiración tanto del gran público cómo de la crítica más especializada, cosa nada fácil en estos tiempos.
 
 
 
Antonio López
Museo Tyssen-Bornemisza
28/06- 25/09/2011
Museo de Bellas Artes de Bilbao
10/10/11- 22/01/2012
 
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Silvia Pagliano

Bajo el título <<El arco iris según J.C.>>, se inauguró, el 31 de mayo, la exposición de la grabadora Silvia Pagliano, uno de nuestros artistas más significativos. Exhibición de collages, todos del 2011, cuyo título orienta sobre una banda dominante en la mayoría de sus obras, lo cual significa que emerge un sugestivo y ágil trazo curvo cruzando gran parte del soporte, como si fuera un haz de luz en cuyo interior vibran formas nubosas y manchas de muy dispar índole. Este suave movimiento poético, clave en cada collage, agiliza el resto de la composición, basada en potentes planos, más o menos geométricos, y dispares manchas de variados colores, muchas veces con predominio monocolor, que nutren en su interior cambiantes espacios de sensaciones cromáticas, como si una suerte de pertinaz ámbito nos ocultara secretos a definir. Color dominante en cada obra vinculado con sus títulos, como Arco iris verde, Arco rosa, etcétera. A veces surge cierta insinuación de paisaje, casi siempre atravesado por una calma total, lejana, a la espera de que ocurra algo, muy relacionado con ese vacío espacial que sirve como otro eje en cada obra. Uno de los aspectos más fascinantes, al respecto, es cómo los microespacios de algunos collages, siempre posados en cada fondo, se dan paralelos a la base, de modo que nace una especie de cambiante profundidad acumulada ascendiendo sin reposo, como si fueran envolventes hondas alejándose hacia la zona superior del soporte. Paisaje oculto, porque ni se define con claridad, roto en ocasiones mediante la dureza del negro ejerciendo de agente invasor para mostrar la hermosa interconexión de planos al servicio de abstracciones suavemente móviles. Belleza del enigma a través de colores y formas. La vida, sin definir con claridad, se trocea mediante cuchilladas formales, se trunca, muere, para dejarnos el impacto curvo del arco iris, el negro invasor camino de un nuevo azar, aquellos envolventes microespacios y la racionalidad geométrica.