Entrevista con Dolores Serrat

P Muchísimas gracias por aceptar una entrevista con esta revista joven, pues justo ahora cumple cuatro años de vida, pero que tiene una gran difusión tanto en Aragón como en el resto de España o en el extranjero. Nos interesa el arte aragonés de cualquier época y el arte contemporáneo de cualquier lugar. Sobre este campo, los buques insignia de la actuación del Gobierno de Aragón, a los que dedica fuerte apuesta presupuestaria, son el Museo de Zaragoza, el Museo de Huesca, el CDAN y el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporánea Pablo Serrano. Dígame por favor cuales son los planes que tienen para ellos durante su mandato, especialmente en el último caso, donde me gustaría saber los planes de su Departamento.

Una de mis primeras visitas después de hacerme cargo de la Consejería fue precisamente al Pablo Serrano para comprobar su situación. Un gran edificio que más que un espacio expositivo tiene que ser un espacio cultural. Para ello, hay que pensar que junto con la obra de Pablo Serrano se pueden realizar actividades que ayuden a avanzar en el reconocimiento del arte contemporáneo.

En este momento es un espacio que constituye un magnífico continente con escaso contenido y precisamente es esta situación la que tenemos que resolver para dotarlo de actividad. Con este objetivo todos los museos de la ciudad pueden trabajar conjuntamente realizando exposiciones temporales y colaborando para potenciar el conocimiento.


P Además, del Pablo Serrano qué líneas de trabajo se han planteado para el Sistema de Museos de Aragón.

La cooperación público-privada; así como el trabajo con otras instituciones van a ser fundamentales teniendo en cuenta la limitación de recursos económicos.

Se trata de coordinar esfuerzos para poner en valor nuestros museos y sus fondos. También buscaremos mayor implicación de la sociedad civil en las actividades culturales, además de deportivas, mediante la elaboración de una Ley de Mecenazgo. Estamos trabajando ya en los distintos modelos.


P Y para los museos diocesanos ¿Se va a acordar con ellos en el futuro algún tipo de gestión conjunta, como en Cataluña?

Teniendo en cuenta que Aragón es un territorio incluido dentro del denominado turismo religioso, dentro de la Ruta Mariana, creemos que los museos diocesanos son una auténtica oportunidad para dar a conocer nuestro rico patrimonio histórico cultural. Para hacerlo visible y potenciar las visitas será necesaria la cooperación entre distintos Departamentos como Cultura y Turismo, también con el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza y de las Diputaciones Provinciales, además del Arzobispado y de las distintas Diócesis.

P  Se plantean algún tipo de ayuda para los galeristas privados, quienes están viviendo ahora un momento crítico.

Esas ayudas ya existen y la voluntad del Departamento es mantenerlas. El arte, igual que el resto de manifestaciones culturales, debe partir de la sociedad y a las instituciones nos corresponde apoyarles.


P ¿Qué va a ocurrir con la Fundación Goya?

La Fundación Goya continuará y de hecho estamos en estos momentos procediendo a la renovación de sus componentes.  Creo que en esta etapa lo que debemos hacer es darle un impulso teniendo en cuenta el emblema que supone la figura de Goya para Aragón. También cabe reseñar la capacidad de atracción que tiene su persona para investigadores, estudiosos de su obra, visitantes, además del público en general.

Todo ello teniendo en cuenta el contexto de realidad económica actual que dificulta las inversiones. No obstante, para su desarrollo se buscará la colaboración entre distintas instituciones y entidades lo que permitirá ver resultados a medio plazo.

P El arte y la cultura contemporánea se benefician también de ayudas a la creación, premios, concursos, subvenciones para ediciones, etc… ¿Cuéntenos, por favor, si a pesar de la crisis económica, van a intentar dar continuidad a esas políticas de promoción?

Promover y proteger la cultura es un deber de las Administraciones Públicas lo cual no es sinónimo de dirigirla. La política cultural forma parte de un sistema en el que la iniciativa privada ocupa su lugar como fuente de desarrollo político y social. Esto significa: colaborar sí, hacer no.


P Muy especialmente, quería preguntarle por el premio Aragón-Goya, respecto al cual en las asambleas de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte todos los años se manifiestan críticas sobre los premiados. ¿Van a tenernos un poco más en cuenta en el futuro?

He encomendado al director general de Cultura, Humberto Vadillo, que se reúna con Asociación Aragonesa de Críticos de Arte para hacer un análisis de cuál es la situación y, entre otros temas, plantear cómo deberá organizarse la selección de los galardonados de este premio.

P Este año la Asociación Española de Críticos de Arte AECA celebra el cincuenta aniversario de su fundación, que coincide con nuestro veinticinco aniversario. Para festejarlo, estamos organizando un congreso nacional sobre la crítica de arte, su historia y actualidad, que tendrá lugar en el Instituto Aragonés de Arte Contemporáneo Pablo Serrano. ¿Nos honraría con su presencia?

Los congresos son una gran oportunidad para la reflexión y para la exportación de conocimientos, por ello felicitarles por celebrarlo en Zaragoza y comentarles que, sin lugar a dudas, me encantará acompañarles en la celebración del mismo.


Julia Dorado: Medio siglo de creación, compromiso y memoria

 

     La figura tanto  artística como personal de Julia Dorado, hace fiel reflejo de sus obras, pues no debemos olvidar que nos encontramos ante una de las grandes creadoras plásticas de Aragón. Pues el arte de Dorado, es esencialmente esencial, manteniendo a través de sus paisajes la convivencia de lo figurativo con una innata abstracción. Obras que dan testigo del nervio abstracto insobornable, y sobre todo comprometida a sus orígenes. Una artista entre hombres. Podría parecer el título de algún libro de poesía, o un disco de mágicas canciones, todo lo contrario, se trata, según a nuestro parecer, del título que daría forma a la vida de Julia Dorado. Herencia de toda una vida metida en un mundo dominado por los hombres, dedicada al arte, como protagonista del llamado Grupo Zaragoza, formado por Ricardo Santamaría, Daniel Sahún y Juan José Vera, todos ellos con antológicas individuales celebradas a lo largo de los últimos años en el Palacio de Sástago,   es justo por tanto, que el círculo se cierre con una retrospectiva sobre Julia Dorado, la más joven del grupo, pues con tan sólo veintiún años ya exponía con veteranos artistas, pero era también la más preparada.

     Y aunque es bien seguro que cuando salga  esta información la exposición habrá acabado, nos era absolutamente imposible no dar buena cuenta de tan interesante muestra. Una muestra que alberga todas las etapas creativas desde el informalismo del Grupo Zaragoza, pasando por la transición a la neofiguración en los años setenta, para dar paso a la última etapa en los ochenta de una poética de color, sutil y sensible que se verá reflejado en varias referencias a la figuración con trazos de color intensificados en los collages. Cerrando la muestra con una serie de grandes lienzos realizados expresamente para la muestra. Simultáneamente a esta, en la Sala de exposiciones “Ignacio Zuloaga” del municipio zaragozano de  Fuendetodos,  se podrá contemplar una gran antológica de la obra gráfica de la artista, donada toda ella para el futuro Museo de Grabado. La muestra está formada desde los primeros trabajos de linóleos, pasando por las litografías, planchas de cinc, la serigrafía  y los monotipos serigráficos.

    Pocas son las personas que desde muy jóvenes  tienen claro qué es lo que quieren ser cuando sean mayores. Julia Dorado, lo tenía muy claro, tomó las riendas de su propia vida muy pronto, y decidió que no sería otra cosa que no fuera pintora en un mundo de hombres. Con 14 años ingresará en la Escuela de Artes de Zaragoza, por su brillante expediente tanto en el dibujo como en el modelado, obtiene el Premio Extraordinario en Dibujo Antiguo y del Natural (1962). Al año siguiente realizará su primera aparición pública en una exposición colectiva auspiciada por el profesor Federico Torralba, es en este momento donde se unirá al prestigioso Grupo Zaragoza, formado en aquel entonces por cuatro artistas zaragozanos: Julia Dorado, única mujer, Daniel Sahún, Ricardo Santamaría y Juan José Vera, con los que va a exponer con asiduidad en distintos lugares de España y del extranjero. Desde el punto de vista teórico, se convirtieron en defensores a ultranza de actitudes progresistas, posicionándose hacia lo que se definió como vanguardia. El grupo se definió abierto a cuantos artistas desearan participar en sus actividades, hasta 27 artistas llegaron a colaborar en un momento u otro con el Grupo Zaragoza, con los cuatro artistas zaragozanos por base; La disolución del grupo coincidirá con la marcha tanto de Santamaría como de la propia Dorado a París, está última como breve paréntesis antes de continuar  sus estudios de grabado en Barcelona.

      Quizás la que  mejor exprese la intensidad de este  periodo sea la propia artista, en una entrevista que le realizará Juan Domínguez Lasierra, en donde recordará: “En el Grupo Zaragoza aprendí muchas cosas, entre ellas a tratar a los artistas, que no son gente fácil. El Grupo sólo duró tres años más y tuve que volver a funcionar a mi aire, sola, lo que me gusta y no me gusta. Siempre he sido tan rebelde como solidaria, tan necesitada de soledad como amante de compañía”.  A partir de aquí, los viajes por Europa que irá realizando en busca de estímulos artísticos para su futuro trabajo creativo junto a su inseparable compañero Pablo Trullen, dieron su fruto. En 1988 ambos se trasladan a Bruselas, donde Pablo acaba de empezara a trabajar de traductor en la Secretaría General del Consejo de Ministros de la Unión Europea. En Bruselas Julia se empapó de la pintura abstracta derivada del Grupo Cobra y de otras vanguardias históricas provenientes principalmente de Europa y Estados Unidos, con todo esto nuestra artista comenzó a dar un giro a la pintura que traía consigo desde Zaragoza. La abstracción que realizará a partir de entonces estará formada por efectos armoniosos conseguidos a través del dibujo, con una gama de colores sugerentes en donde el equilibrio entre el color y el dibujo es tal que alude a siluetas arquitectónicas de ciudades anónimas que podemos ver sobre todo en las últimas  obras realizadas ex proceso para esta exposición. Algo parecido pudimos ver en la exposición que realizó entre marzo- abril del 2010 para la galería Aragonesa del Arte, cuyo título La viajera  haciendo referencia a la impaciencia por el regreso a su Zaragoza afectiva, donde los estímulos figurativos de imágenes del pasado y del presente se dan cita a través de las fuentes culturales muy diversas que a lo largo de los años se ha hecho eco, para darnos una Julia Dorado que se encuentra en la cumbre de su arte, con una seguridad aplastante, dispuesta a realizar nuevas y sorprendentes obras que ni ella misma imagina.

       Julia Dorado es, en definitiva, la historia viva de la abstracción del arte aragonés.

 

-Julia Dorado. Retrospectiva (1962-2011)

Palacio de Sástago. Diputación Provincial de Zaragoza

21/07- 18/09/11

 

-Julia Dorado. Obra Gráfica (1965-2010)

Sala Zuloaga. Fuendetodos (Zaragoza)

23/07- 16/10/11

 

         


Almalé & Bondía: Dar a Ver

Javier Almalé y Jesús Bondía inauguraron su exposición conjunta, Dar a Ver, en el Paraninfo, Universidad de Zaragoza, el 21 de septiembre y hasta el 21 de diciembre. Textos de Chus Tudelilla que analizan las diferentes partes que componen la exhibición. Conjunto de fotografías en color, sin olvidar el vídeo, pensadas con una idea específica a desarrollar mediante bloques íntimamente relacionados, lo cual significa que mantenemos las pautas del catálogo.

El bosque es el punto de unión en todas las fotografías. Estamos, por tanto, ante zonas boscosas con claros mediante áreas de hierbas, cañas y, en ocasiones, piedras rodadas que permiten cambiantes espacios, de modo que se posibilita la incorporación de elementos ajenos para alterar su condición natural.

In situ, de 2010, tiene las características señaladas con la incorporación de fotografías enmarcadas que, al mismo tiempo, pueden ser fotografías de otros lugares, incluso alguna figura humana. En ocasiones ejercen de espejos para enriquecer la realidad. El número de fotografías, que puede llegar hasta 16, limita las posibilidades creativas ante una invasión que trastoca en exceso la realidad del bosque, como si algo fallara en la composición general. Incluso cuando hay menor número produce la sensación de que algo no encaja.

Muy diferente es la serie In situ 2, de 2011. Estamos ante dos e incluso seis espejos redondos, que al ser de menor tamaño se acoplan al ámbito boscoso, sin invasión, para cambiarlo y ofrecer un hermoso contraste formal y cromático.

Lo mejor de la exposición, además de In situ 2, es la serie Mirar al que mira, de 2011, basada en retratos de personajes cuyos nombres figuran en Agradecimientos. Estamos ante retratos individualizados, como tales figuran en la exposición, que se fotografiaron de espaldas para sugerir la contemplación del paisaje, sin olvidar que son observados por el visitante a la exposición, de ahí el título de la serie. Personajes quietos y ensimismados ante la belleza circundante. Lo que contemplan  es muy variado. A destacar, y mucho, el gran acierto artístico de los fondos, que son registrados por la cámara para mostrar territorios diáfanos, enigmáticos y ambiguos, siempre con impecable sentido del color y de la luz. Todo más que muy bien integrado.

Queda la serie Falso reconocimiento, de 2011, con el bosque y sus correspondientes claros como gran protagonista. Estamos ante maderas recogidas de donde sea, por ejemplo de la construcción, como evidente ejemplo del objeto encontrado para transformarlo en arte. Maderas que son esculturas por simple acoplamiento. El problema es que tal como se han integrado las partes carecen de gracia escultórica, son feas, razón para su nulo encaje con el entorno.  Ni digamos cuando el tamaño es tan gigantesco que opaca el fondo boscoso o cuando produce la sensación de acumular por acumular las partes, en ambos casos para configurar una escultura. No existe ni el vacío. Hay excepciones. Por ejemplo Falso reconocimiento 26.08.11 A o Falso reconocimiento 27.08.11 B., como ejemplos de buenas composiciones y el tamaño adecuado para incorporarlo al entorno.

Concluyamos. Vamos a imaginar que suprimimos los elementos incorporados al bosque, algo muy fácil de realizar. ¿Qué queda? Un paisaje anodino, más que elemental. Ni procede citar los extraordinarios paisajes de tantos fotógrafos españoles en los últimos cien años. Consideramos, con todo respeto, que la idea, como punto de partida a desarrollar, ha predominado sobre el concepto artístico, siempre con las excepciones citadas. Excepciones, verdaderas obras de arte, que significan algo muy sencillo: Javier Almalé y Jesús Bondía son artistas, ya lo demostraron como pintores, pero el tema de la exposición, visto en conjunto, lo han enfocado sin alma creativa.   

 

 

 

 


Geometría y la pintura Cristina Silván

El Monasterio de Veruela, a través de la Diputación Provincial de Zaragoza, acoge la obra pictórica de Cristina Silván, 8 de septiembre hasta el 1 de noviembre, con muy sugerente texto del pintor Javier Peñafiel.

Estamos, como hiciera en parte para la zaragozana galería Antonia Puyo en 2009, ante una propuesta mediante instalaciones, acrílicos sobre madera, impresión fotográfica sobre dibond y construcciones que son esculturas. Todo para ofrecer una excepcional propuesta mediante formas a través de diferentes procedimientos técnicos, de manera que la riqueza geométrica y colorística emergen alteradas por la cambiante técnica. Sea lo que sea, por variedad, Cristina Silván es una pintora abierta que se niega a utilizar el cuadro como única alternativa artística.

Color y geometría son las  claves para tan exquisitas y variadas obras que definimos como auténtico arte. Exquisitez que pudo motivar obras con la belleza por la belleza, lo cual se anula a través del color, la geometría y el movimiento. Todo en los lugares exactos. A la compleja variedad del color y de las formas se suma la manera de combinarlos. Un ejemplo basta. En el cuadro Hexágono-diez, acrílico sobre madera de 2011, su forma hexagonal se basa en dispares triángulos, alguno truncado, rombos  y un rectángulo, que pinta en negro o en azul para ofrecer, de manera constante, el impacto del azul y al lado el negro. Hasta aquí normal. Lo que genera el matiz diferente, mágico, es la invasora presencia de una estrecha línea amarilla, como contraste respecto a los azules y los negros, que rompe dichas formas para crear otras, de modo que todo sufre una singular alteración del primer orden geométrico establecido mediante dichos negros y azules. Estrecha línea, por cierto, que utiliza en otras obras con similar complejidad formal.

A sumar, de lo dicho, la aparente sencillez de los colores en algunos cuadros, basta citar Construcciones II, de 2008, y el movimiento en obras tipo V.A.A.O. I, de 2010, para evidenciar una suerte de espacio cerrado por el juego geométrico y abierto por el lugar donde se ubica. Nombrábamos movimiento. La obra Instalación I.P.A.C.V., de 2009, es un collage sobre vinilo. Aquí se centran, por ejemplo, la aparente sencillez de los colores, negro como poderoso fondo y amarillo que lo altera, la variedad geométrica mediante el amarillo y el perpetuo movimiento protagonizado por éste. El resultado es diáfano y complejo. La proliferación de formas geométricas amarillas unidas quebrándose por doquier, sin olvidar las muy estrechas bandas, se transforman en una indescriptible danza en pleno espacio negro, en pleno hipotético cosmos, de modo que la racionalidad geométrica se ha transformado en pasión, se ha humanizado, siempre sin pérdida de su implícita naturalidad formal.

Impecable exposición, muy trabajada y pensada, que señala la categoría de una artista entroncada con la abstracción desde su singularidad, la que Javier Peñafiel, en su texto, define como pintura no imitativa para recoger una frase entroncada con muchos años, justo cuando se debatía cómo encontrar la palabra precisa que reflejara la presente obra de Cristina Silván.


Juan Carlos Callejas: Geometría y fondo expresivo

Desconocemos la fecha exacta pero ya en julio de 2003, exposición en el Palacio de Montemuzo, tenía obras con fondos expresivos y proliferación geométrica mediante bandas que trazaban dispares formas. Con posteridad, dentro de nuestro archivo, expone en el Torreón Fortea, enero de 2011, con una obra que, por lógica, tiene la misma línea que la inaugurada, el 22 de septiembre, en la galería Cristina Marín.

Colores suaves, sin estridencias, atemperados. Estamos ante fondos abstractos nutridos por su onda expansiva mediante dispares texturas y un movimiento de mayor o menor intensidad, de modo que podemos contemplar la típica alusión a un ámbito con el dominante azar. Siempre como espacios que respiran su propia singularidad. Espacios alterados por planos geométricos y estrechas bandas, cuya misión es regular cada fondo para evitar el exceso vital. Delicada fusión de lo expresivo y lo racional.


Peyrotau & Sediles en Complices

Aunque cuando salga al aire este número de AACADigital los lectores ya no tendrán esta exposición a la vista, pues estuvo abierta en el Museo Ibercaja Camón Aznar del 16 de junio hasta el 31 de agosto, resultaba imprescindible comentar las fotografías del excepcional equipo integrado por Aránzazu Peyrotau y Antonio Sediles, nacidos en 1975, con fotografías y videos que abarcan desde 2000, año que comienzan como pareja, hasta 2011. Estamos, por tanto, ante una especie de retrospectiva en plena juventud, algo muy extraño que se justifica por el importante espacio expositivo. Nos centramos en las fotografías con sus retratos.

Los retratos, tema de la exhibición, se basan en fondos monocromos, blanco, rojo, lila o negro, para que resalte el retratado. También se busca el impacto a través de personajes con supuesto atractivo y personalidad, al menos con matices diferenciados, como por ejemplo en obras tipo Frank T y Zatu, bien sea por la vestimenta, el aspecto físico o el gesto de los dedos para sugerir que Zatu pone los “cuernos” o se burla de quien sea. Da lo mismo. A nosotros, como personajes, nos parecen de auténtico espanto, poco originales, sin personalidad, vistos  y analizados con microscopio durante nuestra vida en cualquier rincón perdido. Para salir corriendo. Ambos retratos corresponden a la serie Rapsodas, de 2004. Lo mismo puede afirmarse, en cuanto a la nula originalidad del retratado, con Muriel, mediante la típica figura femenina que lleva una gigantesca serpiente, y Anita, con una figura femenina inundada de tatuajes muy bellos para la retratada. Ambos retratos, de lo más cotidiano, corresponden a la serie Sin Pecado, de 2007. Lo mismo puede afirmarse con Aura, de la serie In Extremo, mediante las manos sobre ambas mejillas para forzar el ámbito gestual. Las cuatro primeras obras citadas se quedan en una especie de testimonio social contemplado hasta en los telediarios.

Son muy diferentes, por excepcionales, las series Enmascarado, de 2006, con las máscaras de los luchadores mejicanos, Obumbrata, de 2009, Metus, de 2009 y La leyenda de Ausare, de 2011. Aquí, con los fondos negros y lilas, es donde abstrae el tema, lo altera y define, para mostrar cambiantes realidades de una creatividad deslumbrante, más que capaz de alterar a cualquier exigente en materia artística.

Aránzazu Peyrotau y Antonio Sediles son dos artistas de gran nivel que con la fotografía nos iluminan para lanzar un variado y original campo temático que casi parece inventado. Todo partiendo de ideas desde la observación.


Esculturas de Débora Quelle

La galería de Arte Salduba, desde el seis de septiembre hasta el siete de noviembre, ofrece una exposición con 29 esculturas de Débora Quelle, que lleva 15 años exponiendo y bastantes más como escultora.

La escultora ha dividido sus obras en diferentes temas que divide como sigue. Abismos son abstracciones geométricas hechas con metal y mármoles sin trabajar para ofrecer un tono rústico eco de cuando se encontraron en la cantera. El abismo, para Quelle, es el escenario donde se desarrolla la acción, espacios para la reflexión. El conjunto titulado Dedos-caracol son obras figurativas con aroma surrealista. La escultora los define como autorretratos conceptuales. El dedo es la herramienta básica del escultor. La serie Grifos, por el agua, proviene de la Exposición Internacional de Zaragoza en 2008. Combina abstracciones con elementos figurativos. En los Torsos, masculinos y femeninos, demuestra su dominio de la figura con obras potentes de matices expresionistas y tono sensual. Y, para concluir, en la serie Joyas-esculturas, en plata maciza y piedra unidas, articula lo hecho en la series Abismos y Dedos-caracol.

Exposición compleja, por temas y materiales,  con total limpieza de resultados y fusión entre los cambiantes planos desde sus cambiantes formas. El ámbito figurativo, sin contar los torsos que viven independientes, se integra en el espacio abstracto, sin olvidar la impecable unión de los planos en las abstracciones geométricas. Hace tiempo, en definitiva, que Débora Quelle dejó aquella especie de afán necesidad por recargar cada escultura, para ofrecer en la actualidad temas sintetizados partiendo de ideas precisas.


Cuadros de Fabio Camarotta: Espacio con humo

<<Espacio con Humo>>, justo así, es el título de la exposición en la galería Carolina Rojo inaugurada el 15 de septiembre y hasta el 25 de octubre. El argentino Fabio Camarotta, con residencia en Madrid, ofrece un tema afín con nuestra feliz vocación como fumador, ni digamos tras la prohibición perfil ejemplo de censura puritana laica venida de Estados Unidos, país muy especializado en cosas así: Ley Seca, Ley Humo, etcétera.

Con tema tan simple en apariencia, rostros de figuras femeninas fumando, estamos ante una muy buena exposición que ofrece cambiantes perspectivas. Sonará a obviedad total al afirmar que en todo cuadro el campo formal y el color son imprescindibles. En los cuadros de Camarotta el hermoso y sugestivo campo formal es punto imprescindible para valorar cada cuadro y obtener el perfecto final de cada rostro, ni digamos el color y el conjunto de cada composición pictórica que rodea al tema figurativo.  El campo formal se basa en pequeñas formas irregulares cercanas al cuadrado y al círculo, así como muy cambiantes planos irregulares de dispares tamaños, en general de escasa dimensión, de modo que se obtiene una espectacular visión móvil, incluso quieta, que inunda la composición de cada obra y cualquier rostro. Dicha riqueza formal resalta, para bien, con la voluntaria restricción de los colores basados en blancos, grises y negros, capaces de provocar un temblor generalizado que caza nuestra mirada. Todos las obras en dichos colores salvo el retrato de la galerista Carolina Rojo, con toques rojos, y otro con gorra. En ambos casos, como es lógico y decente, fumando con elegancia desde su absoluto placer.

Con dicho panorama tenemos los rostros femeninos con un cigarrillo en los sensuales labios. Tema que sirve para registrar una auténtica antología de la belleza femenina a través de sugestivos gestos, visiones parciales o enteras del rostro y miradas muy cambiantes que ahondan en situaciones como problemas a especificar, ensimismadas y potentes ojos negros lanzando su inquietante pensamiento a cada espectador. Rostros, en definitiva, con poderoso magnetismo vía sensualidad y erotismo a imaginar.


Cristina Beltrán y su naturaleza vegetal

Desde siempre, sin duda antes de pintar, Cristina Beltrán ha sentido el paisaje como algo íntimo mediante las cambiantes vivencias de su amado pueblo natal. Su exposición en el bar Bonanza, desde el uno de junio hasta agosto con cierre entre medio, obedece al tema de la naturaleza vegetal según viene ofreciendo desde hace años. Pero hay algo, para los que seguimos su evolución artística, que ha cambiando, sin duda por mayor madurez pictórica a partir de la impecable técnica.

Estamos ante fondos abstractos, como tales otros cuadros, con muy cambiantes planos que generan enigmáticas abstracciones o con toque expresivo, siempre de notable belleza y capacidad evocadora a través de potentes y delicados colores. Con dichas bases, imprescindibles para desarrollar el otro tema, se crea la adecuada atmósfera para que flote y resalte su pasión hacia la naturaleza vegetal, siempre pintada, sentida, desde un ángulo poético, pero también como una especie de testimonio vital ante su indiscutible trascendencia. Dicha triple alianza, pasión, matiz poético y tono vital, es la clave de tanta naturalidad pictórica aliada con el auténtico sentimiento de la pintora.


Fernando Alvira Banzo: Paisaje y Percepción

 

 

Interesante y sugerente la exposición del artista Fernando Alvira, presentada bajo el epígrafe Somontanos, que puede visitarse durante estos días en la sala de exposiciones del centro de la UNED  de Barbastro. Una muestra que reúne una treintena de obras, desde sus inicios en la década de 1960, un período en que el autor destaca por la búsqueda de su propio estilo, hasta el presente año 2011.

El largo itinerario creativo de Fernando Alvira, inscrito en la sensibilidad romántica, es un ejemplo de trabajo y de persistencia en la búsqueda de una visión personal del paisaje a través de un  lenguaje consistente y sólido. Sus grandes narraciones pictóricas, centradas en los paisajes del Somontano, tema por el que demuestra una especial preferencia, van más allá de las meras referencias naturalistas  y de la simple representación  anecdótica. Extrae de la realidad lo que le interesa construyendo un ideario sensible y visionario. Es pues el paisaje de los campos del Somontano o el entorno natural en general, una de las motivaciones esenciales de su obra. Este aparece constantemente recreado a través de diferentes técnicas como la acuarela, el óleo y el acrílico, con un estilo que se desliza desde la figuración con efectos impresionistas, hasta un expresionismo figurativo, marcando diferentes etapas en la evolución de su trabajo.

De esta forma el artista crea su peculiar lenguaje plástico, en el que están presentes: la intensidad de las gamas cromáticas, la pincelada suelta, la mancha, la preocupación por la luz; así como la diversidad de texturas creadas con múltiples recursos, con una gran limpieza de color y notable técnica. Una coreografía de imágenes y de crónicas visuales fundamentadas en la belleza de lo esencial y en el terreno de lo fugaz. La libertad con que se enfrenta a su trabajo y la aguda visión de la realidad, salpicada de una dosis de lirismo, resumen su discurso. Una narración en donde la emoción, la reflexión y la sensualidad, conviven serenamente, formando un poemario de intenso cromatismo y gran belleza visual. Fernando Alvira no solo nos transmite un catálogo de temas del Altoaragón, sino también la inquietud estética que le lleva a cartografiar poéticamente su provincia, con una imagen profunda que sintetiza un territorio marcado por  la sensación de aislamiento, de distancia, y que de algún modo define el carácter  del hombre de esta provincia.

Como se sugería anteriormente, su obra, sin ser ajena a una concepción naturalista, deriva de procesos internos y recuerdos, de su mundo íntimo. De este modo el artista nos comunica sus experiencias con el paisaje, sus diferentes estados de ánimo, y nos regala fugaces sensaciones e ideas que llevan la firma de la reflexión y la intensidad.