Una selección de las últimas creaciones en Pekín del español Jorge Usán

La obra de Jorge Usán Jorge Usán (Zaragoza, 1978, residente en Pekín desde 2006) se caracteriza esencialmente por la puesta en valor que otorga a las superficies matéricas. Su proceso creativo es paulatino, laborioso, expectante, coloca materiales susceptibles de ser alterados, expuestos  a las inclemencias, al sol, la lluvia y el viento, elementos que dejan su impronta y su rastro. Una creación planteada desde la degradación controlada.

Usán utiliza elementos matéricos y experimenta con ellos, dejando su impronta de una manera voraz sobre el límite de la superficie.

Juega con el vacío, el hueco, más allá de añadir, quita, haciendo que la propia esencia matérica salga hacia fuera, como si nos quisiera hablar, un sistema creativo más allá del artificio, buscando la esencia más íntima de la superficie.

Expresionista en relación a la materia, espiritualista en contenido, innovador en relación a nuevas morfologías que interpretan un vocabulario musical nuevo, imaginado. Sutil en la composición, inquieta la fragilidad de los elementos que parecen gritar desde el vacio, la nada.

En sus obras se plasma la huella de la existencia, el drama que supone el devenir de las cosas, reflexiones universales, así como la ruptura espacial que supone la invitación a entrar en sus cuadros, ámbitos creados a partir de elementos que sobresalen y se adentran, un desafío a transgredir los límites.

La línea de trabajo de Usán es la experimentación, sin límites, creando vínculos con la música y la ingeniería más sutil que le proporciona las herramientas necesarias para crear una obra global, redonda, impactante.

Se trata de la interacción entre los distintos planos de sus obras, como si fueran poemas, con versos todavía sin leer.

Como broche final a la exposición de Jorge Usán, la Galería Carolina Rojo presentó una obra escultórica del mismo artista: Introittus, realizada en colaboración con Benoir Ganier ( Profesor de la Universidad de Nuevos medios de Pekín), y Song Li ( Profesor de la Universidad de Ingeniería de Pekin), en la que Usán experimenta con las dimensiones espacio-temporales y su relación con la obra de arte.

En esta occasion la pintura dió paso a la escultura, se eliminaron los cuadros de Usán para hacer una presentación en torno a la escultura Introittus, creando un espacio único que giraba en torno a su presencia espacial, conformando un ambiente de percepción sensorial único.

Introittus consiste en una obra tallada sobre madera de boj, labrada paulatinamente de un modo paciente, pausado, que nos lleva a un resultado espléndido, de un trabajo minucioso y en estrecha relación con su modus operandi. Su apariencia matérica rememora cierta presencia ósea o pétrea, sin duda un juego visual de nuestra percepción, que más allá de ser certera, nos hace un guiño a lo que son nuestras impresiones visuales y sensitivas.

No se trata de una obra únicamente plástica, ya que consta de sistema sonoro y sensores incorporados,Introittus consiste en una obra global.

Usán experimenta con las dimensiones espacio-temporales y su relación con la obra de arte, y nos hace partícipes una vez más de toda una experencia estética y sensorial que engloba arte, música, y sensación espacial.

Sus formas orgánicas nos transmiten esa conexión con la naturaleza, latente en toda su obra, todo ello unido al sonido que nos embriagará de un modo sutil, trasladándonos al lejano oriente, en donde ha sido concebida y creada.

Nunca antes la galería Carolina Rojo se había cerrado para mostrar una única obra, dada su magnificencia, la ocasion lo requería.

 


PERIFERIAS Y EL ARTE OUTSIDER

Les auteurs sont, on le verra, la plupart du temps, des personnes qui n’en font pas carrière, qui s’y adonnent par occasion, qui les exécutent à leur propre usage et enchantement… Art modeste! Et qui souvent ignore qu’il s’appelle art.

Jean Dubuffet, « L’art brut », octobre 1947  

 

La doceava edición del festival de Huesca Periferias celebrada entre los días 21 y 30 de octubre de este año pasado 2011, ha prologado su funcionamiento multidisciplinar consistente en la elección de un tema relacionado de algún modo con su naturaleza y su ubicación en las fronteras entre el arte institucional y lo que queda al margen de los límites definitorios del Arte mayúsculo, y ya no nos referimos a las Bellas Artes. Una vez abordado desde el “agit prop” hasta lo “comercial” (curioso, dado que en un mundo gobernado por el capitalismo es lógico que el arte se defina desde sus capacidades comerciales), además de otros temas algo más “bohemios” como “Exilios” o “Mundos raros”, se ha lanzado a uno de los asuntos más delicados en relación a las capacidades reificadoras de las instituciones culturales actuales: El arte outsider, término acuñado por el crítico Roger Cardinal en 1972 con la publicación en Londres del libro que porta este nuevo término como título, el cual sirve de paralelo anglosajón al concepto “arte bruto” ofrecido por Jean Dubuffet nada más finalizar la II Guerra Mundial. Sin embargo, la nominación de Cardinal, también establecida frente a las instituciones culturales, le permite, -aunque sutilmente-, ampliar la nómina de representantes. Junto con los no artistas, los domingueros, el arte infantil, el “arte de los locos” y determinadas artes populares, considera ciertas aportaciones de autodidactas y artistas influenciados por la estética naïf, con lo que abre al flujo de la recuperación académica las puertas de este recinto libre de toda delimitación. En este sentido, aquí en Aragón, Comunidad que a través de personalidades de la talla de Antonio Fernández Molina ha prestado especial atención a este tipo de manifestaciones, el Doctor Ángel Azpeitia Burgos, desde las páginas del Heraldo de Aragón, ha reivindicado con  insistencia la distinción entre un arte realmente naïf y otro basado en la estética de los niños y que él preferiría denominar “infantilismo”, como si de un “ismo” más de los de Ramón Gómez de la Serna se tratase. De este modo comprobamos cómo, en el momento en que ponemos sobre la mesa este asunto, surge el conflicto entre lo que está oficialmente aceptado como cultura y lo que no (y debemos tener en cuenta que en la mayoría de los casos “oficial” es sinónimo de “común” debido a la eficacia ideológica)

En cualquier caso y en lo que aquí respecta, concebido Periferias como un punto de encuentro de manifestaciones artísticas ubicadas en los límites institucionales, y al estar patrocinado precisamente por las instituciones más fuertes, se concibe como un aspirador, como una prospección que mira al horizonte de lo insospechado para que, en un futuro más o menos inmediato, pueda ser atendido por los medios académicos de los que historiadores y críticos del arte formamos parte. Y este esfuerzo podría resultar muy beneficioso para la construcción de nuestra cultura, si se distribuyeran los roles adecuados a cada uno de los profesionales comprometidos en este cometido colectivo, para que no se convierta en un simple mecanismo de absorción de las actividades libres bajo fines especulativos más o menos interesados. Para ello, lo primero que deberíamos plantearnos si queremos ser sinceros al menos con nosotros mismos, es si las infraestructuras económicas son las adecuadas para desarrollar el arte como una actividad más o como un medio de conocimiento que inspire y guíe las otras actividades necesarias de la vida, y en este sentido no debemos olvidar que uno de los primeros precedentes y teóricos del “arte bruto” fue Marx, al afirmar que “en una sociedad comunista, las gentes, entre otras cosas, harán arte”. Pero esto, desde luego, queda muy lejos de la miseria que reina nuestra civilización, fuertemente aburguesada y proletarizada a un mismo tiempo.

Ante esta situación de colapso de los valores económicos y espirituales por una plutocracia ensimismada e incompetente, resta la investigación (al margen de los sistemas de patentes, claro está) para indicar el camino que rompa este estado de quietud, y en este sentido los artistas plásticos, junto con historiadores y críticos, tienen mucho por hacer en la observación y análisis de las manifestaciones de interés artístico que acontecen fuera de su entorno (desde la propaganda publicitaria hasta el arte no profesional), de las novedades técnicas que ofrecen y de sus resultados, sus facturas, sus formas o sus nuevos programas iconográficos, siempre en busca de una comprensión unitaria que salve el estado de escisión generalizada. Una alternativa podría consistir en la ruptura de las redes ideológicas mediante procedimientos poéticos como la deriva y el détournement situacionistas pero, como ya apuntara Guy Debord en sus Comentarios a la Sociedad del Espectáculo en 1988, el tiempo ya se nos ha echado encima como para limitarnos a esta suerte de pulsos intelectuales. Cada día que pasa la solución requiere una mayor violencia y, por lo tanto, un mayor esfuerzo para quienes quedamos por debajo de los intereses medios del sistema que gobierna, bastante más que una mera tergiversación de imágenes o del uso de los adoquines del pavimentado sesentayochista. Sin embargo, no por ello debemos olvidar que en un momento legendario de la infancia o del pasado, todos pintaron y todos apreciaron el mundo desde sus superficies hasta crear nuevos contenidos, nuevas profundidades y nuevos mundos donde habitan nuestras posibilidades futuras, y que todo esto, así como los recursos naturales e industriales, no es patrimonio de unos pocos.

Al día de hoy, el proceso de asimilación de estas manifestaciones denominadas “brutas” por Dubuffet queda afirmado y asumido. Por ejemplo por Serge Fauchereau, de quien no debemos olvidar su condición de historiador y de crítico de arte, por lo que, lo quiera él o no (y es éste también nuestro caso), trabaja por la institucionalización de las manifestaciones artísticas. Para ello nos remite a la omnipresencia de la cultura, lógico dado que se trata de un modo de entender nuestro entorno a partir de las cualidades humanas y que incita a crear una serie de contenidos y valores que, a su vez, guiarán los procesos perceptivos y constructivos futuros. Lo mismo ocurre con la economía, dado que es aquella dimensión de los hechos (la quinta para Malevitch) que cuantifica los esfuerzos materiales empleados para que éstos se produzcan, es decir, evalúa a estos últimos de manera inversa a sus resultados: algo es más económico cuando es capaz de producir más con el menor de los esfuerzos posibles, al margen de las diatribas de las bolsas mundiales y de los intereses de las bancas. La economía es una realidad de todas las cosas y de todos nosotros, así como la cultura. Fauchereau no ha inventado con ello nada nuevo. El enfrentamiento se produce, siguiendo los argumentos de Mario Perniola, entre una cultura espontánea y libre y otra institucionalizada, es decir, recuperada por una serie de entes omnipresentes y, por lo tanto, abstractos: los museos, el mercado del arte, la crítica, la estética, la historiografía y la actividad profesional, esto es, todas aquellas fuerzas que desean administrar la cultura real redefiniéndola en aras de sus naturalezas académicas que los convierten en instrumentos del poder económico y político. De hecho no faltan los que denuncian el proceso de “comercialización” del arte bruto, por ejemplo la directora misma de la Colección de Arte Bruto de Lausanne, Lucienne Peiry, aunque en las propias definiciones ofrecidas por los pioneros en este interés, residen indicios de este proceso de institucionalización: al extraer ciertos artistas autodidactas y no profesionales de la cultura, Cardinal establece la cultura oficial como la única. Dubuffet, al situar el fin de estas manifestaciones artísticas en sí mismas, es decir, en el placer que producen a sus autores, busca apoyo en una valoración  propia del “arte por el arte” , lejos de la primera aproximación de los del Jinete Azul a las artes populares y sus facultades expresivas, así como del interés de André Breton y los surrealistas por este arte ajeno a lo profesional y que, libre de esta traba, sirven de médiums entre la consciencia y la inconsciencia a través de su materialización. Esta apreciación que hace de los surrealistas, antes que nada, auténticos investigadores de la poética real, fue heredada indirectamente por los más entregados del grupo internacional CoBrA, sobre todo por Asger Jorn, Constant, Dotremont, Jaguer o Carl-Henning Pedersen, en muchas ocasiones en busca de ese inconsciente colectivo del que sólo nos quedan los arquetipos jungianos y las especulaciones imaginistas y materialistas de Gaston Bachelard.

¿Qué sabemos de la naturaleza poética humana? Esta pregunta es la que se oculta detrás del interés por el arte bruto, el cual no puede ser escindido de la totalidad de la historia del arte del siglo XX –por lo menos-, dado que responde a esa necesidad del artista contemporáneo por investigar las posibilidades creativas del ser humano antes que crear una serie de productos bonitos que complazcan a los más cultos. El arte bruto no es un tema, no puede ubicarse en el índice de un catálogo bibliotecario de novelas. Su naturaleza inmiscuye el conjunto de la realidad fenomenológica del arte, y de ahí el peligro que conlleva su especulación y la necesidad de acompañar la exhibición de sus “fósiles directores”, de estudios, debates, conferencias, congresos, actas, etc., que no sólo aborden la terapia en la salud mental, sino la realidad artística del ser humano y su pérdida a lo largo de la historia, con el fin de no cultivar los malentendidos que tanto abundan en la opinión pública sobre el arte, al tiempo que hacemos frente y tomamos conciencia del estado de alienación generalizado en nuestra civilización.  

Este peligro de amputación de las cuestiones estéticas trascendentales, es consecuencia de la incapacidad para superar en la práctica el positivismo decimonónico que fragmenta la vida en diversas facetas artificiales. Quizás esta incapacidad, a pesar de los avances en dialéctica, materialismo y fenomenología, derive de la ausencia de un programa de actuación global para combatir la alienación desencadenada por el mercado, y ya no hablamos de un puñado de casos atractivos sólo para la psiquiatría. Esto ocurre cuando se establece el arte auténtico como un simple tema que abordar en un festival, tal y como ha ocurrido en esta edición pasada de Periferias. Aún así, debemos destacar la calidad de la colección de arte outsider Naemi de Miami (EEUU) exhibida en la Diputación de Huesca en el marco de este festival, pero también lamentar la participación de artistas profesionales reconocidos que han sido apelados para interpretar las limitaciones de pacientes de la salud mental o de ciertas incapacidades físicas, tal y como hemos apreciado en el Museo o en el Matadero de Huesca, sobre todo en este último centro, donde el predominio subjetivo, sensacionalista y tremendista, propio del efectismo de una fiesta de Halloween aunque con la profundidad de las películas gore de serie B en su lectura erasmista de la tradicional oposición entre las razones y las locuras, chocan con los mundos construidos de Sebastian Ferreira o de Echo presentes en la colección Naemi, o con los nuevos diálogos del grupo teatral Teatrix de la Fundación Agustín Serrate de Huesca, y los medios automáticos de aproximación a la realidad tecnológica que nos rodea, propuestos por los Tecnopoetas del Espacio Visiones de la Fundación Rey Ardid de Zaragoza, quienes, a diferencia de los anteriores que interpretan problemas ajenos, abordan soluciones válidas para todo aquel que crea pertenecer a esta sociedad nuestra. Es lo que tiene la escenificación cuando se enfrenta con la voluntad de quienes quieren construir un mundo nuevo: se limita a la ingenuidad de la lectura, tal y como sucede cuando se acude a los mismos de siempre para representar un terreno creativo que ya de por sí disfruta de sus propios protagonistas. Comentaría la exposición que bajo el título “De la ingravidez al equilibrio” se organizó en la Escuela de Arte de Huesca. Por cuestiones laborales sólo acudí los dos fines de semana que duraron los eventos. Al no haber personal del centro formativo dispuesto a abrir la exposición fuera del calendario lectivo, los que no somos de Huesca no pudimos apreciarla, aun tratándose de la aportación de los verdaderos protagonistas, aquellos que sin ser artistas quisieron mostrar sus aportaciones plásticas en una exposición organizada conjuntamente por las fundaciones Agustín Serrate de Huesca y Rey Ardid de Zaragoza, y tildada por el catálogo como “la primera gran exposición de Art Brut de Aragón”. Quizás ésta hubiera sido una buena ocasión para plantear la necesidad de aglutinar una colección de estas características en la comunidad aragonesa, antes que sustentar la temática de un festival.

Por lo demás, la dimensión musical de la interdisciplinariedad propia del festival aportó un elevado nivel, tal y como nos tiene habituados, con la actuación del dúo catalán Macromassa, quienes desde 1976 y a partir del rock progresivo han investigado nuevas fórmulas para masticar la sobreabundancia actual de imágenes sonoras. El encuentro entre Ted Daniel y el batería de Clock DVA Charlie Collins, basado en la improvisación, así como la presencia de uno de los grandes de la renovación musical en Estados Unidos junto con Captain Beefheart o The Residents: Eugene Chadbourne. Curiosamente, en el fondo de estos representantes subyace una tendencia hacia la disparidad y la ruptura de géneros que crea la atmósfera propia de lo que queda más allá de las grandes instituciones artísticas. La música, quizás por su mayor tradicionalismo y popularidad, simultáneamente, ha permitido crear un mundo libre mucho más amplio al margen de sus organismos representativos.         

          


Asamblea General Extraordinaria

En la Asamblea General Extraordinaria celebrada el 15 de marzo de 2012 a las 19h en primera convocatoria y a las 19.30h en segunda convocatoria, con un único punto del día, referente al relevo en el CDAN, se acordó por unanimidad de todos los presentes hacer público el siguiente comunicado oficial de AACA, que se leyó a continuación en la ceremonia de entrega de premios:

Desde la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte queremos expresar nuestro apoyo a la labor realizada por Teresa Luesma y su equipo en el CDAN, y lamentar que su relevo se haya producido sin una convocatoria de proyectos.

 


Las dos caras de la realidad y el arte de Santiago Arranz.

Supongo que serán razones de escasez presupuestaria las que han determinado la extraordinaria duración de esta muestra, abierta del 7 de octubre al 8 de enero en el palacio de la Lonja, pero me alegro de que se haya beneficiado de ello Santiago Arranz, que gracias a la afluencia de público en las fiestas del Pilar y en las celebraciones navideñas ha alcanzado más de 60.000 visitas contabilizadas. Ya iba siendo hora de que los zaragozanos descubrieran a este escultor y pintor con tanta proyección internacional, pero no demasiado famoso entre nosotros, a pesar de ser un artista tan presente en nuestro espacio público, con esculturas monumentales en Valdespartera y llamativos programas decorativos como el del edificio del Centro de Historia(s) o el de Plaza 14 en la calle Alfonso.

A algunas de estas obras públicas se hace referencia tanto en la exposición como en el catálogo, a pesar de lo cual reconozco que quizá no haya sido de consumo fácil por la contención de tonos y la parquedad explicativa. Quizá la intermediación de un comisario hubiera ofrecido una versión más pedagógica de este impresionante acervo de obras de diferentes técnicas, estilos y épocas. Hay, eso sí, un hilo conductor bien trabado entre unas cosas y otras, generalmente una ligazón iconográfica o de registro poético: se contrastan trabajos tanto para señalar las diferencias como, sobre todo, para remarcar los parecidos, la permanencia de un vocabulario personal que ha ido construyendo Santiago en su carrera.

Como bien dice Jaume Vidal Oliveras en su texto del catálogo, no se trata ni de una antológica, ni de una retrospectiva, sino de un autorretrato estético del artista. Pero ese suele ser casi siempre el caso cada vez que un artistas monta alguna gran exposición individual. Eso sí, reconozco que en este caso quizás sucede de forma aún más acentuada, por la tendencia a la autorreferencialidad, que ya evidenciaba Santiago Arranz en sus juveniles años de pintor postmoderno, cuando en 1985 pintaba a la cera escenas representando un artista rodeado de paisajes pintados por el propio protagonista: Horizonte. Poeta de muros. Dibujante de montañas.  A mí me fascinan esas composiciones, y también las que en 1990 diseñó, inspirándose en Las ciudades invisibles de Ítalo Calvino. Luego ha seguido utilizando otras trasposiciones literarias para aparentemente ilustrar narrativas ajenas, cuando en realidad seguía evocando su propio mundo: su familia, sus objetos-fetiche, los animales y plantas de su entorno. Todo dominado por figuras estáticas, silentes, de una estética con raigambre clásica, pero que sigue vigente hoy en día: otro ejemplo cercano sería Jorge Gay, que por cierto también es excelente muralista.

Lo que no acaba de convencerme, si se me permite expresar una amigable objeción, es alguna de las piezas de gran tamaño, que me parecen sobredimensionadas, y hasta las encuentro más hermosas en la reproducción incluida en el catálogo. Si el título de la muestra, Una y otra realidad, alude entre otras cosas a la realidad de ahí fuera frente al mundo íntimo del artista, casi hubiera sido más lógico dejar los grandes formatos para el arte público y presentar aquí las “sombras platónicas” de ese mundo exterior vistas desde la cueva del recinto expositivo: por un lado, una visión abstraída/abstracta de la realidad en forma de símbolos, y por otro una visión figurativa/literaria interior… Es una lógica que subyace en la exposición y en el catálogo –también alude a esa estructura bipartita Rafael Ordóñez en la página final de su texto– sobre la cual yo quería hacer hincapié como culminación de esta reseña.


Abstracciones de Horacio J. Gulias Vidal y Mariano Viejo

 

El 1 de octubre, Hotel Boston, se inauguró ABStracciones “ABS” del pintor Horacio J. Gulias Vidal. Conviene transcribir unas afirmaciones del artista que aclaran conceptos sobre su obra. Afirma:

…mis pinturas se parecen más a hacer “Ingeniería en Colores” o “Geometría Abstracta”. Debido a ello, mis obras no tienen un nombre o título específico, relacionándola con distintas formas de ver algo real, concreto y tangible, sencillamente su título es un código ABS o ABS-S.

Estamos, como en su anterior exposición, ante impecables abstracciones geométricas con fondos monocromos negros, sobre todo, y blancos en menor número. Cuadros y dibujos, algunos expuestos en el Espacio Adolfo Domínguez, de Zaragoza, que abarcan de 2007 a 2011. Un alto número de obras que ofrecieron la excepcional mirada geométrica, precisa, de un pintor con articulación propia encauzada hacia la perfección de la línea y el cambiante plano. Círculos, cuadros, bandas o sorprendentes círculos rotos, entre otras formas, se muestran con rara exactitud al servicio del arte. Todo enlazándose mediante un palpitante color en el lugar exacto.

 

El 15 de noviembre, en la sala-taller K-Pintas, se inauguró la exposición del pintor Mariano Viejo, de larga trayectoria en Zaragoza desde 1972. En las presentes obras retoma el lenguaje personal basado en las formas contundentes y sobrias, personales, sobre fondos monocromos, o muy cercanos, en obras tipo Forma quieta, de 1989, Signo I, de 1994, o Pintura III, de 1994. Obras de pequeño formato que, quizá, anuncian otra exposición más ambiciosa, siempre en el sentido de mayor tamaño.

En dicha exhibición tenemos los fondos monocromos parduzcos, cual vació quieto pero latente, que sirven como soporte para incorporar un variado conjunto de formas emergiendo de cada fondo pero medio flotantes. Formas muy variadas que son el cambiante esquema de aves y árboles, por ejemplo, pero en el sentido de ofrecer una alta variedad perfil sugerencia con el negro dominante. Estamos ante el rescoldo de un tema figurativo bajo la intención de evocar desde su belleza formal. A sumar los moteados negros que alteran el entorno. Uno de los mayores aciertos es el predominio del fondo sobre el tema figurativo muy sintetizado, lo cual significa un dejar sin definir. Formas, cabe insistir, con intencionado aire elemental y primitivo, pero más que poético y evocador, bajo la intención de que aflore una especie de esencia íntima como visión y sentimiento humanos. Lo indicado es, salvo algún reciente período, muy peculiar del pintor. Para el recuerdo la ancestral espiral o el dolmen en algunas obras del pasado.

Exposición muy lograda y, volvemos a repetir, con expectante tono vía sugerencia y, sobre todo, irisación poética. La síntesis como suspiro formal.


Paisajes de Miguel Ángel Arrudi y Pepe Cerdá

Por todos es sabido que Miguel Ángel Arrudi es uno de nuestros más que notables escultores, incluso así se define, que desde hace tiempo se interesa por la pintura. La galería Zeus, 23 de noviembre al 23 de diciembre, expone Paisajes Envolventes sobre papel en formato apaisado de notable tamaño y la mayoría de las obras en formato pequeño. Estamos ante la mejor exhibición sobre dicho tema, al menos de las que conocemos, hasta el punto que su totalidad entra en una dinámica diferente producto de la ruptura con el pasado por concepto. Paisajes raptados desde el estudio refugio en Ibonciecho, Sallent de Gállego, Valle de Tena, Huesca. Asimismo, consideramos imprescindible citar al artista cuando divide sus obras en "Paisaje Encontrado y desmitificado, basado en lo objetual: el apunte – objeto, mezcla de realidades, la ruptura del contexto", y "Paisaje Transformado, sin ninguna identidad fehaciente como referente geográfico en unos casos o en otros con todas las posibles referencias geográficas de las formaciones rocosas del entorno inmediato". En definitiva: "Son paisajes sentidos, producto de itinerarios y recorridos una y mil veces para hacerlos propios, tras minuciosas anotaciones, cuidadosos bocetos, inagotables filtros selectivos". Afirmaciones que muestran con absoluta eficacia los planteamientos hasta llegar a la obra definitiva.

En la exposición tenemos dos enfoques muy diferentes. El menor número de obras, las de formato mayor apaisado, obedece a un planteamiento partiendo de la realidad, transformada en mayor o menor medida, de notable fuerza por el propio paisaje de alta montaña, que desprende cambiantes evocaciones con la mirada fija, atrapada, perdiéndose entre fascinantes espacios. Como una inagotable aventura íntima sin participación ajena.

El gran cambio, por enfoque formal y cromático, se da en las obras de menor tamaño, siempre rectangulares y verticales. Ni de lejos pretendemos indicar que están por encima de las comentadas. Son diferentes. De momento cabe sugerir que los paisajes se manifiestan desde muy distintas combinaciones, hasta el punto que son la base de fondo para incorporar otros campos formales. Aludimos al muy variado juego geométrico, como tal hermosas abstracciones, que perfora y altera, con o sin movimiento, cada paisaje, para así articular de manera impecable dos criterios que deberían chocar. Campo doble formal muy complejo y refinado. Añádase, como otra virtud, la excepcional combinación de los variados colores desde criterios llamativos. Cada obra, en definitiva, evidencia un cambiante poso vital, con alma, muy acorde al carácter del artista.

Conviene recordar, para concluir, lo de "tras minuciosas anotaciones, cuidadosos bocetos, inagotables filtros selectivos". Tanto esfuerzo, más que recompensado, significa que la mezcla del triple criterio, paisaje, geometría y color, obedece a una idea emergiendo con máxima naturalidad.

 

En la galería Carlos Gil de la Parra se inauguró, el 15 de diciembre, la exposición Pepe Cerdá. Entre Dos Luces. Con dicho motivo se publica el libro Pepe Cerdá. Entre Dos luces, que escrito por Julio José Ordovás definimos como excepcional por el singular enfoque con una especie de trama que desarrolla manteniendo el itinerario de  los cuadros. Paisajes, todos de 2011, que mantienen el espíritu de su exposición en La Lonja, de Zaragoza, inaugurada el 9 de octubre de 2009. Incluso dos precisos retratos, de 2010, que el pintor titula Retrato de Juan Antonio García Toledo y Retrato de Fernando Zulaica. Ambos figuran en el citado libro pero sin exponer en la galería.

Conviene aclarar que Pepe Cerdá es artista, algo más que visible si oteamos toda su trayectoria, muy buen pintor y personal escritor si nos atenemos a lo leído en textos para catálogos. Doble afirmación, la de artista y pintor,  para evitar confusiones, sobre todo ante unos paisajes nada comerciales que a algunos pueden parecer lo contrario.

Como la presente crítica no la queremos transformar en una especie de guía de teléfonos, basta citar paisajes como Ciudad en la noche, Campos de Villamayor o Camino de la Pica, entre otros, para señalar el hermoso aleteo poético impregnando por doquier cada  minúsculo rincón, ni digamos el suculento sentido del color.

Otro de los temas más fascinantes es la gasolinera, pues conlleva una increíble cantidad de símbolos que debemos imaginar a través de la carretera, algo que cualquiera puede recordar en dispares películas sobre temas muy diferentes. Gasolineras, reflejadas de día y de noche, que se complementan con el paisaje alterado por las torres eléctricas, la fábrica contaminante o el coche fugaz al atardecer, quizá al anochecer, hacia un destino impredecible. Cuadros siempre pintados con toque fascinador.

Queda el tema reflejado desde hace años en Tiovivo, al menos en su exposición de La Lonja, que debería abandonar por su excesivo tono nostálgico familiar y personal. Desde luego si consideramos la edad del pintor, más que maduro como para recurrir al pasado. En Zaragoza todos sabemos, desde hace años, que Pepe Cerdá, según indica, "comenzó junto a su padre como pintor de aparatos de feria". Sabido el asunto, interiorizado y digerido por el artista, se camina hacia adelante.

Buena exposición que reafirma un muy definido período, pues no olvidemos que con antelación tuvo etapas sobre temas muy distintos.


Esculturas de José Miguel Abril

Al escultor y pintor José Miguel Abril, Alcañiz, 1974, con exposición en la galería Carolina Rojo, 1 de diciembre del 2011 al 10 de enero del 2012, se le puede considerar entre nuestros más sólidos escultores por la unión de los temas y la muy depurada técnica al servicio de materiales como bronce, alabastro, piedra negra de Calatorao y cerámica. La exposición se titula Origen, como clara alusión al hombre, y está comisariada por Carola Santabárbara. Todas las esculturas, salvo Máscara, de 2009, son de 2011.

El conjunto de lo exhibido comienza con el alabastro Origen, basado en una expresiva cabeza de animal, quizá un león, con marcada supresión de elementos formales para mostrar su impecable tono expresionista. León que puede considerarse como símbolo de la ancestral condición humana. Símbolo mantenido en la serie Parásitos, que consta de cuatro bronces basados en un agresivo animal expresionista, cuyas cabezas, salvo error, tienen un perfil con lejano aire humanoide.

A partir de aquí tenemos un conjunto de esculturas que muestran una especie de itinerario con el hombre como gran protagonista. The red door (Puerta roja), cuyo fuerte color rojo queda reflejado en el título, es un tríptico de madera, resina de poliéster y esmalte sintético, que tiene ocho rostros entre los lados izquierdo y derecho y dos en el cuerpo central. Estamos ante un rostro infantil con cambiantes gestos aunque siempre gritando para simbolizar el llanto cuando se nace. Rostro que se repite en Niño, de madera, tela, resina y acrílico.

Las cabezas Memory y Dark divinity (Divinidad sombría) reflejan con su excepcional enfoque el marcado misterio al servicio del justo y preciso rasgo dramático, lo cual se consigue mediante la exacta eliminación de formas que potencian el significado. La espectacular quietud, incluso solemne, aromatizada por el sufrimiento con futuro sin conocer, pues no olvidemos que respiran la incertidumbre como dirección irreversible.

Las esculturas Máscara, de 2009, Cráneo, de 2011 y Mistery, de 2011, representan el mismo espíritu expresionista gracias a la ya citada supresión de formas, que son clave para obtener una impecable síntesis mediante el constante ámbito del hueco y lo formal que emerge para crear una especie de movimiento capaz de alterar el ámbito inmóvil. Todo impecable al servicio del arte.

Queda Mendiga, de 2011, la escultura de mayor tamaño sobre pedestal y con la misma categoría que las anteriores. Todo en alabastro. Estamos ante una suplicante mendiga arrodillada que en su aspecto formal resume lo afirmado. Ni digamos cómo su condición amplifica la miseria humana. Carola Santabárbara señala, con precisión, que la mendiga mira desde abajo, dentro de su grandeza, arrodillada, miserable y a la vez extremadamente impactante.

Exposición, vista en conjunto, que reafirma la entidad de José Miguel Abril, tan entregado hacia una obra auténtica sin concesiones al público, para mostrar el itinerario de la vida desde un ángulo que derrocha energía y belleza, como si los matices negativos en apariencia saltaran para ofrecer lo que dejamos en un rincón de nuestro íntimo pensamiento.


Colectivas zaragozanas

Cinco exposiciones colectivas sobre las que sólo ofrecemos datos, con el objetivo de que permanezcan como tales para mostrar la variedad de propuestas artísticas. Todas, por supuesto, inauguradas en Zaragoza durante diciembre de 2011.

Homenaje a Picasso en el 130 aniversario de su nacimiento, Bar Bonanza, 13 al 31 de diciembre, es la cuarta exhibición homenaje con selección nuestra de nueve artistas que son clientes habituales de tan conocido establecimiento. Homenaje que siempre se extiende a Manuel García Maya, pintor y dibujante, propietario del bar Bonanza, de ahí que participe con una obra , así como los artistas Pierre D. La, seudónimo de Pedró Perún, Ángel Fábrega, Ignacio Guelbenzu, Alejandro Molina, Miguel Ángel Ortiz, Joaquín Pacheco, Helena Santolaya, Paco Simón y Alfonso Val Ortego. El día de la inauguración, con el espacio abarrotado de público, ofrecimos varios datos de Pablo Picasso como escritor, mientras que La Casa de Zitas declamó varios poemas de Picasso.

La galería Carolina Rojo, 12 de diciembre al 5 de enero de 2012, inauguró la colectiva Primera Edición Arte Próximo, con lo cual se compromete a otras ediciones cada diciembre. Edición que coincide con su primer año como galerista. Obras de pequeño formato realizadas por los artistas Gema Beatriz, Clara Carnicer, Federico Contín, Edrix Cruzado, Gloria García, Nati Hueso, Yann Leto, Vicky Méndiz, Diego Sainz, Jesús Sanjuan, Alejandro Silván, Sylvia T., Begoña Toledo y Asun Valet.

Muy diferente es la exposición Postales desde el Limbo, 15 al 18 de diciembre, que inaugurada en el Paraninfo de la Universidad participan 1500 obras de 600 artistas. Proyecto de Estudio Versus en beneficio del Centro de Solidaridad de Zaragoza // Proyecto Hombre. Obras de bajo precio y el mismo formato, siempre como hermosa idea, tan solidaria, al servicio de los demás.

En un texto de la colectiva Mujeres, galería Spectrum Sotos, 15 de diciembre al 22 de enero de 2012, se afirma:

Doce fotografías de mujeres en tránsito entre la juventud que se pierde y la vejez que llega sin avisar. Mujeres que llenan las calles, los actos culturales, los hospitales, los autobuses, los parques, la vida…, y que, sin embargo, son anónimas,invisibles para la mayoría, incluso para su familia muchas veces. Mujeres que hablan con voz propia y nos explican qué les pasa, cómo se encuentran en este preciso momento de su camino. Miradas que captan el sentimiento de una historia narrada.

Las 12 artistas, siempre una obra por fotografa, son: Margarita García Buñuel, El poder de la seducción, Virginia Espá, Envejecer y jubilación, Cecilia Casas, La habitación del hijo, Pilar Albajar, Los sentimientos ante el espejo, Rosane Marihno, Aguantar a un hombre al lado, Vicky Méndiz, La lista negra, Luisa Rojo, La soledad, Peyrotau & Sediles, Los hijos, esos extraños, Delia Maza, El descubrimiento, Paulina Aleshkina, Ambición y poder, Olga Vallejo, Una nueva maternidad, y Cecilia de Val, Libres ¡por fin!

Las 12 artistas, con sus correspondientes fotografías, han ilustrado el libro de Margarita Barbáchano Mujeres en la edad invisible, con 12 relatos, que publicado por Mira Editores se presentó en el Teatro Principal el 14 de diciembre.

Queda la colectiva en la Asociación de Artistas Plásticos Goya-Aragón, del 20 de diciembre al 17 de enero de 2012, que titulada Fuego Color está integrada por Eduardo Gimeno Wallace, pintor, Fernando Clavo, escultor, y Blanca García Guerrero, mezcla de acrílico, óleo y esmalte al fuego.


Académicos de San Luis

 

En el Palacio de Montemuzo, el 29 de noviembre, se inauguró la exposición Académicos de San Luis, con texto de María Belén Bueno Petisme para el catálogo. Hablamos, como es sabido, de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza, fundada a finales del siglo XVIII, lo cual significa, dada su tradición y experiencia acumulada, que todos sus académicos artistas tienen, en teoría, un nivel creativo de máxima garantía. No es así.  Al margen de que cada académico, sea o no artista de profesión, se mantiene en el cargo hasta su muerte, por razones enigmáticas se perpetúan una serie de falsos artistas, generación tras generación, que ofrecen una deplorable imagen capaz de anular la más ardiente imaginación. A Domingo Buesa, su presidente, no se le puede achacar nada negativo, pues la responsabilidad corresponde a los supuestamente entendidos en arte que aprueban el ingreso, de quien sea, en tan hermosa institución.

Aunque falta, por ejemplo, una obra que represente a José Manuel Broto, veamos una simple división entre aquellos artistas que ofrecen algo digno como mínimo y los que ni sabemos en qué ignoto territorio clasificarlos. Siempre tras recordar que la obras presentadas oscilan entre 1978, de Jorge Albareda, que podía haberse esforzado con una obra más reciente, y 2011.

Citamos los artistas que como mínimo muestran un buen criterio. Manuel Arcón, con la escultura Descanso, de 1983, sin aportar un matiz personal innovador. Fernando Alvira Banzo, con Somontano de Barbastro, de 2011, con un correcto paisaje. Miguel Galanda, con Monje, de 2010, como pintor excepcional con su habitual enfoque. Fernando García Grúas, con Septiembre, de 2011. Santiago Gimeno, con Recuerdos, de 1998, escultor por todos conocido de personal trayectoria. Javier Sauras, con Relieve en cereza, de 2011, escultor a través de su habitual dominio del volumen. José Ignacio Baqué, con Muñeca I, de 2011, del que sabemos de memoria su condición como artista, aunque el cuadro presentado no está entre lo más optimo en comparación con obras anteriores. Natalio Bayo, con Joven del bonete rojo, de 2005, dentro de su línea habitual. María Ángeles Cañada, con Clara, de 2011, cuadro bien resuelto sin novedad. José Luis Lasala, con La peor pesadilla, de 2011, centrado en una abstracción de planos invadiéndose. Pilar Moré, con Rojos, de 2011, dentro de su personal línea. María Cruz Sarvisé, con Paz, de 2000, mediante un cuadro que enfatiza en su maravilloso y sorprendente tono poético. Pascual Blanco, con En respuesta a una joven, de 2009. Jorge Gay, con Biblos III, de 2010. Teodoro Pérez Bordetas, con Castillo de Maluenda, de 1999, en el ámbito de su siempre correcta mirada artística. Rafael Navarro, con A destiempo nº 3, de 2011, por todos conocido como entre los grandes fotógrafos españoles. José Verón, con La Peña, de 2009, mediante una correcta fotografía. Y, para concluir, Alejandro Rincón, con Arboleda, de 2004.

Veamos los supuestos artistas con obras lejos tal condición. Jorge Albareda, con Cristo resucitado, de 1978, escultura clásica, por decir algo, que salvo oficio no aporta nada, pero nada. Agustín Alegre, con Mi hijo Agustín, de 2010, pintor siempre correcto. Antonio María Almazán, con Paisaje del Ebro, de 1994. Esperanza Altuzarra, con Junto al hogar, de 2005. José Beulas, con Sin título, de 2010, mediante un típico paisaje suyo, un tanto básico, con dos planos para tierra y cielo, lo de siempre, y un Sol, o Luna, de tal tamaño que rompe  la composición general. Tiene obras, como es sabido, de mayor entidad. Jacinto del Caso, con Haciendo calcetín, de 1982, mediante un cuadro con la entrañable abuela junto al hogar y, encima, haciendo calceta.  Carmen Faci, con Violetas y amarillos, de 2009, centrada en un bodegón. Mercedes Gómez-Pablos, con La soledad, de 2011. Isabel Guerra con Domingo Buesa, de 2011. Desde que la monja pintora expuso en la Lonja, de Zaragoza, todavía queda alguien convencido de que es artista. En el retrato de Domingo Buesa, actual presidente de la Real Academia, hay dos fallos técnicos imperdonables. Aludimos a las manos, que vistas de frente tienen los siguientes problemas. Mano izquierda: dedos corazón y anular que flotan en el aire de manera errónea. Mano derecha: los dedos pulgar, índice y corazón se apoyan sobre una superficie de madera, mientras que los dedos anular y meñique desaparecen sin lógica racional. Manuel  Monterde con Jota de Calanda, tercera copla, de 2009, con dos joteros bailando, fiel eco del conocido cuadro de Marín Bagüés. Manuel Sancho Rocamora con Oriental, de 2004, cuadro mediante el énfasis en un aroma tradicional oriental, se deduce que japonés. María Eugenia Vall con Composición en blanco, de 2007, a través de un cuadro tipo bodegón. Y, para concluir, el arquitecto José Laborda Yneva con Ciudades recientes, de 2011, que está basada en la fotografía digital al servicio de 25 fotografías cuadradas unidas como un montaje. El propio tema y la unión de tanta fotografía provoca un conjunto más que recargado, de modo que la composición general se resiente por ausencia de aire: nada respira. A sumar la negativa fusión de temas muy variados dentro de la arquitectura, sobre todo, la escultura, la pintura y la espiral como símbolo ancestral.

Esperemos que los nuevos miembros de la Real Academia, aquí pensando en artistas nunca en cargos específicos que requieren otra condición, sean elegidos siguiendo intachables exigencias desde ángulos de máxima creatividad. Con la limpieza correspondiente, que debe venir de forma paulatina, la Real Academia recobrará su máximo esplendor, el que sigue teniendo pese a la presencia de tanto intruso.


Crítica de arte en Aragón, 1900-2011

La crítica de arte aragonesa durante los siglos veinte y veintiuno tiene un desarrollo en simbiosis al paulatino auge cultural y expositivo, que se acompaña por la publicación de revistas y diarios para posibilitar críticas y entrevistas a artistas, lo cual permite obtener datos imprescindibles sobre muy dispares acontecimientos culturales. Según aconteció en tantas facetas de la vida, su trayectoria armónica a más se interrumpe por la Guerra Civil, razón para que un primer período (sobre el cual hay abundante información en García Guatas, 1976: 56-60, 96-100 y 104-110) comprenda hasta 1936, año que comienza la citada guerra.

Sin pretender nombrar a todos los que se interesan por la crítica de manera esporádica, a diferentes críticos corresponde el primer asentamiento de la profesión. Manuel Marín Sancho (Zaragoza, 1899-1936) es fusilado en 1936 por ser miembro de la masonería. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza y Doctor en Lengua y Literatura Española. Director de la revista Amanecer y director fundador de la revista Aragón del SIPA. Como crítico de arte, sin olvidar sus artículos teóricos, ejerce en las citadas revistas y el diario La Voz de Aragón de Zaragoza. Sus excelentes críticas se acompañan de artículos sobre arte aragonés, fiel reflejo de su honda preocupación por la situación de los artistas y del arte en general. Si José Vaiana Cólera escribe en el Diario de Avisos de Zaragoza hasta que cierra en 1919, Anselmo Gascón de Gotor (Zaragoza, 1865 – Huesca, 1927) escribe primero en El Noticiero de Zaragoza y con posteridad, cuando es trasladado a Huesca, en el Diario de Huesca. Crítico muy conservador. Dionisio Lasuén Ferrer (La Muela, Zaragoza, 1850-Zaragoza, 1916) es profesor en le Escuela de Arte de Zaragoza, escultor y teórico de la corriente modernista. Luis Torres, que puede firmar bajo el seudónimo de Mefisto, escribe en La Correspondencia de Aragón y el Diario de Avisos, para terminar en el Heraldo de Aragón antes y después de la Guerra Civil. Si en Teruel, por otra parte, se funda Estampas Turolenses, 1929-1930, con colaboraciones de los artistas Ángel Novella, Salvador Gisbert y Epifanio Abad, el periodista y crítico Pascual Martín Triep (Zaragoza, 1897-1976) se incorpora al Heraldo de Aragón el año 1927, en donde escribe bajo los seudónimos de Pedro de Urdán, Fabio Mínimo y Lumen.

Emilio Ostalé Tudela (Zaragoza, 1900-?), perito agrícola, con buena posición económica, fue periodista y crítico, conocido como Ostilio. Al parecer, en 1928, cuando es nombrado secretario general de la junta del Centenario de Goya, se fugó a Hispanoamérica con una mecanógrafa y una “importante cantidad de dinero”. Al comenzar la Guerra Civil se encuadró en Falange Española Tradicionalista y organizó los sindicatos.  Miembro de la Real Academia de San Luis. Comienza en la revista Paraninfo el año 1915, para continuar en La Crónica de Aragón hasta su cierre en 1920, seguir en El Noticiero hasta los cuarenta y terminar en el Amanecer desde 1947 a 1949 y desde  junio de 1956 a enero de 1958. Fue muy famosa su crítica oral Ondas de Arte en Radio Zaragoza, cuando ya era director Julián Muro Navarro en 1954. De forma esporádica colabora en El Diario de Huesca y La Voz de Aragón. Se caracteriza por una línea en la que “intentaba abarcar integralmente toda la actividad de Zaragoza, desbordando incluso el formato habitual del periódico para ser recogida sistemáticamente en unos suplementos independientes que constituyen una espléndida crónica trimestral de los acontecimientos artísticos de la ciudad. En algunos casos sobrepasa lo noticiable para descubrirnos los entresijos de los ambientes y tertulias donde se discutía y polemizaba sobre el arte” (García Guatas, 1976: 97). Además, Emilio Ostalé Tudela sería un asiduo conferenciante, hasta el punto que ya en 1926 pronuncia una conferencia titulada Goya, las mujeres y el amor. Dámaso Santos Gutiérrez le considera como un crítico aferrado a las viejas formas. Su tarea durante años es compensada con un homenaje en Zaragoza. Se celebra el 18 de octubre de 1947, justo la festividad del Apostol San Lucas, Patrono de los Artistas, y coincidiendo con la Fiesta de los Artistas, “cuyas actas tendrán carácter de homenaje a don Emilio Ostalé Tudela, quien tanto en Educación y Descanso como por medio de Radio Zaragoza y Amanecer está desarrollando una gran labor de apoyo y aliento en pro del arte y de los artistas”. Los actos son como sigue. Por la mañana misa a las diez y visita a museos, por la tarde visita a las galerías de arte y asistencia a la conferencia del Comisario General del Patrimonio Artístico Nacional y por la noche acto íntimo con jotas en el Hogar del Camarada. Además de que el Jefe Nacional le otorga la Medalla de Plata de Educación y Descanso, otro dato sobre la importancia del acto es la asistencia de representantes de Radio Zaragoza, Real Academia de Bellas Artes, Escuela de Arte, Estudio Artístico Goya, Academia Zamora, propiedad de la pintora Joaquina Zamora, Agrupación Artística Aragonesa, Educación y Descanso, peña Niké, peña Orés de Ejea de los Caballeros (Zaragoza) y numerosos artistas. Emilio Ostalé Tudela, todavía en 1961, prologa el catálogo, junto con otros autores, de la exposición Francisco Marín Bagüés. Exposición-Homenaje que se inaugura en Zaragoza. En 1961 fue nombrado miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte, como tal adherida a la U.N.E.S.C.O.

Las críticas firmadas como Albareda Hermanos corresponden a los hermanos José (Caspe, 1889-Zaragoza, 1967) y Joaquín (Caspe, 1893-1968) Albareda Piazuelo. Con ambos hermanos y con Francisco de Cidón, al margen de las crónicas de Dionisio Lasuén Ferrer, se inicia la nómina de críticos que son artistas. Escriben en las revistas Agrupación Artística y Aragón, tras fallecer Francisco de Cidón en 1953, así como en el periódico La Hoja Oficial del Lunes hasta 1953 y, sobre todo, en el diario El Noticiero desde 1923 durante 40 años. Retoman la idea de Emilio Ostalé Tudela mediante páginas especiales en las que una o dos veces al mes, bajo el título “Arte y Artistas”, recogían el mundo artístico local con noticias, crónicas, reportajes y las primeras entrevistas. Puntualmente, en los primeros números de cada año, ofrecerán desde El Noticiero un resumen o balance de las Bellas Artes en Zaragoza durante el año anterior…” (García Guatas, 1976: 97). Su línea escultórica, la de José y Joaquín, se inscribe dentro de una radical ausencia de innovación. Conservadurismo artístico y conservadurismo crítico, razón para afirmar que su única aportación al arte es la información artística. Como críticos, sin posibilidad de error, su actitud conservadora y su absoluta incomprensión de las corrientes artísticas son de tal magnitud que resulta incalculable el daño hecho a los artistas con afán innovador. Y todo recordando que sus críticas, durante 40 años, son las más leídas, las más creíbles, con lo cual el daño se multiplica al ofrecer falsas y equívocas escalas de valores vinculadas con el arte. Son, sin duda, los primeros críticos profesionales.

Francisco de Cidón (Valencia, 1871-Zaragoza, 1943) es un pintor autodidacta. En 1924 se traslada a Zaragoza y en 1940 es nombrado académico de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis. Como crítico publica en el ámbito nacional y en Zaragoza se vincula con la revista Aragón hasta 1939 y con diferentes diarios. Sus críticas las firma bajo el seudónimo de Zeuxis y las enfoca con un tono respetuoso, como norma descriptivo, y con aportación de datos.

José Valenzuela La Rosa (Zaragoza, 1878-1957) es hombre de compleja e intensa vida. Dirige el Heraldo de Aragón, entre 1906 y 1916, y publica en las revistas Aragón y Revista Aragonesa, esta última dirigida por Fernando García Mercadal. Su criterio sobre la crítica se basa en una amplia cultura y un equilibrado criterio. En el Heraldo de Aragón es sustituido por Luis Torres, en ocasiones firmando como Mefisto, que por su desconocimiento del arte ni se le puede considerar, en sentido estricto, como crítico de arte. Muy diferente es el poeta, crítico y galerista Tomás Seral y Casas. En La Voz de Aragón, hasta su cierre en 1935, publica críticas junto con Manuel Marín Sancho. Tomás Seral y Casas funda la revista Cierzo, que vive tres números entre abril y mayo de 1930, y en la que publica entrevistas y alguna crítica, mientras que en la revista semanal Amanecer, nacida en 1932, tiene tres excepcionales entrevistas a los pintores Ángel Díaz Domínguez y Javier Ciria y al escultor Félix Burriel. Como crítico defiende toda vanguardia y ataca el generalizado gusto conservador. En 1941 se traslada a Madrid.

Una vez que en 1939 termina la Guerra Civil, la postura académica, rampante, conservadora, es tan dominante que anula cualquier posición libre e independiente. Tomás Seral y Casas, el gran transgresor como poeta y defensor de todo arte innovador, se marcha a Madrid. El panorama de la crítica es desolador. En El Noticiero se mantienen los nefastos Albareda Hermanos y Luis Torres sigue en Heraldo de Aragón, junto con García Gil, y publica enLa Hoja del Lunes. También en el Heraldo de Aragón, dentro de similar nefasta línea, Mauricio J. Monsuárez de Yoss publica críticas esporádicas. Se salva, en cierta medida, Felipe Bernardos Pérez, que publica durante años en el Amanecer, así como Guillermo Fatás Ojuel (Zaragoza, 1919-1998) en el mismo diario pero con muy distinto enfoque. Fotógrafo y director de cine, hombre de muy amplia cultura, como crítico demuestra sus conocimientos sobre arte y, lo más importante, defiende y aclara las vanguardias artísticas. Excepto Albareda Hermanos, auténticos profesionales pero con un planteamiento erróneo, los demás son aficionados que ejercen como críticos de arte. Guillermo Fatás Ojuel es la rareza positiva pero sin vincularse con la crítica de forma intensa. Desde fecha imprecisa, quizá en 1949, hasta finales de 1951, José Del Río Sanz ejerce la crítica en el diario Amanecer. En el Amanecer, del 18 de febrero de 1958 al 5 de noviembre de 1961, ejerce la crítica Vicente José Amiguer Úbeda bajo el seudónimo de Baratario.

Félix Ferrer Gimeno, desde los cincuenta en Huesca, y Ángel Azpeitia, desde 1962 en Zaragoza, son los dos primeros críticos profesionales tras la Guerra Civil que aportan un marcado tono diferente.

Félix Ferrer Gimeno (Barcelona, 1922-Huesca, 1983) es dramaturgo, escultor, crítico de arte y galerista. Tras cumplir el servicio militar en Marruecos y superar unas fiebres tifoideas en el Hospital de Cádiz reside en Huesca para trabajar como agente comercial especializado en productos farmacéuticos y ejercer como contable en el diario Nueva España. La mayoría de sus esculturas, sobre todo bustos y cabezas, son de barro y las más conocidas son Raza, El viejo cacique, La niña de las trenzas y los retratos del torero Manolete. Además de exposiciones colectivas y de algunos galardones, su obra tiene una evidente unidad de línea  dentro de una estricta academia, siempre bien resuelta y con dominio del volumen. Como dramaturgo, por otro lado, obtiene el primer premio por El vendedor en el concurso periodístico convocado, en 1960, por la Feria de Muestras de Barcelona y  su guión Mundo joven obtiene, en 1969, el premio especial del Primer Concurso Nacional de Cine Experimental celebrado en Barcelona. También escribe Los alacranes y Aldeabaja, 1971, que tuvo notable repercusión por salir en Radio Nacional de España.

Félix Ferrer Gimeno, como crítico y tras sustituir a Salvador María de Ayerbe, publica su primer artículo el año 1959 en la sección cultural de la revista Argensola, en la cual escribía Santiago Broto. Revista de la que será redactor jefe. Corresponsal de los diarios zaragozanos El Noticiero y Amanecer, así como de la agencia Europa Press, también publica críticas en el diario oscense Nueva España. Prólogos, críticas y entrevistas a artistas, sin olvidar los resúmenes anuales, son de obligado estudio por la profundidad analítica. También publica excelentes estudios de artistas como, entre otros, Antonio Saura, José Beulas, Julián Grau Santos, María Cruz Sarvisé, Gutiérrez Fanlo, Paco Zueras y Enrique Torrijos. En diciembre de 1971 inaugura en Huesca la Galería S´Art, que dirige, hasta 1978 por enfermar de cáncer, con una coherente programación y dando oportunidad a jóvenes valores. A su ingente tarea, por otro lado, se debe la creación del Museo del Alto Aragón (Arte Contemporáneo) de pintura y escultura que divide en departamentos. El día de la inauguración se leyeron unas cuartillas de José Camón Aznar, en las que sugería cómo “la constancia y el amor al arte de Félix Ferrer han conseguido reunir estas obras que no son más que el inicio de un futuro que ¡ojalá! Corresponda a las intenciones de su fundador, a la grandeza del país que lo tutela y a la corporación provincial” (Alvira Banzo, 2000). Museo que, tal como se ha indicado, cierra en 1986. Sus fondos se incorporan a la Diputación Provincial de Huesca.

En cuanto a Ángel Azpeitia, nacido en Zaragoza el 13 de julio de 1933, conviene recordar que es historiador, crítico de arte y profesor de la Universidad de Zaragoza, de la cual es Doctor en Filosofía y Letras. La Tesis de Licenciatura fue expedida en 1969 y la Tesis Doctoral en 1976. Estamos, por tanto, ante el primer crítico de arte con título universitario y especializado en arte contemporáneo. Su vocación enlazada con las humanidades se manifiesta desde temprana edad, pues en 1953, con 20 años, obtiene el premio Manuel Serrano y es invitado a los Juegos Florales. Declamador desde los años cincuenta y miembro fundador del Teatro de Cámara La Cigarra, fundado en febrero de 1957, del cual es director junto con Antonio Artero. Además de actor fue conferenciante sobre temas relacionados con el teatro y es autor, con el seudónimo de Eugenio Moros, del cómic Epoxi y guionista, junto con Gabriel Bermúdez, del cómic Celtior, creado en 1969. De carácter vital, analítico y con desbordante sentido del humor, entre sus múltiples cualidades cabe sugerir la facilidad para hipnotizar. Desde mayo de 1962, primero con sustituciones hasta su consolidación en el cargo, ejerce como crítico en el Heraldo de Aragón. Su continuada tarea significa la estabilización del panorama crítico. Aunque el pintor Ángel Aransay comenzara con la página semanal de arte en abril de 1972, Ángel Azpeitia la incorpora desde el 14 de noviembre de 1976, lo cual contribuye a la regularización sistemática, racional, de la crítica. A partir de la fecha indicada los artículos habituales de Heraldo de Aragón se convierten en página semanal de Arte. Desde el 1 de diciembre de 1988, por cambio de formato, pasa a dos páginas y vuelve a una desde febrero de 1995. Los firmantes de las críticas son: Desde el 1 de mayo de 1986, a nombre de Ángel Azpeitia y Mercedes Marina, desde octubre de 1990, a nombre de Ángel Azpeitia y Héctor López, y desde febrero de 1994, a nombre de Ángel Azpeitia, Héctor López y Pedro Pablo Azpeitia, mientras que con el actual cuadernillo Artes y Letras tenemos un sistema alternativo entre una y dos páginas con las firmas de Ángel Azpeitia, Pedro Pablo Azpeitia, que con el tiempo deja la crítica, Alejandro Ratia, Antón Castro y Ricardo García Prats. Todo sin olvidar las críticas y entrevistas, desde los setenta, de Luis J. Garciá Bandrés y con posteridad las colaboraciones de Fernando Alvira Banzo desde Huesca.

De Ángel Azpeitia, sin duda, a valorar su análisis sereno, el uso en ocasiones de un sutil doble lenguaje, esa ambigüedad calculada, tan difícil de captar para el no entendido y la inapreciable utilización de recursos históricos cuando el tema lo requiere. Sus críticas, vistas en conjunto, ofrecen una ingente cantidad de datos, tan necesarios para futuros trabajos. Escritor ágil y penetrante si lo ve necesario. Como crítico ha obtenido diferentes premios. A destacar, entre otros, el Premio Nacional de la Crítica “Camón Aznar”, 1983, y el Premio Nacional “Correo del Arte”, 1988, a la mejor labor crítica. Presidente de la AECA y miembro de la AICA, presidente de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte y en la actualidad su presidente de honor. Asimismo, y por otra parte, es vicepresidente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza, Académico Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y presidente de honor de la Asociación Española de Críticos de Arte.

Un ejemplo que determina la abismal diferencia entre Ángel Azpeitia y muchos de los anteriores críticos de arte, con la excepción de Félix Ferrer Gimeno, es su conferencia en diciembre de 1974, bajo el título de Función de la Crítica y en el ámbito de las Jornadas Artístico-Culturales Aragonesas de ANSIBA. En dicha conferencia habla sobre la crítica descriptiva, retomada para el arte abstracto, la ideológica, la historicista a partir de Hegel y la psicológica desde el “romanticismo y de las teorías freudianas, con la interpretación psicológica del artista”. Acerca de la época moderna afirma que “se produce la resurrección del formalismo y de la crítica descriptiva. Se trata de un formalismo evolutivo, que rompe la dualidad fondo-forma y en el que la obra de arte aparece como un todo coherente”. Conferencia, en definitiva, que en la época muy pocos podían concebir.

Ángel Azpeitia, todavía en 2011, se mantiene como crítico esporádico en el Heraldo de Aragón, lo cual evidencia que el número de críticas es ingente, junto con numerosos prólogos, comisariados y colaboraciones en revistas especializadas sobre arte. Figura intelectual, por tanto, de marcada importancia para el arte contemporáneo aragonés. En 2002, para finalizar, publica Diccionario de Arte Contemporáneo y Terminología de la Crítica Actual.

En el diario Aragón / Exprés, fundado en 1970, ejerce su primer año el pintor Jorge Gay, para seguir el excepcional crítico de cine, historiador y ensayista Manuel Rotellar, siempre con una visión repleta de honestidad y valentía, de prudencia. El pintor Ángel Aransay escribe en el mismo diario desde octubre de 1970 y desde abril de 1972 incorpora en Aragón la primera página semanal de arte. Con posteridad, desde enero de 1973 hasta agosto de 1975, es crítico en El Noticiero. Sus críticas se caracterizan por el penetrante análisis y la total sinceridad, motivo para abandonar su tarea por presiones de algunos artistas. Para muchos, desde luego,  es de los muy excepcionales críticos aragoneses.

Alberto Sánchez Millán, nacido en Zaragoza el 7 de agosto de 1973, se vincula al cine desde siempre. En 1963, por ejemplo, rueda y realiza el documental Viaje a Burdeos, mientras que como fotógrafo tiene su primera exposición individual en 1970 y su primera colectiva en 1967. Películas de artes plásticas: El estudio, de 1966, rodada en el estudio del pintor Juan Gimeno Guerri, Damián Forment en Aragón, de 1968, Azuda-40, de 1974 a 1977, y Pablo Serrano, de 1976 a 1978. Entre finales de los sesenta y los setenta ejerce como crítico de arte y de cine en Radio Juventud de Zaragoza. Fallece en Zaragoza el año 2010.

En el periódico Andalán, que comienza desde 1972, el pintor José Luis Lasala, bajo el seudónimo de Royo Morer, ejerce la crítica sobre aquellos artistas que considera oportuno. Su ácido sulfúrico a mil se centra en algunos premios artísticos, en la política cultural y en la defensa de lo aragonés. Queda como el crítico imprescindible en un momento a determinar, o en cualquiera.

Manuel Pérez-Lizano estudia Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza, mientras que su Tesis de Licenciatura, dirigida por Federico Torralba Soriano, es sobreEl escultor Honorio García Condoy y su Tesis Doctoral, dirigida por Ángel Azpeitia, es sobreFotografía y Grabado en Puerto Rico. Prólogos para catálogos y comisario de diversas exposiciones. Dirige el Diccionario Antológico de Artistas Aragoneses, 1947-1978 y publica diferentes libros sobre arte contemporáneo. En  el periódico Andalán publica críticas esporádicas desde 1972 y en Heraldo de Aragón colabora desde 1974 con artículos sobre arte. Con posteridad, durante los ochenta, reside en Puerto Rico y ejerce como profesor de arte en la Universidad Central de Bayamón y como crítico en el diario El Nuevo Día desde finales de la década. Cuando regresa a Zaragoza, en julio de 1989, publica artículos y críticas sobre arquitectura en el Diario 16 de Aragón, del 18 de octubre al 2 de enero de 1990, y en el Heraldo de Aragón, del 1 de abril de 1990 al 20 de octubre de 1991. Entre septiembre de 1993 y junio de 1994 ejerce la crítica, junto con el escultor Miguel Ángel Arrudi, en la emisora Antena 3 de Zaragoza y en el periódico quincenal El Aragonés desde el 1 de noviembre de 2002 hasta su cierre el 15 de julio de 2005. En fechas recientes ejerce la crítica de arte en la revista AACA (Asociación Aragonesa de Críticos de Arte).

Jaime Esaín, nacido en Madrid, es General de Sanidad en situación de reserva, así como Doctor y Académico de Honor de la Real Academia de Ciencias Veterinarias. Sus vínculos con el arte nacen con los Cursos y Aulas del Ateneo de Madrid. Miembro de la AECA y la AACA, autor de varios libros, como crítico se vincula al diario Amanecer desde febrero de 1975 hasta su cierre en 1979. Además de publicar varios libros y comisariar exposiciones, sus críticas tienen un matiz conservador pero con riguroso análisis y diferentes datos. En cuanto a Eduardo Bru Celma, nacido en Zaragoza el 17 de abril de 1949, publica artículos sobre arte y arqueología en El Noticiero, de 1969 a 1973, y con posteridad, de 1975 a 1977, es nombrado crítico oficial de Aragón / Exprés. Ha prologado numerosas exposiciones de artistas aragoneses y valencianos.

La década de los setenta en Zaragoza se completa con Luis García-Bandrés y Carmen Rábanos Faci. Luis García-Bandrés, hasta su reciente jubilación, está vinculado alHeraldo de Aragón. Aparte de prólogos para catálogos y de participar en diferentes jurados, destaca por las críticas sin asperezas gratuitas y por los esporádicos artículos para denunciar específicas situaciones en torno al arte o para evocar con justificada nostalgia los gloriosos y rompedores años setenta. En el citado diario se dedica desde hace años a tareas lejos de la crítica. De aquellos setenta es imprescindible recordar su predisposición natural para dinamizar. Como hombre enamorado del arte y de los artistas, a través de un acercamiento espontáneo desde su muy marcada pasión, nadie ha recogido aquella actitud tan ilusionada y abierta, tan responsable y sincera. Su figura, su personalidad, se completa con una oculta tarea como pintor bajo el seudónimo de Gonzalo Bujeda. Su primera exposición individual es en 1992, con 44 años, y hasta 2011 ha exhibido en numerosas ocasiones. Cuadros bien compuestos, con sentido del color, que oscilan entre la sentido del color, que oscilan entre la estructura abstracta y la sugerencia figurativa.

Carmen Rábanos Faci, profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza desde 1972 y titular desde 1985 hasta su reciente jubilación, desempeña cargos públicos. De 1967 a 1994, como dato de gran interés para definir su perfil, participa de manera activa en movimientos socio-culturales. Publica libros sin interrupción y numerosos trabajos sobre arquitectura y urbanismo. Como crítica de arte comienza en Aragón / Exprés, de 1977 a 1979, y en Radio Juventud de Zaragoza, de 1977 a 1978. Asimismo, aunque ejerza en ocasiones para El Día, colabora para Andalán entre 1982 y 1983, para ser fija desde 1984 hasta 1987. Entre 1991 y 1992 es crítica de arquitectura y urbanismo, siempre contemporáneas, en El Periódico de Aragón

En Teruel tenemos como precedente al pintor Ángel Novella y con posteridad a Jerónimo Beltrán en el Diario de Teruel. En Huesca y su provincia, tras la insustituible huella de Félix Ferrer Gimeno, destacan varios críticos. Fernando Alvira Banzo, nacido en Huesca el año 1947, desempeña cargos académicos desde 1975 y es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona desde 1982. Imparte clases en la Universidad de Huesca y en 1995 es nombrado Académico de Número y Delegado en Huesca de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza y en 1997 Académico Conservador, mientras que desde 1996 es nombrado presidente de la AACA y desde 1997 es nombrado Consejero del Instituto de Estudios Altoaragoneses. Como pintor expone con regularidad desde 1968 y como ilustrador de numerosas publicaciones colabora desde 1980. A partir de 1989 publica libros, artículos, ensayos y prólogos para exposiciones, mientras que como crítico se vincula al diario oscense Nueva España, de 1976 a 1978, y al Heraldo de Aragón como corresponsal de Huesca desde 1978 hasta fechas recientes. Si Virginia Baig Omella escribe para la publicación oscense 7 de Aragón, Luis Lles y José Luis Ara Olivan publican en el Diario del Alto Aragón. José Luis Ara Oliván es funcionario de la Diputación General de Aragón, profesor de Enseñanza General Básica y miembro de la Asociación Iberoamericana de Periodistas Especializados, así como de la AACA, AECA y AICA. Director de la colección de Poesía de Estudios Altoaragoneses y conocido poeta. Su libro Aleteos, por ejemplo, ha recibido varios premios de poesía. Prologuista y comisario de exposiciones, asesor artístico y cultural, como crítico de arte ejerce en el Diario del Alto Aragón desde 1978.

Durante la década de los ochenta emergen en Zaragoza nuevos críticos de arte. El fotógrafo Rafael Navarro, a petición de Eloy Fernández Clemente, es crítico de fotografía en Andalán, mientras que en dicho medio también publica críticas el pintor José Luis Cano, bajo el seudónimo de A. Gimeno, que será sustituido por el pintor Vicente Villarrocha, bajo el seudónimo de B. (por Benjamín) Gimeno. Vicente Villarrocha, nacido en Zaragoza el año 1955, se gradúa en la Escuela de Arte de Zaragoza y trabaja como profesor. Su contribución a la crítica comienza con Andalán, de 1980 a 1982, para seguir en la revista Menos Quince, en 1985, la guía del ocio Zaragocio, El Día, desde 1989 hasta su cierre en noviembre de 1992, y El Punto Fin de Semana. Acerca de Alfredo Romero Santamaría, nacido el año 1954 en Molina de Aragón (Guadalajara) y residente en Zaragoza desde 1965, cabe indicar que es Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. Funcionario de la Diputación Provincial de Zaragoza, en la que tiene importantes cargos relacionados con las exposiciones en el Palacio de Sástago, como, por ejemplo, Director del Área de Cultura y Patrimonio. Miembro de la AECA y la AICA desde 1981. Socio de Honor de la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza desde 1988, miembro de la Sociedad de Historia de la Fotografía Española desde 1990 y Académico de número de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza, desde 2000, en la Sección de Artes de la Imagen. Como crítico escribe sobre artes plásticas, ni digamos sobre fotografía, en El Día desde 1982 hasta 1987. También publica críticas de arte en la revista de la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza y en la revista digital AACA. Ha publicado libros y textos para catálogos de exposiciones.

La prematura y sentida muerte de Mercedes Marina, Zaragoza, 1936-1990, se refleja en diversas reacciones del ámbito artístico. Estudia Historia del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense y fue miembro de la AECA y de la AACA. Partidaria de una interpretación psicológica del arte y de un método iconográfico e iconológico, como crítica ejerce en Heraldo de Aragón desde el 30 de mayo de 1982 hasta el 7 de junio de 1990, es decir, un total de 281 críticas. Aunque ejerce la crítica sobre diferentes disciplinas artísticas se especializa en fotografía. Cada exposición la analiza con rigor y su apuesta por la fotografía es determinante, hasta tal punto que críticas y extensos artículos sirven como documentos imprescindibles para mostrar dicho medio creativo y valorarlo con exactitud.

Los ochenta se cierran con otros críticos. El novelista, poeta y pintor Antonio Fernández Molina, que reside en Zaragoza desde 1975 hasta su muerte en 2005, publica en La Guía de Zaragoza y con posteridad en El Día y ABC de Aragón. Su condición como novelista y poeta se detecta, por las precisas y hermosas alusiones literarias, en críticas, monografías de artistas y prólogos para exposiciones. La ininterrumpida trayectoria de Desirée Orús, nacida el año 1960 en Zaragoza y Licenciada en Filosofía y Letras, empieza en Radio Cadena, 1986 y 1987, para seguir en Cope, finales de 1987 y 1988, y Radio Zaragoza, desde mayo de 1990. Articulista y comisaria exposiciones. Héctor López, para concluir, comienza en la revista madrileña Crítica de Arte en 1988, para incorporarse al Heraldo de Aragón, entre septiembre de 1988 y enero de 1989, y ser colaborador fijo desde octubre de 1990 hasta que deja el ejercicio de la crítica.

A lo largo de los noventa tenemos los siguientes críticos. Alicia Murria ejerce en el Diario 16 de Aragón, hasta que se traslada a Madrid como bibliotecaria y es sustituida por Alejandro Ratia, que nace en Zaragoza el año 1960 y es Licenciado en Matemáticas. Alejandro Ratia publica cuentos y novelas y a la crítica llega por su vocación como coleccionista. En dicho Diario 16 de Aragón que cierra el 1 de octubre de 1996, también publican el historiador Manuel García Guatas y Cristina Giménez Navarro. En El Periódico de Aragón, que comienza desde octubre de 1990, publica Isabel Biscarri, la cual es sustituida por Chus Tudelilla, que nace en 1961 y es Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. A partir de 1989 colabora de forma esporádica en El Día y en El Periódico de Aragón desde sus comienzos. Escribe textos para catálogos y es comisaria de exposiciones.

Jaime Ángel Cañellas, nacido en Épila (Zaragoza) el año 1946, es Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. Director por oposición de la Escuela de Arte de Melilla, 1978 a 1984, cuando regresa a Zaragoza, en 1985, es nombrado director de la Escuela de Arte, de 1987 a 1992. Miembro de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza. En Zaragoza se vincula como crítico a El Día, 1990 a 1992, y al semanario El Punto del Ocio, 1992 a 1994. Publica artículos y prologa exposiciones. Comisario exposiciones. Queda Pedro Pablo Azpeitia, hijo de Ángel Azpeitia. Nace en Zaragoza el año 1966 y es Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza. Hasta su cierre dirige con excelente criterio la sala de la Caja Rural de Huesca en Zaragoza. Tanto Héctor López como Pedro Pablo Azpeitia son una consecuencia natural de Ángel Azpeitia y su positiva influencia es el vehículo hacia su independencia como críticos. En Pedro Pablo Azpeitia se perciben muy diferentes lecturas y conclusiones respecto a su padre, sin olvidar una muy notable capacidad de análisis. Con el lenguaje, tan rico y versátil, juega como quiere y sus conferencias y prólogos para exposiciones son intachables.

La actual crítica en Zaragoza, diciembre de 2011, se limita a lo siguiente. Chus Tudelilla en El Periódico de Aragón y Alejandro Ratia y Ricardo García Prats, con críticas y artículos desde Huesca y su provincia, en Heraldo de Aragón, sin olvidar la esporádica presencia del histórico Ángel Azpeitia y alguna crítica del escritor Antón Castro. Asimismo, es imprescindible citar la revista digital AACA, fundada en enero de 2008, en la que ejercen la crítica, entre otros, Jesús Pedro Lorente, José Antonio Val, Manuel Pérez-Lizano Forns, Manuel Sánchez Oms, Ana Puyol y Paula Gonzalo Les, entre otros.

A lo largo de los siglos veinte y veintiuno, una de las singularidades es el artista interesado por la crítica. Hasta los cincuenta sólo tenemos a José y Joaquín Albareda Piazuelo, que firman como Albareda Hermanos, y a Francisco de Cidón. Tras la Guerra Civil, 1936-1939, surge Félix Ferrer Gimeno, que también concluye esculturas, y con posteridad el fotógrafo Alberto Sánchez Millán desde los sesenta. Aunque algunos artistas comiencen la crítica de arte en los ochenta su espíritu es propio de la década anterior, mientras que un número a determinar ejerce la crítica en los setenta. ¿Qué razón existe para que en los noventa desaparezca el artista como crítico de arte? Produce la impresión de que la actitud en contra de la dictadura, incluso el descontento con algunos críticos, motiva el nacimiento del artista como crítico de arte y la normalización política con la democracia provoca su desaparición. Aunque los fotógrafos Alberto Sánchez Millán y Rafael Navarro se interesen por la crítica, corresponde a los pintores el mayor número. Pintores: Jorge Gay, Ángel Aransay, José Luis Lasala, José Luis Cano, Vicente Villarrocha, Fernando Alvira Banzo y, a caballo entre la literatura y la pintura, Antonio Fernández Molina.

Al margen de que ninguna artista sea al mismo tiempo crítica de arte, asunto que carece de importancia y que se justifica por su menor número respecto a los artistas, las tres primeras críticas de arte son Carmen Rábanos Faci, desde 1977, Mercedes Marina, desde 1982, y Desirée Orús, desde 1986, mientras que las cuatro restantes, Alicia Murria, Cristina Giménez Navarro, Isabel Biscarri y Chus Tudelilla, son de los noventa. Se citan, por supuesto, a las que han ejercido, o ejercen, en medios conocidos.

Con Ángel Azpeitia, salvo error, se inicia el primer crítico con título universitario, para aumentar con el tiempo de forma muy sustancial. Un grave problema, al menos en Aragón, es la ausencia de revistas especializadas en arte contemporáneo con solera, no cuentan las del Museo Camón Aznar y del Departamento de Historia del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras, ambas en Zaragoza, y el constante cierre de diarios, lo cual imposibilita un amplio abanico con diferentes criterios y una continuidad sin fisuras. A tener muy en cuenta la revista AACADigital, editada trimestralmente por la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, desde septiembre de 2007.

La Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, integrada en la Asociación Española, se funda en Huesca el 28 de junio de 1986 y es la lógica consecuencia de la evidente profesionalización de los críticos de arte. En Huesca, por tanto, se redactan y aprueban los estatutos. Pedro Pablo Azpeitia recoge con meridiana claridad las singularidades de los estatutos. Afirma:

…defensa de nuestra crítica de arte en la Comunidad Autónoma, promoción de las investigaciones e información artística, fomento del desarrollo y conservación del patrimonio artístico de Aragón (entiéndase que el arte actual también es patrimonio, no conviene utilizar el sentido restringido del término), relacionarse con otras asociaciones con objetivos similares, ejercer cuantas tareas de su competencia le sean encomendadas por las administraciones públicas, organizar actividades y servicios comunes de interés para los asociados (ya sean de carácter profesional, formativo, cultural asistencial y otros análogos), organizar cursos y seminarios para la formación profesional y continuada de los críticos de arte, concesión de premios y ayudas para actuaciones de carácter profesional y cualquier actividad que redunde en beneficio de los intereses profesionales del colectivo.

Pueden pertenecer a la asociación quienes se dediquen de manera activa a desarrollar en Aragón la crítica de arte en los medios de comunicación social, o quienes desarrollen una actividad regular a través de cursos, conferencias,artículos, publicaciones y textos dedicados a la investigación del arte, o quienes desempeñen en instituciones públicas o privadas alguna función profesional de conservación o difusión de la obra artística (Azpeitia, 1997).

Se nombra presidente a Ángel Azpeitia y la Junta Directiva está integrada por Jaime Esaín, vicepresidente, Carmen Rábanos Faci, tesorera, Pablo J. Rico, vocal, Ricardo Ramón, vocal, y Jaime Ángel Cañellas, secretario. Cuando Ángel Azpeitia obtiene la presidencia de AECA en 1994, ha de dejar la de AACA, donde es sustituido por Jaime Ángel Cañellas. En 2004 tenemos la siguiente Junta Directiva: Pedro Pablo Azpeitia, presidente, Vicente Villarrocha, vicepresidente, Dolores Durán, secretaria, Fernando Alvira Banzo, tesorero, Virginia Baig, vocal, y Alejandro Ratia, vocal. Desde el 12 de abril de 2007 tenemos la siguiente Junta Directiva: Fernando Alvira Banzo, presidente, Carmen Rábanos Faci, vicepresidente, Pilar Irala Hortal, secretaria, Virginia Baig, tesorera, Jesús Pedro Lorente Lorente, vocal, y José Antonio Val Lisa, vocal. Desde 2009 tenemos, hasta el presente 2011, la siguiente Junta Directiva: Manuel Pérez-Lizano Forns, presidente, Desirée Orús, vicepresidente, Fernando Alvira Banzo, tesorero, Jesús Pedro Lorente Lorente, secretario, Manuel Sanchez Oms, vocal, y Ana Puyol, vocal.

En vínculo con la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, se organizan una serie de actividades de obligada referencia. Veamos. Del 2 al 6 de diciembre de 1988 se celebra en Zaragoza el IV Congreso Nacional de la Asociación de Críticos de Arte. Además de publicarse el libro Prolegómenos al Manifiesto Pánico o la Tortura del Pollo Urbano, íntimamente relacionado con el zaragozano Grupo Forma de los setenta, también se inaugura la esclarecedora exposición Vanguardia Aragonesa en la Década de los Setenta, con Ángel Azpeitia como comisario. Por otra parte, si cuando en 1990 fallece la crítica de arte Mercedes Marina se realizan diversos homenajes, como Homenaje a Mercedes Marina, con artículos y estudios de diferentes asociados, o la exposición Fotografía Aragonesa en los Ochenta, homenaje a Mercedes Marina, a partir de 1991 se convoca el Premio AACA, el cual, como muy bien sugiere Pedro Pablo Azpeitia, alude a “las artes plásticas para distinguir anualmente los trabajos más destacados en la promoción y difusión de las artes plásticas en Aragón a través de la organización de exposiciones, muestras, exhibiciones y otras actividades similares. Se distinguen la mejor exposición celebrada, la mejor producida en la Comunidad Autónoma, el mejor montaje, la mejor primera individual de un artista, la mejor que haya recorrido al menos tres galerías o salas de exposiciones y la mejor trayectoria de una galería o sala de exposiciones” (Azpeitia, 1997).

 

Del 25 al 27 de noviembre de 1994 se celebra en Huesca el VII Congreso Nacional de la Asociación Española de Críticos de Arte, bajo el tema Los ochenta, algo más que una década. Tema que se desarrolla mediante conferencias y ponencias publicadas con el mismo título por el Ayuntamiento de Huesca.

La Asociación Aragonesa de Críticos de Arte organiza en Zaragoza, del 21 al 24 de septiembre de 2000, el IX Congreso Nacional de la Asociación Española de Críticos de Arte. El tema central del Congreso se titula La crítica de arte del siglo XX en España y consta de las siguientes secciones: Últimas tendencias, a cargo de la Asociación Aragonesa con Jaime Ángel Cañellas, Pedro Pablo Azpeitia y Vicente Villarrocha como conferenciantes, Arte y política, a cargo de la Asociación Valenciana con Teresa Beguiristain, y Crítica y Mercadotecnia a cargo de la Asociación Madrileña con Mario Antolín. Para concluir, en Zaragoza y Huesca se celebra, del 17 al 20 de noviembre de 2011, el XIII Congreso Nacional de la Asociación Española de Críticos de Arte con motivo de su 50 aniversario, 1961 a 2011, y el 25 de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte. Siempre bajo la coordinación de Begoña Fernández Cabaleiro y Jesús Pedro Lorente Lorente, y con Desirèe Orús como secretaria técnica. Se celebra en el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneo Pablo Serrano, de  Zaragoza, días 17, 18 y 20 y en el Instituto de Estudios Altoaragoneses, de Huesca, día 19. Además de numerosas comunicaciones, tenemos las ponencias de Jesús Pedro Lorente Lorente, Begoña Fernández Cabaleiro, Román de la Calle, José Corredor-Matheos, María Isabel Cabrera y Manuel Pérez-Lizano Forns.

La Asociación Aragonesa de Críticos de Arte ha concedido los siguientes premios desde 2007, siempre con motivo de la Asamblea General Ordinaria. Premiados en 2007 y entregados en enero de 2008: Antón Castro por la difusión del arte contemporáneo en el programa “Borradores”, de Aragón Televisión, la Galería Spectrum Sotos, especializada en fotografía y dirigida por Julio Álvarez Sotos, y al pintor Daniel Sahún a la mejor exposición del año.   

Premiados en 2008 y entregados el 15 de diciembre de 2008: Al Ayuntamiento de Zaragoza por la difusión del arte aragonés contemporáneo, a la Galería A del Arte como el más destacado espacio expositivo y el Gran Premio como artista vivo aragonés al escultor Santiago Gimeno.

Con la nueva Junta Directiva, presidida por Manuel Pérez-Lizano Forns, se han otorgado diferentes premios. Premiados en 2009 y entregados el 30 de marzo de 2010: A la Galería Pepe Rebollo, de Zaragoza, como Mejor Espacio de Promoción del Arte Aragonés Contemporáneo, al Heraldo de Aragón el Premio a la Mejor Labor de Difusión del Arte Aragonés Contemporáneo y al artista Javier Codesal el Gran Premio AACA por su exposición, de 2009, en el Palacio de la Virreina de Barcelona. El acto de entrega se celebró en la Galería Pepe Rebollo.

Premiados en 2010 y entregados el 14 de enero de 2011: Premio al Mejor Espacio Expositivo a la Galería Antonia Puyó, de Zaragoza, al Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, por su dedicación en los Coloquios de Arte Aragonés, en la revista Artigrama y en sus tareas cara el público, y al pintor José María Martínez Tendero el Gran Premio por su retrospectiva en el Palacio de Sástago. El acto de entrega se celebró en la Galería Antonia Puyó.

En una reunión de la Junta Directiva, año 2010, con la aprobación de la Asamblea General Ordinaria, se decide otorgar cinco premios en vez de tres, con la intención de abarcar otras singularidades relacionadas con el arte contemporáneo. Premiados en 2011, a entregar en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza en enero de 2012. A Vicky Méndiz, como Artista Aragonés Menor de 35 Años, por su exposición ´Cosas que Perduran`, al libro Aragón y el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, escrito por Manuel Pérez-Lizano Forns, como Mejor Publicación sobre Arte Aragonés Contemporáneo, al Museo de Teruel, por la Mejor Labor de Difusión del Arte Aragonés Contemporáneo, al Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, como Espacio Expositivo sobre Arte Contemporáneo, y al pintor Santiago Arranz, el Gran Premio por su exposición retrospectiva en La Lonja de Zaragoza.

En septiembre de 2007 se funda la revista trimestral Aacadigital.com, que la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte presenta en acto público celebrado en el Casino de Huesca a principios de enero de 2008, con motivo de la entrega de premios de la AACA. Está dirigida por Jesús Pedro Lorente Lorente, profesor de Historia del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza, y cumple una función imprescindible para los miembros de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte.

Lo señalado demuestra la madurez y relevancia de la AACA, que pone en su sitio a quien corresponde, soluciona dispares problemas, define la complejidad del crítico de arte y defiende los naturales compromisos, los lógicos intereses, de cualquier crítico de arte en ejercicio.