Uso de tecnologías obsoletas como catalizadoras del arte digital y videoarte actuales

Teletexto como herramienta artística

La primera mención de la posibilidad de visualizar datos en las pantallas de los receptores de televisión domésticos independientemente (o además) del programa de televisión normal aparece en una nota fechada el 14 de diciembre de 1970 de P. Rainger (entonces Jefe del Departamento de Diseños de la BBC) al Ingeniero Jefe de Investigación y Desarrollo. La nota, titulada "Notas sobre métodos electrónicos de visualización de datos nacionales", menciona la generación de caracteres alfanuméricos y el almacenamiento de una línea de escritura por medios electrónicos. Se previó una revista electrónica de treinta páginas que podía actualizarse continuamente y un medio magnético para almacenar las páginas. Aquel texto decía que la información para la visualización podría enviarse dentro de la forma de onda de la televisión o a través del sistema telefónico: anticipaba así los sistemas de Teletexto y Viewdata.

Para proporcionar a los hogares del Reino Unido de un hardware electrónico que pudiera descargar páginas de noticias, informes, hechos y cifras, el ingeniero de diseño principal de Philips Offsite Link, John Adams, creó en 1971 una propuesta técnica y de diseño que utilizaba el intervalo de supresión vertical Offsite Link. Aquel sistema propuesto por Adams incluía 24 filas de texto de 40 caracteres cada una, selección de página, múltiples pantallas de información y transmisión de datos con intervalos de borrado vertical. Así, y ya con un nombre comercial definitivo, que el Ceefax se lanzó el 23 de septiembre de 1974 para brindar a los espectadores de la BBC la oportunidad de consultar los titulares de noticias más recientes, las últimas noticias deportivas, el pronóstico del tiempo o las listas de televisión, en una era anterior a Internet en la que la única alternativa era esperar el siguiente boletín de radio o televisión.

Ceefax, el primer sistema de teletexto abierto del mundo cerró su emisión a las 23.30 horas del 23 de octubre de 2012, después de haber estado en servicio durante más de tres décadas.

 

  

Figura 1. Pantalla de despedida del BBC CEEFAX

 

By the time you read this, I will be dead. When I started out in 1974, I was the future – TV’s first robot newsreader. But what once seemed cutting-edge is now regarded as hopelessly old-fashioned, and I have been frozen out by the powers that be, yet another victim of BBC ageism. I can’t take it any more. It’s a struggle to get up for the nightshift, and my poor pixels are tired. My fied Oracle said it would end like this. Goodbye, cruel world.

Para cuando leas esto, estaré muerto. Cuando comencé en 1974, yo era el futuro: el primer robot lector de noticias de televisión. Pero lo que alguna vez pareció vanguardista ahora se considera irremediablemente anticuado, y los poderes fácticos me han excluido, otra víctima más de la discriminación por edad de la BBC. No lo soporto más. Es difícil levantarme para el turno de noche y mis pobres píxeles están cansados. Mi fiel Oráculo dijo que terminaría así. Adiós mundo cruel. (Traducción propia)

Proyecto de arte y tecnología titulado “PERRO”

En septiembre del año 2018, el Victoria & Albert Museum y la galería SCAN Project Room, ambos en Londres (Reino Unido), presentaron el proyecto PERRO; dos exposiciones que incluyeron un elevado número de obras de artistas españoles especializados en técnicas digitales y artes tecnológicas. Fue una iniciativa enmarcada en el mundialmente conocido “Digital Design Weekend” de Londres, con el apoyo de la Subdirección General de Cooperación y Promoción Internacional de la Cultura del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España.

 

    

Figura 2. Flyer digital de la exposición

 

Un proyecto. Dos exposiciones

El proyecto PERRO partía de la escena publicada, un 5 de julio de 1993, en el periódico New York Times. En aquella viñeta humorística realizada por el dibujante Peter Steiner aparecían dos perritos delante de un ordenador. En la misma escena, uno le comenta al otro: "En Internet nadie sabe que eres un perro". De esa manera se retrató formalmente y por vez primera la identidad en Internet, que es la proyección de lo que mostramos para que los demás formen la imagen que queremos de nosotros. Un “yo mismo” en un tercer estado, es decir: “Yo”, el primero, “lo que los demás ven en mí en el plano físico”, el segundo, “lo que yo les dejo ver en internet sobre mí”, el tercero.

Como punto de partida nadie tiene enfermedades en internet, no está cansado, y lo más probable es que tenga un aspecto magnífico y con un poco de imaginación pueda ser también muy rico: la vida en internet nos permite ser lo que siempre quisimos y en la vida real no se es. Por eso, fabricamos las proyecciones ideales de nosotros mismos con la salvaguarda de que si algo sale mal siempre podemos morir para empezar de nuevo. Eso es aplicable a los personajes que en la realidad virtual podemos reemplazar por nosotros mismos.

Pero claro, si nos manifestamos como seres perfectos significa que no somos honestos con los demás ni con nosotros mismos en el mundo real y nos resulta muy sospechoso que, aún sabiendo que todo esto ocurre normalmente en Internet, este espacio se proponga como un lugar desde donde podemos proyectar y mejorar la democracia de nuestra vida: “Declárate en foros” o “¡Compra desde casa!” o "¡Vota desde tu asiento!". No se es más democrático por poder contratar sensaciones como la política, la pornografía o la banca online sin ser visto, sino por imbuir de ética a un procedimiento que no la tiene. Cohabitar en Internet no significa necesariamente convivir en Internet y por eso las reglas no son del todo claras. Eso sí, la vida virtual es ostensiblemente más simple y reduccionista.

El activista, el net.artista, el evasor de impuestos, el adicto a la pornografía, los grupos paramilitares, los islamistas, los neonazis, la CIA, el promotor inmobiliario, el Vaticano, un estudiante, los inmigrantes o los ministros, todos y todas tenemos la posibilidad de establecer vínculos que no serían posibles en nuestro mundo físico y que necesitan una relectura constante. Si en lugar de generar convivencia solo compartimos un espacio seco y árido estamos proyectando un espacio conveniente a nuestro yo-en-internet, un tercer espacio donde los delitos no se purgan, todo tiene un final previamente conocido y que por supuesto es tan falso como el traje preconcebido que llevamos puesto delante de los demás.

Este fue el tema principal de las exposiciones realizadas tanto en el V&A de Londres como en la SCAN Project Room, que presentó una serie de obras cuyos autores destacan no sólo por su personalísimo estilo artístico y coherencia estética, sino también por haber sabido mantener una equilibrada capacidad de investigación técnica y análisis humanista cuando el suelo bajo sus pies no había dejado de temblar durante la última década, y en el presente artículo se quiere profundizar en la obra de Javi Álvarez, basada en el extinto teletexto como tecnología de aplicación artística y presentada en formato de “solo exhibition” en la SCAN Project Room.

 

  

Figura 3. Obra de Javi Álvarez a modo de precuela en la Hobusepea Gallery de tallin (Estonia)

 

Objetivos para una exposición artística que emplea tecnologías obsoletas

Casi seis años después del cierre definitivo de Ceefax y gracias a la ingeniería inversa, que el artista Javi Álvarez presentaría la obra de arte Face the ex-world at your fingertips dentro del proyecto PERRO, una pequeña ucronía que toma como base las noticias reales emitidas desde Ceefax, para luego alterarlas a través de simples anagramas.

Fascinado por la era pre-Internet, el artista ideó una pieza a través de un sistema que reproducía el Ceefax original. De todos los sistemas de reproducción Ceefax conocidos, finalmente se estudiaron dos. El primero fue la generación de contenidos en vivo para un dispositivo de teletexto instalado en un televisor de tubo a través de una tarjeta Raspberry Pi, y el segundo resultó en un software de editor gráfico de teletexto para evitar la falla en la comunicación entre un centro transmisor de datos y el centro de recepción, en uno o varios televisores de tubo, dispuestos en una exposición.

Por ello el primer sistema en probarse fue el Teefax, que mediante una tarjeta Raspberry Pi consigue dar forma a un receptor analógico logrando las mismas líneas utilizadas de forma idéntica al teletexto original, aunque el problema de replicar el sistema original de Ceefax mediante esta tarjeta implicaba aceptar que no sería posible hacerlo a través de una señal analógica, ya que los medios de transmisión son enteramente digitales. El mero hecho de la utilización de un procesador digital para su emisión y recepción, así como la no existencia de antenas estándar de transmisión y recepción analógicas, podría haber provocado un escenario de señal repetitiva y por tanto redundante.

Cualquier usuario/a del sistema Teefax puede instalar el software gratuito en una Raspberry Pi, conectar su salida de vídeo de 3,5 mm a un televisor (a través del conector SCART) para después, comenzar a usarlo presionando el botón de teletexto en el mando de control remoto (botón que aún se encuentra en muchos de ellos). En resumen, la Raspberry Pi de Teefax está conectada a un segundo giro de la placa llamado VBITPi. Tras ello, se consigue una señal de teletexto directamente desde la salida de video de la placa Pi, evitando el flujo de teletexto del hardware al software y reduciendo instantáneamente a la mitad el costo de un sistema de teletexto. Pero, como se menciona anteriormente, el paso de transmisión de la señal analógica se pierde.

La segunda posibilidad se centró en la ingeniería gráfica de un sistema de teletexto que permitiera la correcta disposición de contenidos en un entorno expositivo. De esta manera se pudo garantizar:

  1. Que los gráficos del teletexto podrían ser funcionales y más rápidos que operarlos desde el mando a distancia de una televisión de tubo.
  2. Que se podría hacer coincidir con una transmisión sonora en vivo, cosa que no ocurría con la transmisión original del Ceefax.
  3. Que dinamizaría la creación de pantallas de teletexto con noticias manipuladas de la prensa amarilla británica mediante anagramas.

Hacia un editor de teletexto de código abierto

Finalmente, Álvarez se decidió a utilizar la plataforma online de "FAB Teletext Editor", por ser la más completa para la edición de gráficos a partir de noticias existentes, a la que además se le agregaron los anagramas como un giro de tuerca ante la realidad informativa que ante los ojos de artista y comisario surgía en el Londres pre-Brexit. El propio título de la obra es un anagrama, partiendo del eslógan “CEEFAX, THE WORLD AT YOUR FINGERTIPS” para pasar a ser “FACE THE EX-WORLD AT YOUR FINGERTIPS”.

El Teletext Editor es un programa basado en Windows para la preparación de páginas de teletexto y la transferencia de páginas al sistema de teletexto. De igual forma, proyectos como VBI Microtel, transmitido por teletexto holandés en 2006, han buscado crear gráficos en un formato que la reacción instintiva de los espectadores sea de cálida nostalgia, siendo los precursores de la primera convocatoria que el Teletext Art Festival realizó en Berlín en 2012 donde se realizaron las primeras investigaciones en artes del teletexto. Con ese propósito, quedó claro que la mayoría de los editores de teletexto son ampliamente similares y fáciles de comprender, aunque ninguno de ellos utilizaba código abierto y se limitaba al uso de plataformas como Linux en algunos casos, Windows la mayoría.

En los próximos años, una tarea pendiente es la democratización de un medio de comunicación que poco a poco fue perdiendo el interés de las audiencias a medida que avanzaba la digitalización de la comunicación y la ostensible mejora de los gráficos. Sin embargo, el teletexto recuperado mediante trabajos de ingeniería para el arte requiere de un diseño de software abierto que permita el trabajo conjunto de transmisión de contenidos a través de canales analógico-digitales.

Conclusiones sobre la obra artística

Proyectos como PERRO y la exposición de Álvarez demuestran el claro interés por la creación de formas y figuras de contenidos a través de medios de baja resolución por muchos motivos: resistencia a la obsolescencia que emana de la codicia corporativa, aprehensión de lo analógico como una realidad presente con futuro y la proyección del ser aparte del envoltorio simplista de Internet.

 

  

Figura 4. Momento de la performance de Javi Álvarez enb la SCAN Project Room

 

Aquella exposición en la SCAN Project Room tuvo una precuela en la Hobusepea Gallery de Tallin (Estonia) donde el artista compuso varias series de anagramas con tipografía y cinta magnética pregrabadas en los que, buscando una semántica agresiva, indagó en la poesía televisiva como un estado preparatorio a la omnipresencia de lo tecnológico interconectado. Al cabo del tiempo, Javi Álvarez se decidiría por el Ceefax como lugar para la poesía, una arqueología del saber, un recipiente de pensamiento, inocuo por estar desacompasado al ritmo de la novedad tecnológica, ¿o no?

Casi seis años tras la “muerte” del CEEFAX, Javi Álvarez ha querido emplear este sistema para diseñar la obra Face the ex-world at your fingertips, obra que viene muy a cuento en un Londres pre-Brexit, donde las historias más sencillas, humanas y programadas, estaban en guerra.


La transformación de un país a través de los ojos de sus artistas

La Sala Juana Francés del Ayuntamiento de Zaragoza acoge una exposición coral, de título, Los 70 son nuestros y los 80 también. Artistas plásticas zaragozanas, que persigue dar visibilidad a catorce autoras aragonesas o residentes en la comunidad autónoma: Ana Aragües, María Ángeles Cañada, Carmen Faci, Ana Gandú, Cristina Gil Imaz, Iris Lázaro, Elena López Rayo de Luna, Maribel Lorén Ros, María Llanos Guerra, Pilar Nicolás Vadillo, María Antonio Orús Sacacia, Carmen Pérez Ramírez, Alicia Vela y Pilar Viviente; todas ellas pertenecientes a las décadas de 1970 y 1980, a través de una revisión de la colección patrimonial del Ayuntamiento de Zaragoza y que continúa la línea abierta en la anterior edición dedicada a las mujeres artistas que comenzaron el ejercicio de su profesión durante 1950 y 1960.

En esta exposición, comisariada por Desirée Orús, confluyen, por tanto, dos formas diferentes de expresar el mundo interior de cada artista. Por un lado, durante los 70, se mantiene una pintura tradicional sujeta a un cierto realismo devenido de la formación y preferencias en muchos casos hacía la temática del paisaje. Y, por otro lado, Zaragoza, durante los años 80, se sumaba a una corriente nacional de vanguardia, de nuevas ideas y tendencias, con una sociedad joven e inquieta abierta a este tipo de iniciativas. Una nueva generación de artistas jóvenes, que están empezando sus carreras profesionales, y muestran un lenguaje renovado, apropiado a los nuevos tiempos, desde distintas temáticas que van desde el paisaje, el intimismo figurativo, las visiones de la ciudad por medio de los concursos de pintura rápida del Ayuntamiento de Zaragoza o las composiciones de personajes en el entorno urbano. En estos años se crean los Centros Cívicos en los barrios de la ciudad, en los que los artistas se involucran en distintas actividades, pintando murales, participando en exposiciones colectivas y colaborando en el tejido social. La pintura no es la única disciplina en la que desarrollar la creatividad, sino que experimentan con otros formatos como el vídeo o el performance.

Los 70. Tradición

En 1976 se celebraron las primeras elecciones democráticas y en 1978 se aprobaba la Constitución. Se inicia así un proceso de modernización que afectó a la cultura artística y que culminaría en los años 80, donde las mujeres tenían mucho que decir. En el panorama artístico aragonés se produce una cierta efervescencia: La Diputación Provincial de Zaragoza crea en 1970, el Premio de Pintura San Jorge. En 1972 nace el periódico Andalán, que supondrá un punto de inflexión en los cambios políticos y culturales que iban a producirse; por su parte, el Ayuntamiento de Zaragoza continuó su programa expositivo y desde mediados de los 70 volvió a organizar nuevos certámenes para sustituir a las bienales que se venían realizando en la Lonja. También será esta una década en la que aparezcan nuevos grupos artísticos: Forma, Azuda-40, Alagarada, Lt o el Colectivo Plástico Zaragoza, siempre integrados mayoritariamente por hombres. La ausencia la mujer en estos círculos artísticos, no tiene una respuesta concreta, quizá porque en ese momento la relación entre hombres y mujeres artistas no se veía desde la misma perspectiva que tendrá lugar en la década siguiente. En esta época, existen pocos ejemplos en los que una mujer, sin pertenecer a uno de estos colectivos, muestre sus trabajos conjuntamente. Un ejemplo es el de la figurinista y diseñadora teatral Aurea Plou- entonces compañera de Paco Rallo- que expuso en el año 1975 en la galería Berdusán con el grupo Forma; el otro ejemplo es el de María Carmen Estella que fue miembro del colectivo plástico zaragoza (C. P. Z), formado en 1976, que colaboró con Concha Orduña. En general, eran unas pocas mujeres involucradas en el panorama cultural del momento, en la participación en concursos y en muchos casos su aprendizaje pasaba en gran medida por el Estudio de Alejandro Cañada de quien aprendían técnicas, perspectiva y dibujo lo que las llevaba a comenzar realizando una obra de tinte realista que posteriormente iría evolucionando hacía parámetros más personales.

Los 80. Identidad y autonomía personal  

En España, los 80, constituyen tiempos de cambios tanto en lo político, como en lo social y cultural. El arte se convierte en uno de los protagonistas de la modernización cultura. El lenguaje pictórico se vuelve más complejo ya que no existe distinción en la elección de la temática entre hombres y mujeres. En general se produce una paulatina incorporación de la mujer a los distintos ámbitos y entre ellos está la plástica. Las artistas apuestan por la creatividad. Su formación no se limita al taller, sino que mayoritariamente estudian en facultades de Bellas Artes, en muchos casos en Barcelona, por cercanía. Entre los cambios que se producen en este periodo esperanzador, destacamos: la semana cultura organizada en 1981 por el Frente Feminista en la Lonja del Ayuntamiento de Zaragoza; la convocatoria de galería Preciados, en 1982, del I Premio de Pintura sólo para mujeres…etc.. Pero todo cambió en 1984, cuando el Ayuntamiento de Zaragoza patrocina un encuentro entre artistas que se celebra del 2 al 6 de julio en el Balneario de Panticosa (Huesca). Entre los apartados que se aprueban se encuentran: la solicitud a la Diputación General de Aragón, Diputación Provincial, Universidad de Zaragoza y Ayuntamiento, para que se inicien los pasos pertinentes para la creación de una Facultad de Bellas Artes; la creación de un Museo de Arte Contemporáneo en Aragón; la difusión del arte aragonés fuera de nuestras fronteras, y una actividad política de adquisiciones. Habrá que esperar dos años para que el Ayuntamiento de Zaragoza acuerde en pleno que la concejalía de Acción Cultural ejecute dentro del denominado Plan Joven, la adquisición de obras en 1986. Esta iniciativa vendría a completar la colección de patrimonio artístico municipal y apoyar a la generación de artistas que no sobrepasaban los treinta y cinco años.

Lo que queda claro en esta década es que el arte, sin distinción de sexos, deja paso a una renovación estilística en la que aparecen la versatilidad de temas y conceptos. Ello permite que las mujeres artistas se integren en la constitución de grupos y en concursos artísticos. Un ejemplo, en 1986, en el Premio Isabel de Portugal de la Diputación Provincial de Zaragoza, de un total de 58 obras expuestas, 19 correspondían a mujeres.


Ignacio Fortún. Cinco capítulos

Ignacio Fortún expone Cinco capítulos.  Más de setenta obras realizadas mayoritariamente a partir de la pandemia, no han sido creadas por bloques siguiendo estos capítulos, sino que han ido  apareciendo alternativamente de forma natural, y posteriormente, tras la meditación, surge esta ordenación.

En esta ocasión, la materia empleada es muy variada, experimenta combinándola en una misma obra, trabaja con óleos, acrílicos y pasteles, con esmalte muy recientemente, los soportes pueden ser tela, tabla, papel de diversas clases, y sus características planchas metálicas de aluminio y zinc, a las que ahora añade latón.

La visitaes el capítulo más amplio, se trata de una reflexión a partir de la observación del hombre,  muy condicionado por la experiencia vivida en ese Tiempo lento (esmalte/aluminio, 2020) del que salimos, y su comportamiento posterior, visitando la naturaleza y haciéndose preguntas sobre el presente y el futuro al que nos dirigimos, Lugar de las respuestas (acrílico/lienzo, 2020), pero nos encontramos con Lugares que no responden I, II y III (esmalte/zinc, 2020-2021), donde la naturaleza va invadiendo construcciones inacabadas y abandonadas.  Hombres con gabardina y planos en las manos parecen proyectar el futuro, desde lo que podrían ser escenarios de ciencia ficción tras una devastación, Paradigma (acrílico/lienzo, 2020), Nueva cartografía (esmalte y óleo/zinc, 2023), y también el propio artista del que encontramos diversos autorretratos, como El arquitecto (acrílico/lienzo, 2020). El autor reflexiona sobre la incomunicación y la deshumanización, como vemos en La visita (esmalte y óleo/aluminio 2021), donde personajes en distintas actitudes no reparan los unos en los otros, ni siquiera en la mujer que parece herida y está tendida y desnuda en el suelo.

Muy importante en este artista es el tratamiento de la luz, en Paisaje límite (1990), hallábamos las últimas y tristes luces del día, en Ceniza húmeda (1993), el cielo gris azulado que permanece tras el fuego, y en Desierto del hombre (1995) esa luz blanquecina que se produce cuando la arena, que ocupa la atmósfera, oculta el sol.  Y sobre todo, los juegos de luces y efectos conseguidos con los soportes metálicos, empleando focos de colores, para que un mismo cuadro pueda representar distintos momentos del día, o que sea la incidencia de la luz aplicada a la obra, y el movimiento del espectador lo que la haga mutable.  Ahora, además de planchas de zinc y aluminio, experimenta con el latón, consiguiendo una luz dorada, cálida, como vemos en Final y principio I, II, III y IV y en Sanación I y II (esmalte/latón, 2022), tonalidades a las que no estamos acostumbrados en Fortún, y que utiliza también en Hombres de azul oscuro I-VIII (acrílico y pastel/papel de algodón artesano, 2023).

Este capítulo enlaza con el IV, Hay un camino antiguo (2023), cinco obras en esmalte sobre latón, que el autor acompaña de un bucólico relato sobre la belleza agreste del paisaje, los posibles habitantes que fueron y los pastores, fundiéndose con la naturaleza en sus repetidas visitas.

En Los viajes de Pilar, capítulo II, encontramos las vivencias con su compañera, en Berlín (esmalte/aluminio, 2021), Pilar consulta una guía en un rincón del museo, o sus acampadas campestres y sus viajes al Cantábrico, que le inspiraron las vacas de Los nadadores (2014).  Capitulo III, En el país de las sombrillas, nos presenta esos bazares donde se venden productos plásticos para uso en playas y jardines en verano, y personas contemplando el mar o conversando en la terraza de un bar de pueblo. 

En la obra de Fortún el agua ocupa un papel principal, el capitulo V y último, El agua que nos lleva, discurre por pueblos y ciudades, fuente de vida y de progreso, que fluye lenta y silenciosamente o rápida y peligrosa en sus crecidas, que posibilita los huertos en las orillas. El canal, el Huerva, el Ebro, los bosques de ribera…  temas ya tratados en Canal, camino y frontera (2019).  Y el agua como sanación vista en el capitulo I, y que proviene de Los nadadores.  El ambiente onírico, mágico, que encontrábamos en las vacas que venían a buscar a los nadadores, también esta presente en la muestra, el hombre con gabardina que vadea un rio, incluso los visitantes arrimados a las paredes rocosas, y la balsa que conquista el canal.

Una gran exposición, no retrospectiva, que compendia todo el recorrido artístico del pintor, muy necesaria para deleite y relajación, y para el completo conocimiento de este importante artista.


Tejer los silencios. Quinita Fogué

Quinita Fogué, Gran premio al más destacado artista aragonés contemporáneo, concedido por la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte en 2022, por su exposición en el Museo de Teruel (2022-2023),  presenta ahora Tejer los silencios, pintura, escultura, dibujo e instalaciones.

La artista, que acompaña su exposición con pensamientos, nos da la pauta de lo que expone en la sala abovedada:

 

En el silencio y en la soledad de la pandemia

quise acerarme con mis colores

llenos de luz a la oscuridad

de personas con realidades y sueños

que no pudieron cumplirse durante días y noches

 

Es una gran instalación, al fondo, una enorme red multicolor tejida a ganchillo durante las noches de insomnio de este triste periodo, papeles que recorren todo el muro llegando hasta la red, representando sus personajes, círculos, escaleras… un intrincado laberinto de gran colorido, recorrido por cadenetas que van y vienen, que nos sirven de sujeción, y que son un homenaje a lo que pasamos en el confinamiento.  Encontramos su frecuente reutilización de lanas, hilos y tejidos.  Otra gran red acompaña a una sábana en la que con hilos de color se bordan dibujos que recuerdan a los pictogramas de los indios nativos americanos.  Tanto esta instalación como la que se halla en la siguiente sala que representa tierra, troncos y piedras, esos bosques que se talan, se nos antojan a modo de cobijo, de tiendas primitivas que aíslan y también protegen.

En la sala pequeña, dibujos al óleo sobre papel vegetal que les confiere un aspecto sedoso,  representan sus personajes fantásticos, pájaros que semejan hombres, otros suben escaleras, familias con niños, parejas junto a un extraño árbol, mujeres que parecen volar.  Y por supuesto las escaleras, maletas y sombreros que nos recuerdan sus andanzas por todo el mundo y nos hablan también de la emigración y de la globalización.

Esos personajes, muchos con la cabeza agachada, mirando la tierra, que es el quehacer de la artista, su preocupación, esa tierra a la que quiere desde que nació, con la que se siente muy unida, y que la siente maltratada, a la que hay que cuidar para poder seguir adelante.  Los caminos y las sendas que se cierran porque ya no los transita nadie.  Los colores que caracterizan su pintura, amarillos, naranjas, tierras, los azules intensos del cielo de su Bañón,  van a enlazar con toda la gama de azules del mar, su preocupación por la supervivencia de la vida en el mar, amenazada por tanta basura y plásticos que se lanzan y que se devuelven a las playas contaminándolas a la vez.  Como escribe la artista:

EL MAR TIENE MEMORIA

Aguas azules quejándose

de lo que el hombre vierte a su lecho

 

Sus obras en esta sala están acompañadas de canastas con piedras y conchas y un cernedor con el que tamizará la arena para arrancarle las partículas plásticas.

Con esta misma intención de denuncia, realiza esculturas en alambre con pequeños objetos de colores colgados, con la base de arena y conchas, que situadas en los arcos, aportan un toque lúdico jugando con las sombras que proyectan en la pared.  Fogué trata temas muy serios, atemperados con la alegría que le aportan sus tonalidades.


Modelos de belleza. El antiguo Museo de Reproducciones Artísticas

La pequeña ciudad de Sitges, bañada por el Mediterráneo en las cercanías de Barcelona, sigue siendo, a día de hoy, una meca para cualquier amante del arte decimonónico español. Desde finales del ochocientos, este municipio atrajo a abundantes pintores catalanes, especialmente paisajistas especializados en la captación de la intensa luz de sus paisajes costeros. La ciudad fue escogida por el pintor Rusiñol para crear el Cau Ferrat, su residencia y proyecto museográfico y vital, actualmente transformado en museo municipal. Junto a él se encuentra el Museu Maricel, también perteneciente al ayuntamiento de Sitges. Es este segundo el que ha puesto en marcha la exposición que aquí reseño, en la que se rescata la memoria del antiguo Museo de Reproducciones Artísticas de Barcelona.

Los museos de reproducciones artísticas fueron todo un fenómeno durante el siglo XIX. En las grandes ciudades europeas y norteamericanas se puso de moda la creación de colecciones de copias de importantes obras de arte, en las que se reproducían célebres esculturas y piezas de artes decorativas que han integrado el canon de la Historia del Arte. Generalmente, el sentido de estas colecciones era pedagógico. Así, en 1873 vio la luz en Londres el Cast Courts en el South Kensington Museum —el actual museo Victoria & Albert—. España reflejó también esta moda y en 1877 vio la creación del desaparecido Museo Nacional de Reproducciones Artísticas, instalado hasta 1961 en el Casón del Buen Retiro en Madrid. Posteriormente, una parte de la colección pasó a los sótanos del Museo Español de Arte Contemporáneo, sirviendo a los alumnos de la cercana Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid para estudiar estas copias de altísima calidad de piezas procedentes de importantes colecciones europeas. Actualmente, una parte de la colección se expone en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Aragón también contó con este tipo de colecciones, siendo adelantado en España su Museo de Reproducciones Fotográficas instalado a comienzos del siglo XX en la casa natal de Goya en Fuendetodos, promovido por el pintor Ignacio Zuloaga.

Barcelona contó con su propio Museo de Reproducciones Artísticas, creado en 1890 por el consistorio de la Ciudad Condal. Nació con el nombre de Museo de Reproducciones Artísticas, de Arquitectura, de Escultura y de Artes Suntuarias. La ubicación escogida para acoger esta colección fue el Palacio de la Industria construido con motivo de la Exposición Universal de Barcelona de 1888. La creación en la capital catalana de un museo de reproducciones artísticas es completamente lógico: la ciudad era la principal urbe industrial de España y este tipo de colecciones servía de modelo a los diseñadores industriales a la hora de reproducir motivos decorativos extraídos de las esculturas, vidrieras, cerámicas y demás piezas de artes suntuarias de la Historia del Arte. Además, la política museística de la Ciudad Condal a finales del siglo XIX atestiguaba las aspiraciones culturales de Barcelona, ciudad que, consciente de su riqueza económica y creciente poder político y cultural quiso rivalizar con Madrid y crear sus propias instituciones museísticas que compitiesen en significación con las de la capital de España. Así, al tiempo que veía la luz este museo de Reproducciones Artísticas, Barcelona también creaba un Museo de Bellas Artes y un Museo Arqueológico —este fue conocido posteriormente como Museo de Historia—.

La azarosa vida de este Museo de Reproducciones Artísticas, que tuvo que salvar importantes dificultades prácticamente desde el momento mismo de su fundación, hizo que una parte de la colección llegase en 1935 al Palau Maricel de Sitges, un edificio que había quedado sin colecciones tras la marcha del filántropo estadounidense Charles Deering, que había instalado aquí una magnifica colección de arte español a comienzos del siglo XX.

Actualmente, hasta el otoño de 2024, el Museu Maricel rinde homenaje a este desaparecido museo barcelonés exponiendo una parte destacada de la que fue su colección original, en esta muestra titulada Models de bellesa. L’antic Museu de Reproducciones Artístiques, comisariada por Ignasi Domènech.

La exposición se ubica en las últimas salas del itinerario de visita del Museu Maricel, en el poético espacio de las estancias del edificio que tienen una vista en altura sobre el Mediterráneo. De manera poética, el visitante que contempla el bellísimo mirador de esculturas noucentistes recortadas sobre el fondo azul del mar, accede a continuación a las salas de esta exposición temporal, desde la que también se vislumbra, ligeramente, ese fondo. Es el marco idóneo para muchas de estas reproducciones artísticas que copian ejemplos del arte de otros países mediterráneos como Francia, Italia o Grecia. Sobresalen las reproducciones de los mosaicos de la iglesia de San Vitale de Rávena o los frescos de la basílica de San Francisco en Asís. También la reproducción del elegante David de Donatello. En cuanto a las piezas de artes decorativas, destacan los esmaltes franceses y las mayólicas italianas.

La cantidad de 200 piezas seleccionadas es considerable, teniendo en cuenta las dimensiones reducidas de este espacio expositivo. Esto explica el carácter de acumulación presente en la museografía de la exposición, que, sin embargo, refleja con bastante fidelidad el aspecto de esos museos de reproducciones artísticas en los que cerámicas, yesos y vidrieras y otras técnicas se amontonaban dispuestos para su estudio por parte de los alumnos de las escuelas de artes y oficios. Este uso educativo podría ser recuperado en la muestra de Sitges, que se presta a ser visitada por alumnos de Bellas Artes o de diseño industrial.


Entrevista a Marta Pérez Campos, premio AACA 2023 al artista aragonés menor de 35 años

 

¿Qué es el arte?

No creo que sea fácil encontrar una respuesta clara a qué es el arte, pero sí que puedo responder a qué es para mí, a cómo percibo yo el arte. Sí que tengo claro que para mí el arte va más allá de ser un objeto estético, aparte de contar con un valor estético considero que es necesario que abra una reflexión sobre un determinado tema, que nos brinde un punto de vista diferente sobre algo, que plantee preguntas y de alguna manera abra mundos y posibilidades. Obviamente es un acto de comunicación, que incluso a veces puede desembocar en una experiencia educativa, de conocimiento sobre una situación o tema que nos era desconocido.

Por eso, me gusta más hablar de proyectos artísticos que de obras de arte, creo que hoy en día la mayor parte de los artistas comparte esta percepción en tanto que un proyecto conlleva una investigación, evoluciona con el tiempo, y quizá define mejor las producciones artísticas actuales que la expresión ‘obra de arte’ que se asocia más a un objeto inerte.

 

¿Cómo te iniciaste en el mundo de los nuevos medios y el arte digital?

Estudié Bellas Artes en la Universidad de Zaragoza, y aunque teníamos algunas asignaturas sobre medios audiovisuales, no se llegaba a estudiar contenidos relacionados con el arte de los nuevos medios. Fue curioso porque mi primera toma de contacto fue con un taller sobre Arduino que se organizó en la Politécnica. Allí hablaron de la posibilidad de crear instalaciones interactivas y vi que había una vía de experimentación que me era desconocida y que podría ser interesante por mi interés en la (in)comunicación y los errores. Cuando terminé el Grado, decidí irme a Berlín y allí entré en contacto directo con obras y artistas de los nuevos medios. Me pareció fascinante lo que se podía hacer, así que decidí que quería hacer un máster sobre ese tema, y es cómo acabé estudiando en el programa Interface Cultures de la Kunstuniversität de Linz, Austria. Allí tuve la suerte de tener como profesores a grandes artistas de los nuevos medios como son Christa Sommerer o Lurent Mignonneau.

 

Háblanos de tu proceso creativo

Parto de aquellos momentos en los que somos incapaces de entendernos, la idea de incomunicación, los momentos de error, de interferencia, lo que falla de una forma sutil o estrepitosa cuando existe un intercambio de información.

Esa es la idea central desde la que por diferentes vías derivo mis proyectos.

Con ellos, intento plantear si existe alguna manera de intervenir en esas situaciones de supuesto error y ver a dónde me pueden conducir. Algunas veces me interesa intentar plantear una solución y otras simplemente hacer visible ese fallo y ver qué pasa.

Dentro de la especulación sobre lo supuestamente erróneo se enmarcan mis últimos proyectos en los que el lenguaje y el libro de artista ocupan una posición central. Desde mi interés en el lenguaje como sistema de comunicación ha habido una deriva que parte de los lenguajes naturales y la comunicación humana hasta llegar a los lenguajes de programación y la relación comunicativa que establecemos con las máquinas y ellas con nosotras. Esto también me ha hecho interesarme por la Inteligencia Artificial, más concretamente, el hecho de que sea el lenguaje natural el medio que tenemos para interactuar con ellas.

Este interés en los lenguajes de programación y el software, aparte de en mis proyectos artísticos, está tomando forma dentro de mi doctorado en el que busco explorar las implicaciones estéticas y pedagógicas del software en la actualidad empleando para ello el diseño y desarrollo de talleres y proyectos artísticos.

Nunca he considerado que mi práctica se pueda adscribir a un medio en concreto, ya que a lo largo del tiempo he trabajado con gran variedad de ellos como el video, la fotografía, la performance, o los wearables o vestibles. Aunque, en los últimos años incluso me he alejado de la creación de proyectos que puedan enmarcarse en las artes visuales y he comenzado a centrarme más en el diseño talleres en los que poder trabajar sobre los mismos temas, pero escapando, de alguna manera, de la creación de un objeto físico, buscando más el intercambio de opiniones y puntos de vista.

De todas formas, he encontrado que me siento muy cómoda con el formato de libro de artista, entendiendo este como un objeto central que puede ser desplegado en una instalación. Para mi, el libro de artista es una entidad que permite condensar una idea en un espacio, más o menos, reducido y que a partir de ahí puede desplegarse a través de medios tanto analógicos como digitales y generar instalaciones mutables.

 

¿Cómo influye la IA en el arte y qué potencial tiene de cara al futuro?

Los efectos de la IA dentro del mundo creativo los estamos notando desde que en 2022 ChatGPT en cuanto a modelo de lenguaje y otras aplicaciones capaces de generar imágenes a partir de texto como DALL-E o Midjourney hicieran su aparición y quedasen a disposición de cualquier persona con conexión a internet. Está claro que la capacidad para generar contenido, de mayor o menor interés y calidad, con el que cuentan esas herramientas es indiscutible, pero no creo que debamos verlas como algo temible.

No soy una experta en IA, pero está claro que está suponiendo una revolución y que habrá que replantear algunas metodologías que ahora una IA puede resolver de una manera más eficiente que un humano, pero no es algo que no haya pasado antes con otros medios que también supusieron un antes y un después como fue la cámara fotográfica. La diferencia es que estas aplicaciones son una caja negra y no podemos saber qué información de salida vamos a obtener de ellas, lo que, en mi opinión, hace que no sean una mera herramienta y que por el momento podamos hablar de cocreación con ellas. Esto probablemente cambie con el tiempo y acabarán siendo una herramienta de creación más. O no, en realidad es difícil vaticinar qué va a pasar con un medio tan reciente.

De lo que no me cade duda es que se ha de legislar y controlar qué contenido manejan dichas aplicaciones, eso es lo que me parece verdaderamente peligroso tanto dentro del mundo del arte y la creación como en general.


Entrevista a José Carlos Naranjo

Gran parte de tu obra figurativa ha tenido como contexto la noche, la periferia de las zonas urbanas y la aparición espontánea de alguna figura iluminada. ¿De dónde dirías que surge este imaginario nocturno? Por otro lado, en la última muestra individual en Birimbao parece que retomes la figuración de tus primeros años sin desatender tu viraje hacia el reduccionismo, la abstracción y/o el puro análisis de las formas. ¿Dónde crees que se sitúa tu pintura actualmente y hacia dónde se dirige? 

Desde los comienzos he ido almacenando fotografías que podrían denominarse también como referentes o modelos y se ha convertido en mi fuente habitual, cuyo contenido podría pasar desapercibido para cualquiera, pero que me provoca como un destello en mi intuición plástica e imaginación creativa. En su mayoría son imágenes que están tomadas de una manera inesperada, y tiradas con flash, de ahí puedo decir que viene todo ese caudal de imaginario nocturno ya que tiene relación con la noche. Este material ha sido archivado paulatinamente, y por lo general, está vinculado a mi entorno: periferias de ciudades, figuras humanas y también objetos encontrados.

Ahora sigo recorriendo con entusiasmo el camino que se inició hace más de una década partiendo desde la imagen para iniciar una pintura. No se trata de copiar una imagen que ya existe, más bien, es una interpretación de la misma a través del medio pictórico.

Mi trabajo se sitúa en un terreno cuya base es la figuración y contiene un valor narrativo que va asociado al uso de la figura humana como protagonista, aunque puntualmente podemos decir que se extiende hasta el puro análisis de las formas que surgen de la síntesis del propio referente. Así mismo, pienso que mi trabajo se dirige hacia una ruta que contiene una secuencia lógica y coherente. Impulsado por el deseo y la necesidad de trabajar sobre algo con una evolución estilística clara y que me permita avanzar orillando.

 

Compartiste estudio con otros compañeros de Bellas Artes durante los años que pasaste en Sevilla. Recuerdo haber visitado primero aquel en el que trabajabais Ismael Lagares, Fran Cabeza y tú, cerca de la avenida Miraflores; y después, el de la Calle Imaginero Castillo Lastrucci, al que bautizasteis Ismael, tú y Alejandro Botubol con el nombre de Espacio Creativo La Bañera. ¿Qué extrañas de aquellos años y qué diferencias encuentras al trabajar solo desde entonces?

De esos años compartiendo taller tengo muy buen recuerdo. Todavía estudiando en la facultad, junto a Fran y Lagares, nos aventuramos a alquilar un pequeño local en los bajos de un bloque de pisos. Nuestra intuición nos llevó a dar ese paso, sin apenas recursos, nos unimos y lo alquilamos. Como era lógico, ese espacio se nos quedó pequeño pero usábamos descaradamente la zona del parking en plena calle para continuar con la actividad.

Un tiempo después me uní a la Bañera con Botubol y Lagares. El taller también era un punto de encuentro y varios compañeros pasaron e incluso trabajaron desde allí… Compartimos varios años que ha estado marcado por el aprendizaje del trabajo en proceso y las dinámicas de cada uno. Fue un periodo muy productivo unido a una gran amistad.

Seguidamente, desde Londres o Madrid, también compartí distintos estudios con otros autores a través de talleres y residencias, siendo la más reciente la de la Casa de Velázquez de Madrid en 2022.

Como es lógico, el hecho de trabajar en solitario es diferente, es una dinámica de trabajo con menos interferencias que cuando lo compartes, te sientes aislado pero a la vez pienso que a mi pintura le viene bien todo eso. A mí personalmente me gusta mucho la dinámica de taller compartido pero estos últimos años lo he tenido en solitario y puedo afirmar que también es igual de válido y productivo.

 

¿Cómo gestionas las jornadas de trabajo en el estudio y cuánto hay de preparación al iniciar cada nuevo proyecto?, ¿se van sucediendo los cuadros o vas creando varios al mismo tiempo? 

Encuentro muy productivo planificarme las jornadas y las semanas en el taller. Un calendario para apuntar las fechas relevantes es útil para impulsar una dinámica de trabajo diario.

Por lo general cuando inicio una nueva propuesta, lo primero es seleccionar una serie de imágenes. Una de las primeras tareas es editar, distorsionar y ajustar esas imágenes con programas de edición desde un ordenador. Posteriormente decido los formatos con los que voy a trabajar. Luego durante el proceso si hay cambios son sobre la marcha.

Planifico la propuesta como un conjunto y por lo general cada pieza es elaborada de una manera individual. Cada cuadro tiene sus tiempos de proceso y requieren más o menos sesiones aunque a veces trabajo en varios simultáneamente. Una pintura me va llevando a la siguiente y una vez las doy por finalizadas, me gusta tenerlas a la mano para volver a revisarlas.

 

   En 2013 viajaste a NY para ingresar en The School of Visual Arts como artista residente,  

   ¿cómo afectó a tu trabajo estar en un lugar tan diferente a Andalucía?

Esta experiencia es parte de mi formación y siempre estaré agradecido al apoyo que recibí de algunas amistades para que fuese posible. Por encima de todo lo que más destacaría es compartir talleres con compis de diferentes lugares del mundo. Todos sabemos que NY nunca duerme y su oferta cultural es realmente masiva y vibrante.

La residencia era como estar en una burbuja ya que vivíamos y teníamos un taller para trabajar en pleno Manhattan, también organizábamos otras actividades para visitar en grupo museos, galerías de arte, talleres de artistas, incluso estuvo el célebre crítico Jerry Saltz para darnos una charla.

Siempre he pensado que esta experiencia me afectó para bien, a pesar del contraste tan abismal, y el choque cultural entre el sur de España y un lugar como Nueva York. Puedo decir que la residencia despertó en mí las ansias por continuar viviendo, trabajando y proyectándome desde fuera de nuestras fronteras.

 

¿Puedes contarnos sobre tu carrera, cómo empezaste a pintar y qué te llevó a Londres?

Siempre he tenido curiosidad, desde la niñez, por explorar todo lo relacionado con la pintura, sin embargo no tenía ninguna referencia cercana. En mi pueblo crecí muy alejado del mundo del arte, aunque siempre he sentido una intuición que me impulsaba a indagar sobre el universo de la pintura. Recuerdo que iba a clases de dibujo y pintura o cursillos durante los veranos que para mí eran muy estimulantes.

Hice el bachillerato artístico en un pueblo cercano, y el profesorado allí me dio ciertas nociones y me animó para ir a la universidad. A partir de ahí, tras despejar algunas dudas, tenía claro que quería hacer Bellas Artes. En el primer año de la licenciatura, comienzo a comprar materiales para asistir a clases de procedimientos pictóricos y de este modo entré al mundo de la pintura.

Años más tarde, tras mucho trabajo, llegó la posibilidad de irme al extranjero y con un billete de ida me instalé junto a mi pareja en Londres. Pienso que nos llevaron hasta allí las ganas de aprender y trabajar desde una de las capitales más multiculturales del mundo.

 

2266 son los kilómetros que separan Villamartín de Londres. Imagino que después de haber vivido seis años en la capital inglesa, la huella que haya podido dejar la ciudad en tu obra y a nivel personal debe ser muy honda. ¿Cómo crees que te ha podido influir?

La andadura en Londres comenzó en 2014, y en principio fui para seis meses pero justo al llegar me concedieron una beca a través de una convocatoria de Griffin Art Prize Iberia, que organizaba Colart. Esto me permitió poder extender la estancia unos meses, aunque finalmente fueron unos años. El regreso a España ocurrió en plena pandemia en 2020, sin premeditarlo, decidimos que era el momento de cerrar un ciclo para comenzar una nueva etapa.

Londres es una ciudad que puede llegar a ser hostil, extremadamente cara y si bajas la guardia sales disparado por los aires. Siempre he tratado de estar en alerta con los ojos bien abiertos, y los pies en el suelo, para aprender de una aventura ha tenido de todo.

Resaltaría como uno de los aspectos positivos de Londres que hay una gran comunidad de artistas que viven y trabajan desde allí, por toda la ciudad hay algunos edificios en desuso que a través de organizaciones para apoyar a creadores terminan siendo destinados al uso de talleres para todas las disciplinas. Ser partícipe de una comunidad así es muy enriquecedor, te abre la mente y obviamente también va unido a un crecimiento personal.

En cuanto a la huella que ha dejado en mi trabajo o a nivel personal pienso que aún es pronto para saberlo. Eso irá floreciendo o consolidándose con el tiempo… Lo que sí tengo claro, es que para mí es un lugar muy especial y la considero como una segunda casa. Estoy sumamente agradecido por toda la experiencia allí hasta el momento. Actualmente sigo teniendo muchos vínculos con la ciudad y planeo volver aunque mi base se encuentra ahora en la Sierra de Cádiz, en Villamartín.

 

Tu pintura ha transitado por distintas etapas, que van desde la figuración en menor o mayor grado hasta las composiciones más líricas y semiasbstractas de los últimos años, pero encuentro que en esta última exposición pareces haberte entregado a la esencia misma de la pintura, sin que necesariamente hayas necesitado prescindir de cualquier referencia a elementos naturales o a la figura humana. En esta dirección, me gustaría conocer cuál es tu opinión sobre el uso de imágenes de archivo en el proceso pictórico y cuál es la función que estas referencias acometen en tu obra. ¿No es acaso una reflexión sobre la pintura más que una correspondencia con el origen de dónde provienen las imágenes?

En cuanto al uso de imágenes en mi proceso, considero que estas referencias desempeñan un papel significativo. Para mí, la fuente de imágenes es como un vasto almacén de memorias visuales, un tesoro visual que se presta a una reinterpretación a través del medio pictórico. No las veo simplemente como representaciones estáticas de un pasado que ya no volverá, más bien, las considero como material vivo y maleable que puede ser transformado y reinventado en el lienzo.

Las imágenes de archivo actúan como puntos de partida, como catalizadores creativos que desencadenan procesos intuitivos y gestuales sobre la superficie del lienzo. Como he mencionado a comienzos de la entrevista, no busco replicar fielmente las imágenes, sino más bien utilizarlas como inicio para una reflexión más profunda sobre la propia naturaleza de la pintura. De hecho, considero que esta práctica es una reflexión sobre la pintura en sí misma. Al trabajar desde las imágenes, estoy explorando cómo la materialidad de la pintura puede dialogar con el contenido visual que ya existe. Es un proceso de diálogo entre la tradición y la contemporaneidad, entre la memoria visual y la expresión artística. La manera de poner la pintura sobre el soporte se convierte en una forma de interrogar y reinterpretar la historia visual que nos rodea.

 

Durante décadas se ha cuestionado si la pintura llegó a agotarse o si, por el contrario, se trata de un medio en continua reinvención, en gran medida gracias a los préstamos de otras disciplinas como la arquitectura o la escultura. ¿Cuál crees que es el estado actual de la pintura?

Respeto mucho todas las disciplinas que conforman el panorama artístico actual pero por encima    de todo me siento un gran defensor de la pintura. Mi sensación es que como medio es inagotable y   todo ese cuestionamiento alrededor de su estado actual me parece un tanto curioso. La pintura ha experimentado cambios significativos a lo largo de su historia y actualmente su evolución es continua; se sigue explorando, alargando y expandiendo sus límites, lo que demuestra que es un medio vigente. Sólo hay que echar un vistazo al contenido de algunos museos, galerías, o ferias de arte internacionales, donde la pintura sigue teniendo una amplia presencia y protagonismo. Incluso, desde el móvil, puedes ojear aplicaciones como Instagram donde se proyecta mucho contenido relacionado al mundo de la pintura contemporánea.

A pesar de ese planteamiento sobre si la pintura se ha agotado o no, en la actualidad muchxs pintorxs    demuestran todo lo contrario al seguir predefiniendo el medio. Pienso que la pintura continúa siendo    una forma de expresión vibrante y en constante evolución en la escena artística contemporánea.   

 

La paleta reducida y grisácea de tus cuadros le confiere una apariencia tan sólida que podría recordarnos a la tradición más auténtica de la escuela española -Fortuny, Velázquez, Goya y Ribera-, con todo y con eso, cada vez es más frecuente encontrar una mayor apertura hacia el color, como ocurre en “Capó, figura y pared (2023)”, o en “Long hallway in Denmark Hill (2023)”. ¿Crees que hay alguna correspondencia entre la experimentación de tu práctica pictórica y la elección de una paleta concreta? Te pregunto esto porque, a pesar de los cambios evidentes entre tu primera individual, “Caprichos y Disparates”, y “El pie lejos del freno”, me parece que hay una clara identificación de tu paleta, algo contenida y ajustada por los tonos medios y grises, recordando quizás en terminología musical al regulador de dinámicas.Por otro lado, ¿podrías contarnos algunas de tus consideraciones a la hora de utilizar el color? ¿Qué pinturas conforman tu paleta?

Primero agradecerte tu observación sobre la evolución de mi paleta y cómo esta puede evocar reminiscencias a la tradición de la escuela española y a los grandes maestros que mencionas. La relación entre mi práctica pictórica y la elección de una paleta específica es un tema para pensar con detenimiento. En mis inicios la escala de color se caracterizaba por tonos más apagados y grises, posiblemente marcado por el paso por la facultad de Bellas Artes de Sevilla. Una escala de color reducida con el fin de encontrar soluciones eficaces a los planteamientos de luz y sombra en las composiciones de los cuadros.

Como es lógico mi práctica ha evolucionado con los años, he experimentado con una mayor apertura hacia el color, como lo evidencian las obras recientes que mencionas y que forman parte de la última individual en Birimbao. Pienso que esta expansión hacia colores más vibrantes, planos y variados refleja un deseo por explorar nuevas posibilidades.

Creo que la correspondencia entre la experimentación en mi práctica pictórica y la elección de una paleta concreta radica en una evolución natural y consciente. Si bien se ha visto ampliada mi paleta para incluir una gama mayor, sigo siendo consciente de la importancia de la moderación y la coherencia estilística. La elección de una paleta más amplia no significa abandonar la identidad de mi obra sino más bien enriquecerla.

Pensando en el color en mi trabajo resaltaría el uso de paletas reducidas con escalas que me permitan jugar con el alto contraste y el claroscuro, así como una base de grises tanto fríos como cálidos. Aunque con los años he ido incorporando puntualmente nuevos tonos en la paleta. Trabajo con libertad en ese sentido y testeo con tonalidades que nunca he usado.

Los contrastes de luz y sombra son cruciales en mi trabajo. Considero cómo la iluminación afecta a los colores y cómo puedo utilizar contrastes para modelar formas, arrojar sombras y crear profundidad en las composiciones sobre el formato bidimensional.

En mi práctica predomina una paleta de colores reducida, y a partir de ahí voy añadiendo otros tonos, pero que si tuviera que numerar de primeras una paleta básica nunca faltaría; el blanco titanio, negro marfil, gris payne, tierra sombra tostada, azul ultramar, verde ftalo, rojo cadmio y amarillo.

 

¿Qué papel desempeñan la planificación y la improvisación en tu proceso creativo? ¿Consigues encontrar un equilibrio entre ambas?

La improvisación y la planificación son aspectos fundamentales en cualquier proceso creativo. Por un lado, la planificación es útil para generar un marco idóneo para el desarrollo de un nuevo cuadro; por otro, la improvisación es un aspecto más cerca del error o el accidente, que lejos de presentarse como aspectos negativos durante el proceso son positivos para que el trabajo pueda seguir evolucionando.

Al comenzar una nueva pintura encuentro dificultades si trato de visualizar cuál será su estado final con lo que nos encontramos ante un proceso cargado de incertidumbre, de lo que puedo tener certeza es de su estado durante su proceso a cada paso.

En cuanto al equilibrio entre la planificación y la improvisación, considero que es fundamental que se genere una armonía entre ambas. La planificación como estructura inicial necesaria y la improvisación como aporte de frescura son elementos en los que me apoyo para que mi trabajo salga adelante.

 

Una constante en tu pintura es la experimentación técnica y la incorporación de nuevos lenguajes pictóricos. Desde los registros en pequeño formato a la serie de pinturas sobre aluminio o la adhesión al soporte de piezas de papel. ¿Qué importancia le das a estos cambios?

Desde mis comienzos hubo una experimentación con el soporte, siempre me ha interesado ir probando sobre distintas superficies hasta encontrar la que mejor se adapta a mi lenguaje. En cierto modo, trabajar con una amplia gama de soportes en el taller me ha permitido explorar y ordenar mis pinturas en diferentes apartados o series como el papel, el lienzo, aluminio o madera.

Este interés por trabajar sobre diferentes soportes ha sido motivado por buscar nuevos enfoques o perspectivas en mi práctica. El soporte juega un papel fundamental para mí, y cada uno ofrece distintos modos de manipular la pintura. Por lo general, las superficies que más he usado hasta el momento son el lienzo y el papel, ambas ofrecen una amplia posibilidad de registros para mi trabajo.

En resumen, considero que la experimentación técnica y la exploración sobre distintos soportes han sido esenciales para mi desarrollo. Estos cambios no solo han enriquecido mi práctica, sino que también aportan capas de significado a cada obra, ofreciendo una experiencia procesual y visual más enriquecedora.

 

Hablemos de exposiciones y próximos proyectos. “El pie lejos del freno” es tu quinta individual en la galería Birimbao, una muestra en la que has reunido un gran tríptico y diez piezas de diferentes formatos. ¿Cuál dirías que ha sido el punto de partida de este proyecto?, ¿podremos ver nuevas obras en próximas ferias o exposiciones colectivas?

El punto de inicio de este proyecto se puede situar en la Casa de Velázquez de Madrid. El pasado 2022 hice una residencia artística allí y el resultado de la misma fue una propuesta donde, por un lado, hice una serie de collages experimentales de pequeño formato, y por otro, pinturas de grandes dimensiones.

A partir de ahí, una vez terminada la residencia comencé a darle vueltas a la idea de entrelazar ambas líneas de trabajo. Quiero decir, mezclar desde los collages hasta las propuestas más figurativas, y así fueron los primeros acercamientos para la individual que se presentó en Birimbao el pasado noviembre.

Una vez inaugurada la exposición tuve un periodo de reflexión, un parón voluntario para consolidar algunas ideas y conceptos. Pasado este tiempo, volví con más frescura a los pinceles y en la actualidad estoy trabajando en pequeños lienzos a los que se van sumando otras medidas. Próximamente participaré en una muestra colectiva y además para mediados de primavera estoy preparando una exposición individual en Jerez de la Frontera. Tengo mucha ilusión de que todo el trabajo salga adelante y deseo que se materialicen otras vías que hay en el horizonte, aunque eso es futuro y lo que realmente me interesa es el presente.

 

    


Arte y ciencia en la formación de maestros: una exposición didáctico-investigadora

Las conexiones entre áreas de conocimiento han sido siempre habituales, más en estos tiempos de interdisciplinariedad y perfiles profesionales cada vez más permeables y menos estancos. Las relaciones entre arte y ciencia se remontan a la antigüedad, en la que el arte se encontraba dentro del concepto techné, más cercano a unas habilidades concretas que a la construcción de experiencias estéticas. Esta unión ha ido recalando en las primeras ilustraciones de animales y plantas, como el trabajo de la entomóloga e ilustradora, Maria Sibylla Merian, o el coleccionismo de maravillas naturales, o la capacidad del dibujo de explicar fenómenos naturales, biológicos o neurológicos, donde encontramos el caso del aragonés Ramón y Cajal. Ha sido, por lo tanto, un vínculo esencial en la transformación de la sociedad y en la transferencia de conocimiento.

La exposición Arte y ciencia en la formación de maestros, comisariada por las áreas de Didáctica de la Expresión Plástica y Didáctica del Medio Físico y Químico del Grado de Primaria de la Universidad de Zaragoza, y que ha estado abierta durante la primera quincena de febrero, se ha nutrido de los resultados del proyecto interdisciplinar que llevan a cabo las dos áreas.  La muestra materializa las vías de investigación del proyecto, en la cual las obras de arte contemporáneo se han situado como punto de partida para el desarrollo de las propuestas relacionadas con los fenómenos de la “Luz, “El color” y “Los fenómenos meteorológicos”. El objetivo de esta exposición ha sido definir, implementar y analizar el aprendizaje desde un punto de vista interdisciplinar bajo el enfoque STEAM para la formación de los futuros maestros de primaria. En ella, se han presentado algunos de los resultados más sobresalientes del alumnado, todos ellos centrados en las obras tridimensionales, instalaciones o vídeos, a través de las cuales se ha estudiado la integración de los saberes artísticos y científicos.  Desde lo artístico, las cuestiones que se han desarrollado en estos proyectos han sido de pura indagación, incidiendo en los elementos básicos de la expresión plástica como la luz y el color y apoyándonos en los propios procesos artísticos. Desde la ciencia, los alumnos y las alumnas han podido hacer visible lo invisible, y dinámico lo estático. A través de la mirada científica, se ha partido de la premisa de cómo hacer uso de los fenómenos de la naturaleza, trabajando en el aula a partir de los proyectos creados en relación con la puesta estética y artística.

Si bien esta exposición ha tenido un claro enfoque didáctico e investigador, también han podido visitarla artistas visuales y plásticos, docentes o ciudadanos curiosos e interesados en estas materias, ya que la muestra ha estado abierta para aquellos y aquellas que ha querido ver los resultados de aprendizaje de nuestros futuros y futuras docentes de primaria.


Acta de la Asamblea General anual

En la reunión de la Asamblea General anual de AACA que tuvo lugar el miércoles día 10 de enero de 2024 a las 19:15 h. en primera convocatoria y a las 19:30 h. en segunda convocatoria, en la biblioteca del IAACC Pablo Serrano en Zaragoza, se trataron los siguientes puntos:

 

1- Aprobación de las actas.

Aprobadas por unanimidad.  

 

2- Informe del Presidente y de la Tesorera.

El presidente informa sobre el buen desarrollo de la revista AACA Digital, propone potenciar la participación en AECA y AICA y establece una propuesta de homenaje al crítico Fernando Alvira.

Hacemos constar nuestro más sentido pésame a la familia y amigos de Germán López, creador de la Fundación Germán López y Marián Sanz situada en Cretas (Teruel). La entidad fue acreedora del Premio AACA 2022 a un destacado espacio expositivo sobre arte contemporáneo.

La tesorera informa sobre el buen estado de las cuentas y los gastos desarrollados durante el año, que entran dentro de lo previsto.

 

3- Propuestas y votación de los premios:

– Premio al artista aragonés o residente en Aragón menor de 35 años que haya destacado por su proyección artística.



Marta Pérez Campos (Zaragoza, 1990). Graduada en Bellas Artes por la Universidad de Zaragoza (2008-2012), el pasado año obtuvo la Beca Velázquez que otorga la Diputación Provincial de Zaragoza.



– Premio a la publicación sobre arte contemporáneo de autor o tema aragonés.



Salvador Victoria. El círculo gráfico. Obra gráfica completa (1967-1994). Catálogo razonado escrito por Alfonso de la Torre que incluye la obra gráfica completa de Salvador Victoria (Rubielos de Mora, Teruel, 1928-Madrid, 1994). 



– Premio a la labor de difusión del arte aragonés contemporáneo.



Zaragoza Moderna. Proyecto en el que están detrás Ana Durán y Sergio Sevilla quienes ponen el valor el patrimonio arquitectónico y plástico de la ciudad de Zaragoza.



– Premio al espacio expositivo sobre arte contemporáneo.



Museo de Arte Sacro de Teruel por su apertura al arte contemporáneo a través de la convivencia de piezas contemporáneas con otras del siglo XV, XVI o XVII que posee el museo en su colección permanente.



– Gran premio al artista aragonés contemporáneo objeto de una exposición.



Roberto Coromina (Remolinos, Zaragoza, 1965) por su exposición La distancia más corta, que tuvo lugar en el IAACC Pablo Serrano del 9 de mayo al 3 de septiembre de 2023. 



– Premio Especial Ángel Azpeitia.



Este galardón quiere reconocer el trabajo de Julio Álvarez Sotos al frente de la Galería Spectrum de Zaragoza tras 46 años de actividad y casi 500 exposiciones.4- Ruegos y preguntas

 

4- Ruego y preguntas.

La socia Anna Biedermann propone que desde la Asociación se apoye un proyecto que se encuentra en ese momento desarrollando de cara a las convocatorias del Gobierno de Aragón. Refiere que el mismo consiste en la creación de servicios culturales con criterios de sostenibilidad y desde un enfoque multidimensional. Pretende determinar impactos ambientales, económicos, sociales y culturales teniendo en cuenta todo el ciclo de vida del servicio proyectado. Para ello se diseñarán y realizarán experimentos que incluyen casos concretos dentro de la industria cultural. Las nuevas tecnologías basadas en la digitalización, los entornos virtuales y la realidad aumentada se aplicarán en el desarrollo de expografía.

Se aprueba por unanimidad conceder el apoyo de la Asociación y una dotación económica de 300 euros.


El Grupo Pórtico y su presencia en dos agentes del mercado del arte: las casas de subastas y las galerías

“El coleccionista que no tenga en cuenta al Grupo Pórtico, no es buen coleccionista”1
Carlos Gil de la Parra, ex galerista y experto en arte contemporáneo
 
 
 
 
 
Breve aproximación al Grupo Pórtico (1947-1952)
 
Tras el fin de la Guerra Civil, los artistas españoles vieron como se les arrebataban las esperanzas de una renovación artística que había sido impulsada en la II República. El bando franquista impuso en las bellas artes una continuación del academicismo que defendía composiciones armónicas derivadas del uso clásico del color, dibujo y volúmenes. No fue hasta ya entrados en la década de los cuarenta cuando se comenzaron a impulsar organismos culturales que, de manera paulatina, fomentaron el renacer del arte contemporáneo. En Aragón destacaron las instituciones que programaron exposiciones temporales, tales como la Institución Fernando el Católico, fundada en 1943 por la Diputación de Zaragoza o la Universidad de Verano de Jaca, que desde 1944 hasta 1952 propulsó el conocimiento y exhibición de figuras del panorama actual. De esta iniciativa sobresale la I Exposición de Pintura Aragonesa, que tuvo lugar en 1946 y que juntó varios de los artistas que posteriormente pasarían a formar parte del grupo, tales como fueron Baqué, Duce, Vicente García, Santiago Lagunas y Pérez Piqueras. (Serrano, 2002: 209-219)
Sin embargo, no se relacionará a este grupo de artistas con el término Pórtico hasta que en 1947 y de la mano de José Alcrudo, propietario de la librería Pórtico, se aglutinasen un total de nueve autores: Santiago Lagunas, Fermín Aguayo, José Baqué Ximénez, Alberto Duce, Vicente García, Manuel Lagunas; López Cuevas, Pérez Losada y Pérez Piqueras (Giménez, 1993: 61-62). Todos ellos fueron presentados en el Casino Mercantil de Zaragoza bajo la exposición Pórtico presenta 9 pintores.
Fueron varias las exhibiciones individuales y colectivas protagonizadas por los inquietos y prometedores artistas apoyados por Alcrudo. Sin embargo, con la presencia única de Aguayo y Lagunas en una exposición celebrada en Jaca a lo largo del mes de abril de 1947 y en la que no contaron con el respaldo del resto de participantes del grupo, los pórticos acabaron reducidos a únicamente estos dos pintores, a quienes más tarde se añadiría Eloy Giménez Laguardia, fruto de su amistad con Aguayo. Todos ellos tenían algo en común: la ambición renovadora de la plástica del momento.
El Grupo Pórtico, tal y como lo conocemos hoy en día, quedó por tanto constituido por Santiago Lagunas (Zaragoza, 1912-1995), Fermín Aguayo (Sotillo de la Ribera, 1926-París, 1977) y Eloy Giménez Laguardia (Zaragoza, 1927-San Sebastián, 2015), quienes hasta 1952, año de dispersión del grupo, se constituyeron como los pioneros del movimiento abstracto no sólo en Aragón, sino también en el resto de España.
 
 
El Grupo Pórtico en el mercado artístico nacional: las casas de subastas
 
El mercado del arte es una de las vías principales de dispersión de las obras artísticas. Gracias a la red mercantil y el carácter internacional de ésta, un artista puede revalorizarse artísticamente a la par que lo hace de manera económica. Las casas de subastas son uno de los agentes de mercado del arte que permiten una gran difusión para la venta y distribución de las obras de arte debido a que atraen clientela de cualquier parte del mundo, independientemente de la localización física de su sala. Además de éstos, otros agentes del mercado del arte son las galerías y las casas de antigüedades Estos tres agentes del mercado artístico tienen en común un factor principal, el de actuar como intermediarios entre el propietario de las piezas y el cliente que las adquiere. Los propietarios dejan en depósito las obras con la intención de que el agente de mercado, a través de exposiciones, subastas y puesta en contacto con su red de clientela, logre la venta de los mismos. Ambos sectores obtienen un porcentaje económico de la venta final por sus servicios de tramitación, el cual varía en función de las condiciones particulares de la entidad.
Por otra parte, los responsables de las casas de antigüedades funcionan de manera que, en lugar de servir como depósito provisional y búsqueda de posibles compradores, adquieren directamente las piezas a los propietarios para, posteriormente, ponerlas a la venta en sus establecimientos, de manera general, a un precio superior que les permita obtener un beneficio económico por su gestión. Pese a todo ello, son las casas de subastas, debido a su carácter internacional, las que se configuran como pioneras en la venta artística, puesto que tanto instituciones públicas como privadas confían en ellas para ampliar sus colecciones.
Algunos de los factores principales que influyen en la venta de una obra de arte a través de subasta son la rareza de la obra, el interés que genera en el posible comprador, el reconocimiento artístico del autor y la comparación económica con obras contemporáneas del mismo artista o de coetáneos (Vettese, 2013: 125). A todos ellos añadiría, como consecuencia de mi experiencia laboral en una casa de subastas: las medidas, técnica de la obra y el tema representado. Si aplicamos estas premisas a las obras de Santiago Lagunas y Fermín Aguayo, que son los dos artistas del Grupo Pórtico que cuentan con historial de ventas en subasta, podemos identificar qué las piezas con temática abstracta tendrán mayor presencia y valoración económica que las figurativas, pues estos artistas fueron reconocidos por ser pioneros de dicho movimiento en nuestro país, de manera que esta producción es la más buscada y que mayor interés genera entre los coleccionistas. A su vez, las piezas realizadas en óleo sobre lienzo tenderán a alcanzar mayores precios de remate que las litografías o acuarelas.
Analizando las ventas de Santiago Lagunas, observamos como 2 el primer remate de una obra del zaragozano se data de octubre de 1995, tan sólo 5 meses después de su fallecimiento, el 28 de mayo del mismo año. Este hecho coincide en muchos casos con el debut en el mercado de un autor, pues esto lleva a pensar al público que ya no se producirá más obra de este artista, lo que revaloriza su producción artística. Como consecuencia, aumenta entre los compradores la necesidad de adquirir una pieza y, por parte de los vendedores, se presenta una buena oportunidad económica. De las obras ofrecidas en casas de subastas españolas de Lagunas, son tres las que pertenecen al periodo pórtico, todas ellas vendidas a través de Fernando Durán: Abstracción, de 1948, Composición abstracta realizada en 1952 y otra Composición abstracta del mismo año que la anterior.
En la tabla elaborada (Véase tabla 1), observamos que únicamente dos obras de Lagunas no llegaron a venderse, aquellas que el precio de salida es superior al precio real. En las salas de subasta, el precio mínimo por el que se ofrecen las obras a la venta no es necesariamente la tasación que se atribuye a la obra. De hecho, es interesante en ocasiones presentar un precio de salida inferior al valor real para que una mayor cantidad de compradores puedan interesarse en la pieza. Esto lo vemos por ejemplo en Abstracción (1948) subastada en 1995, cuyo precio de remate triplicó el precio inicial de salida: de 553€ alcanzando los 1.537€, o en Algo arde en el mar (1983): ofrecida en Aragón Subastas de Arte por 1.500€ y finalmente vendiéndose por 2.250€. Sin embargo, las obras no vendidas tenían un precio de salida de 2.400€, cantidad por la que generalmente terminan adjudicándose las obras de Lagunas.
 
  
 
Observamos por otra parte como, pese a tratarse de un autor aragonés, la mayor cantidad de su producción se ha vendido en Madrid —Fernando Durán, Durán Subastas, Subastas Segre y Ansorena— pero no tanto en el mercado local —Aragón Subastas de Arte—. Este dato es representativo del alcance de la obra de este autor y el interés por parte de coleccionistas privados a lo largo de todo el territorio nacional.
Las ventas de Fermín Aguayo destacan no sólo por los altos precios de remate alcanzados, sino especialmente por las salas de subastas en las que su obra ha tenido presencia, las cuales son entidades extranjeras y no únicamente nacionales. Pese a que este estudio se limite al análisis del mercado de nuestro país, cabe citar la venta de Personnage en Sotheby’s durante la subasta de arte contemporáneo de 2015, cuyo precio de remate fue de 6.500€, así como La liseuse (1964), vendida en la misma sala en 2020 y alcanzando los 9.500€. En 2015 se llevó a cabo en Christie’s una apasionante puja por Composition de 1955, que tras la estimación de los expertos entre 2.297 y 3.446€, terminó alcanzando los 10.051€, convirtiéndose así en la obra vendida en subasta más cara del autor. A su vez, destaca su presencia en el territorio francés, país al que Aguayo se trasladó en el año 1952 y donde continuó con su producción artística, motivo por el cual gran parte de su obra fue allí comercializada y en nombres de la talla de Artcurial, Baron Ribeyre & Associés o Versailles Enchères.
Las piezas que fueron realizadas por Aguayo durante su paso por el Grupo Pórtico (1947-1952) han sido ofrecidas por diversas salas de gran relevancia (véase Tabla 2). En Fernando Durán se han ofertado únicamente Insecto, de 1949. En Ansorena salió a la venta Composición (1950). De Durán Subastas nos encontramos con un total de 7 piezas: Iglesia (1947), Composición (1948), Composición (1950), Composición para el Cine Dorado (1948), Composición (1948), Composición (1952) y Sin Título (1950). En Subastas Segre se adjudicaron Sin Título (1952), Sin Título (1947), Bodegón (1952) y Sin Título (1950). Por último, en Alcalá Subastas salió a la venta Sin Título, realizado en 1952. En la siguiente gráfica se muestran las ventas en subastas españolas de Fermín Aguayo entre 1994 y 2023.
 
 
En 2011 Subastas Segre ofreció en subasta Bodegón de gladiolos, un lienzo de época parisina, aunque no fechado, que llamaba la atención por su precio de salida y también de remate: 8.000€, una cantidad nunca antes alcanzada en una subasta nacional bajó la firma de Aguayo y que constituyó así un record de venta. Seis años más tarde, Durán Subastas igualaría esta cantidad con Le Compotier, una composición figurativa de tonos azules y naranjas fuertemente contrastados y procedente de la Galería Raquel Ponce, conocida desde 2013 como Ponce + Robles tras su fusión con la Galería José Robles y considerada como una de las más influyentes de Madrid en el ámbito vanguardista. Pese a los 1.200€ de salida, esta pieza sorprendió por el interés de varios pujadores, que no dejaron de defenderla hasta alcanzar los 8.000€.
Nos encontramos con dos casos excepcionales de obras que han salido en más de una ocasión en subasta: Nature morte a la garafe de 1972 y Jilgero de 1968. En primer lugar, Nature morte a la garafe fue ofrecida por la sala Ansorena en el año 2012 con un precio de salida de 5.000€, resultando no vendida. Dos años más tarde fue Subastas Segre quien anunció la misma obra en su catálogo por 2.800€, casi la mitad de precio que su competidora y que encontró nuevo dueño por 3.500€. Este fenómeno se puede entender de la siguiente manera: el propietario de la pieza, proveedor de la casa de subastas, optó por Ansorena como opción de venta en 2012. Tras no encontrar comprador, retiró su pieza de dicha entidad para probar suerte en Subastas Segre, que cuenta con una diferente red de clientela y donde el precio de salida, comparado con Ansorena, fue de 1.200€ menos. Esto se debe a que, al no haberse vendido en la primera ocasión, los tasadores de Segre se vieron obligados a ofrecer un precio que pudiese resultar más atractivo. Finalmente se vendió en esa misma subasta por 3.500€, no alcanzando de esta manera los 5.000€ en los que la pieza se tasó en primer lugar. Esto nos lleva a la conclusión de que la tasación inicial fue superior al valor real de la obra, motivo por el cual no hubo interés en la misma y pone a su vez de manifiesto el éxito de la estrategia de mercado que consiste en ofertar una cantidad inferior en relación a la que los especialistas saben que se va a vender para atraer así a más público.
Por otra parte, Jilguero (1968) salió a la venta en Subastas Segre durante la sesión celebrada el 19 de mayo de 2015 por un valor inicial de 1.000€. Al no lograrse la venta, la misma sala la promocionó de nuevo el 27 de octubre del mismo año por 300€ menos. Entendemos que al vendedor se le ofreció la posibilidad de bajar el precio de su obra para tratar de lograr un comprador al no obtener un resultado positivo en la primera ocasión. Sin embargo, esa cantidad tampoco convenció y Jilguero resultó “no vendida”. Al no volver a aparecer la obra en históricos de Segre ni del resto de salas españolas, podemos entender que el proveedor retiró la pieza, pues no estaba dispuesto a bajar más el precio mínimo, y tal vez decidiese mantenerla en su colección o tratar de obtener beneficio mediante otros agentes de mercado.
El hecho de que en la actualidad se siga comercializando con obra de los autores del Pórtico, —2023 en el caso de la última obra vendida de Fermín Aguayo y 2021 de Santiago Lagunas— nos indica que los coleccionistas privados de nuestro país y de fuera de él continúan interesados en que estas piezas formen parte de sus colecciones de manera que, pese a que el grupo finalizase en 1952, el interés por el mismo sigue activo en hoy en día.
Por último, de Eloy Giménez Laguardia no se tiene constancia en las bases de datos consultadas para este trabajo de ventas a través de casas de subastas, lo cual no significa que el artista no haya formado parte del mercado artístico a través de otros agentes comerciales, como podrían ser las galerías de arte especializadas en arte contemporáneo.
 
 
Presencia actual de los artistas del Grupo Pórtico en las galerías de arte de Zaragoza
 
Con el objetivo de dar a conocer una visión actual de la presencia que el Grupo Pórtico tiene en las galerías de arte de nuestra ciudad, lugar en el que desarrollaron su producción artística entre 1947 y 1952, se procede a analizar esta vía de venta artística, dividiéndola principalmente en dos.
Por una parte, una serie de galerías enfocadas al arte actual correspondiente a artistas vivos, tales como serían la Galería de Carmen Terreros, La Casa Amarilla, la Galería Antonia Puyó o la Galería Laberinto Gris, desde las cuales afirman que su línea expositiva se centra en la producción de artistas vivos y que nunca han tenido obras del grupo, el cual está compuesto por artistas consagrados ya fallecidos.3
Por otro lado, existen tres galerías que continúan promocionando y comercializando con las obras de estos autores. Dentro de ellas nos encontramos en primer lugar con la Galería Cristina Marín, donde pese a haber poseído obras, especialmente de Santiago Lagunas y Fermín Aguayo, afirman que nunca se ha recibido la suficiente mercancía como para poderles dedicar una exposición monográfica o protagonizada por el grupo, tal y como lo han hecho de autores coetáneos como sería Juan José Vera Ayuso. No obstante, aseguran haber vendido algunas de sus piezas no sólo dentro de Zaragoza sino también a coleccionistas particulares fuera de nuestra comunidad.4
 
Es la Galería Kafell, especializada en la producción de Victor Mira y de artistas actuales, donde la presencia de los pórticos continúa presente. Si bien es menor el número de sus obras en comparación con autores coetáneos, tal y como ocurría en la Galería Cristina Marín, en la actualidad se conserva en Kafell una obra de Santiago Lagunas y otra de Fermín Aguayo, procedentes de la colección particular del propio galerista, Miguel Pérez.5
El galerista Ricardo Ostalé cuenta con una larga trayectoria en el mundo del arte no sólo en Zaragoza, sino también en el resto de España. Es reconocido en la actualidad por su galería situada en la Calle del Teniente Coronel Valenzuela nº2, especializada en el comercio de antigüedades. No obstante, tal y como el propio Ostalé reconoce, a lo largo de los años, y especialmente durante su estancia en Madrid, fueron varias las obras de los artistas del Pórtico que pasaron por su establecimiento. En la actualidad, cuenta con un grabado de Fermín Aguayo realizado con motivo de la ilustración del libro Sonnets Funèbres de Pierre Lecuire. La obra, tal y como confirma el galerista, ha llegado hasta sus manos fruto de un coleccionista particular de Zaragoza.6
 
 
Conclusiones
 
El análisis de mercado artístico a nivel nacional de las obras de los integrantes del Grupo Pórtico permite concluir que a día de hoy estos autores continúan teniendo una gran relevancia en los diferentes agentes artísticos como son las salas de subastas y las galerías, lo que se traslada a su presencia en las colecciones de arte privado —aquellas que no están a la vista del público— y también a las salas de muchos museos públicos, tal y como será analizado en otro trabajo.
 
 
[1] Extraído de la entrevista realizada a Carlos Gil de la Parra el 27 de julio de 2023.
[2] Cabe señalar que las obras de Santiago Lagunas, al igual que las que veremos posteriormente de Fermín Aguayo, han sido atribuidas, catalogadas y tasadas por los profesionales de las casas de subasta en las cuales han salido a la venta.
[3] Conversaciones mantenidas con los respectivos galeristas los días 28 de abril y 3 de mayo de 2023.
[4] Conversación mantenida con el galerista el día 28 de abril de 2023.
[5] Conversación mantenida con el galerista el día 3 de mayo de 2023.
[6] Conversación mantenida con el galerista el 3 de mayo de 2023.